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MISAL MARZO DEL 2008 / www.laverdadcatolica.org
Santos: David de Gales, obispo; Félix III, Papa, y León de Bayona, mártir.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 102 2-3)
Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios: Él perdona todas tus culpas.
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Señor, que celebrando con alegría esta Cuaresma, de tal modo penetremos el significado del misterio pascual, que obtengamos la plenitud de sus frutos. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Oseas: 6, 1-6
Esto dice el Señor:
“En su aflicción, mi pueblo me buscará y se dirán
unos a otros: ‘Vengan, volvámonos al Señor; Él nos
ha desgarrado y Él nos curará; Él nos ha herido y Él
nos vendará. En dos días nos devolverá la vida, y al tercero,
nos levantará y viviremos en su presencia.
Esforcémonos por conocer al Señor; tan cierta como la aurora es
su aparición y su juicio surge como la luz; bajará sobre nosotros
como lluvia temprana, como lluvia de primavera que empapa la tierra’.
¿Qué voy a hacer contigo, Efraín? ¿Qué voy
a hacer contigo, Judá? Su amor es nube mañanera, es rocío
matinal que se evapora. Por eso los he azotado por medio de los profetas y les
he dado muerte con mis palabras. Porque yo quiero misericordia y no sacrificios,
conocimiento de Dios, más que holocaustos”. Palabra de
Dios. Te alabamos, Señor.
Este es un diálogo
candente y veraz. Israel confiesa su falta y expresa su confianza total en Dios.
El Señor no se ilusiona; sin embargo, espera que la lealtad de Israel
sea más duradera que el rocío mañanero.
Del salmo 50 R/ Misericordia quiero, no sacrificios, dice el Señor.
Por tu inmensa compasión y misericordia, Señor, apiádate
de mí y olvida mis ofensas. Lávame bien de todos mis delitos,
y purifícame de mis pecados. R/.
Tú, Señor, no te complaces en los sacrificios y si te ofreciera
un holocausto, no te agradaría. Un corazón contrito te presento,
y a un corazón contrito, tú nunca lo desprecias. R/.
Señor, por tu bondad, apiádate de Sión, edifica de nuevo
sus murallas. Te agradarán entonces los sacrificios justos, ofrendas
y holocaustos. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Sal 94, 8) R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice: “No endurezcan
su corazón”. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 18, 9-14
En
aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola sobre algunos que se tenían
por buenos y despreciaban a los demás:
“Dos hombres subieron al templo para orar: uno era fariseo y el otro,
publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: ‘Dios
mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones,
injustos y adúlteros; tampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces
por semana y pago el diezmo de todas mis ganancias’.
El publicano, en cambio, se quedó lejos y no se atrevía a levantar
los ojos al cielo. Lo único que hacía era golpearse el pecho,
diciendo: ‘Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador’.
Pues bien, yo les aseguro que éste bajó a su casa justificado
y aquél no; porque todo el que se enaltece será humillado y el
que se humilla será enaltecido”. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús, al igual que el Padre, conoce nuestro interior. Él sabe que Dios no se presta al juego de las apariencias, sino que penetra hasta lo más profundo de nuestro corazón.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Tú, que nos purificas con tu gracia para que nos acerquemos dignamente a tu Eucaristía, concédenos, Señor, celebrarla de tal modo que podamos rendirte una alabanza perfecta. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Cuaresma I-V.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 18, 13)
El publicano, manteniéndose a distancia, se golpeaba el pecho y decía: Señor, ten piedad de mí porque soy un pecador.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios de misericordia, que no cesas de alimentarnos con tu santa Eucaristía, concédenos venerarla siempre con respeto y recibirla con fe profunda. Por Jesucristo, nuestro Señor.
IV DOMINGO DE CUARESMA
Santos: Inés de Bohemia, abadesa, y Ceades de Inglaterra obispo.
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr, Is 66. 10-11)
Alégrate, Jerusalén, y todos ustedes los que la aman, reúnanse. Regocíjense con ella todos los que participaban de su duelo y quedarán saciados con la abundancia de sus consuelos.
No se dice Gloria
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que has reconciliado contigo a la humanidad entera por medio de tu Hijo, concede al pueblo cristiano prepararse con fe viva y entrega generosa a celebrar las fiestas de la Pascua. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del primer libro de Samuel: 16, 1- 6-7. 10-13
En aquellos días,
dijo el Señor a Samuel: “Ve a la casa de Jesé, en Belén,
porque de entre sus hijos me he escogido un rey. Llena, pues, tu cuerno de aceite
para ungirlo y vete”.
Cuando llegó Samuel a Belén y vio a Eliab, el hijo mayor de Jesé,
pensó: “Éste es, sin duda, el que voy a ungir como rey”.
Pero el Señor le dijo: “No te dejes impresionar por su aspecto
ni por su gran estatura, pues yo lo he descartado, porque yo no juzgo como juzga
el hombre. El hombre se fija en las apariencias, pero el Señor se fija
en los corazones”.
Así fueron pasando ante Samuel siete de los hijos de Jesé; pero
Samuel dijo: “Ninguno de éstos es el elegido del Señor”.
Luego le preguntó a Jesé: “¿Son éstos todos
tu hijos?”. El respondió: “Falta el más pequeño,
que está cuidando el rebaño”. Samuel le dijo: “Hazlo
venir, por que no nos sentaremos a comer hasta que llegue”. Y Jesé
lo mandó llamar.
El muchacho era rubio, de ojos vivos y buena presencia. Entonces el Señor
dijo a Samuel: “Levántate y úngelo, porque éste es”.
Tomó Samuel el cuerno con el aceite y lo ungió delante de sus
hermanos. A partir de aquel día, el espíritu del Señor
estuvo con David. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Dios elige a un muchacho
de buena presencia. No nos engañemos, Dios no se guía por lo exterior.
No es el porte, sino el corazón lo que Dios toma en cuenta.
Del salmo 22 R/. El Señor es mi pastor, nada me faltará.
El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas. R/.
Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así,
aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás
conmigo. Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R/.
Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges
la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes. R/.
Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días
de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años sin
término. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los efesios: 5, 8-14
Hermanos: En otro tiempo
ustedes fueron tinieblas, pero ahora, unidos al Señor, son luz. Vivan,
por lo tanto, como hijos de la luz. Los frutos de la luz son la bondad, la santidad
y la verdad. Busquen lo que es agradable al Señor y no tomen parte en
las obras estériles de los que son tinieblas.
Al contrario, repruébenlas abiertamente; porque, si bien las cosas que
ellos hacen en secreto da vergüenza aun mencionarlas, al ser reprobadas
abiertamente, todo queda en claro, porque todo lo que es iluminado por la luz
se convierte en luz.
Por eso se dice: Despierta, tú que duermes; levántate de entre
los muertos y Cristo será tu luz. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
El cristiano que se entrega a Jesús realiza una transformación radical en su vida. Sus opciones antiguas son revisadas y reorientadas conforme el sentir de Cristo.
ACLAMACIÓN
(Jn 8, 12) R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá
la luz de la vida. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 9, 1-41
En aquel tiempo, Jesús
vio al pasar a un ciego de nacimiento, y sus discípulos le preguntaron:
“Maestro, ¿quién pecó para que éste naciera
ciego, él o sus padres?”. Jesús respondió: “Ni
él pecó, ni tampoco sus padres. Nació así para que
en él se manifestaran las obras de Dios. Es necesario que yo haga las
obras del que me envió, mientras es de día, porque luego llega
la noche y ya nadie puede trabajar. Mientras esté en el mundo, yo soy
la luz del mundo”.
Dicho esto, escupió en el suelo, hizo lodo con la Saliva, se lo puso
en los ojos al ciego y le dijo: “Ve a lavarte en la piscina de Siloé”
(que significa ‘Enviado’). El fue, se lavó y volvió
con vista.
Entonces los vecinos y los que lo habían visto antes pidiendo limosna,
preguntaban: “¿No es éste el que se sentaba a pedir limosna?”.
Unos decían: “Es el mismo”. Otros: “No es él,
sino que se le parece”. Pero él decía: “Yo soy”.
Y le preguntaban: “Entonces, ¿cómo se te abrieron los ojos?”.
El les respondió: “El hombre que se llama Jesús hizo lodo,
me lo puso en los ojos y me dijo: ‘Ve a Siloé y lávate’.
Entonces fui, me lavé y comencé a ver”. Le preguntaron:
“¿En dónde está El?”. Les contestó:
“No lo sé”.
Llevaron entonces ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado
el día en que Jesús hizo lodo y le abrió los ojos. También
los fariseos le preguntaron cómo había adquirido la vista. Él
les contestó: “Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo”.
Algunos de los fariseos comentaban: “Ese hombre no viene de Dios, porque
no guarda el sábado”. Otros replicaban: “¿Cómo
puede un pecador hacer semejantes prodigios?”. Y había división
entre ellos. Entonces volvieron a preguntarle al ciego: “Y tú,
¿qué piensas del que te abrió los ojos?”. El les
contestó: “Que es un profeta”.
Pero los judíos no creyeron que aquel hombre, que había sido ciego,
hubiera recobrado la vista. Llamaron, pues, a sus padres y les preguntaron:
“¿Es éste su hijo, del que ustedes dicen que nació
ciego? ¿Cómo es que ahora ve?”. Sus padres contestaron:
“Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego. Cómo
es que ahora ve o quién le haya dado la vista, no lo sabemos. Pregúnteselo
a él; ya tiene edad suficiente y responderá por sí mismo”.
Los padres del que había sido ciego dijeron esto por miedo a los judíos,
porque éstos ya habían convenido en expulsar de la sinagoga a
quien reconociera a Jesús como el Mesías. Por eso sus padres dijeron:
‘Ya tiene edad; pregúntenle a él’.
Llamaron de nuevo al que había sido ciego y le dijeron: “Da gloria
a Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es pecador”. Contestó él:
“Si es pecador, yo no lo sé; sólo sé que yo era ciego
y ahora veo”. Le preguntaron otra vez: “¿Qué te hizo?
¿Cómo te abrió los ojos?”. Les contestó: “Ya
se lo dije a ustedes y no me han dado crédito. ¿Para qué
quieren oírlo otra vez? ¿Acaso también ustedes quieren
hacerse discípulos suyos?”. Entonces ellos lo llenaron de insultos
y le dijeron: “Discípulo de ése lo serás tú.
Nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés
le habló Dios. Pero ése, no sabemos de dónde viene”.
Replicó aquel hombre: “Es curioso que ustedes no sepan de dónde
viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a
los pecadores, pero al que lo teme y hace su voluntad, a ése sí
lo escucha. Jamás se había oído decir que alguien abriera
los ojos a un ciego de nacimiento. Si éste no viniera de Dios, no tendría
ningún poder”. Le replicaron: “Tú eres puro pecado
desde que naciste, ¿cómo pretendes darnos lecciones?”. Y
lo echaron fuera.
Supo Jesús que lo habían echado fuera, y cuando lo encontró,
le dijo: “¿Crees tú en el Hijo del hombre?”. El contestó:
“¿Y quién es, Señor, para que yo crea en El?”.
Jesús le dijo: “Ya lo has visto; el que está hablando contigo,
ése es”. El dijo: “Creo, Señor”. Y postrándose,
lo adoró.
Entonces le dijo Jesús: “Yo he venido a este mundo para que se
definan los campos: para que los ciegos vean, y los que ven queden ciegos”.
Al oír esto, algunos fariseos que estaban con Él le preguntaron:
“¿Entonces también nosotros estamos ciegos?”. Jesús
les contestó:
“Si estuvieran ciegos, no tendrían pecado; pero como dicen que
ven, siguen en su pecado”. Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
La misión de Jesús es por demás extraña: pone las cosas al revés. Devuelve la vista a los que reconocen su ceguera y ciega a quienes nos obstinamos en ver todo con claridad.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te presentamos, Señor, llenos de alegría, estas ofrendas para el sacrificio y pedimos tu ayuda para celebrarlo con fe sincera y ofrecerlo dignamente por la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque Cristo, Señor nuestro, se dignó hacerse hombre para conducir
al género humano, peregrino en tinieblas, al esplendor de la fe; y a
los que nacieron esclavos del pecado, los hizo renacer por el bautismo y los
transformó en hijos adoptivos del Padre.
Por eso, Señor, todas tus creaturas en el cielo y en la tierra te adoran
cantando un cántico nuevo, y también nosotros, con los ángeles,
te aclamamos por siempre diciendo: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Jn 9, 11)
El Señor me puso lodo sobre los ojos; yo fui a lavarme. Ahora veo y creo en Dios.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios nuestro, luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, ilumina nuestros corazones con el resplandor de tu gracia, para que nuestros pensamientos te sean agradables y te amemos con toda sinceridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- La obstinación es un mal mayor de nuestra época. Queremos que la realidad corresponda y se acomode a nuestras ideas. Es tanta nuestra cerrazón mental que defendemos a “capa y espada” nuestras erróneas y envejecidas ideas. Tales procesos de ceguera suelen abarcar grandes multitudes, sobre todo en el terreno de la vida política. No obstante, más tarde que temprano, la sociedad termina por abrir los ojos y darse cuenta que había sido engañada por el magnetismo carismático de sus líderes, por el miedo a pensar y por la pereza mental. En el terreno de nuestra fe, también nos aferramos a visiones caducas y caminamos como ciegos. Es necesario reconocerlo para que Jesús, luz del mundo, nos devuelva la vista.
Santos: Emeterio y Caledonio, mártires; Teresa Eustoquio Verzeri, fundadora, y Tiziano de Brescia, obispo.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 30, 7-8)
Yo tengo mi confianza en ti, Señor, yo gozaré y me alegraré porque has mirado con bondad mi desgracia y conoces mis angustias.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que renuevas este mundo por medio de tus sacramentos, concede a tu Iglesia aprovechar estos signos misteriosos de tu presencia y asístela siempre en sus necesidades materiales. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Isaías: 65, 17-21
Esto dice el Señor:
“Voy a crear un cielo nuevo y una tierra nueva; ya no recordará
lo pasado, lo olvidaré de corazón.
Se llenarán ustedes de gozo y de perpetua alegría por lo que voy
a crear: Convertiré a Jerusalén en júbilo y a mi pueblo
en alegría. Me alegrará por Jerusalén y me gozaré
por mi pueblo. Ya no se oirán en ella gemidos ni llantos.
Ya no habrá niños que vivan pocos días, ni viejos que no
colmen sus años y al que no los alcance se le tendrá por maldito.
Construirán casas y vivirán en ellas, plantarán viñas
y comerán sus frutos”. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
La nueva Jerusalén
representa la esperanza de construir un mundo donde la gente viva feliz; es
una de las herencias que los seguidores de Jesús debemos preservar.
Del salmo 29 R/. Te alabaré, Señor, eternamente.
Te alabaré Señor, pues no dejaste que se rieran de mí mis
enemigos. Tú, Señor, me salvaste de la muerte y a punto de morir,
me reviviste. R/.
Alaben al Señor quienes lo aman, den gracias a su nombre, porque su ira
dura un solo instante y su bondad, toda la vida. El llanto nos visita por la
tarde; por la mañana, el júbilo. R/.
Escúchame, Señor, y compadécete; Señor, ven en mi
ayuda. Convertiste mi duelo en alegría, te alabaré por eso eternamente.
R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Am 5, 14) R/. Honor y gloría a ti, Señor Jesús.
Busquen el bien y no el mal, para que vivan, y el Señor estará
con ustedes. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 4, 43-54
En aquel tiempo, Jesús
salió de Samaria y se fue a Galilea. Jesús mismo había
declarado que a ningún profeta se le honra en su propia patria. Cuando
llegó, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo
lo que Él había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues
también ellos habían estado allí.
Volvió entonces a Caná de Galilea, donde había convertido
el agua en vino. Había allí un funcionario real, que tenía
un hijo enfermo en Cafarnaum. Al oír éste que Jesús había
venido de Judea a Galilea, fue a verlo y le rogó que fuera a curar a
su hijo, que se estaba muriendo. Jesús le dijo: “Si no ven ustedes
signos y prodigios, no creen”. Pero el funcionario del rey insistió:
“Señor, ven antes de que mi muchachito muera”. Jesús
le contestó:
“Vete, tu hijo ya está sano”.
Aquel hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino.
Cuando iba llegando, sus criados le salieron al encuentro para decirle que su
hijo ya estaba sano. Él les preguntó a qué hora había
empezado la mejoría. Le contestaron: “Ayer, a la una de la tarde,
se le quitó la fiebre”. El padre reconoció que a esa misma
hora Jesús le había dicho: ‘Tu hijo ya está sano’,
y creyó con todos los de su casa.
Éste fue el segundo signo que hizo Jesús al volver de Judea a
Galilea. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús invita al funcionario de Cafarnaum a poner su confianza en Dios. El hombre acoge con generosidad la invitación y recibe la buena nueva de la curación de su hijo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Como fruto de este sacrificio que vamos a ofrecerte, líbranos, Señor, de la esclavitud de nuestros vicios y danos fortaleza para vivir de acuerdo con tu Evangelio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Cuaresma I-V
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Ez 36, 27)
Infundiré mi espíritu en ustedes para que vivan según mis mandamientos y cumplan mi voluntad, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que esta santa comunión, Señor, renueve y santifique nuestra vida y nos ayude a alcanzar los bienes eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Casimiro de Polonia, príncipe, y Lucio I, Papa. Beata Plácida Viel, abadesa.
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Is 55, 1)
Todos los que están sedientos, vengan por agua, dice el Señor; aunque no tengan dinero, vengan a beber con alegría.
ORACIÓN COLECTA
Que los sacrificios y las oraciones cuaresmales dispongan, Señor, a tus hijos para celebrar dignamente el misterio pascual y transmitir al mundo el feliz anuncio de la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Ezequiel: 47, 1-9. 12
En aquellos tiempos, un
hombre me llevó a la entrada del templo. Por debajo del umbral manaba
agua hacia el oriente, pues el templo miraba hacia el oriente, y el agua bajaba
por el lado derecho del templo, al sur del altar.
Luego me hizo salir por el pórtico del norte y dar la vuelta hasta el
pórtico que mira hacia el oriente, y el agua corría por el lado
derecho. Aquel hombre salió hacia el oriente, y con la cuerda que tenía
en la mano, midió quinientos metros y me hizo atravesar por el agua,
que me daba a los tobillos. Midió otros quinientos metros y me hizo pasar;
el agua me daba a las rodillas. Midió quinientos más y me hizo
cruzar; el agua me daba a la cintura. Era ya un torrente que yo no podía
vadear, pues habían crecido las aguas y no se tocaba el fondo. Entonces
me dijo: “¿Has visto, hijo de hombre?”.
Después me hizo volver a la orilla del torrente, y al mirar hacia atrás,
vi una gran cantidad de árboles en una y otra orillas. Aquel hombre me
dijo: “Estas aguas van hacia la región oriental; bajarán
hasta el Arabá, entrarán en el mar de aguas saladas y lo sanearán.
Todo ser viviente que se mueva por donde pasa el torrente, vivirá; habrá
peces en abundancia, porque los lugares a donde lleguen estas aguas quedarán
saneados y por dondequiera que el torrente pase, prosperará la vida.
En ambas márgenes del torrente crecerán árboles frutales
de toda especie, de follaje perenne e inagotables frutos. Darán frutos
nuevos cada mes, porque los riegan las aguas que manan del santuario. Sus frutos
servirán de alimento y sus hojas, de medicina”. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Para el profeta Ezequiel
la renovación, que traerá bendición y fecundidad, brotará
del templo de Jerusalén, asiento de la presencia divina, sitial desde
donde dimana su gloria.
Del salmo 45 R/. Con nosotros está Dios, el Señor.
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, quien en todo peligro nos socorre.
Por eso no tememos, aunque tiemble, y aunque al fondo del mar caigan los montes.
R/.
Un río alegra a la ciudad de Dios, su morada el Altísimo hace
santa. Teniendo a Dios, Jerusalén no teme, porque Dios la protege desde
el alba. R/.
Con nosotros está Dios, el Señor; es el Dios de Israel nuestra
defensa. Vengan a ver las cosas sorprendentes que ha hecho el Señor sobre
la tierra. R/.
ACLAMACIÓN
Sal 50, 12. 14 R/. Honor y gloría a ti, Señor Jesús.
Crea en mí, Señor, un corazón puro y devuélveme
tu salvación, que regocija. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 5, 1-3. 5-16
Era un día de fiesta
para los judíos, cuando Jesús subió a Jerusalén.
Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las Ovejas, una piscina llamada
Betesdá, en hebreo, con cinco pórticos, bajo los cuales yacía
una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos. Entre ellos estaba
un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo.
Al verlo ahí tendido y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo en tal estado,
Jesús le dijo: “¿Quieres curarte?”. Le respondió
el enfermo: “Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina
cuando se agita el agua. Cuando logro llegar, ya otro ha bajado antes que yo”.
Jesús le dijo:
“Levántate, toma tu camilla y anda”. Al momento el hombre
quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar.
Aquel día era sábado. Por eso los judíos le dijeron al
que había sido curado: “No te es lícito cargar tu camilla”.
Pero él contestó: “El que me curó me dijo: ‘Toma
tu camilla y anda’“. Ellos le preguntaron: “¿Quién
es el que te dijo: ‘Toma tu camilla y anda’?”. Pero el que
había sido curado no lo sabía, porque Jesús había
desaparecido entre la muchedumbre. Más tarde lo encontró Jesús
en el templo y le dijo: “Mira, ya quedaste sano. No peques más,
no sea que te vaya a suceder algo peor”. Aquel hombre fue y les contó
a los judíos que el que lo había curado era Jesús. Por
eso los judíos perseguían a Jesús, porque hacía
estas cosas en sábado. Palabra del Señor. Gloria a
ti, Señor Jesús.
Jesús cura al paralítico y le ordena llevar cargas en sábado. Ese proceder lo iguala con Dios, razón por la cual los dirigentes judíos lo persiguen hasta condenarlo a muerte.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que tu providencia nos ha dado para sostén de nuestra vida mortal y conviértelos, para nosotros, en alimento que da la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Cuaresma I-V
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 22, 1-2)
El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace reposar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que este sacramento, Señor, purifique y renueve nuestro espíritu e infunda en nuestro cuerpo la fuerza necesaria para vivir y morir cristianamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 68, 14)
Ahora, Señor, que estás dispuesto a escucharme, elevo a ti mi súplica: Respóndeme, Dios mío, según tu gran amor y tu fidelidad a las promesas.
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que recompensas al justo y perdonas al pecador que se arrepiente, ten piedad de nosotros, para que la humilde confesión de nuestras faltas nos obtenga tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Isaías: 49, 8-15
Esto dice el Señor:
“En el tiempo de la misericordia te escuché, en el día de
la salvación te auxilié. Yo te formó y te he destinado
para que seas alianza del pueblo: para restaurar la tierra, para volver a ocupar
los hogares destruidos, para decir a los prisioneros: ‘Salgan’,
y a los que están en tinieblas: ‘Vengan a la luz’.
Pastarán de regreso a lo largo de todos los caminos, hallarán
pasto hasta en las dunas del desierto. No sufrirán hambre ni sed, no
los afligirá el sol ni el calor, porque el que tiene piedad de ellos
los conducirá a los manantiales. Convertiré en caminos todas las
montañas y pondrán terraplén a mis calzadas.
Miren: éstos vienen de lejos; aquéllos, del norte y del poniente,
y aquellos otros, de la tierra de Senim.
Griten de alegría, cielos; regocíjate, tierra; rompan a cantar,
montañas, porque el Señor consuela a su pueblo y tiene misericordia
de los desamparados. Sión había dicho: ‘El Señor
me ha abandonado, el Señor me tiene en el olvido’. ¿Puede
acaso una madre olvidarse de su criatura hasta dejar de enternecerse por el
hijo de sus entrañas? Aunque hubiera una madre que se olvidara, yo nunca
me olvidaré de ti”, dice el Señor todopoderoso. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Israel no puede vivir encerrado
sobre sí mismo. La elección no es un privilegio, sino una responsabilidad.
Dios lanza a su pueblo a vivir como testigo de su amor en medio de las naciones.
Del salmo 144 R/. El Señor es compasivo y misericordioso.
El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso
para perdonar. Bueno es el Señor para con todos y su amor se extiende
a todas sus creaturas. R/.
El Señor es siempre fiel a sus palabras y bondadoso en todas sus acciones.
Da su apoyo el Señor al que tropieza y al agobiado alivia. R/.
Siempre es justo el Señor en sus designios y están llenas de amor
todas sus obras. No está lejos de aquellos que lo buscan; muy cerca está
el Señor, de quien lo invoca. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 11, 25. 26) R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor; el que
cree en mí, aunque haya muerto, vivirá. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 5, 17-30
En aquel tiempo, Jesús
dijo a los judíos (que lo perseguían por hacer curaciones en sábado):
“Mi Padre trabaja siempre y yo también trabajo”. Por eso
los judíos buscaban con mayor empeño darle muerte, ya que no sólo
violaba el sábado, sino que llamaba Padre suyo a Dios, igualándose
así con Dios.
Entonces Jesús les habló en estos términos: “Yo les
aseguro: El Hijo no puede hacer nada por su cuenta y sólo hace lo que
le ve hacer al Padre; lo que hace el Padre también lo hace el Hijo. El
Padre ama al Hijo y le manifiesta todo lo que hace; le manifestará obras
todavía mayores que éstas, para asombro de ustedes. Así
como el Padre resucita a los muertos y les da la vida, así también
el Hijo da la vida a quien Él quiere dársela. El Padre no juzga
a nadie, porque todo juicio se lo ha dado al Hijo, para que todos honren al
Hijo, como honran al Padre. El que no honra al Hijo tampoco honra al Padre.
Yo les aseguro que, quien escucha mi palabra y cree en el que me envió,
tiene vida eterna y no será condenado en el juicio, porque ya pasó
de la muerte a la vida.
Les aseguro que viene la hora, y ya está aquí, en que los muertos
oirán la voz del Hijo de Dios, y los que la hayan oído vivirán.
Pues así como el Padre tiene la vida en sí mismo, también
le ha dado al Hijo tener la vida en sí mismo; y le ha dado el poder de
juzgar, porque es el Hijo del hombre.
No se asombren de esto, porque viene la hora en que todos los que yacen en la
tumba oirán mi voz y resucitarán: los que hicieron el bien, para
la vida; los que hicieron el mal, para la condenación. Yo nada puedo
hacer por mí mismo. Según lo que oigo, juzgo; y mi juicio es justo,
porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envío”.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Los que oyen la palabra de Jesús, de hecho, creen en el Padre. En consecuencia, pasan por un proceso de discernimiento, en el cual eligen entre dos opciones, y así pasan de la muerte a la vida.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que el poder de este sacrificio elimine en nosotros las consecuencias del pecado y nos haga crecer en santidad de vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Cuaresma I-V
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn, 3, 17)
Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
No permitas, Señor, que el sacramento que hemos recibido vaya a ser motivo de condenación, pues tu providencia lo ha instituido para salvación nuestra. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 104, 3-4)
Alégrese el corazón de los que buscan al Señor. Busquen la ayuda del Señor; busquen continuamente su presencia.
ORACIÓN COLECTA
Padre lleno de amor, que nos has concedido la gracia de purificamos con el arrepentimiento y de santificamos haciendo el bien a los demás, ayúdanos a permanecer fieles a tus mandamientos, para llegar bien dispuestos a las festividades pascuales. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DF LA PALABRA
Lectura del libro del Éxodo: 32, 7-14
En aquellos días,
dijo el Señor a Moisés: “Anda, baja del monte, porque tu
pueblo, el que sacaste de Egipto, se ha pervertido. No tardaron en desviarse
del camino que yo les había señalado. Se han hecho un becerro
de metal, se han postrado ante él y le han ofrecido sacrificios y le
han dicho: ‘Este es tu Dios, Israel; es el que te sacó de Egipto’
El Señor le dijo también a Moisés: “Veo que éste
es un pueblo de cabeza dura. Deja que mi ira se encienda contra ellos hasta
consumirlos. De ti, en cambio, haré un gran pueblo”.
Moisés trató de aplacar al Señor, su Dios, diciéndole:
“ ¿Por qué ha de encenderse tu ira, Señor, contra
este pueblo que tú sacaste de Egipto con gran poder y vigorosa mano?
¿Vas a dejar que digan los egipcios: ‘Los sacó con malas
intenciones, para hacerlos morir en las montañas y borrarlos de la superficie
de la tierra’? Apaga el ardor de tu ira, renuncia al mal con que has amenazado
a tu pueblo. Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Jacob, siervos tuyos,
a quienes juraste por ti mismo, diciendo: ‘Multiplicaré su descendencia
como las estrellas del cielo y les daré en posesión perpetua toda
la tierra que les he prometido’ “.
Y el Señor renunció al castigo con que había amenaza do
a su pueblo. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Moisés es el confidente
de Dios, pues él conoce de antemano su decisión de castigar la
idolatría de Israel y se adelanta a interceder solidariamente por sus
hermanos.
Del salmo 105 R/. Perdona, Señor, las culpas de tu pueblo.
En el Horeb hicieron un becerro, un ídolo de oro, y lo adoraron. Cambiaron
al Dios que era su gloria por la imagen de un buey que come pasto. R/.
Se olvidaron del Dios que los salvó, y que hizo portentos en Egipto,
en la tierra de Cam, mil maravillas, y en las aguas del mar Rojo, sus prodigios.
R/.
Por eso hablaba Dios de aniquilarlos; pero Moisés, que era su elegido,
se interpuso, a fin de que, en su cólera, no fuera el Señor a
destruirlos. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 3, 16) R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único,
para que todo el que crea en El tenga vida eterna. R/.
Lectura
(Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 5, 31-47
En aquel tiempo, Jesús dijo a los judíos: “Si
yo diera testimonio de mí, mi testimonio no tendría valor; otro
es el que da testimonio de mí y yo bien sé que ese testimonio
que da de mí es válido.
Ustedes enviaron mensajeros a Juan el Bautista y él dio testimonio de
la verdad. No es que yo quiera apoyarme en el testimonio de un hombre. Si digo
esto, es para que ustedes se salven. Juan era la lámpara que ardía
y brillaba, y ustedes quisieron alegrarse un instante con su luz. Pero yo tengo
un testimonio mejor que el de Juan. Las obras que el Padre me ha concedido realizar
y que son las que yo hago, dan testimonio de mí y me acreditan como enviado
del Padre.
El Padre, que me envió ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca
han escuchado su voz ni han visto su rostro, y su palabra no habita en ustedes,
porque no le creen al que Él ha enviado.
Ustedes estudian las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues
bien, ellas son las que dan testimonio de mí. ¡Y ustedes no quieren
venir a mí para tener vida! Yo no busco la gloria que viene de los hombres;
es que los conozco y sé que el amor de Dios no está en ellos.
Yo he venido en nombre de mi Padre y ustedes no me han recibido. Si otro viniera
en nombre propio, a ése sí lo recibirían. ¿Cómo
va a ser posible que crean ustedes, que aspiran a recibir gloria los unos de
los otros y no buscan la gloria que sólo viene de Dios?
No piensen que yo los voy a acusar ante el Padre; ya hay alguien que los acusa:
Moisés, en quien ustedes tienen su esperanza. Si creyeran en Moisés,
me creerían a mí, porque él escribió acerca de mí.
Pero, si no dan fe a sus escritos, ¿cómo darán fe a mis
palabras?”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Los hombres y las mujeres que escucharon el mensaje de Jesús contaban con el auxilio de varios testimonios. Las obras y las señales cumplidas por el Hijo del hombre confirmaban la verdad de sus palabras.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Tú, que conoces nuestra fragilidad, concédenos, Señor, que el sacrificio que vamos a ofrecerte nos purifique de nuestros pecados y nos proteja de todo mal. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Cuaresma I-V
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jer 31, 33)
Esto dice el Señor: Pondré mi ley en lo más profundo de su ser y la escribiré en sus corazones. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que esta comunión nos purifique de todas nuestras culpas y nos proteja del pecado, para que gocemos de la plenitud salvadora de tu don. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 53, 3-4)
Señor, sálvame por tu nombre y líbrame con tu poder. Señor, escucha mi plegaria, atiende a las palabras de mi boca.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que has preparado en tus sacramentos el auxilio adecuado a nuestra debilidad, concédenos recibirlos llenos de gozo y renovar con ellos nuestra vida. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de la Sabiduría: 2, 1. 12-22
Los malvados dijeron entre
sí, discurriendo equivocadamente: “Tendamos una trampa al justo,
porque nos molesta y se opone a lo que hacemos; nos echa en cara nuestras violaciones
a la ley, nos reprende las faltas contra los principios en que fuimos educados.
Presume de que conoce a Dios y se proclama a sí mismo hijo del Señor.
Ha llegado a convertirse en un vivo reproche de nuestro modo de pensar y su
sola presencia es insufrible, por que lleva una vida distinta de los demás
y su conducta es extraña. Nos considera como monedas falsas y se aparta
de nuestro modo de vivir como de las inmundicias. Tiene por dichosa la suerte
final de los justos y se gloría de tener por padre a Dios.
Veamos si es cierto lo que dice, vamos a ver qué le pasa en su muerte.
Si el justo es hijo de Dios, El lo ayudará y lo librará de las
manos de sus enemigos. Sometámoslo a la humillación y a la tortura
para conocer su temple y su valor. Condenémoslo a muerte ignominiosa,
porque dice que hay quien mire por Él” Así discurren los
malvados, pero se engañan; su malicia los ciega. No conocen los ocultos
designios de Dios, no esperan el premio de la virtud, ni creen en la recompensa
de una vida intachable. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Los pragmáticos
se envalentonan para aplastar a los pobres. Quienes han hecho de la fuerza su
único instrumento, no vacilan en usarla para oprimir a débiles
y desvalidos.
Del salmo 33 R/. El Señor no está lejos de sus fieles.
En contra del malvado está el Señor, para borrar de la tierra
su memoria. Escucha, en cambio, al hombre justo y lo libra de todas sus congojas.
R/.
El Señor no está lejos de sus fieles y levanta a las almas abatidas.
Muchas tribulaciones pasa el justo, pero de ellas Dios lo libra. R/.
Por los huesos del justo vela Dios, sin dejar que ninguno se le quiebre. Salva
el Señor la vida de sus siervos; no morirán quienes en Él
esperan. R/.
ACLAMACIÓN
(Mt 4, 4) R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No sólo de pan vive el hombre, sino también de toda palabra
que sale de la boca de Dios. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 7, 1-2. 10. 25-30
En aquel tiempo, Jesús
recorría Galilea, pues no quería andar por Judea, porque los judíos
trataban de matarlo. Se acercaba ya la fiesta de los judíos, llamada
de los Campamentos.
Cuando los parientes de Jesús habían llegado ya a Jerusalén
para la fiesta, llegó también Él, pero sin que la gente
se diera cuenta, como de incógnito. Algunos, que eran de Jerusalén,
se decían: “¿No es éste al que quieren matar? Miren
cómo habla libremente y no le dicen nada. ¿Será que los
jefes se han convencido de que es el Mesías? Pero nosotros sabemos de
dónde viene éste; en cambio, cuando llegue el Mesías, nadie
sabrá de dónde viene”.
Jesús, por su parte, mientras enseñaba en el templo, exclamó:
“Con que me conocen a mí y saben de dónde vengo... Pues
bien, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; y a Él
ustedes no lo conocen. Pero yo sí lo conozco, porque procedo de Él
y Él me ha enviado”. Trataron entonces de capturarlo, pero nadie
le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora. Palabra
del Señor. Gloría a ti, Señor Jesús.
El mensaje evangélico es muy sencillo. Si Jesús no nos desvela su misterio, seremos incapaces de desentrañar la verdadera personalidad del maestro.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que el poder salvador de este sacrificio que vamos a ofrecerte, nos libre, Señor, de nuestros pecados, para celebrar dignamente las fiestas pascuales, principio de nuestra salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Cuaresma I-V
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Ef 1, 7)
Por medio de su Sangre, Cristo nos ha obtenido la redención y el perdón de nuestros pecados. En esto se manifiesta la inmensidad de su gracia.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por medio de este sacramento, que nos señala el paso de la antigua a la nueva alianzas, concédenos, Señor, despojarnos de todo lo que es pecado y revestirnos de la santidad de Cristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Santos: Juan de Dios, fundador, y Apolonio y Filemón de Egipto, mártires. Beato Faustino Míguez fundador.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 17, 5-7)
Oleaje de muerte me envolvía, torrentes destructores me aterraban pero en mi angustia invoqué al Señor y Él escuchó mi voz desde su templo.
ORACIÓN COLECTA
Que tu amor misericordioso dirija siempre, Señor, nuestros deseos y actividades, ya que sin tu ayuda no podemos agradarte. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Jeremías: 11, 18-20
En aquel tiempo, dijo Jeremías:
“El Señor me instruyó y yo comprendí; Él me
explicó lo que hacían. Yo era como un manso cordero que es llevado
a degollar, y no sabía lo que tramaban contra mí, diciendo: ‘Talemos
el árbol en su pleno vigor, arranquémoslo de la tierra de los
vivos y que su nombre no se pronuncie más’.
Ahora tú, Señor de los ejércitos, justo juez, que sondeas
lo más íntimo del corazón, haz que yo vea tu venganza contra
ellos, porque a ti he encomendado mi causa”. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Jeremías padece
por el rechazo de sus parientes, quienes lo atacan sin compasión, porque
les comunica mensajes incómodos que afectan sus intereses egoístas.
Del salmo 7 R/. En ti, Señor, me refugio.
En ti, Dios mío, me refugio: de mis perseguidores, sálvame. No
permitas que algunos, como fieras, me destrocen y nadie me rescate. R/.
Tú que llegas, Señor, a lo más hondo del corazón
humano, tú júzgame, Señor, según mis méritos;
conforme a mi inocencia, da tu fallo. Apoya al hombre recto, pon fin a la maldad
de los malvados. R/.
Tengo mi escudo en Dios, que salva a los de recto corazón. Alabaré
al Señor por su justicia y cantaré el nombre del Altísimo.
R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Lc 8, 15) R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Dichosos los que cumplen la palabra del Señor con un corazón
bueno y sincero, y perseveran hasta dar fruto. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 7, 40-53
En aquel tiempo, algunos
de los que habían escuchado a Jesús comenzaron a decir: “Este
es verdaderamente el profeta”. Otros afirmaban: “Este es el Mesías”.
Otros, en cambio, decían: “¿Acaso el Mesías va a
venir de Galilea? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá
de la familia de David, y de Belén, el pueblo de David?”. Así
surgió entre la gente una división por causa de Jesús.
Algunos querían apoderarse de Él, pero nadie le puso la mano encima.
Los guardias del templo, que habían sido enviados para apresar a Jesús,
volvieron a donde estaban los sumos sacerdotes y los fariseos, y éstos
les dijeron: “¿Por qué no lo han traído?”.
Ellos respondieron: “Nadie ha hablado nunca como ese hombre”. Los
fariseos les replicaron: “¿Acaso también ustedes se han
dejado embaucar por Él? ¿Acaso ha creído en Él alguno
de los jefes o de los fariseos? La chusma ésa, que no entiende la ley,
está maldita”.
Nicodemo, aquel que había ido en otro tiempo a ver a Jesús, y
que era fariseo, les dijo: “¿Acaso nuestra ley condena a un hombre
sin oírlo primero y sin averiguar lo que ha hecho?”. Ellos le replicaron:
“¿También tú eres galileo? Estudia las Escrituras
y verás que de Galilea no ha salido ningún profeta”. Y después
de esto, cada uno de ellos se fue a su propia casa. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús es descalificado por su origen galileo, lo que nos enseña que los prejuicios raciales y la discriminación siguen siendo obstáculos que nos impiden abrirnos y acoger la verdad.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, este sacrificio de reconciliación que vamos a ofrecerte y, con la fuerza de tu amor, doblega ante ti nuestras rebeldes voluntades. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Cuaresma I-V
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 P 1, 19)
Hemos sido rescatados con la Sangre preciosa de Cristo, el Cordero sin defecto y sin mancha.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que tus sacramentos, Señor, nos purifiquen y nos hagan agradables a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
V DOMINGO DE CUARESMA
Santos: Francisca Romana, viuda, y Paciano de Barcelona, obispo. Beato Marcelo Callo laico.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 42. 1-2)
Señor, hazme justicia. Defiende mi causa contra gente sin piedad, sálvame del hombre injusto y malvado, tú que eres mi Dios y mi defensa.
No se dice Gloria
ORACIÓN COLECTA
Ven, Señor, en nuestra ayuda, para que podamos vivir y actuar siempre con aquel amor que impulsé a tu Hijo a entregarse por nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Ezequiel: 37, 12-14
Esto dice el Señor Dios: “Pueblo mío, yo mismo abriré sus sepulcros, los haré salir de ellos y los conduciré de nuevo a la tierra de Israel. Cuando abra sus sepulcros y los saque de ellos, pueblo mío, ustedes dirán que yo soy el Señor. Entonces les infundiré mi espíritu y vivirán, los estableceré en su tierra y ustedes sabrán que yo, el Señor, lo dije y lo cumplí”. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El pueblo desterrado vive
sin esperanza. Los israelitas se sienten abandonados por Dios. Su futuro recomenzará,
pero Dios los reconducirá a su tierra y les ayudará a vivir en
libertad.
Del salmo 129 R/. Perdónanos, Señor, y viviremos.
Desde el abismo de mis pecados clamo a ti; Señor, escucha mi clamor;
que estén atentos tus oídos a mi voz suplicante. R/.
Si conservaras el recuerdo de las culpas, ¿quién habría,
Señor, que se salvara? Pero de ti procede el perdón, por eso con
amor te veneramos. R/.
Confió en el Señor, mi alma espera y confía en su palabra;
mi alma aguarda al Señor, mucho más que a la aurora el centinela.
R/.
Como aguarda a la aurora el centinela, aguarda Israel al Señor, porque
del Señor viene la misericordia y la abundancia de la redención,
y El redimirá a su pueblo de todas sus iniquidades. R/.
Lectura del la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 8, 8-11
Hermanos: Los que viven
en forma desordenada y egoísta no pueden agradar a Dios. Pero ustedes
no llevan esa clase de vida, sino una vida conforme al Espíritu, puesto
que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes.
Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. En cambio, si
Cristo vive en ustedes, aunque su cuerpo siga sujeto a la muerte a causa del
pecado, su espíritu vive a causa de la actividad salvadora de Dios.
Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre
los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús
de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales,
por obra de su Espíritu, que habita en ustedes. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
La presencia dinámica del Espíritu Santo libera al cristiano. Quien se deja conducir por el Espíritu de Dios aprende a vivir en libertad y logra superar sus pulsiones egoístas.
ACLAMACIÓN
(Jn 11, 25. 26) R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor; el que
cree en mí no morirá para siempre. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 11, 1-45
En aquel tiempo, se encontraba
enfermo Lázaro, en Betania, el pueblo de María y de su hermana
Marta. Maria era la que una vez ungió al Señor con perfume y le
enjugó los pies con su cabellera. El enfermo era su hermano Lázaro.
Por eso las dos hermanas le mandaron decir a Jesús: “Señor,
el amigo a quien tanto quieres está enfermo”.
Al oír esto, Jesús dijo: “Esta enfermedad no acabará
en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo
de Dios sea glorificado por ella”.
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Sin embargo, cuando
se enteró de que Lázaro estaba enfermo, se detuvo dos días
más en el lugar en que se hallaba. Después dijo a sus discípulos:
“Vayamos otra vez a Judea”.
Los discípulos le dijeron: “Maestro, hace poco que los judíos
querían apedrearte, ¿y tú vas a volver allá?”.
Jesús les contestó: “¿Acaso no tiene doce horas el
día? El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este
mundo; en cambio, el que camina de noche tropieza, porque le falta la luz”.
Dijo esto y luego añadió: “Lázaro, nuestro amigo,
se ha dormido; pero yo voy ahora a despertarlo”. Entonces le dijeron sus
discípulos: “Señor, si duerme, es que va a sanar”.
Jesús hablaba de la muerte, pero ellos creyeron que hablaba del sueño
natural. Entonces Jesús les dijo abiertamente: “Lázaro ha
muerto, y me alegro por ustedes de no haber estado ahí, para que crean.
Ahora, vamos allá”. Entonces Tomás, por sobrenombre el Gemelo,
dijo a los demás discípulos: “Vayamos también nosotros,
para morir con él”.
Cuando llegó Jesús, Lázaro llevaba ya cuatro días
en el sepulcro. Betania quedaba cerca de Jerusalén, como a unos dos kilómetros
y medio, y muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María
para consolarlas por la muerte de su hermano. Apenas oyó Marta que Jesús
llegaba, salió a su encuentro; pero María se quedó en casa.
Le dijo Marta a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí,
no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora estoy segura de que
Dios te concederá cuanto le pidas”. Jesús le dijo: “Tu
hermano resucitará”. Marta respondió: “Ya sé
que resucitará en la resurrección del último día”.
Jesús le dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. El que
cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está
vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú
esto?”. Ella le contestó: “Sí, Señor. Creo
firmemente que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía
que venir al mundo”.
Después de decir estas palabras, fue a buscar a su hermana María
y le dijo en voz baja: “Ya vino el Maestro y te llama”. Al oír
esto, María se levantó en el acto y salió hacia donde estaba
Jesús, porque Él no había llegado aun al pueblo, sino que
estaba en el lugar donde Marta lo había encontrado. Los judíos
que estaban con María en la casa, consolándola, viendo que ella
se levantaba y salía de prisa, pensaron que iba al sepulcro para llorar
ahí y la siguieron.
Cuando llegó María adonde estaba Jesús, al verlo, se echó
a sus pies y le dijo: “Señor, si hubieras estado aquí, no
habría muerto mi hermano”. Jesús, al verla llorar y al ver
llorar a los judíos que la acompañaban, se conmovió hasta
lo más hondo y preguntó: “¿Donde lo han puesto?”.
Le contestaron: “Ven, Señor, y lo verás”. Jesús
se puso a llorar y los judíos comentaban: “De veras ¡cuánto
lo amaba!”. Algunos decían: “¿No podía éste,
que abrió los ojos al ciego de nacimiento, hacer que Lázaro no
muriera?”.
Jesús, profundamente conmovido todavía, se detuvo ante el sepulcro,
que era una cueva, sellada con una losa. Entonces dijo Jesús: “Quiten
la losa”. Pero Marta, la hermana del que había muerto, le replicó:
“Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días”. Le
dijo Jesús: “¿No te he dicho que si crees, verás
la gloria de Dios?”. Entonces quitaron la piedra. Jesús levantó
los ojos a lo alto y dijo: “Padre, te doy gracias porque me has escuchado.
Yo ya sabía que tú siempre me escuchas; pero lo he dicho a causa
de esta muchedumbre que me rodea, para que crean que tú me has enviado”.
Luego gritó con voz potente: “¡Lázaro sal de ahí!”.
Y salió el muerto, atados con vendas las manos y los pies, y la cara
envuelta en un sudario. Jesús les dijo: “Desátenlo, para
que pueda andar’.
Muchos de los judíos que habían ido a casa de Marta y María,
al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en Él. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
La resurrección de Lázaro prefigura la resurrección de Jesús. La permanencia de tres días en el sepulcro y las vendas son rasgos que asemejan ambos sucesos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Tú, que nos has iluminado con las enseñanzas de la fe, escucha, Señor, nuestra oración y purifícanos por medio de este sacrificio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque Cristo, Señor nuestro, que como verdadero hombre lloró
la muerte de su amigo Lázaro y, como verdadero Dios, lo hizo salir vivo
del sepulcro, se ha compadecido de todos los hombres y por medio de sus sacramentos,
nos hace pasar de la muerte a la vida.
Por eso, los mismos ángeles te cantan con júbilo eterno y nosotros
nos unimos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 11, 26)
El que está vivo y cree en mí, dice el Señor, no morirá para siempre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Dios todopoderoso, a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, vivir siempre como miembros suyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.-Cuando la muerte nos toca, sentimos el peso de su sinrazón. Nuestras respuestas se antojan insuficientes y nuestros argumentos se desmoronan. Esa difícil realidad nos doblega a cada momento. Decimos con frecuencia que la única certeza que nos acompaña es la de nuestra muerte. Los cristianos hemos sido alcanzados por el testimonio de la resurrección de Jesús, vivencia que nos fortalece y mantiene en la fe esperanzada de que caminamos hacia el Padre. Creemos que el fin de la vida terrena no es ningún tipo de aniquilación, sino la meta hacia la cual nos dirigimos para participar de la vida de Dios.
Santos: Macario de Jerusalén, obispo; Juan Ogilvie, mártir, y María Eugenia Milleret fundadora.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 55, 2)
Ten compasión de mí, Señor, porque me pisotean y acosan todo el día mis enemigos.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que con el don de tu amor nos colmas de bendiciones, transfórmanos en una nueva creatura, para que estemos preparados a la Pascua gloriosa de tu Reino. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Daniel: 13, 1-9. 15-17. 19-30. 33-62
En aquel tiempo vivía
en Babilonia un hombre llamado Joaquín, casado con Susana, hija de Quelcías.
Mujer muy bella y temerosa de Dios. Sus padres eran virtuosos y habían
educado a su hija según la ley de Moisés. Joaquín era muy
rico y tenía una huerta contigua a su casa, donde solían reunirse
los judíos, porque era estimado por todos. Aquel año habían
sido designados jueces dos ancianos del pueblo; eran de aquellos de quienes
había dicho el Señor: “En Babilonia, la iniquidad salió
de ancianos elegidos como jueces, que pasaban por guías del pueblo”.
Estos frecuentaban la casa de Joaquín y los que tenían litigios
que resolver acudían ahí a ellos, Hacia el medio día, cuando
toda la gente se había retirado ya, Susana entraba a pasear en la huerta
de su marido. Los dos viejos la veían entrar y pasearse diariamente,
y se encendieron de pasión por ella, pervirtieron su corazón y
cerraron sus ojos para no ver al cielo ni acordarse de lo que es justo.
Un día, mientras acechaban el momento oportuno, salió ella, como
de ordinario, con dos muchachas de su servicio, y como hacía calor, quiso
bañarse en la huerta. No había nadie allí, fuera de los
viejos, que la espiaban escondidos. Susana dijo a las doncellas: “Tráiganme
jabón y perfumes, y cierren las puertas de la huerta mientras me baño”.
Apenas salieron las muchachas, se levantaron los dos viejos, corrieron hacia
donde estaba Susana y le dijeron: “Mira: las puertas de la huerta están
cerradas y nadie nos ve. Nosotros ardemos en deseos de ti. Consiente y entrégate
a nosotros. Si no, te vamos a acusar de que un joven estaba contigo y que por
eso despachaste a las doncellas”. Susana lanzó un gemido y dijo:
“No tengo ninguna salida; si me entrego a ustedes, será la muerte
para mí; si resisto, no escaparé de sus manos. Pero es mejor para
mí ser víctima de sus calumnias, que pecar contra el Señor”.
Y dicho esto, Susana comenzó a gritar. Los dos viejos se pusieron a gritar
también y uno de ellos corrió a abrir la puerta del jardín.
Al oír los gritos en el jardín, los criados se precipitaron por
la puerta lateral para ver qué sucedía. Cuando oyeron el relato
de los viejos, quedaron consternados, porque jamás se había dicho
de Susana cosa semejante.
Al día siguiente, todo el pueblo se reunió en la casa de Joaquín,
esposo de Susana, y también fueron los dos viejos, llenos de malvadas
intenciones contra ella, para hacer que la condenaran a morir. En presencia
del pueblo dijeron: “Vayan a buscar a Susana, hija de Quelcías
y mujer de Joaquín”. Fueron por Susana, quien acudió con
sus padres, sus hijos y todos sus parientes. Todos los suyos y cuantos la conocían,
estaban llorando.
Se levantaron entonces los dos viejos en medio de la asamblea y pusieron sus
manos sobre la cabeza de Susana. Ella, llorando, levantó los ojos al
cielo, porque su corazón confiaba en el Señor. Los viejos dijeron:
“Mientras nosotros nos paseábamos solos por la huerta, entró
ésta con dos criadas, luego les dijo que salieran y cerró la puerta.
Entonces se acercó un joven que estaba escondido y se acostó con
ella. Nosotros estábamos en un extremo de la huerta, y al ver aquella
infamia, corrimos hacia ellos y los sorprendimos abrazados. Pero no pudimos
sujetar al joven, porque era más fuerte que nosotros; abrió la
puerta y se nos escapó. Entonces detuvimos a ésta y le preguntamos
quién era el joven, pero se negó a decirlo. Nosotros somos testigos
de todo esto”. La asamblea creyó a los ancianos, que habían
calumniado a Susana, y la condenaron a muerte.
Entonces Susana, dando fuertes voces, exclamó: “Dios eterno, que
conoces los secretos y lo sabes todo antes de que suceda, tú sabes que
éstos me han levantado un falso testimonio. Y voy a morir sin haber hecho
nada de lo que su maldad ha tramado contra mí”. El Señor
escuchó su voz. Cuando llevaban a Susana al sitio de la ejecución,
el Señor hizo sentir a un muchacho, llamado Daniel, un santo impulso
de ponerse a gritar: “Yo no soy responsable de la sangre de esta mujer”.
Todo el pueblo se volvió a mirarlo y le preguntaron: “¿Qué
es lo que estás diciendo?”. Entonces Daniel, de pie en medio de
ellos, les respondió: “Israelitas, ¿cómo pueden ser
tan ciegos? Han condenado a muerte a una hija de Israel, sin haber investigado
y puesto en claro la verdad. Vuelvan al tribunal, porque ésos le han
levantado un falso testimonio”.
Todo el pueblo regresó de prisa y los ancianos dijeron a Daniel: “Ven
a sentarte en medio de nosotros y dinos lo que piensas, puesto que Dios mismo
te ha dado la madurez de un anciano”. Daniel les dijo entonces: “Separen
a los acusadores, lejos el uno del otro, y yo los voy a interrogar”.
Una vez separados, Daniel mandó llamar a uno de ellos y le dijo: “Viejo
en años y en crímenes, ahora van a quedar al descubierto tus pecados
anteriores, cuando injustamente condenabas a los inocentes y absolvías
a los culpables, contra el mandamiento del Señor: No matarás al
que es justo e inocente. Ahora bien, si es cierto que los viste, dime debajo
de qué árbol estaban juntos”. El respondió: “Debajo
de una acacia”. Daniel le dijo: “Muy bien. Tu mentira te va a costar
la vida, pues ya el ángel ha recibido de Dios tu sentencia y te va a
partir por la mitad”. Daniel les dijo que se lo llevaran, mandó
traer al otro y le dijo:
“Raza de Canaan y no de Judá, la belleza te sedujo y la pasión
te pervirtió el corazón. Lo mismo hacían ustedes con las
mujeres de Israel, y ellas, por miedo, se entregaban a ustedes. Pero una mujer
de Judá no ha podido soportar la maldad de ustedes. Ahora dime, ¿bajo
qué árbol los sorprendiste abrazados?”.
Él contestó: “Debajo de una encina”. Replicó
Daniel: “También a ti tu mentira te costará la vida. El
ángel del Señor aguarda ya con la espada en la mano, para partirte
por la mitad. Así acabará con ustedes”.
Entonces toda la asamblea levantó la voz y bendijo a Dios, que salva
a los que esperan en Él. Se alzaron contra los dos viejos, a quienes,
con palabras de ellos mismos, Daniel había convencido de falso testimonio,
y les aplicaron la pena que ellos mismos habían maquinado contra su prójimo.
Para cumplir con la ley de Moisés, los mataron, y aquel día se
salvó una vida inocente. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Los ancianos abusaron de
su cargo de autoridad para aprovecharse de personas inocentes; Historias parecidas
se tejen a diario en nuestra sociedad.
Del salmo 22 R/. Nada temo, Señor, porque tú estás conmigo.
El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar
y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas. R/.
Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así,
aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás
conmigo. Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R/.
Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges
la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes. R/.
Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días
de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años sin
término. R/.
ACLAMACIÓN
(Ez 33, 11) R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
No quiero la muerte del pecador, sino que se arrepienta y viva, dice
el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 8, 1-11
En aquel tiempo, Jesús
se retiró al monte de los Olivos y al amanecer se presentó de
nuevo en el templo, donde la multitud se le acercaba; y Él, sentado entre
ellos, les enseñaba.
Entonces los escribas y fariseos le llevaron a una mujer sorprendida en adulterio,
y poniéndola frente a Él, le dijeron: “Maestro, esta mujer
ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos manda en la ley
apedrear a estas mujeres. ¿Tú que dices?”.
Le preguntaban esto para ponerle una trampa y poder acusarlo. Pero Jesús
se agachó y se puso a escribir en el suelo con el dedo. Como insistían
en su pregunta, se incorporó y les dijo: “Aquel de ustedes que
no tenga pecado, que le tire la primera piedra”. Se volvió a agachar
y siguió escribiendo en el suelo.
Al oír aquellas palabras, los acusadores comenzaron a escabullirse uno
tras otro, empezando por los más viejos, hasta que dejaron solos a Jesús
y a la mujer, que estaba de pie, junto a Él. Entonces Jesús se
enderezó y le preguntó: “Mujer, ¿dónde están
los que te acusaban? ¿Nadie te ha condenado?”. Ella le contestó:
“Nadie, Señor”. Y Jesús le dijo: “Tampoco yo
te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar”. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús desenmascara la hipocresía y el machismo de los acusadores, que sólo pretendían condenar a la mujer, dejando impune al adúltero. Jesús la perdona con inteligencia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concede, Señor, a tus hijos, reunidos para celebrar esta Eucaristía, ofrecerte como fruto de su penitencia una conciencia limpia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO DE LA PASIÓN DEL SEÑOR I
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque en la pasión salvadora de tu Hijo diste a los hombres una nueva
comprensión de tu majestad y una nueva manera de alabarla, al poner de
manifiesto, por la eficacia inefable de la cruz, el poder del crucificado y
el juicio que del mundo has hecho.
Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles
y los santos diciendo: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 8, 10-11)
Jesús le preguntó: Mujer, ¿nadie te ha condenado? Ella le respondió: Nadie, Señor. Él le dijo: Yo tampoco te condeno. Vete y ya no vuelvas a pecar.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que la fuerza de tus sacramentos nos libre, Señor, de nuestras malas inclinaciones y nos ayude a seguir a Cristo, para acercarnos cada vez más a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Eulogio de Córdoba, mártir; Esteban de Obacina abad, y Vicente y Ramiro de León, mártires.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 26. 14)
Espera en el Señor, sé valiente; ten ánimo, espera en el Señor.
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Señor, la gracia de perseverar en el fiel cumplimiento de tu voluntad, para que tu pueblo santo aumente en número y crezca en santidad. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Números: 21, 4-9
En aquellos días,
los hebreos salieron del monte Hor en dirección al Mar Rojo, para rodear
el territorio de Edom; pero por el camino, el pueblo se impacientó y
murmuró contra Dios y contra Moisés, diciendo: “¿Para
qué nos sacaste de Egipto? ¿Para que muriéramos en el desierto?
No tenemos pan ni agua y ya estamos hastiados de esta miserable comida”.
Entonces envió Dios contra el pueblo serpientes venenosas, que los mordían,
y murieron muchos israelitas. El pueblo acudió a Moisés y le dijo:
“Hemos pecado al murmurar contra el Señor y contra ti. Ruega al
Señor que aparte de nosotros las serpientes”. Moisés rogó
al Señor por el pueblo y el Señor le respondió:
“Haz una serpiente como ésas y levántala en un palo. El
que haya sido mordido por las serpientes y mire la que tú hagas, vivirá”.
Moisés hizo una serpiente de bronce y la levantó en un palo; y
si alguno era mordido y miraba la serpiente de bronce, quedaba curado. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Este episodio refleja una
visión arcaica que concebía la justicia y el perdón divinos
con rasgos un tanto mágicos. Moisés purifica dicha creencia asociándola
a la oración de intercesión.
Del salmo 101 R/. Señor, escucha mi plegaria.
Señor, escucha mi plegaria; que a tu presencia lleguen mis clamores.
El día de la desgracia, Señor, no me abandones. Cuando te invoque,
escúchame y en seguida respóndeme. R/.
Cuando el Señor reedifique a Sión y aparezca glorioso, cuando
oiga el clamor del oprimido y no se muestre a sus plegarias sordo, entonces
al Señor temerán todos los pueblos y su gloria verán los
poderosos. R/.
Esto se escribirá para el futuro y alabará al Señor el
pueblo nuevo, porque el Señor, desde su altura santa, ha mirado a la
tierra desde el cielo, para oír los gemidos del cautivo y librar de la
muerte al prisionero. R/.
ACLAMACIÓN
R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo; todo aquel
que lo encuentra vivirá para siempre. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 8, 21-30
En aquel tiempo, Jesús
dijo a los judíos: “Yo me voy y ustedes me buscarán, pero
morirán en su pecado. A donde yo voy, ustedes no pueden venir”.
Dijeron entonces los judíos: “¿Estará pensando en
suicidarse y por eso nos dice: ‘A donde yo voy, ustedes no pueden venir’?”.
Pero Jesús añadió: “Ustedes son de aquí abajo
y yo soy de allá arriba; ustedes son de este mundo, yo no soy de este
mundo. Se lo acabo de decir: Morirán en sus pecados, porque si no creen
que Yo Soy, morirán en sus pecados”.
Los judíos le preguntaron: “Entonces ¿quién eres
tú?”. Jesús les respondió: “Precisamente eso
que les estoy diciendo. Mucho es lo que tengo que decir de ustedes y mucho que
condenar. El que me ha enviado es veraz y lo que yo le he oído decir
a El es lo que digo al mundo”. Ellos no comprendieron que hablaba del
Padre.
Jesús prosiguió: “Cuando hayan levantado al Hijo del hombre,
entonces conocerán que Yo Soy y que no hago nada por mi cuenta; lo que
el Padre me enseñó, eso digo. El que me envió está
conmigo y no me ha dejado solo, porque yo hago siempre lo que a Él le
agrada”. Después de decir estas palabras, muchos creyeron en Él.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús devela ante sus críticos su identidad más profunda. Apropiándose de la frase bíblica “Yo soy el que soy”, se identifica íntimamente con su Padre celestial.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, el sacrificio de reconciliación que vamos a ofrecerte, perdona nuestros pecados y orienta hacia ti nuestros corazones. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO DE LA PASIÓN DEL SEÑOR I
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque en la pasión salvadora de tu Hijo diste a los hombres una nueva
comprensión de tu majestad y una nueva manera de alabarla, al poner de
manifiesto, por la eficacia inefable de la cruz, el poder del crucificado y
el juicio que del mundo has hecho.
Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles
y los santos diciendo: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 12, 32)
Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Dios todopoderoso, que la asidua participación en tus sacramentos nos acerque cada vez más a ti, que eres el único bien verdadero. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Pablo Aureliano de Lyon, obispo; Luis Orione, fundador, e Inocencio I, Papa.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 17 48-49)
Tú me libras, Señor, de la ira de mis enemigos, me haces triunfar sobre mis adversarios y me salvas del hombre malvado.
ORACIÓN COLECTA
Ilumina, Señor, el corazón de tus hijos, purificado por las penitencias cuaresmales, y concédenos manifestar en nuestra vida el deseo de servirte que nos has inspirado. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Daniel: 3, 14-20. 49-50. 91-92. 95
En aquellos días
dijo el rey Nabucodonosor: “¿Es cierto, Sedrak, Mesak y Abednegó,
que no quieren servir a mis dioses, ni adorar la estatua de oro que he mandado
levantar? Pues bien, si no es cierto, estén dispuestos para que, al oír
sonar el cuerno, la flauta, la cítara, el salterio, la chirimía
y toda clase de instrumentos, se postren y adoren la estatua que he mandado
hacer. Pero si no la adoran, serán arrojados inmediatamente a un horno
encendido. ¿Y qué dios podrá librarlos entonces de mis
manos?”.
Pero Sedrak, Mesak y Abednegó contestaron al rey Nabucodonosor: “No
es necesario responder a tu pregunta, pues el Dios a quien servimos puede libramos
del horno encendido y nos librará de tus manos; y aunque no lo hiciera,
sábete que de ningún modo serviremos a tus dioses, ni adoraremos
la estatua de oro, que has mandado levantar”.
Entonces Nabucodonosor se enfureció y la expresión de su rostro
cambió para Sedrak, Mesak y Abednegó. Mandó encender el
horno y aumentar la fuerza del fuego siete veces más de lo acostumbrado.
Después ordenó que algunos de los hombres más fuertes de
su ejército ataran a Sedrak, Mesak y Abednegó y los arrojaran
al horno encendido.
Pero el ángel del Señor bajó del cielo, se puso junto a
ellos, apartó las llamas y produjo en el horno un frescor como de brisa
y de rocío, y el fuego no los atormentó, ni los hirió,
ni siquiera los tocó. El rey Nabucodonosor, estupefacto, se levantó
precipitadamente y dijo a sus consejeros: “¿Acaso no estaban atados
los tres hombres que arrojamos al horno?”. Ellos contestaron: “Sí,
señor”. El rey replicó: “¿Por qué, entonces,
estoy viendo cuatro hombres sueltos, que se pasean entre las llamas, sin quemarse?
Y el cuarto, parece un ángel”.
Nabucodonosor los hizo salir del horno y exclamó: “Bendito sea
el Dios de Sedrak, Mesak y Abednegó, que ha enviado a su ángel
para librar a sus siervos, que confiando en Él, desobedecieron la orden
del rey y expusieron su vida, antes que servir y adorar a un dios extraño”.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Este relato es una confesión
con fe de la fidelidad y la omnipotencia divinas de un pueblo creyente que se
apoya en Dios, aun en tiempos de crisis.
Daniel 3 R/. Bendito seas, para siempre, Señor.
Bendito seas, Señor, Dios de nuestros padres. Bendito sea tu nombre santo
y glorioso. R/.
Bendito seas, en tu templo santo y glorioso. Bendito seas en el trono de tu
reino. R/.
Bendito eres tú, Señor, que penetras con tu mirada los abismos
y te sientas en un trono rodeado de querubines. Bendito seas, Señor,
en la bóveda del cielo. R/.
ACLAMACIÓN (cfr. Lc 8, 15) R/. Honor y gloria a ti, Señor Jesús.
Dichosos los que cumplen la palabra del Señor con un corazón bueno y sincero, y perseveran hasta dar fruto. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 8, 31-42
En aquel tiempo, Jesús
dijo a los que habían creído en Él: “Si se mantienen
fieles a mi palabra, serán verdaderos discípulos míos,
conocerán la verdad y la verdad los hará libres”. Ellos
replicaron: “Somos hijos de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie.
¿Cómo dices tú: ‘Serán libres’?”.
Jesús les contestó: “Yo les aseguro que todo el que peca
es un esclavo del pecado y el esclavo no se queda en la casa para siempre; el
hijo sí se queda para siempre. Si el Hijo les da la libertad, serán
realmente libres. Ya sé que son hijos de Abraham; sin embargo, tratan
de matarme, porque no aceptan mis palabras. Yo hablo de lo que he visto en casa
de mi Padre: ustedes hacen lo que han oído en casa de su padre”.
Ellos le respondieron: “Nuestro padre es Abraham”. Jesús
les dijo: “Si fueran hijos de Abraham, harían las obras de Abraham.
Pero tratan de matarme a mí, porque les he dicho la verdad que oí
de Dios. Eso no lo hizo Abraham. Ustedes hacen las obras de su padre”.
Le respondieron: “Nosotros no somos hijos de prostitución. No tenemos
más padre que a Dios”.
Jesús les dijo entonces: “Si Dios fuera su Padre me amarían
a mí, porque yo salí de Dios y vengo de Dios; no he venido por
mi cuenta, sino enviado por Él”. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
La libertad no es algo para presumir, sino para conquistar. El hombre se extravía y termina por dejarse esclavizar por el pecado. La verdad de Jesús nos ofrece un camino de libertad.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, estos dones que tú has querido que te ofrezcamos para alabanza tuya y salvación nuestra. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO DE LA PASIÓN DEL SEÑOR I
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque en la pasión salvadora de tu Hijo diste a los hombres una nueva
comprensión de tu majestad y una nueva manera de alabarla, al poner de
manifiesto, por la eficacia inefable de la cruz, el poder del crucifica