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Celebraciones
importantes en el mes de Marzo del 2010 |
SAN JOSÉ, ESPOSO DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
SAN JOSÉ, del hebreo, "Dios acrecentará" (siglo I a. C.—siglo I d. C.). Esposo de la Santísima Virgen María. El relato evangélico de san Mateo (1,16. 18-21. 24) aporta escasos datos de la vida de José, padre terrenal de Jesús. Aún sin detalles biográficos, como fieles cristianos hemos de reconocer la unión íntima de san José con María y el Niño Jesús, gracia que es especialísima con la que Dios le engrandece cuando en la Tierra con celo paternal atiende con absoluta obediencia a Dios Padre al proteger a María en el momento de dar a luz, en la huida a Egipto o bien cuando extraviaron al Niño en el Templo de Jerusalén, por lo anterior es de comprenderse que san José es, después de María, el mejor intercesor ante el Padre. Invoquémoslo como nuestro protector, un fragmento de la Salve Josefina, escrita por el Siervo de Dios José María Vilaseca (1831-1910), fundador en México (1872) de las Congregaciones de Misioneros y Hermanas Josefinas, dice: "Sí, Patriarca santo, Protector clemente, ruega por nosotros en vida y en muerte para hacernos dignos de la gran promesa fúlgida y divina de la gloria eterna. Amén". Esta solemnidad la instituye Sixto IV (1471-1484) en 1479. En 1621, Gregorio XV (1621-1623) la extiende a la Iglesia universal. Es proclamado Patrono de la Iglesia Universal por el beato Pío IX (1846-1878; 7 de febrero) en 1847, quien en el decreto Indytum Patriarcham (1871) exalta su "...excelsa misión paternal". Luego de un siglo, León XIII (1878-1903) publica la encíclica Quantquam pluries (1889), donde señala la importancia de la veneración a san José. El beato Juan XXIII (1958-1963; (11 de octubre) lo incluye en el canon de la Asamblea Eucarística después de mencionar a Maria Santísima. El Siervo de Dios Juan Pablo II (1978-2005) escribe la exhortación apostólica El Custodio del Redentor sobre la misión de san José (1989). Iconografía: en el mundo católico se manifiestan variadas representaciones; entre ellas, el Señor san José con ropa de trabajo, en su banco como carpintero. Una bella representación —similar a la citada— se admira en el templo de Nuestra Señora del Carmen eta Sabatina"), calle Fernando Montes de Oca 150, casi esquina con Circuito Interior, colonia San Miguel Chapultepec, Delegación Miguel Hidalgo, Ciudad de México. Es protector de padres de familia, obreros, carpinteros, ebanistas y los trabajadores en general. |
LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR
LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR, del latín eclesiástico annuntiatio. "acción y efecto de anunciar, notificar" (siglo I antes de Cristo). María, joven virgen de Nazaret, al escuchar el anuncio del arcángel Gabriel, acerca de que sería la madre del Hijo de Dios, contesta: "Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí lo que has dicho". La Iglesia otorga el término Anunciación a este hecho que se narra en el Evangelio de Lucas (1, 26-38). María es la "llena de gracia", palabras del citado anuncio evangélico que significan, que es "la amada y favorecida"; de ella nace el Salvador del mundo, tal como nace del Padre. Jesús no será hijo solamente por la carne, sino hijo de su alma y de su fe, por ser María "la que creyó" (Lc 1, 45) y en la que Dios "hizo cosas grandes" (Lc 1, 49). Asimismo, al lado de Cristo ("nuevo Adán", Rm 6, 14); María, su madre, es la "Nueva Eva" y verdadera Madre del género humano. Iconografía: en su casa de Nazaret, María Santísima, con vestuario de la época, ante el arcángel Gabriel, en el momento de la anunciación. |
DOMINGO DE RAMOS "DE LA PASIÓN DEL SEÑOR"
El Domingo de Ramos abre solemnemente la Semana Santa, con el recuerdo de las Palmas y de la pasión, de la entrada de Jesús en Jerusalén y la liturgia de la palabra que evoca la Pasión del Señor en el Evangelio de San Marcos. Por un momento la gente revivió la esperanza de tener ya consigo, de forma abierta y sin subterfugios aquel que venía en el nombre del Señor. Al menos así lo entendieron los más sencillos, los discípulos y gente que acompañó a Jesús, como un Rey. San Lucas no habla de olivos ni palmas, sino de gente que iba alfombrando el camino con sus vestidos, como se recibe a un Rey, gente que gritaba: "Bendito el que viene como Rey en nombre del Señor. Paz en el cielo y gloria en lo alto". Con la liturgia de Roma, por otro lado, entramos en la Pasión y anticipamos la proclamación del misterio, con un gran contraste entre el camino triunfante del Cristo del Domingo de Ramos y el Viacrucis de los días santos. La liturgia de las palmas anticipa en este domingo, llamado pascua florida, el triunfo de la resurrección; mientras que la lectura de la Pasión nos invita a entrar conscientemente en la Semana Santa de la Pasión gloriosa y amorosa de Cristo el Señor. |