Prefacio II de santa María Virgen
La Iglesia alaba a Dios con las palabras de María
En verdad es
justo y necesario, es nuestro deber y salvación proclamar que eres admirable
en la perfección de todos tus santos, y de un modo singular en la perfección
de la Virgen María. Por eso, al celebrarla hoy, queremos exaltar tu generosidad
inspirados en su propio cántico, pues en verdad has hecho maravillas
por toda la tierra, y prolongaste tu misericordia de generación en generación,
cuando, complacido en la humildad de tu sierva, nos diste por su medio al autor
de la vida, Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro. Por Él, los
ángeles y los arcángeles te adoran eternamente, gozosos en tu
presencia. Permítenos unimos a sus voces cantando humildemente tu alabanza:
Santo, Santo, Santo.
Prefacio común V
Proclamación del misterio de Cristo
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y fuente de salvación darte gracias y alabarte siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro. Cuya muerte celebramos unidos en caridad, cuya resurrección proclamamos con viva fe, y cuyo advenimiento glorioso aguardamos con firmísima esperanza. Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos, proclamando sin cesar:
Santo, Santo,
Santo es el Señor, Dios del universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor.
Hosanna en el cielo.