| MISAL OCTUBRE DEL 2007 / www.laverdadcatolica.org |
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ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Dt 32, 10-12)
El Señor fijó su mirada en ella, la instruyó y la cuidó como a la niña de sus ojos. El Señor la condujo, como el águila que despliega sus alas para llevar a sus polluelos.
ORACIÓN COLECTA
Dios y Padre nuestro, que tienes abiertas las puertas de tu Reino para los humildes y sencillos de corazón, ayúdanos a llegar a ti, a ejemplo de santa Teresa del Niño Jesús, por el camino de la fidelidad en las cosas pequeñas y el cumplimiento de los deberes diarios. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Zacarías: 8, 1-8
En aquellos días,
me fue dirigida a mí, Zacarías, la palabra del Señor en
estos términos: “Esto dice el Señor de los ejércitos:
‘Yo siento por Sión un amor ardiente y celoso, un amor celoso que
me arrebata’.
Esto dice el Señor de los ejércitos: ‘Regresaré a
Sión y en medio de Jerusalén habitaré. Jerusalén
se llamará ciudad fiel, y el monte del Señor de los ejércitos,
monte santo’.
Esto dice el Señor de los ejércitos: ‘De nuevo se sentarán
los ancianos y las ancianas en las plazas de Jerusalén, cada cual con
su bastón en la mano, por su avanzada edad; las plazas de la ciudad se
llenarán de niños y niñas que jugarán en ellas’.
Esto dice el Señor de los ejércitos: ‘Aunque esto les parezca
imposible a los sobrevivientes de este pueblo, ¿acaso va a ser imposible
para mí?’.
Esto dice el Señor de los ejércitos: ‘Yo salvaré
a mi pueblo de los países de oriente y occidente, y lo traeré
aquí para que habite en Jerusalén. El será mi pueblo y
yo seré su Dios, lleno de fidelidad y de justicia’ “. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
El profeta Zacarías
anuncia promesas importantes para Jerusalén. Esa ciudad, sacudida por
invasiones y guerras, conseguirá la paz y la armonía si se mantiene
fiel a su Dios.
Del salmo 101 R/. Tu pueblo nuevo te alabará, Señor.
Cuando el Señor reedifique a Sión y aparezca glorioso, cuando
oiga el clamor del oprimido y no se muestre a sus plegarias sordo, entonces
temerán al Señor todos los pueblos, y su gloria verán los
poderosos. R/.
Esto se escribirá para el futuro y alabará al Señor el
pueblo nuevo, porque el Señor, desde su altura santa, ha mirado a la
tierra desde el cielo, para oír los gemidos del cautivo y librar de la
muerte al prisionero. R/.
Bajo tu protección, Señor, habitarán los hijos de tus siervos
y se establecerán sus descendientes. Tu nombre en Sión alabarán
por eso, cuando en Jerusalén, a darte culto, se reúnan, Señor,
todos los pueblos. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Mc 10, 45) R/. Aleluya, aleluya.
Jesucristo vino a servir y a dar la vida por la salvación de
todos. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 9, 46-50
Un
día, surgió entre los discípulos una discusión sobre
quién era el más grande de ellos. Dándose cuenta Jesús
de lo que estaban discutiendo, tomó a un niño, lo puso junto a
sí y les dijo: “El que reciba a este niño en mi nombre,
me recibe a mí; y el que me recibe a mí, recibe también
al que me ha enviado. En realidad el más pequeño entre todos ustedes,
ése es el más grande”.
Entonces, Juan le dijo: “Maestro, vimos a uno que estaba expulsando a
los demonios en tu nombre; pero se lo prohibimos, porque no anda con nosotros”.
Pero Jesús respondió: “No se lo prohíban, pues el
que no está contra ustedes, está en favor de ustedes”. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
El reinado de Dios no tiene qué ver con palacios ni cortesanos. Es una relación que se establece entre Dios y quienes confían en la fuerza transformadora de la fe.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, el sacrificio de alabanza que vamos a ofrecerte en esta festividad de santa Teresa del Niño Jesús, y concédenos que también nuestra vida sea agradable a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 18, 3)
A menos que cambien y se hagan tan sencillos como niños, no entrarán al Reino de los cielos, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que esta sagrada comunión encienda en nosotros aquel amor que inspiró a santa Teresa del Niño Jesús el deseo de ofrecerte su vida por la salvación de todos los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Los Santos Ángeles Custodios
Santos: Leger o Leodegario de Autún, mártir, y Tomás de Hereford, obispo.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Dn 3, 58)
Ángeles del Señor, bendigan al Señor; alábenlo y glorifíquenlo eternamente.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que con amorosa providencia has enviado a tus santos ángeles para que nos guarden, concédenos experimentar su protección aquí en la tierra y disfrutar, junto con ellos, la felicidad del cielo. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Zacarías: 8, 20-23
Esto dice el Señor
de los ejércitos: “Vendrán pueblos y habitantes de muchas
ciudades. Y los habitantes de una ciudad irán a ver a los de la otra
y les dirán: ‘Vayamos a orar ante el Señor y a implorar
la ayuda del Señor de los ejércitos’. ‘Yo también
voy’. Y vendrán numerosos pueblos y naciones poderosas a orar ante
el Señor Dios en Jerusalén y a implorar su protección”.
Esto dice el Señor de los ejércitos: “En aquellos días,
diez hombres de cada lengua extranjera tomarán por el borde del manto
a un judío y le dirán: ‘Queremos ir contigo, pues hemos
oído decir que Dios está con ustedes’ “. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Los habitantes de Jerusalén
están irreconocibles: rebosan de alegría, su dicha es atrayente.
El entusiasmo se propaga; extranjeros vienen de todas partes a conocer al Dios
que los hace felices.
Del salmo 86 R/. Dios está con nosotros.
Jerusalén gloriosa, el Señor ha puesto en ti su templo. Tú
eres más querida para Dios que todos los santuarios de Israel. R/.
De ti, Jerusalén, ciudad del Señor, se dirán maravillas.
Egipto y Babilonia adorarán al Señor; los filisteos, con Tiro
y Etiopía, serán como tus hijos. R/.
Y de ti, Jerusalén, afirmarán: “Todos los pueblos han nacido
en ti y el Altísimo es tu fortaleza”. R/.
El Señor registrará en el libro de la vida a cada pueblo, convertido
en ciudadano tuyo; y todos los pueblos te cantarán, bailando: “Tú
eres la fuente de nuestra salvación”. R/.
ACLAMACIÓN
(Sal 102, 21) R/. Aleluya, aleluya.
Que bendigan al Señor todos sus ejércitos, servidores
fieles que cumplen su voluntad. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 18, 1-5. 10
En cierta ocasión,
los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: “¿Quién
es el más grande en el Reino de los cielos?”.
Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les
dijo: “Yo les aseguro a ustedes que si no cambian y no se hacen como los
niños, no entrarán en el Reino de los cielos. Así pues,
quien se haga pequeño como este niño, ése es el más
grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste
en mi nombre, me recibe a mí.
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que
sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que
está en el cielo”. Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
Para formar parte del señorío de Dios solamente se requiere disponibilidad para cambiar el corazón. Quien se decide a acoger la oferta de la gracia divina, ya ha comenzado a vivir el dinamismo del Reino.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, las ofrendas que te presentamos en la festividad de tus santos ángeles, y concédenos que su continua protección nos libre de los peligros presentes y nos guíe a la vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de los ángeles
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 137, 1)
En presencia de los ángeles cantaremos, Dios nuestro, tu alabanza.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos has alimentado con el Cuerpo y la Sangre de nuestro Redentor, condúcenos por medio de tus santos ángeles, al encuentro glorioso con Cristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Santos: Francisco de Borja presbítero; María Josefa Roselló, fundadora, y Blanca o Cándida de Roma, mártir.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Lc 12, 42)
Este es el siervo prudente y fiel, a quien el Señor puso al frente de su familia.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que en tu inefable providencia elegiste a san José por esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concédenos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de Nehemías: 2, 1-8
En el primer mes del año
veinte del reinado de Artajerjes, siendo yo, Nehemías, el copero mayor,
serví una copa de vino y se la ofrecí al rey. Nunca me había
presentado ante él con cara triste. Entonces el rey me preguntó:
“¿Por qué estás tan triste, si no estás enfermo?
¿Qué es lo que te preocupa?”.
Sentí entonces un gran temor y le respondí: “Que viva el
rey para siempre. ¿Cómo no he de estar triste, cuando la ciudad
donde se hallan enterrados mis padres está en ruinas y sus puertas consumidas
por el fuego?”. El rey me dijo: “¿Que es, pues, lo que quieres?”.
Me encomendé al Dios del cielo y le contesté al rey: “Si
le parece bien a mi señor, el rey, y si está satisfecho de mí,
déjeme ir a Judá para reconstruir la ciudad donde están
enterrados mis padres”. El rey y la reina, que estaba sentada a su lado,
me preguntaron: “¿Cuánto durará tu viaje y cuándo
volverás?”. Al rey le pareció bien el plazo que le indiqué
y me permitió ir.
Entonces yo añadí: “Ruego a mi señor, el rey, que
me dé cartas para los gobernadores de la región del otro lado
del río, para que me faciliten el viaje hasta Judá; y una carta
dirigida a Asaf, encargado de los bosques reales, para que me suministren madera
para las puertas de la ciudadela del templo, para el muro de la ciudad y para
la casa donde me voy a instalar”. Gracias a Dios, el rey me concedió
todo lo que le pedí. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Nehemías no duda
en presentarse ante el rey de Persia. Aprovecha las circunstancias favorables
y consigue apoyos y beneficios para reconstruir las ruinas de Jerusalén.
Del salmo 136 R/. Tu recuerdo, Señor, es mi alegría.
Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos a llorar de nostalgia;
de los sauces que estaban en la orilla colgamos nuestras arpas. R/.
Aquellos que cautivos nos tenían pidieron que cantáramos. Decían
los opresores: “Algún cantar de Sión, alegres, cántennos”.
R/.
Pero, ¿cómo podríamos cantar un himno al Señor en
tierra extraña? ¡Que la mano derecha se me seque si de ti, Jerusalén,
yo me olvidara! R/.
¡Que se me pegue al paladar la lengua, Jerusalén, si no te recordara,
o si, fuera de ti, alguna otra alegría yo buscara! R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Flp 3, 8-9) R/. Aleluya, aleluya.
Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura, para ganar a Cristo
y vivir unido a El. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 9, 57-62
En aquel tiempo, mientras
iban de camino Jesús y sus discípulos, alguien le dijo: “Te
seguiré a dondequiera que vayas”. Jesús le respondió:
“Las zorras tienen madrigueras y los pájaros, nidos; pero el Hijo
del hombre no tiene en dónde reclinar la cabeza”.
A otro, Jesús le dijo: “Sígueme”. Pero él le
respondió: “Señor, déjame ir primero a enterrar a
mi padre”. Jesús le replicó: “Deja que los muertos
entierren a sus muertos. Tú ve y anuncia el Reino de Dios”.
Otro le dijo: “Te seguiré, Señor; pero déjame primero
despedirme de mi familia”. Jesús le contestó: “El
que empuña el arado y mira hacia atrás, no sirve para el Reino
de Dios”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Jesús dialoga con varios prospectos que tienen interés en vivir como discípulos. Los ayuda a entender la naturaleza del llamado y los invita a pensarlo dos veces antes de decidirse.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Por intercesión de san José, a quien confiaste la misión de cuidar de tu Unigénito como padre, te pedimos, Señor, que nos concedas poder ofrecerte dignamente este sacrificio de alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 25, 21)
Muy bien, siervo bueno y fiel, entra en el gozo de tú señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Renovados con este sacramento que da vida, te rogamos, Señor, que nos concedas vivir para ti en justicia y santidad, a ejemplo y por intercesión de san José, el varón justo y obediente que contribuyó con sus servicios a la realización de tus grandes misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Francisco, el hombre de Dios, dejó su casa, abandonó su herencia y se hizo pobre y desvalido; pero el Señor se hizo cargo de él.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que otorgaste a san Francisco de Asís la gracia de seguir gozosamente a Cristo en una vida de pobreza y humildad, haz que, a ejemplo suyo, nuestra preocupación esencial en esta tierra sea la de amar y seguir a tu Hijo, Jesucristo, que vive y reina contigo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de Nehemías: 8, 1-4. 5-6. 8-12
En aquellos días,
todo el pueblo, como si fuera un solo hombre, se reunió en la plaza que
está ante la puerta del Agua y pidió a Esdras, el sacerdote y
escriba que trajera el libro de la ley de Moisés, que el Señor
había prescrito a Israel. Esdras, el sacerdote, trajo el libro de la
ley ante la asamblea, formada por los hombres, las mujeres y todos los que tenían
uso de razón.
Era el día primero del mes séptimo y Esdras leyó desde
el amanecer hasta el mediodía en la plaza que está frente a la
puerta del Agua, en presencia de los hombres, mujeres y todos los que tenían
uso de razón. Todo el pueblo estaba atento a la lectura del libro de
la ley.
Esdras estaba de pie sobre un estrado de madera, levantado para esta ocasión.
Esdras abrió el libro a la vista del pueblo, pues estaba en un sitio
más alto que todos, y cuando lo abrió, el pueblo entero se puso
de pie. Esdras bendijo entonces al Señor, el gran Dios, y todo el pueblo,
levantando las manos, respondió: “¡Amen!” inclinándose,
se postraron rostro en tierra. Los levitas leían el libro de la ley de
Dios con claridad y explicaban el sentido, de suerte que el pueblo comprendía
la lectura.
Entonces Nehemías, el gobernador, Esdras, el sacerdote y escriba, y los
levitas que instruían a la gente, dijeron a todo el pueblo: “Este
es un día consagrado al Señor, nuestro Dios. No estén ustedes
tristes ni lloren (todos lloraban al escuchar las palabras de la ley). Vayan
a comer espléndidamente, tomen bebidas dulces y manden algo a los que
nada tienen, pues hoy es un día consagrado al Señor, nuestro Dios.
No estén tristes, porque celebrar al Señor es nuestra fuerza”.
Y los levitas consolaban al pueblo, diciéndole: “No lloren, porque
este día es santo. No estén tristes”. Y el pueblo entero
se fue a comer y a beber, mandó comida a los que no tenían nada
e hizo grandes festejos, porque habían comprendido las cosas que les
habían enseñado. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Las minorías cultas
suelen apropiarse de los textos sagrados. Los israelitas desterrados habían
olvidado su lengua materna. Las Sagradas Escrituras les resultaban incomprensibles.
Del salmo 18 R/. Tú tienes, Señor, palabras de vida eterna.
La ley del Señor es perfecta del todo y reconforta el alma; inmutables
son las palabras del Señor y hacen sabio al sencillo. R/.
En los mandamientos del Señor hay rectitud y alegría para el corazón;
son luz los preceptos del Señor para alumbrar el camino. R/.
La voluntad de Dios es santa y para siempre estable; los mandamientos del Señor
son verdaderos y enteramente justos. R/.
Más deseables que el oro y las piedras preciosas las normas del Señor,
y más dulces que la miel de un panal que gotea. R/.
ACLAMACIÓN
(Mc 1, 15) R/. Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor; arrepiéntanse
y crean en el Evangelio. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 10, 1-12
En aquel tiempo, designó
el Señor a otros setenta y dos discípulos y los mandó por
delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y
les dijo: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por
lo tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos.
Pónganse en camino; los envío como corderos en medio de lobos.
No lleven ni dinero, ni morral, ni sandalias y no se detengan a saludar a nadie
por el camino. Cuando entren en una casa, digan: ‘Que la paz reine en
esta casa’. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz
de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense
en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho
a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los
reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles:
‘Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios’.
Pero si entran en una ciudad y no los reciben, salgan por las calles y digan:
‘Hasta el polvo de esta ciudad que se nos ha pegado a los pies nos lo
sacudimos, en señal de protesta contra ustedes. De todos modos, sepan
que el Reino de Dios está cerca’. Yo les digo que en el día
del juicio, Sodoma será tratada con menos rigor que esa ciudad”.
Palabra del Señor. T. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús transmite las últimas indicaciones a los misioneros que
parten a Galilea. La moneda está en el aire. Unos los recibirán
con gozo; otros, los rechazarán sin vacilar.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, nuestros dones y prepáranos a celebrar el memorial de la pasión de tu Hijo, que tan honda huella dejó en el alma y en el cuerpo de san Francisco. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 5, 3)
Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que esta sagrada comunión nos haga amar profundamente a Cristo y a los hombres para que, a ejemplo de san Francisco de Asís, procuremos sin cesar el bien de nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Plácido de Subiaco mártir, y Faustina Kowalska, religiosa. Beato Raimundo de Capua, presbítero.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 32, 11. 19)
Los proyectos de su corazón subsisten de edad en edad, para librar de la muerte la vida de sus fieles y reanimarlos en tiempo de hambre.
ORACIÓN COLECTA
Haz, Señor, que nos revistamos con las virtudes del corazón de tu Hijo, y nos encendamos con el amor que lo inflama, para que, asemejándonos a El, merezcamos participar de la eterna redención. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Baruc: 1, 15-22
“Reconocemos que el
Señor, Dios nuestro, es justo, y todos nosotros, los habitantes de Judea
y de Jerusalén, nuestros reyes y príncipes, nuestros sacerdotes,
profetas y padres, nos sentimos hoy llenos de vergüenza, porque hemos pecado
contra el Señor y no le hemos hecho caso; lo hemos desobedecido y no
hemos escuchado su voz ni hemos cumplido los mandamientos que El nos dio.
Desde el día en que el Señor sacó de Egipto a nuestros
padres hasta el día de hoy, no hemos obedecido al Señor, nuestro
Dios, y nos hemos obstinado en no escuchar su voz. Por eso han caído
ahora sobre nosotros las desgracias y la maldición que el Señor
anunció por medio de Moisés, su siervo, el día en que sacó
de Egipto a nuestros padres, para darnos una tierra que mana leche y miel.
No hemos escuchado la voz del Señor, nuestro Dios, conforme a las palabras
de los profetas que nos ha enviado y todos nosotros, siguiendo las inclinaciones
de nuestro perverso corazón, hemos adorado a dioses extraños y
hemos hecho lo que el Señor, nuestro Dios, reprueba”. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Esta confesión pública
de pecado es un reconocimiento sincero de un pueblo que se miró sin temor
al espejo y descubrió que se había enconchado en su cerrazón,
negándose a escuchar a su Dios.
Del salmo 78 R/. Sálvanos, Señor, y perdona nuestros pecados.
Dios mío, los paganos han invadido tu propiedad, han profanado tu santo
templo, y han convertido a Jerusalén en ruinas. R/.
Han echado los cadáveres de tus siervos a las aves de rapiña,
y la carne de tus fieles a los animales feroces. R/.
Hemos sido el escarnio de nuestros vecinos, la irrisión y la burla de
los que nos rodean. ¿Hasta cuándo, Señor, vas a estar enojado
y arderá como fuego tu ira? R/.
No recuerdes, Señor, contra nosotros las culpas de nuestros padres. Que
tu amor venga pronto a socorrernos, porque estamos totalmente abatidos. R/.
Para que sepan quién eres, socórrenos, Dios y salvador nuestro.
Para que sepan quién eres, sálvanos y perdona nuestros pecados.
R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Sal 94, 8) R/. Aleluya, aleluya.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice: “No endurezcan
su corazón”. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 10, 13-16
En aquel tiempo, Jesús
dijo: “¡Ay de ti, ciudad de Corozaín! ¡Ay de ti, ciudad
de Betsaida! Porque si en las ciudades de Tiro y de Sidón se hubieran
realizado los prodigios que se han hecho en ustedes, hace mucho tiempo que hubieran
hecho penitencia, cubiertas de sayal y de ceniza. Por eso el día del
juicio será menos severo para Tiro y Sidón que para ustedes. Y
tú, Cafarnaúm, ¿crees que serás encumbrada hasta
el cielo? No. Serás precipitada en el abismo”.
Luego, Jesús dijo a sus discípulos: “El que los escucha
a ustedes, a mí me escucha; el que los rechaza a ustedes, a mí
me rechaza, y el que me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado”.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Los pueblos de la ribera norte del lago de Galilea tuvieron una oportunidad inigualable: atestiguaron las señales de Jesús. Su curiosidad distraída les impidió creer en El.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, Padre misericordioso, que por el inmenso amor con que nos has amado, nos diste con inefable bondad a tu Hijo único, concédenos que, identificados con El en una perfecta unidad, te ofrezcamos una digna oblación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 7, 37-38)
Dice el Señor: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. De aquel que cree en mí, brotarán ríos de agua viva.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo participado de tu sacramento de amor, te pedimos, Señor, la gracia de parecernos a Cristo aquí en la tierra, para merecer compartir su gloria allá en el cielo, con El, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Santos: Bruno de Colonia, fundador, y Fe o Foy de Agen, mártir. Beato Bartolomé Longo laico.
MISA DE SANTA MARÍA EN SÁBADO
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Jdt 13, 18-19)
María, el Altísimo te ha bendecido más que a todas las mujeres de la tierra, y de tal manera te ha glorificado, que los hombres no cesan de alabarte.
ORACIÓN COLECTA
Oh Dios, Padre de Jesucristo, nuestro Salvador, que en Santa María, Virgen y Madre, nos has dado la imagen de la Iglesia, envía tu Espíritu en ayuda de nuestra debilidad; para que, perseverando en la fe, crezcamos en el amor y caminemos juntos hasta la meta de la bienaventurada esperanza. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Baruc: 4, 5-12. 2 7-29
“¡Animo!, pueblo
mío, tú que llevas el nombre de Israel. Ustedes fueron vendidos
a los paganos, pero no para ser destruidos; por haber provocado la ira de Dios
fueron entregados a sus enemigos. Provocaron la indignación de su Creador,
ofreciendo sacrificios a los ídolos y no a Dios; han olvidado al Dios
eterno, que los aumentó, y han entristecido a Jerusalén, que los
crió.
Cuando Jerusalén vio venir sobre ustedes la ira de Dios, dijo: ‘Escuchen,
ciudades vecinas de Sión: Dios ha mandado sobre mí una gran desgracia:
he visto que desterraban a mi pueblo, a mis hijos e hijas, por orden del Eterno.
Yo los había criado con júbilo y los he dejado partir con llanto.
Que nadie vuelva a alegrarse conmigo, porque soy viuda y estoy abandonada. Por
los pecados de mis hijos me encuentro sola, pues se apartaron de la ley de Dios’.
Pero tengan ánimo, hijos míos, e invoquen al Señor, porque
el que les envió estas desgracias se acordará de ustedes. Así
como un día se empeñaron en alejarse de Dios, así vuélvanse
ahora a El y búsquenlo con mucho mayor empeño, pues el que les
mandó todas estas desgracias les dará también con su salvación
la eterna alegría”. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Baruc presenta a Jerusalén
como una madre que reanima a sus hijos, los exhorta a reconocer sus yerros y
a acogerse a la nueva oferta de salvación que Dios les regala.
Del salmo 68 R/. El Señor jamás desoye al pobre.
Se alegrarán al ver al Señor los que sufren; quienes buscan a
Dios tendrán más ánimo, porque el Señor jamás
desoye al pobre ni olvida al que se encuentra encadenado. R/.
Ciertamente el Señor salvará a Sión, reconstruirá
a Judá; la heredarán los hijos de sus siervos, quienes aman a
Dios la habitarán. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Mt 11, 25) R/. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque
has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 10, 17-24
En aquel tiempo, los setenta
y dos discípulos regresaron llenos de alegría y le dijeron a Jesús:
“Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre”.
El les contestó: “Vi a Satanás caer del cielo como el rayo.
A ustedes les he dado poder para aplastar serpientes y escorpiones y para vencer
toda la fuerza del enemigo, y nada les podrá hacer daño. Pero
no se alegren de que los demonios se les sometan. Alégrense más
bien de que sus nombres están escritos en el cielo”.
En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu
Santo y exclamó: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del
cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los
entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque
así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce
quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el
Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”.
Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “Dichosos
los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas
y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que
ustedes oyen y no lo oyeron”. Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
En esta jubilosa confesión, Jesús se dirige al Padre y le da gracias por sus designios sorprendentes. Dios atrae a los pequeños, les alígera la carga y los dispone a creer.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Jubilosos de poder celebrar la festividad de la Madre de tu Hijo, te presentamos, Señor, estas ofrendas de alabanza, y te pedimos que por este santo intercambio de dones, se acrecienten en nosotros los frutos de la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de la Santísima Virgen María
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Lc 1, 48)
Me llamarán bienaventurada todas las generaciones, porque ha puesto Dios sus ojos en la humildad de su esclava.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo recibido el sacramento celestial, te pedimos, Señor, que cuantos hemos celebrado con veneración la memoria de la santísima Virgen María, merezcamos participar del banquete eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.
XXVII DOMINGO ORDINARIO
Nuestra Señora del Rosario
Santos: San Marcos I, papa.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Est 13. 9. 10-11)
Todo depende de tu voluntad Señor, y nadie puede resistirse a ella. Tú has hecho los cielos y la tierra y las maravillas que contienen. Tú eres el Señor del universo.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Padre lleno de amor, que nos concedes siempre más de lo que merecemos y deseamos, perdona misericordiosamente nuestras ofensas y otórganos aquellas gracias que no hemos sabido pedirte y tú sabes que necesitamos. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de Habacuc: 1, 2-3; 2, 2-4
¿Hasta cuándo,
Señor, pedirá auxilio, sin que me escuches, y denunciará
a gritos la violencia que reina, sin que vengas a salvarme? ¿Por qué
me dejas ver la injusticia y te quedas mirando la opresión? Ante mí
no hay más que asaltos y violencias, y surgen rebeliones y desórdenes.
El Señor me respondió y me dijo: “Escribe la visión
que te he manifestado, ponla clara en tablillas, para que se pueda leer de corrido.
Es todavía una visión de algo lejano, pero que viene corriendo
y no fallará; si se tarda, espéralo, pues llegará sin falta.
El malvado sucumbirá sin remedio; el justo, en cambio, vivirá
por su fe”. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Dios responde a las interrogantes
del profeta Habacuc. En adelante, sólo una conditio sine qua non existirá:
la confianza plena en Dios conducirá a la verdadera vida.
Del salmo 94 R/. Señor, que no seamos sordos a tu voz.
Vengan, lancemos vivas al Señor, aclamemos al Dios que nos salva. Acerquémonos
a El, llenos de júbilo, y démosle gracias. R/.
Vengan, y puestos de rodillas, adoremos y bendigamos al Señor, que nos
hizo, pues El es nuestro Dios y nosotros su pueblo; El es nuestro pastor y nosotros
sus ovejas. R/.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice: “No endurezcan su
corazón, como el día de la rebelión en el desierto, cuando
sus padres dudaron de mí, aunque habían visto mis obras”.
R/.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo: 1, 6-8. 13-14
Querido hermano: Te recomiendo
que reavives el don de Dios que recibiste cuando te impuse las manos. Porque
el Señor no nos ha dado un espíritu de temor, sino de fortaleza,
de amor y de moderación.
No te avergüences, pues, de dar testimonio de nuestro Señor, ni
te avergüences de mí, que estoy preso por su causa. Al contrario,
comparte conmigo los sufrimientos por la predicación del Evangelio, sostenido
por la fuerza de Dios. Conforma tu predicación a la sólida doctrina
que recibiste de mí acerca de la fe y el amor que tienen su fundamento
en Cristo Jesús. Guarda este tesoro con la ayuda del Espíritu
Santo, que habita en nosotros. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Timoteo fue consagrado para servir a la Iglesia. El ministerio es un don que genera responsabilidades. Pablo se lo recuerda y lo reanima para que siga cumpliendo su misión.
ACLAMACIÓN
(1 Pe 1, 25) R/. Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios permanece para siempre. Y ésa es la palabra
que se les ha anunciado. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 17, 5-10
En aquel tiempo, los apóstoles
dijeron al Señor: “Auméntanos la fe”. El Señor
les contestó: “Si tuvieran fe, aunque fuera tan pequeña
como una semilla de mostaza, podrían decir a ese árbol frondoso:
‘Arráncate de raíz y plántate en el mar’, y
los obedecería.
¿Quién de ustedes, si tiene un siervo que labra la tierra o pastorea
los rebaños, le dice cuando éste regresa del campo: ‘Entra
enseguida y ponte a comer’ ¿No le dirá más bien:
‘Prepárame de comer y disponte a servirme, para que yo coma y beba;
después comerás y beberás tú’? ¿Tendrá
acaso que mostrarse agradecido con el siervo, porque éste cumplió
con su obligación?
Así también ustedes, cuando hayan cumplido todo lo que se les
mandó, digan: ‘No somos más que siervos, sólo hemos
hecho lo que teníamos que hacer’ “. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Los creyentes tienen una percepción renovada de la realidad. La confianza los hace esperar en el poder de Dios. Quien se abandona en Dios será capaz de servir a los demás con alegría.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, este sacrificio de alabanza que tú mismo instituiste, y realiza en nosotros la obra de santificación que con su muerte nos mereció tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Prefacio dominical
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. 1 Co 10, 17)
Nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos participamos de un mismo pan y de un mismo cáliz.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que esta comunión, Señor, sacie nuestra hambre y nuestra sed de ti y nos transforme en tu Hijo, Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Cuando conversamos con alguna persona deprimida o que está atravesando por una situación difícil, acostumbramos citar frases y proverbios consoladores. El Evangelio de este domingo dio lugar al refrán popular que afirma que “la fe mueve montañas”. En efecto, los problemas ciertamente se solucionan con intervenciones atinadas y oportunas, pero también son imprescindibles la fe y la confianza de la persona afectada. Los cristianos no estamos dejados a nuestras solas fuerzas, Dios nos acompaña y nos asiste, pero no lo hace sin nuestro consentimiento; El requiere de nuestra disposición. La confianza en el poder de Dios es insustituible cuando se quiere salir adelante.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ef 6. 2-3)
Honrarás a tu padre y madre es un mandamiento muy importante, que lleva consigo esta promesa: Te irá bien y vivirás largo tiempo en la tierra.
ORACIÓN COLECTA
Dios trino y uno, en quien encuentra origen y fundamento toda relación familiar, escucha nuestras súplicas y concédenos imitar las mismas virtudes y el amor de la santa familia de tu Hijo, a fin de que, reunidos todos en tu casa, podamos algún día gozar de la felicidad eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Jonás: 1, 1-2, 1. 11
El Señor le dirigió
la palabra a Jonás, hijo de Amitay, y le dijo: “Levántate
y vete a Nínive, la gran ciudad, y predica en ella que su maldad ha llegado
hasta mí”. Se levantó Jonás para huir a Tarsis, lejos
del Señor, y llegó a Jafa, donde encontró un barco que
salía para Tarsis; pagó su pasaje y se embarcó para dirigirse
a Tarsis, lejos del Señor.
Pero el Señor desencadenó un gran viento sobre el mar y provocó
una tormenta tan fuerte, que el barco estaba a punto de naufragar. Los marineros
tuvieron miedo y se pusieron a invocar cada uno a su dios. Luego echaron al
mar la carga para aligerar la nave.
Mientras tanto, Jonás había bajado al fondo del barco, se había
acostado y dormía profundamente. El capitán se le acercó
y le dijo: “¿haces aquí dormido? Levántate e invoca
a tu Dios, a ver si él se compadece de nosotros y no perecemos”.
Luego se dijeron unos a otros: “Echemos suertes para ver quién
tiene la culpa de esta desgracia”. Echaron suertes y le tocó a
Jonás. Entonces le dijeron: “Dinos por qué nos ha sobrevenido
esta desgracia, cuál es tu oficio, de dónde vienes, cuál
es tu país y de qué pueblo eres”.
El les respondió: “Soy hebreo y adoro al Señor, Dios del
cielo, que hizo el mar y la tierra”. Entonces aquellos hombres tuvieron
mucho miedo y le dijeron: “¿Por qué has hecho esto?”.
Pues él acababa de decirles que iba huyendo del Señor. Y como
el mar seguía encrespándose, le preguntaron:
‘¿Qué hemos de hacer contigo para que el mar se calme?”.
El les respondió: “Levántenme y arrójenme al mar,
y el mar se calmará, pues sé que por mi culpa les ha sobrevenido
esta tormenta tan fuerte”. Los hombres se pusieron a remar para alcanzar
la costa, pero no pudieron, porque el mar seguía encrespándose
en torno a ellos. Entonces invocaron al Señor, diciendo: “Señor,
no nos hagas morir por culpa de este hombre, ni nos hagas responsables de la
muerte de un inocente, ya que es clara tu voluntad”.
Entonces levantaron a Jonás y lo arrojaron al mar y el mar calmó
su furia. Y aquellos hombres temieron mucho al Señor; le ofrecieron un
sacrificio y le hicieron promesas.
Dispuso el Señor que una ballena se tragara a Jonás, el cual estuvo
en el vientre de la ballena tres días y tres noches. Entonces el Señor
le ordenó a la ballena que vomitara a Jonás en tierra firme. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Jonás escucha el
mandato de Dios que lo envía a proclamar la amenaza de destrucción
para Nínive. Se resiste a obedecer porque presiente que Dios terminara
perdonándolos.
Jonás 2 R/. En el peligro grité al Señor y me atendió.
En el peligro grité al Señor y me atendió. Desde el vientre
del abismo te pedí auxilio y me escuchaste. R/.
Me habías arrojado al fondo, en alta mar, me rodeaba la corriente, tus
torrentes y tus olas me arrollaban. R/.
Entonces pensé: “Me has arrojado de tu presencia; ¿quién
pudiera ver otra vez tu santo templo?”. R/.
Cuando se me acababan las fuerzas, invoqué al Señor y llegó
hasta ti mi oración, hasta tu santo templo. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 13, 34) R/. Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los
otros, como yo los he amado. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 10, 25-37
En aquel tiempo, se presentó
ante Jesús un doctor de la ley para ponerlo a prueba y le preguntó:
“Maestro, ¿qué debo hacer para conseguir la vida eterna?”.
Jesús le dijo:
“Que es lo que está escrito en la ley? ¿Qué lees
en ella?”. El doctor de la ley contestó: “Amarás al
Señor tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas
tus fuerzas y con todo tu ser; y a tu prójimo como a ti mismo”.
Jesús le dijo: “Has contestado bien; si haces eso, vivirás”.
El doctor de la ley, para justificarse, le preguntó a Jesús: “¿Y
quién es mi prójimo?”. Jesús le dijo: “Un hombre
que bajaba por el camino de Jerusalén a Jericó, cayó en
manos de unos ladrones, los cuales lo robaron, lo hirieron y lo dejaron medio
muerto. Sucedió que por el mismo camino bajaba un sacerdote, el cual
lo vio y pasó de largo. De igual modo, un levita que pasó por
ahí, lo vio y siguió adelante. Pero un samaritano que iba de viaje,
al verlo, se compadeció de él, se le acercó, ungió
sus heridas con aceite y vino y se las vendó; luego lo puso sobre su
cabalgadura, lo llevó a un mesón y cuidó de él.
Al día siguiente sacó dos denarios, se los dio al dueño
del mesón y le dijo:
‘Cuida de él y lo que gastes de más, te lo pagaré
a mi regreso’. ¿Cuál de estos tres te parece que se portó
como prójimo del hombre que fue asaltado por los ladrones?”. El
doctor de la ley le respondió: “El que tuvo compasión de
él”. Entonces Jesús le dijo: “Anda y haz tú
lo mismo”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Una parábola particularmente desafiante: el samaritano ejemplar asume una conducta tan generosa, que nos hace pensar en el amor incondicional de Dios.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, este sacrificio de reconciliación que vamos a ofrecerte por nuestras familias, para que las conserves en tu gracia y en tu paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Is 49, 15)
¿Puede acaso una madre olvidarse de su criatura? Aunque hubiera una madre que se olvidara, yo nunca me olvidaré de ti, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Haz, Señor, que tus hijos, alimentados con este sacramento, podamos imitar siempre los ejemplos de la Sagrada Familia, a fin de que, después de las penalidades de esta vida, gocemos de su compañía eternamente. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Dionisio, Eleuterio y Rústico de Montmartre, mártires; Juan de Leonardi, fundador.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Mt 13, 33)
El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con un costal de harina, y toda la masa acabó por fermentar.
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que has querido que la fuerza del Evangelio transforme al mundo, concede a cuantos has llamado a vivir en medio de los deberes y ocupaciones temporales, desempeñar su propio trabajo con espíritu evangélico, para contribuir así a la santificación del mundo. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Jonás: 3, 1-10
En aquellos días,
el Señor volvió a hablar a Jonás y le dijo: “Levántate
y vete a Ninive, la gran capital, para anunciar ahí el mensaje que te
voy a indicar”.
Se levantó Jonás y se fue a Ninive, como le había mandado
el Señor. Ninive era una ciudad enorme: hacían falta tres días
para recorrerla. Jonás caminó por la ciudad durante un día,
pregonando: “Dentro de cuarenta días Nínive será
destruida”.
Los ninivitas creyeron en Dios, ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal,
grandes y pequeños. Llegó la noticia al rey de Nínive,
que se levantó del trono, se quitó el manto, se vistió
de sayal, se sentó sobre ceniza y en nombre suyo y de sus ministros,
mandó proclamar en Nínive el siguiente decreto: “Que hombres
y animales, vacas y ovejas, no prueben bocado, que no pasten ni beban; que todos
se vistan de sayal e invoquen con fervor a Dios y que cada uno se arrepienta
de su mala vida y deje de cometer injusticias. Quizá Dios se arrepienta
y nos perdone, aplaque el incendio de su ira y así no moriremos”.
Cuando Dios vio sus obras y cómo se convertían de su mala vida,
cambió de parecer y no les mandó el castigo que había determinado
imponerles. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Jonás recibió
su primera lección: la aventura en el mar le sirvió para retomar
el camino de la obediencia. Tal como Jonás lo esperaba, los ninivitas
escuchan su mensaje y se convierten.
Del salmo 129 R/. Perdónanos, Señor, y viviremos.
Desde el abismo de mis pecados clamo a ti; Señor, escucha mi clamor;
que estén atentos tus oídos a mi voz suplicante. R/.
Si conservaras el recuerdo de las culpas, ¿quién habría,
Señor, que se salvara? Pero de ti procede el perdón, por eso con
amor te veneramos. R/.
Como aguarda a la aurora el centinela, aguarda Israel al Señor, porque
del Señor viene la misericordia y la abundancia de la redención,
y El redimirá a su pueblo de todas sus iniquidades. R/.
ACLAMACIÓN
(Lc 11, 28) R/. Aleluya, aleluya.
Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica,
dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 10, 38-42
En aquel tiempo, entró Jesús en un poblado, y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Ella tenía una hermana, llamada María, la cual se sentó a los pies de Jesús y se puso a escuchar su palabra. Marta, entre tanto, se afanaba en diversos quehaceres, hasta que, acercándose a Jesús, le dijo: “Señor, ¿no te has dado cuenta de que mi hermana me ha dejado sola con todo el quehacer? Dile que me ayude”. El Señor le respondió: “Marta, Marta, muchas cosas te preocupan y te inquietan, siendo así que una sola es necesaria. María escogió la mejor parte y nadie se la quitará”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Sin duda, siempre nos sobran quehaceres por realizar. Lo más sensato es saber ordenarlos y efectuarlos conforme a su importancia. Es la lección que Jesús le recuerda a Marta.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, que en tu designio de salvar a todos los hombres por el sacrificio de Cristo, llamas también a los laicos al trabajo apostólico, concédeles, por ese mismo sacrificio que hoy vamos a ofrecerte, impregnar el mundo de espíritu evangélico y ser fermento de su santificación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 99,2)
Alabemos a Dios, todos los hombres, sirvamos al Señor con alegría y entremos con júbilo en su templo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Con la fuerza de esta Eucaristía, mediante la cual nos haces participar de tu gracia, fortalece, Señor, a tus hijos, a fin de que, en cualquier trabajo que desempeñen en el mundo, vivan los principios evangélicos y hagan así que tu Iglesia esté presente y activa en los problemas actuales. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Hugolino y compañeros mártires; Luis Bertrand, presbítero, y Tomás de Villanueva, obispo.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 26, 1-2)
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Cuando me asaltan mis enemigos, tropiezan y caen.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, de quien todo bien procede, inspíranos propósitos de justicia y santidad, y concédenos tu ayuda para poder cumplirlos. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Jonás: 4, 1-11
Jonás se disgustó
mucho de que Dios no hubiera castigado a los habitantes de Nínive, e
irritado, oró al Señor en estos términos; “Señor,
esto es lo que yo me temía cuando estaba en mi tierra, y por eso me di
prisa en huir a Tarsis. Bien sabía yo que tú eres un Dios clemente
y compasivo, lleno de paciencia y de misericordia, siempre dispuesto a perdonar.
Ahora, Señor, quitame la vida, pues prefiero morir a vivir”. Pero
el Señor le respondió: “¿Crees que hay motivo para
que te enojes?”.
Jonás salió de Nínive y acampó al oriente de la
ciudad. Allí construyó una enramada y se sentó a su sombra,
para ver qué pasaba con Nínive. Entonces, el Señor Dios
hizo nacer una hiedra, que creció tan tupida, que le daba sombra y lo
resguardaba del ardor del sol. Jonás se puso muy contento por la hiedra.
Pero al día siguiente, al amanecer, el Señor envió un gusano,
el cual dañó a hiedra, que se secó. Y cuan do el sol ya
quemaba, el Señor envió un viento caliente y abrasador; el sol
le daba a Jonás en la cabeza y lo hacia desfallecer. Entonces Jonás
deseó morir y dijo: “Prefiero morir a vivir”.
Entonces el Señor le dijo a Jonás: “¿Crees que hay
motivo para que te enojes así por la hiedra?”. Contestó
él: “Sí, y tanto, que quisiera morirme”. Le respondió
el Señor: “Tú estás triste por una hiedra que no
cultivaste con tu trabajo, que nace una noche y perece la otra. Y yo, ¿no
voy a tener lástima de Nínive, la gran ciudad, en donde viven
más de ciento veinte mil seres humanos que no son responsables y gran
cantidad de ganado?”. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Jonás se irritó
por el desfallecimiento de una hiedra que no había cultivado. Con mayor
razón, Dios se compunge por la muerte de sus criaturas, hombres y animales,
que podrían vivir.
Del salmo 85 R/. Tú, Señor, eres bueno y clemente.
Ten compasión de mí, pues clamo a ti, Dios mío, todo el
día, y ya que a ti, Señor, levanto el alma, llena a este siervo
tuyo de alegría. R/.
Puesto que eres, Señor, bueno y clemente y todo amor con quien tu nombre
invoca, escucha mi oración y a mi súplica da respuesta pronta.
R/.
Dios entrañablemente compasivo, todo amor y lealtad, lento a la cólera,
ten compasión de mí, pues clamo a ti, Señor, a toda hora.
R/.
ACLAMACIÓN
(Rm 8, 15) R/. Aleluya, aleluya.
Hemos recibido un espíritu de hijos, que nos hace exclamar:
¡Padre! R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 1-4
Un día, Jesús
estaba orando y cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:
“Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó
a sus discípulos”.
Entonces Jesús les dijo: “Cuando oren, digan: Padre, santificado
sea tu nombre, venga tu Reino, danos hoy nuestro pan de cada día y perdona
nuestras ofensas, puesto que también nosotros perdonamos a todo aquel
que nos ofende, y no nos dejes caer en tentación”. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
El Padrenuestro, la oración del Señor, es una súplica confiada e insistente de unos hijos que se acercan a Dios para pedirle que haga resplandecer con toda fuerza su señorío.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira, Señor, con bondad, estos dones que te presentamos humildemente, para que sean gratos a tus ojos y nos hagan crecer en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 17, 3)
Señor, tú eres mi amor, mi fuerza y mi refugio, mi liberación y mi ayuda. Tú eres mi Dios.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que la fuerza redentora de esta Eucaristía nos proteja, Señor, de nuestras malas inclinaciones y nos guíe siempre por el camino de tus mandamientos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 109. 4)
El Señor lo ha jurado y el Señor no se retracta. Tú eres sacerdote para siempre, como lo es Melquisedec.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que para gloria tuya y salvación nuestra constituiste a Cristo sumo y eterno sacerdote, concede al pueblo redimido con su Sangre obtener, por la participación en este memorial, los frutos de la muerte y resurrección de tu Hijo, que vive y reina contigo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Malaquías: 3, 13-20
Ustedes me han ofendido
con sus palabras, dice el Señor, y todavía preguntan: ‘¿Que
hemos dicho contra ti?’. Han dicho esto: ‘No vale la pena servir
a Dios. ¿Qué hemos ganado con guardar sus mandamientos o con hacer
penitencia ante el Señor de los ejércitos? Más bien tenemos
que felicitar a los soberbios, pues hacen el mal y prosperan, provocan a Dios
y escapan sin castigo’
Entonces, los que temen al Señor hablaron unos con otros. Y el Señor
puso atención y escuchó lo que decían y se escribió
ante Él un libro en el que están registradas las obras y los nombres
de los que temen al Señor y lo honran.
“El día que yo actúe, dice el Señor de los ejércitos,
ellos serán mi propiedad personal y yo seré indulgente con ellos,
como un padre es indulgente con el hijo que lo obedece. Entonces verán
la diferencia entre los buenos y los malos, entre los que obedecen a Dios y
los que no lo obedecen.
Ya viene el día, ardiente como un horno, y todos los soberbios y malvados
serán como la paja. El día que viene los consumirá, dice
el Señor de los ejércitos, hasta no dejarles ni raíz ni
rama. Pero para ustedes, los que temen al Señor, brillará el sol
de justicia, que les traerá la salvación en sus rayos”.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El profeta duda de la justicia
divina, pues la prosperidad de los malvados es una bofetada contra los que son
fieles al Señor. Dios le responde anunciando un juicio justo para todos.
Del salmo 1 R/. Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Dichoso aquel que no se guía por mundanos criterios, que no anda en malos
pasos ni se burla del bueno, que ama la ley de Dios y se goza en cumplir sus
mandamientos. R/.
Es como un árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo
y nunca se marchita. En todo tendrá éxito. R/.
En cambio los malvados serán como la paja barrida por el viento. Porque
el Señor protege el camino del justo y al malo sus caminos acaban por
perderlo. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Hch 16, 14) R/. Aleluya, aleluya.
Abre, Señor, nuestros corazones, para que comprendamos las palabras
de tu Hijo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 5-13
En aquel tiempo, Jesús
dijo a sus discípulos: “Supongan que alguno de ustedes tiene un
amigo que viene a medianoche a decirle: ‘Préstame, por favor, tres
panes, pues un amigo mío ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle’.
Pero él le responde desde dentro: ‘No me molestes. No puedo levantarme
a dártelos, porque la puerta ya está cerrada y mis hijos y yo
estamos acostados’.
Si el otro sigue tocando, yo les aseguro que, aunque no se levante a dárselos
por ser su amigo, sin embargo, por su molesta insistencia, sí se levantará
y le dará cuanto necesite.
Así también les digo a ustedes: Pidan y se les dará, busquen
y encontrarán, toquen y se les abrirá. Porque quien pide, recibe;
quien busca, encuentra, y al que toca, se le abre. ¿Habrá entre
ustedes algún padre que, cuando su hijo le pida pan, le dé una
piedra? ¿O cuando le pida pescado, le dé una víbora? ¿O
cuando le pida huevo, le dé un alacrán?
Pues si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto
más el Padre celestial les dará el Espíritu Santo a quienes
se lo pidan?”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Los seres humanos podemos responder a los reclamos de los necesitados. Contra los dichos de los pesimistas, Jesús nos reafirma en la esperanza. El hombre es bueno y Dios lo es todavía más.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristía, porque cada vez que celebramos el memorial del sacrificio de tu Hijo, se lleva a cabo la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Co 11, 24-25)
Este es mi Cuerpo, que se da por ustedes. Este cáliz es la nueva alianza establecida por mi Sangre; cuantas veces lo beban, háganlo en memoria mía, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos has concedido el gozo de participar en esta Eucaristía, memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, haz que, unidos siempre a El, vivamos como verdaderos hijos tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Nuestra Señora del Pilar
Santos: Serafín de Ascoli, religioso, y Wilfrido de Cork, obispo.
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Sb 11, 24. 25. 27)
Señor, tú tienes misericordia de todos y nunca odias a tus creaturas; borras los pecados de los hombres que se arrepienten, y los perdonas, porque tú, Señor, eres nuestro Dios.
ORACIÓN COLECTA
Escucha, Señor, nuestra oración y perdona nuestros pecados, para que recibamos, juntamente, tu perdón y tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Joel: 1, 13-15; 2, 1-2
Hagan penitencia y lloren, sacerdotes; giman, ministros del altar; vengan, acuéstense
en el suelo vestidos de sayal, ministros de mi Dios, porque el templo del Señor
se ha quedado sin ofrendas y sacrificios.
Promulguen un ayuno, convoquen la asamblea, reúnan a los ancianos y a
todos los habitantes del país en el templo del Señor, nuestro
Dios, y clamen al Señor: “¡Ay de nosotros en aquel día!”.
Porque ya está cerca el día del Señor, y llegará
como el azote del Dios todopoderoso.
Toquen la trompeta en Sión, den la alarma en mi monte santo; que tiemblen
los habitantes del país, porque ya viene, ya está cerca el día
del Señor. Es un día de oscuridad y de tinieblas, día de
nubes y de tormenta; como la aurora se va extendiendo sobre todos los montes,
así se extenderá el poderoso ejército que viene: nunca
hubo uno como él ni habrá otro igual a él por muchas generaciones.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El profeta Joel es un campesino
atento a los signos de los tiempos. La plaga de langostas no es un suceso aislado,
es un evento interpelador que invita a la conversión de Israel.
Del salmo 9 R/. El Señor juzga al mundo con justicia.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón y proclamaré todas
tus maravillas; me alegro y me regocijo contigo y toco en tu honor, Altísimo.
R/.
Reprendiste a los pueblos, destruiste al malvado y borraste para siempre su
recuerdo. Los pueblos se han hundido en la tumba que hicieron, su pie quedó
atrapado en la red que escondieron. R/.
El Señor reina eternamente, tiene establecido un tribunal para juzgar;
juzga al orbe con justicia y rige a las naciones con rectitud. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 12, 31-32) R/. Aleluya, aleluya.
Ya va a ser arrojado el príncipe de este mundo. Cuando yo sea
levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí, dice el Señor.
R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 15-26
En aquel tiempo, cuando
Jesús expulsó a un demonio, algunos dijeron: “Este expulsa
a los demonios con el poder de Satanás, el príncipe de los demonios”.
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa.
Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: “Todo
reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa por casa.
Si Satanás también está dividido contra sí mismo,
¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo a
los demonios con el poder de Satanás. Entonces, ¿con el poder
de quién los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán
sus jueces. Pero si yo arrojo a los demonios por el poder de Dios, eso significa
que ha llegado a ustedes el Reino de Dios.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están
seguros; pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita
las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no
está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo,
desparrama.
Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, anda vagando por lugares
áridos, en busca de reposo, y al no hallarlo, dice: ‘Volveré
a mi casa, de donde salí’. Y al llegar, la encuentra barrida y
arreglada. Entonces va por otros siete espíritus peores que él
y vienen a instalarse allí, y así la situación final de
aquel hombre resulta peor que la de antes”. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
El evangelista san Lucas mira en Jesús a “ese hombre más fuerte” que derrota al adversario y se adueña del botín. Jesús devuelve la libertad a los cautivos para que sean libres.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza, para que perdones nuestros pecados y dirijas hacia ti nuestro vacilante corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 15, 10)
Por un solo pecador que se convierta, dice el Señor, habrá gran alegría entre los ángeles del cielo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por nuestra participación en el sacramento del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos has perdonado, Señor, nuestros pecados; concédenos tu gracia para evitarlos de ahora en adelante y servirte con sincero corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
MISA DE SANTA MARÍA EN SÁBADO
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sedulio)
Te aclamamos, santa Madre de Dios, porque has dado a luz al Rey que gobierna cielo y tierra por los siglos de los siglos.
ORACIÓN COLECTA
Dios de eterna gloria, que has introducido en el mundo la verdadera alegría, Cristo, tu Hijo, sol de justicia nacido de la Virgen Madre; líbranos del peso del pecado que entristece y extingue tu Espíritu en nosotros, y recíbenos en la mesa de tu Reino, para saciarnos con el pan que contiene en sí todo deleite. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Joel: 4, 12-21
“Que se levanten las
naciones y acudan al valle de Josafat: allí me sentaré a juzgar
a las naciones vecinas. Empuñen las hoces, porque ya la mies está
madura; vengan a pisar las uvas, porque ya está lleno el lagar, ya las
cubas están rebosantes de sus maldades.
Multitudes y multitudes se reúnen en el valle del juicio, porque está
cerca el día del Señor. El sol y la luna se oscurecen las estrellas
retiran su resplandor. El Señor ruge desde Sión, desde Jerusalén
levanta su voz; tiemblan los cielos y la tierra.
Pero el Señor protege a su pueblo, auxilia a los hijos de Israel. Entonces
sabrán que yo soy el Señor, su Dios, que habito en Sión,
mi monte santo. Jerusalén será santa y ya no pasarán por
ella los extranjeros.
Aquel día los montes destilarán vino y de las colinas manará
leche. Los ríos de Judá irán llenos de agua y brotará
un manantial del templo del Señor, que regará el valle de las
Acacias.
Egipto se volverá un desierto y Edom una árida estepa, porque
oprimieron a los hijos de Judá y derramaron sangre inocente en su país.
En cambio, Judá estará habitada para siempre, y Jerusalén,
por todos los siglos. Vengaré su sangre, no quedarán impunes los
que la derramaron, y yo, el Señor, habitaré en Sión”.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Joel está lleno
de esperanza. La historia de Jerusalén sigue adelante. Dios es su defensor,
los libra en la hora decisiva y los colmará de bendiciones abundantes.
Del salmo 96 R/. Alegrémonos todos con el Señor.
Reina el Señor, alégrese la tierra, cante de regocijo el mundo
entero. Tinieblas y nubes rodean el trono del Señor, que se asienta en
la justicia y el derecho. R/.
Los montes se derriten como cera ante el Señor de toda la tierra. Los
cielos pregonan su justicia, su inmensa gloria ven todos los pueblos. R/.
Amanece la luz para el justo y la alegría para los rectos de corazón.
Alégrense, justos, con el Señor y bendigan su santo nombre. R/.
ACLAMACIÓN
(Lc 11,28) R/. Aleluya, aleluya.
Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica,
dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 27-28
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la multitud, una mujer del pueblo, gritando, le dijo: “¡Dichosa la mujer que te llevó en su seno y cuyos pechos te amamantaron!”. Pero Jesús le respondió: “Dichosos todavía más los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Para Jesús hay una dicha suprema: la de la obediente fidelidad a la Palabra del Padre; no conoce ese gozo solamente de oídas, lo ha vivido a plenitud toda su vida.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Padre lleno de bondad, que nos socorra el inmenso amor de tu Hijo unigénito para que, quien al nacer de la Virgen Maria, no menoscabó la integridad de la Madre, sino que la consagró, nos libre de nuestras culpas y haga aceptar a ti nuestra oblación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de la Santísima Virgen María
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Lc 11, 27)
Dichosa la Virgen Maria, que llevó en su seno al Hijo del eterno Padre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, al recibir el sacramento celestial en esta conmemoración de la santísima Virgen Maria, te pedimos que nos concedas celebrar dignamente, a imitación suya, el misterio de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
XXVIII DOMINGO ORDINARIO
Santos: Calixto, papa, y Juan Ogilvie mártir.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 129, 3-4)
Si conservaras el recuerdo de nuestras faltas, ¿quién habría, Señor, que se salvan? Pero tú, Dios de Israel, eres Dios de perdón.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Te pedimos, Señor, que tu gracia nos inspire y acompañe siempre para que podamos descubrirte en todos y amarte y servirte en cada uno. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del segundo libro de los Reyes: 5, 14-17
En aquellos días,
Naamán, el general del ejército de Siria, que estaba leproso,
se bañó siete veces en el Jordán, como le había
dicho Eliseo, el hombre de Dios, y su carne quedó limpia como la de un
niño.
Volvió con su comitiva a donde estaba el hombre de Dios y se le presentó
diciendo: “Ahora sé que no hay más Dios que el de Israel.
Te pido que aceptes estos regalos de parte de tu siervo”. Pero Eliseo
contestó: “Juro por el Señor, en cuya presencia estoy, que
no aceptaré nada”. Y por más que Naamán insistía,
Eliseo no aceptó nada.
Entonces Naamán le dijo: “Ya que te niegas, concédeme al
menos que me den unos sacos con tierra de este lugar, los que puedan llevar
un par de mulas. La usaré para construir un altar al Señor, tu
Dios, pues a ningún otro dios volveré a ofrecer más sacrificios”.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Naamán se resistía
a confiar en las modestas señales que le ordenaba Eliseo. Cuando hizo
a un lado su soberbia y se dejo ayudar, encontró la salud y la fe en
el Dios de Israel.
Del salmo 97 R/. El Señor nos ha mostrado su amor y su lealtad.
Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra
y su santo brazo le han dado la victoria. R/.
El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su
justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel.
R/.
La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los pueblos
y naciones aclamen con júbilo al Señor. R/.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo: 2, 8-13
Querido hermano: Recuerda
siempre que Jesucristo, descendiente de David, resucitó de entre los
muertos, conforme al Evangelio que yo predico. Por este Evangelio sufro hasta
llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada.
Por eso lo sobrellevo todo por amor a los elegidos, para que ellos también
alcancen en Cristo Jesús la salvación, y con ella, la gloria eterna.
Es verdad lo que decimos: “Si morimos con El, viviremos con El; si nos
mantenemos firmes, reinaremos con El; si lo negamos, El también nos negará;
si le somos infieles, Él permanece fiel, porque no puede contradecirse
a sí mismo”. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Este cántico es a la vez una exhortación y una expresión de confianza. El autor tiene la certeza de que Jesús es plenamente fiel, por eso invita a los oyentes a mantener esa fidelidad.
ACLAMACIÓN (1 Ts 5, 18) R/. Aleluya, aleluya.
Den gracias siempre, unidos a Cristo Jesús, pues esto es lo que Dios quiere que ustedes hagan. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 17, 11-19
En aquel tiempo, cuando
Jesús iba de camino a Jerusalén, pasó entre Samaria y Galilea.
Estaba cerca de un pueblo, cuando le salieron al encuentro diez leprosos, los
cuales se detuvieron a lo lejos y a gritos le decían: “Jesús,
maestro, ten compasión de nosotros”.
Al verlos, Jesús les dijo: “Vayan a presentarse a los sacerdotes”.
Mientras iban de camino, quedaron limpios de la lepra.
Uno de ellos, al ver que estaba curado, regresó, alabando a Dios en voz
alta, se postró a los pies de Jesús y le dio las gracias. Ese
era un samaritano. Entonces dijo Jesús: “¿No eran diez los
que quedaron limpios? ¿Dónde están los otros nueve? ¿No
ha habido nadie, fuera de este extranjero, que volviera para dar gloria a Dios?”.
Después le dijo al samaritano: “Levántate y vete. Tu fe
te ha salvado”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Esta narración exhibe una realidad muy común, la ingratitud. Los seres humanos olvidamos con prontitud los beneficios. Suponemos que Dios está obligado a atendemos con prontitud.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, nuestras ofrendas y concédenos que esta Eucaristía nos ayude a conseguir la gloria del cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio dominical
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 33, 11)
Los que buscan riquezas, sufren pobreza y hambre; los que buscan al Señor, no carecen de nada.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te pedimos, Señor, humildemente, que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que hemos recibido en alimento, nos comuniquen su misma vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Las sociedades aprendemos a discriminar sin rubor alguno. Trazamos líneas divisorias, y establecemos conductas reprobables y aceptables. Con frecuencia, dividimos el mundo en dos bandos opuestos, buenos y malos; obviamente nosotros siempre estamos en el bando y la ruta correctos. Son los otros, los diferentes, los que están en el error. La autocrítica y la tolerancia son un ave rara y solitaria. Jesús vivía en una sociedad que multiplicaba las prácticas segregacionistas y se mantuvo firme en su decisión de incluir y acoger a todos. Sus seguidores nos tropezamos a menudo con la piedra de la exclusión y la intolerancia; urge purificar nuestra vista para no ver “leprosos” por todos lados.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 41, 2-3)
Como la cierva busca el agua de los ríos, así, cansada mi alma, te busca a ti, Dios mío.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que por medio de tu Espíritu impulsaste a santa Teresa de Jesús a renovar en la Iglesia la vida religiosa, concédenos, por su intercesión, un ardiente deseo de renovar nuestra vida cristiana y de servirte con alegría. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 1, 1-7
Yo, Pablo, siervo de Cristo
Jesús, he sido llamado por Dios para ser apóstol y elegido por
El para proclamar su Evangelio. Ese Evangelio, que, anunciado de antemano por
los profetas en las Sagradas Escrituras, se refiere a su Hijo, Jesucristo, nuestro
Señor, que nació, en cuanto a su condición de hombre, del
linaje de David, y en cuanto a su condición de espíritu santificador,
se manifestó con todo su poder como Hijo de Dios, a partir de su resurrección
de entre los muertos.
Por medio de Jesucristo, Dios me concedió la gracia del apostolado, a
fin de llevar a los pueblos paganos a la aceptación de la fe para gloria
de su nombre. Entre ellos, se cuentan también ustedes, llamados a pertenecer
a Cristo Jesús.
A todos ustedes, los que viven en Roma, a quienes Dios ama y ha llamado a formar
parte de su pueblo santo, les deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre,
y de Jesucristo, el Señor. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
En estas líneas
introductorias, el autor invita a los cristianos de Roma a tomar conciencia
de su condición privilegiada. Dios Padre los ha elegido gratuitamente,
sin atender a sus cualidades.
Del salmo 97 R/. Cantemos al Señor un canto nuevo.
Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra
y su santo brazo le han dado la victoria. R/.
El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su
justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel.
R/.
La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los pueblos
y naciones aclamen con júbilo al Señor. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Sal 94, 8) R/. Aleluya, aleluya.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice: “No endurezcan
su corazón”. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 29-32
En aquel tiempo, la multitud
se apiñaba alrededor de Jesús y éste comenzó a decirles:
“La gente de este tiempo es una gente perversa. Pide una señal,
pero no se le dará más señal que la de Jonás. Pues
así como Jonás fue una señal para los habitantes de Nínive,
lo mismo será el Hijo del hombre para la gente de este tiempo.
Cuando sean juzgados los hombres de este tiempo, la reina del sur se levantará
el día del juicio para condenarlos, porque ella vino desde los últimos
rincones de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y
aquí hay uno que es más que Salomón.
Cuando sea juzgada la gente de este tiempo, los hombres de Nínive se
levantarán el día del juicio para condenarla, porque ellos se
convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno
que es más que Jonás”. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Los contemporáneos de Jesús no eran muy diferentes de nosotros. La incapacidad de descifrar las señales de los tiempos nos aflige por igual. Jesús sigue siendo señal desconcertante.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos y con cédenos celebrar esta Eucaristía, con el mismo fervor con que santa Teresa de Jesús se consagró a tu Hijo y al servicio de la Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 88, 2)
Cantaré tus misericordias, Señor, eternamente y proclamaré tu fidelidad de generación en generación.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Tú, que nos has alimentado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, concédenos, Señor, que, a ejemplo de santa Teresa de Jesús, no nos cansemos nunca de cantar las maravillas de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Eduviges de Polonia viuda; Margarita María Alacoque, religiosa, y Gerardo de Mayela, religioso.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 26, 7. 9)
Escucha, Señor, mi voz y mis clamores y ven en mi ayuda; no me rechaces, ni me abandones, Dios, salvador mío.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, fuerza de todos los que en ti confían, ayúdanos con tu gracia, sin la cual nada puede nuestra humana debilidad, para que podamos serte fieles en la observancia de tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 1, 16-25
Hermanos: No me avergüenzo
de predicar el Evangelio, que es una fuerza de Dios para salvar a todos los
que creen, a los judíos primeramente y también a los no judíos.
Pues en el Evangelio se nos revela que Dios trabaja con su actividad salvadora
en nosotros por medio de la fe, de principio a fin, como dice la Escritura:
El justo vivirá por medio de la fe.
En efecto, Dios manifiesta desde el cielo su reprobación contra los hombres
impíos e injustos, que por la injusticia mantienen cautiva a la verdad.
Porque las cosas de Dios que se pueden conocer, las tienen a la vista; Dios
mismo se las ha manifestado. Pues las perfecciones invisibles de Dios, como
su poder eterno y su divinidad, resultan visibles desde la creación del
mundo para quien reflexiona sobre sus obras, de modo que no tienen disculpa.
Han conocido a Dios, pero no lo han glorificado como a Dios ni le han dado gracias;
antes bien, se han ofuscado con razonamientos inútiles, y su insensata
inteligencia se ha llenado de oscuridad. Pretendían ser sabios, pero
se volvieron insensatos, pues cambiaron la gloria de Dios inmortal por imágenes
de hombres mortales, de aves, cuadrúpedos y reptiles.
Por eso Dios los entregó a los deseos impuros de su corazón, y
llegaron a tal inmoralidad, que deshonraron sus cuerpos unos con otros, porque
cambiaron al Dios verdadero por dioses falsos y dieron culto y adoraron a la
creatura en vez de al Creador, el cual merece alabanza por siempre. Amén.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Pablo se ufanó en
anunciar la cancelación de todas las deudas de la humanidad. Dios está
decidido a acogernos en su amistad, a condición de que creamos en su
Hijo, Jesús.
Del salmo 18 R/. Los cielos proclaman la gloria de Dios.
Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus
manos. Un día comunica su mensaje al otro día y una noche se lo
transmite a la otra noche. R/.
Sin que pronuncien una palabra, sin que resuene su voz, a toda la tierra llega
su sonido y su mensaje hasta el fin del mundo. R/.
ACLAMACIÓN
(Hb 4, 12) R/. Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios es viva y eficaz y descubre los pensamientos e intenciones
del corazón. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 37-41
En aquel tiempo, un fariseo
invitó a Jesús a comer. Jesús fue a la casa del fariseo
y se sentó a la mesa. El fariseo se extrañó de que Jesús
no hubiera cumplido con la ceremonia de lavarse las manos antes de comer.
Pero el Señor le dijo: “Ustedes, los fariseos, limpian el exterior
del vaso y del plato; en cambio, el interior de ustedes está lleno de
robos y maldad. ¡Insensatos! ¿Acaso el que hizo lo exterior no
hizo también lo interior? Den más bien limosna de lo que tienen
y todo lo de ustedes quedará limpio”. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Los limpios de corazón no se angustian por las apariencias. Ellos saben de qué tamaño es la bondad de Dios, y con esa vara se miden a sí mismos y se compadecen de los demás.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, que en estos dones que te presentamos has otorgado al hombre el pan que lo alimenta y el sacramento que le da nueva vida, has que nunca llegue a faltarnos este sustento del cuerpo y del espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 26, 4)
Una sola cosa he pedido al Señor y es lo que buscó: habitar en su casa todos los días de mi vida.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que nuestra participación en este sacramento, signo de la unión de los fieles en ti, contribuya, Señor, a la unidad de tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Ignacio de Antioquía mártir, y Juan Colobo el Pequeño, abad. Beato Baltasar de Chavarri, presbítero.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ga 2, 19-20)
Estoy clavado con Cristo en la cruz; ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí; vivo en la fe del Hijo de Dios que me amó y se entregó por mí.
ORACIÓN COLECTA
Dios eterno y todopoderoso, que has querido glorificar a tu Iglesia con el testimonio de los mártires, concédenos que el glorioso martirio que mereció a san Ignacio una corona inmortal, fortalezca cada vez más nuestra fe. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos:2, 1-11
No tienes disculpa
tú, quienquiera que seas, que te constituyes en juez de los demás,
pues al condenarlos, te condenas a ti mismo, ya que tú haces las mismas
cosas que condenas; y ya sabemos que Dios condena justamente a los que hacen
tales cosas.
Tú, que condenas a los que hacen las mismas cosas que haces tú,
¿piensas que vas a escapar del juicio de Dios? ¿Por qué
desprecias la bondad inagotable de Dios, su paciencia y su comprensión,
y no te das cuenta de que esa misma bondad es la que te impulsa al arrepentimiento?
Pues por la dureza de tu corazón empedernido, vas acumulando castigos
para el día del castigo, en el que Dios se manifestará como justo
juez y pagará a cada uno según sus obras. A los que buscaron la
gloria y el honor que no se acaban, y perseveraron en hacer el bien, les dará
la vida eterna; en cambio, a los que por egoísmo se rebelaron contra
la verdad y cometieron injusticias, les dará un castigo terrible.
Todo aquel que haga el mal, el judío primeramente, pero también
el no judío, tendrá tribulación y angustia; en cambio,
todo aquel que haga el bien, el judío primeramente, pero también
el no judío, tendrá gloria, honor y paz, porque en Dios no hay
favoritismos. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La justicia divina es imparcial.
Dios no favorece a un pueblo o una raza en particular. Como buen Padre, se interesa
por todos, y de diferentes maneras nos llama a su amistad.
Del salmo 61 R/. Sólo en Dios he puesto mi confianza.
Sólo en Dios he puesto mi confianza, porque de El vendrá el bien
que espero. El es mi refugio y mi defensa, ya nada me inquietará. R/.
Sólo Dios es mi esperanza, mi confianza es el Señor; es mi baluarte
y firmeza, es mi Dios y salvador. R/.
De Dios viene mi salvación y mi gloria; El es mi roca firme y mi refugio.
Confía siempre en El, pueblo mío, y desahoga tu corazón
en su presencia, porque sólo en Dios está nuestro refugio. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 10, 27) R/. Aleluya, aleluya.
Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y
ellas me siguen. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 11, 42-46
En aquel tiempo, Jesús
dijo: “¡Ay de ustedes, fariseos, porque pagan diezmos hasta de la
hierbabuena, de la ruda y de todas las verduras, pero se olvidan de la justicia
y del amor de Dios! Esto debían practicar sin descuidar aquello. ¡Ay
de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar los lugares de honor en las sinagogas
y que les hagan reverencias en las plazas! ¡Ay de ustedes, porque son
como esos sepulcros que no se ven, sobre los cuales pasa la gente sin darse
cuenta!”.
Entonces tomó la palabra un doctor de la ley y le dijo: “Maestro,
al hablar así, nos insultas también a nosotros”. Entonces
Jesús le respondió: “¡Ay de ustedes también,
doctores de la ley, porque abruman a la gente con cargas insoportables, pero
ustedes no las tocan ni con la punta del dedo!”. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Estas maldiciones ponen de manifiesto nuestra con fusión. Con frecuencia nos desorientamos y terminamos por descuidar lo importante, el amor, la compasión y la justicia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor Dios, que después de purificar como trigo de Cristo a san Ignacio de Antioquía, lo aceptaste como pan inmaculado, dígnate aceptar los dones que tu Iglesia te presenta. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN
Soy trigo de Cristo, escribió san Ignacio de Antioquía; seré triturado por los dientes de las fieras y transformado así en pan inmaculado.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el Cuerpo y la Sangre de Cristo que hemos recibido, Señor, al conmemorar el martirio de san Ignacio, nos dé nuevas fuerzas para que, con las palabras y con las acciones, nos manifestemos auténticos cristianos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Lucas evangelista; Justo de Beauvais, mártir, y Amable de Riom, presbítero.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Is 52, 7)
Qué hermoso es ver correr sobre los montes al mensajero que anuncia la paz, que trae buenas noticias, que anuncia la salvación.
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que elegiste a san Lucas para revelar al mundo, mediante su predicación y su Evangelio, el misterio de tu predilección por los pobres, haz que todos los que hemos recibido de ti la gracia de conocerte, unidos por un profundo espíritu de fraternidad, demos al mundo testimonio claro de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo: 4, 9-17
Querido hermano: Haz lo
posible por venir a yerme cuanto antes, pues Dimas, prefiriendo las cosas de
este mundo, me ha abandonado y ha partido a Tesalónica. Crescencio se
fue a Galacia, y Tito, a Dalmacia. El único que me acompaña es
Lucas. Trae a Marcos contigo, porque me será muy útil en mis tareas.
A Tíquico lo envié a Efeso.
Cuando vengas, tráeme el abrigo que dejé en Tróade, en
la casa de Carpo. Tráeme también los libros y especialmente los
pergaminos.
Alejandro, el herrero, me ha hecho mucho daño. El Señor le dará
su merecido. Cuídate de él, pues se ha opuesto tenazmente a nuestra
predicación.
La primera vez que me defendí ante el tribunal, nadie me ayudó.
Todos me abandonaron. Que no se les tome en cuenta. Pero el Señor estuvo
a mi lado y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara claramente
el mensaje de salvación y lo oyeran todos los paganos. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
La misión evangelizadora
que realizó san Pablo estuvo llena de riesgos y peligros. En esas horas
aciagas, confió en Dios y aprendió a descubrir, en su debilidad,
la fortaleza de Dios.
Del salmo 144 R/. Señor, que todos tus fieles te bendigan.
Que te alaben, Señor, todas tus obras y que todos tus fieles te bendigan.
Que proclamen la gloria de tu reino y den a conocer tus maravillas. R/.
Que muestren a los hombres tus proezas, el esplendor y la gloria de tu reino.
Tu reino, Señor, es para siempre y tu imperio, por todas las generaciones.
R/.
Siempre es justo el Señor en sus designios y están llenas de amor
todas sus obras. No está lejos de aquellos que lo buscan; muy cerca está
el Señor, de quien lo invoca. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Jn 15, 16) R/. Aleluya, aleluya.
Yo los he elegido del mundo, dice el Señor, para que vayan y
den fruto y su fruto permanezca. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 10, 1-9
En aquel tiempo, Jesús designó a otros setenta y dos discípulos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares a donde pensaba ir, y les dijo: “La cosecha es mucha y los trabajadores pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos. Pónganse en camino; yo los envío como corderos en medio de lobos. No lleven ni dinero, ni morral, ni san dalias y no se detengan a saludar a nadie por el camino. Cuando entren en una casa digan: ‘Que la paz reine en esta casa’. Y si allí hay gente amante de la paz, el deseo de paz de ustedes se cumplirá; si no, no se cumplirá. Quédense en esa casa. Coman y beban de lo que tengan, porque el trabajador tiene derecho a su salario. No anden de casa en casa. En cualquier ciudad donde entren y los reciban, coman lo que les den. Curen a los enfermos que haya y díganles: ‘Ya se acerca a ustedes el Reino de Dios’ “. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Los mensajeros de paz se marchan, enviados por Jesús, a visitar los poblados de Galilea. Cuando las personas se disponen a ordenar su vida conforme al señorío de Dios, brota la paz verdadera.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Purifica, Señor, nuestros corazones, a fin de que el sacrificio que vamos a ofrecerte en la festividad de san Lucas evangelista, nos obtenga la salud del espíritu y la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de los Apóstoles II
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Lc 10, 1. 9)
El Señor envió a sus discípulos a anunciar por todas partes la llegada del Reino de Dios.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que esta sagrada comunión aumente, Señor, en nosotros el amor a Cristo y nos haga permanecer fieles al Evangelio, predicado y transmitido por san Lucas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Juan de Brebeuf e Isaac Jogues y compañeros, mártires; Pablo de la Cruz fundador.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ap 5, 9-10)
Sin distinción de raza, lengua, pueblo o nación, nos compraste, Señor, con tu Sangre e hiciste de nosotros un Reino para Dios.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que has redimido a todos los hombres con la preciosa Sangre de tu Hijo, protege en nosotros la obra de tu misericordia, para que, celebrando siempre el misterio de nuestra salvación, merezcamos alcanzar sus frutos eternos. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 4, 1-8
Hermanos: ¿Qué
diremos de Abraham, padre de nuestra raza? Si Abraham hubiera obtenido la justificación
por sus obras, tendría de qué estar orgulloso, pero no delante
de Dios. En efecto, ¿qué dice la Escritura? Abraham le creyó
a Dios y eso le valió la justificación.
Al que, gracias a su trabajo, tiene obras, no se le da su paga como un regalo,
sino como algo que se le debe. En cambio al que no tiene obras, pero cree en
aquel que justifica al pecador, su fe le vale la justificación.
En este sentido, también David proclama dichoso al hombre a quien Dios
tiene por justo, independientemente de las obras: Dichosos aquellos cuyas maldades
han sido perdonadas y cuyos pecados han sido sepultados. Dichoso el hombre a
quien el Señor no le toma en cuenta su pecado. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
San Pablo relee ingeniosamente
las Sagradas Escrituras y descubre las señales de la justicia y el perdón
divinos. Dios siempre apoya y sostiene a los que confían en su Palabra.
Del salmo 31 R/. Perdona, Señor, nuestros pecados. }
Dichoso aquel que ha sido absuelto de su culpa y su pecado. Dichoso aquel en
el que Dios no encuentra ni delito ni engaño. R/.
Ante el Señor reconocí mi culpa, no oculté mi pecado. Te
confesé, Señor, mi gran delito y tú me has perdonado. R/.
Alégrense con el Señor y regocíjense los justos todos,
y todos los hombres de corazón sincero canten de gozo. R/.
ACLAMACIÓN
(Sal 32, 22) R/. Aleluya, aleluya.
Muéstrate bondadoso con nosotros, Señor, puesto que en
ti hemos confiado. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 12, 1-7
En aquel tiempo, la multitud
rodeaba a Jesús en tan gran número, que se atropellaban unos a
otros. Entonces Jesús les dijo a sus discípulos:
“Cuídense de la levadura de los fariseos, es decir, de la hipocresía.
Porque no hay nada oculto que no llegue a descubrirse, ni nada secreto que no
llegue a conocerse. Por eso, todo lo que ustedes hayan dicho en la oscuridad,
se dirá a plena luz, y lo que hayan dicho en voz baja y en privado, se
proclamará desde las azoteas.
Yo les digo a ustedes, amigos míos: No teman a aquellos que matan el
cuerpo y después ya no pueden hacer nada más. Les voy a decir
a quién han de temer: Teman a aquel que, después de darles muerte,
los puede arrojar al lugar de castigo. Se lo repito: A él sí tienen
que temerlo.
¿No se venden cinco pajarillos por dos monedas? Sin embargo, ni de uno
solo de ellos se olvida Dios; y por lo que a ustedes toca, todos los cabellos
de su cabeza están contados. No teman, pues, porque ustedes valen mucho
más que todos los pajarillos”. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Los discípulos parten a una misión riesgosa; sin embargo, no marchan desamparados. Su vida está en las manos de Dios; esa certeza los llenará de valor y fortaleza.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al presentarte nuestras ofrendas, te suplicamos, Señor, que por medio de estos misterios, nos acerquemos a Jesús, y renovemos la acción salvadora de su Sangre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. 1 Co 10, 16)
El cáliz de nuestra acción de gracias, nos une a todos en la Sangre de Cristo; y el pan que partimos, nos une a todos en el Cuerpo del Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo sido reconfortados con el alimento y la bebida de salvación, te pedimos, Señor, que nos purifiques siempre con la Sangre de nuestro Salvador, y que la conviertas en fuente de agua que brote para darnos vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Artemio de Egipto, mártir; María Bertila Boscardín, religiosa, y Andrés de Creta obispo.
MISA DE SANTA MARÍA EN SÁBADO
ANTÍFONA DE ENTRADA
Dichosa tú, Virgen María, que llevaste en tu seno al creador del universo; diste a luz al que te creó, y permaneces virgen para siempre.
ORACIÓN COLECTA
Te pedimos, Señor, que la poderosa intercesión de la siempre Virgen Maria nos libre de todo peligro, a fin de que podamos disfrutar de la paz que tú nos ofreces. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 4, 13. 16-18
Hermanos: La promesa que
Dios hizo a Abraham y a sus descendientes, de que ellos heredarían el
mundo, no dependía de la observancia de la ley, sino de la justificación
obtenida mediante la fe.
En esta forma, por medio de la fe, que es gratuita, queda asegurada la promesa
para todos sus descendientes, no sólo para aquellos que cumplen la ley,
sino también para todos los que tienen la fe de Abraham. Entonces, él
es padre de todos nosotros, como dice la Escritura: Te he constituido padre
de todos los pueblos.
Así pues, Abraham es nuestro padre delante de aquel Dios en quien creyó
y que da la vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que todavía
no existen. El, esperando contra toda esperanza, creyó que habría
de ser padre de muchos pueblos, conforme a lo que Dios le había prometido:
Así de numerosa será tu descendencia. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Abraham es el primero de
muchos otros que fueron regenerados por Dios, gracias a que confiaron en sus
promesas. San Pablo alecciona de esa manera a sus descendientes.
Del salmo 104 R. El Señor nunca olvida sus promesas.
Descendientes de Abraham, su servidor, estirpe de Jacob, su predilecto, escuchen:
el Señor es nuestro Dios y gobiernan la tierra sus decretos. R/.
Ni aunque transcurran mil generaciones, se olvidará el Señor de
sus promesas, de la alianza pactada con Abraham, del juramento a Isaac, que
un día le hiciera. R/.
Se acordó de la palabra sagrada que había dado a su siervo, Abraham,
y sacó a su pueblo con alegría, a sus escogidos con gritos de
triunfo. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 15, 26. 27) R/. Aleluya, aleluya.
El Espíritu de verdad dará testimonio de mí, dice
el Señor, y también ustedes serán mis testigos. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 12, 8-12
En aquel tiempo, Jesús
dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que a todo aquel que me
reconozca abiertamente ante los hombres, lo reconocerá abiertamente el
Hijo del hombre ante los ángeles de Dios; pero a aquel que me niegue
ante los hombres, yo lo negaré ante los ángeles de Dios.
A todo aquel que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará;
pero a aquel que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.
Cuando los lleven a las sinagogas y ante los jueces y autoridades, no se preocupen
de cómo se van a defender o qué van a decir, porque el Espíritu
Santo les enseñará en aquel momento lo que convenga decir”.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Los cristianos que testimonian su fe en Jesús conocen rechazos y contrariedades; el Señor es su Pastor y nada les faltará. Quien ama, desconoce riesgos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, te rogamos, Señor, que la ofrenda que te presentamos nos transforme, por tu gracia, en oblación viva y continua. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de la Santísima Virgen María
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 1, 49)
Ha hecho en mí maravillas el Todopoderoso, cuyo nombre es santo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Ya que participamos de la redención eterna, te pedimos, Señor, que al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, nos gloriemos de la plenitud de tu gracia y sintamos los efectos de tu obra redentora. Por Jesucristo, nuestro Señor.
XXIX DOMINGO ORDINARIO
DOMINGO MUNDIAL DE LAS MISIONES
Santos: Celia o Cetina de Lyon, viuda, y Antonio Maria Gianelli fundador.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 95. 3-4)
Cuenten a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones, porque grande es el Señor y digno de toda alabanza.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Señor y Dios nuestro, que has querido que tu Iglesia sea sacramento de salvación para todos los hombres, a fin de que la obra redentora de tu Hijo perdure hasta el fin de los tiempos, haz que tus fieles caigan en la cuenta de que están llamados a trabajar por la salvación de los demás, para que todos los pueblos de la tierra formen una sola familia y surja una humanidad nueva en Cristo nuestro Señor, que vive y reina contigo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Zacarías: 8, 20-23
Esto dice el Señor
de los ejércitos: “Vendrán pueblos y habitantes de muchas
ciudades. Y los habitantes de una ciudad irán a ver a los de la otra
y les dirán: ‘Vayamos a orar ante el Señor y a implorar
la ayuda del Señor de los ejércitos’. ‘Yo también
voy’. Y vendrán numerosos pueblos y naciones poderosas a orar ante
el Señor Dios en Jerusalén y a implorar su protección”.
Esto dice el Señor de los ejércitos: “En aquellos días,
diez hombres de cada lengua extranjera tomarán por el borde del manto
a un judío y le dirán: ‘Queremos ir contigo, pues hemos
oído decir que Dios está con ustedes’ “. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
El Dios de Israel se dará
a conocer en medio de las naciones por la forma cercana en que protege a su
pueblo. Los pueblos se interesarán por conocer esa relación singular.
Del salmo 66 R/. Que todos los pueblos conozcan tu bondad.
Ten piedad de nosotros y bendícenos; vuelve, Señor, tus ojos a
nosotros. Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora. R/.
Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia;
con equidad tú juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las naciones.
R/.
La tierra ha producido ya sus frutos, Dios nos ha bendecido. Que nos bendiga
Dios y que le rinda honor el mundo entero. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 10, 9-18
Hermanos: Basta que cada
uno declare con su boca que Jesús es el Señor y que crea en su
corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, para que pueda
salvarse.
En efecto, hay que creer con el corazón para alcanzar la santidad y declarar
con la boca para alcanzar la salvación. Por eso dice la Escritura: Ninguno
que crea en El quedará defraudado, porque no existe diferencia entre
judío y no judío, ya que uno mismo es el Señor de todos,
espléndido con todos los que lo invocan, pues todo el que invoque al
Señor como a su Dios, será salvado por El.
¿Ahora bien, ¿cómo van a invocar al Señor, si no
creen en El? ¿Y cómo van a creer en El, si no han oído
hablar de El? ¿Y cómo van a oír hablar de El, si no hay
nadie que se los anuncie? ¿Y cómo va a haber quienes lo anuncien,
si no son enviados? Por eso dice la Escritura: ¡Qué hermoso es
ver correr sobre los montes al mensajero que trae buenas noticias!
Sin embargo, no todos han creído en el Evangelio. Ya lo dijo Isaías:
Señor, ¿quién ha creído en nuestra predicación?
Por lo tanto, la fe viene de la predicación y la predicación consiste
en anunciar la palabra de Cristo.
Entonces, yo pregunto: ¿Acaso no habrán oído la predicación?
¡Claro que la han oído!, pues la Escritura dice: La voz de los
mensajeros ha resonado en todo el mundo y sus palabras han llegado hasta el
último rincón de la tierra. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
Los predicadores cristianos propagan abiertamente el mensaje de Jesús. Quienes anden en busca de la salvación, podrán escucharlo y acogerlo con decisión.
ACLAMACIÓN
(Mt 28, 19. 20) R/. Aleluya, aleluya.
Vayan y enseñen a todas las naciones, dice el Señor,
y sepan que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin
del mundo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 16, 15-20
En aquel tiempo, se apareció
Jesús a los Once y les dijo: “Vayan por todo el mundo y prediquen
el Evangelio a toda creatura. El que crea y se bautice, se salvará; el
que se resista a creer, será condenado. Estos son los milagros que acompañarán
a los que hayan creído: arrojarán demonios en mi nombre, hablarán
lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos, y si beben un veneno
mortal, no les hará daño; impondrán las manos a los enfermos
y éstos quedarán sanos”.
El Señor Jesús, después de hablarles, subió al cielo
y está sentado a la derecha de Dios. Ellos fueron y proclamaron el Evangelio
por todas partes y el Señor actuaba con ellos y confirmaba su predicación
con los milagros que hacían. Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
Hoy como ayer, los predicadores tienen que ser también testigos. La palabra se autentifica por las señales admirables que realizan sus portadores. A nadie se le exige una fe ciega.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, como aceptaste la gloriosa pasión de tu Hijo, dígnate aceptar también por la salvación del mundo, los dones y plegarias de tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio dominical
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mc 16, 15)
Vayan por todo el mundo a proclamar la Buena Nueva a todas las naciones, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te pedimos, Señor, que la participación en tu mesa nos santifique y que la redención que tu Hijo consumó en la cruz, sea recibida con gozo en todo el mundo por medio del sacramento de tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- No faltan los críticos que desautorizan las enseñanzas de la Iglesia, aludiendo a los errores, equívocos e incoherencias de sus ministros. Con todo y que esa argumentación pueda ser engañosa, dado que la verdad se impone por sí sola y no por la autoridad moral de sus exponentes, respecto a la fe, la situación es distinta. Por un lado, tenemos el mandato de ser testigos de la experiencia amorosa del Padre, que nos ha alcanzado en la persona de Jesús; por otro lado, tenemos la experiencia viva de que la fe se transmite por contagio. Los creyentes suscitan a su lado a más fieles.
Santos: Elodia y Nunilona de Huesca mártires, y María Salomé, viuda. Beato Timoteo Giaccardo, presbítero.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Mt 19, 21)
Si quieres ser perfecto, anda y vende todo lo que tienes, reparte el dinero entre los pobres y después ven y sígueme, dice el Señor.
ORACIÓN COLECTA
Padre santo, que llamas a todos tus hijos a la perfección de la caridad e invitas a algunos a seguir más de cerca los ejemplos de Cristo, concede a quienes has elegido para esta vocación especial vivir de tal manera, que sean para la Iglesia y para el mundo, un signo elocuente de tu Reino. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 4, 19-25
Hermanos: La fe de Abraham
no se debilitó a pesar de que, a la edad de casi cien años, su
cuerpo ya no tenía vigor, y además, Sara, su esposa, no podía
tener hijos. Ante la firme promesa de Dios no dudó ni tuvo desconfianza,
antes bien su fe se fortaleció y dio con ello gloria a Dios, convencido
de que El es poderoso para cumplir lo que promete. Por eso, Dios le acreditó
esta fe como justicia.
Ahora bien, no sólo por él está escrito que “se le
acreditó”, sino también por nosotros, a quienes se nos acreditará,
si creemos en aquel que resucitó de entre los muertos, en nuestro Señor
Jesucristo, que fue entregado a la muerte por nuestros pecados y resucitó
para nuestra justificación. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
El patriarca Abraham se
encuentra misteriosamente con Dios, asume con actitud y esperanzada su llamado
y comienza un proyecto nuevo que lo hace alcanzar la justicia ante Dios.
Lucas 1 R/. Bendito sea el Señor, Dios de Israel.
El Señor ha hecho surgir en favor nuestro un poderoso salvador en la
casa de David, su siervo. Así lo había anunciado desde antiguo,
por boca de sus santos profetas. R/.
Anunció que nos salvaría de nuestros enemigos y de las manos de
todos los que nos aborrecen, para mostrar su misericordia a nuestros padres
y acordarse de su santa alianza. R/.
El Señor juró a nuestro padre Abraham que nos libraría
del poder de nuestros enemigos, para que pudiéramos servirlo sin temor,
con santidad y justicia, todos los días de nuestra vida. R/.
ACLAMACIÓN
(Mt 5, 3) R/. Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino
de los cielos. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 12, 13-21
En aquel tiempo, hallándose
Jesús en medio de una multitud, un hombre le dijo: “Maestro, dile
a mi hermano que comparta conmigo la herencia”. Pero Jesús le contestó:
“Amigo, ¿quién me ha puesto como juez en la distribución
de herencias?”.
Y dirigiéndose a la multitud, dijo: “Eviten toda clase de avaricia,
porque la vida del hombre no depende de la abundancia de los bienes que posea”.
Después les propuso esta parábola: “Un hombre rico tuvo
una gran cosecha y se puso a pensar: ‘Que haré, porque no tengo
ya en dónde almacenar la cosecha? Ya sé lo que voy a hacer: derribaré
mis graneros y construiré otros más grandes para guardar ahí
mi cosecha y todo lo que tengo. Entonces podré decirme: Ya tienes bienes
acumulados para muchos años; descansa, come, bebe y date a la buena vida’.
Pero Dios le dijo: ‘¡Insensato! Esta misma noche vas a morir. ¿Para
quién serán todos tus bienes?’. Lo mismo le pasa al que
amontona riquezas para sí mismo y no se hace rico de lo que vale ante
Dios”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
La vida es breve, no obstante acumulamos riquezas como si la vida nos perteneciera o fuera infinita; nuestra vida no depende de los bienes que tengamos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Padre santo, los dones que te presentamos y concede a cuantos se han propuesto seguir con entusiasmo a tu Hijo por el camino estrecho de la perfección evangélica, servirle con libertad de espíritu y en fraternidad verdadera. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Mt 19, 27. 28. 29)
Yo les aseguro que ustedes, los que han abandonado todo para seguirme, recibirán cien veces más y obtendrán la vida eterna, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Fortalece, Señor, con este sacramento, a las comunidades religiosas, a fin de que, permaneciendo fieles a su vocación, muestren al mundo una imagen viva de tu Hijo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Jn 10, 14-15)
Yo soy el Buen Pastor, dice el Señor, y conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí, de la misma manera que el Padre me conoce a mí y yo al Padre; y doy la vida por ellas.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, tú que reúnes a los que están dispersos y los mantienes en la unidad, mira con amor a todos los cristianos, a fin de que, cuantos están consagrados por un solo bautismo formen una sola familia, unida por el amor y la integridad de la fe. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 5, 12. 15. 17-19. 20-21
Hermanos: Así como
por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró
la muerte, así la muerte llegó a todos los hombres, por cuanto
todos pecaron.
Ahora bien, con el don no sucede como con el delito, porque si por el delito
de uno solo murieron todos, ¡cuánto más la gracia de Dios
y el don otorgado por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, se han desbordado
sobre todos!
En efecto, si por el delito de uno solo reinó la muerte, por un solo
hombre, ¡con cuánta más razón los que reciben la
abundancia de la gracia y el don de la justicia, reinarán en la vida
por uno solo, Jesucristo!
Así pues, como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la
condenación, así también la obra de justicia de uno solo
procura para todos los hombres la justificación, que da la vida. En efecto,
así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos
pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán
constituidos justos.
De modo que, donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia, para
que así como el pecado tuvo poder para causar la muerte, así también
la gracia de Dios, al justificarnos, tenga poder para conducirnos a la vida
eterna por medio de Jesús, nuestro Señor. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
El apóstol Pablo
aprovecha su habilidad argumentativa para mostrarnos que la obediente fidelidad
de Jesucristo, es la causa verdadera de nuestra salvación.
Del salmo 39 R/. Concédenos, Señor, hacer tu voluntad.
Sacrificios y ofrendas, Señor, tú no quisiste; abriste, en cambio,
mis oídos a tu voz. No exigiste holocaustos por la culpa, así
que dije: “Aquí estoy”. R/.
En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor, lo que
deseo: tu ley en medio de mi corazón. R/.
He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios, tú
lo sabes, Señor. R/.
Que se gocen en ti y que se alegren todos los que te buscan. Cuantos quieren
de ti la salvación, repiten sin cesar: “¡Qué grande
es Dios!”. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Lc 21, 36) R/. Aleluya, aleluya.
Velen y oren, para que puedan presentarse sin temor ante el Hijo del
hombre. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 12, 35-38
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Estén listos, con la túnica puesta y las lámparas encendidas. Sean semejantes a los criados que están esperando a que su señor regrese de la boda, para abrirle en cuanto llegue y toque. Dichosos aquellos a quienes su señor, al llegar, encuentre en vela. Yo les aseguro que se recogerá la túnica, los hará sentar a la mesa y él mismo les servirá. Y si llega a media noche o a la madrugada y los encuentra en vela, dichosos ellos”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
La vigilancia y la fidelidad son actitudes complementarías con las cuales el cristiano espera activamente la llegada del Señor. Quien se prepara interiormente no teme sorpresa alguna.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, tú que con un solo y único sacrificio, el de tu Hijo, redimiste a tu pueblo y lo adoptaste para siempre, concédele los dones de la unidad y de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. 1 Co 10, 17)
Todos los que participamos de un mismo pan y de un mismo cáliz, no obstante ser muchos, somos un solo cuerpo como uno solo es el pan.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que esta santa comunión que hemos recibido, signo de nuestra fraternidad en Cristo, realice la unidad en tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Rafael Guízar y Valencia obispo; Antonio María Claret, fundador, y José Le de Vietnam, mártir.
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Jn 17, 20-21)
Padre, te pido por los que van a creer en mí, a fin de que sean uno en nosotros y el mundo crea que tú me has enviado.
ORACIÓN COLECTA
Señor, Dios nuestro, que hiciste a san Rafael Guízar pastor eximio e incansable en el anuncio del Evangelio, concédenos, por su intercesión, que, encendidos por el fuego apostólico y fortalecidos por la gracia divina, llevemos a nuestros hermanos a Cristo y así podamos gozar con ellos de la recompensa eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 6, 12-18
Hermanos: No dejen que el
pecado domine su cuerpo mortal y los obligue a seguir sus malas inclinaciones;
no pongan sus miembros al servicio del pecado, como instrumentos de maldad.
Por el contrario, pónganse al, servicio de Dios, puesto que habiendo
estado muertos, El les ha dado la vida; pongan también sus miembros a
su servicio, como instrumentos de santidad. El pecado ya no volverá a
dominarlos, pues no viven ustedes bajo el régimen de la ley, sino bajo
el régimen de la gracia.
¿Podemos entonces pecar, puesto que ya no vivimos bajo el régimen
de la ley, sino bajo el régimen de la gracia? De ningún modo.
¿Acaso no saben ustedes que al someterse a alguien para obedecerlo como
esclavos, se hacen sus esclavos? Si ustedes son esclavos del pecado, es para
su propia muerte; si son esclavos de la obediencia a Dios, es para su santificación.
Pero gracias a Dios, ustedes, aunque fueron esclavos del pecado, han obedecido
de corazón las normas de la doctrina evangélica que se les han
transmitido, y así, una vez libres del pecado, se han hecho esclavos
de la santidad. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La gracia nos libera de
toda dependencia esclavizante. El cristiano que vive bajo el impulso del Espíritu,
puede entregarse de todo corazón y servir obedientemente a su Dios.
Del salmo 123 R/. El Señor es nuestra ayuda.
Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, que lo diga Israel, si
el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando los hombres nos asaltaron,
nos habría devorado vivos el fuego de su cólera. R/.
Las aguas nos hubieran sepultado, un torrente nos hubiera llegado al cuello,
un torrente de aguas encrespadas. Bendito sea el Señor, porque no permitió
que nos despedazaran con sus dientes. R/.
Nuestra vida se escapó como un pájaro de la trampa de los cazadores.
La trampa se rompió y nosotros escapamos. La ayuda nos viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra. R/.
ACLAMACIÓN
(Mt 24, 42. 44) R/. Aleluya, aleluya.
Estén preparados, porque no saben a qué hora va a venir
el Hijo del hombre. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 12, 39-48
En aquel tiempo, Jesús
dijo a sus discípulos: “Fíjense en esto: Si un padre de
familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría
vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. Pues
también ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos
lo piensen, vendrá el Hijo del hombre”.
Entonces Pedro le preguntó a Jesús: “ esta parábola
sólo por nosotros o por todos?”.
El Señor le respondió: “Supongan que un administrador, puesto
por su amo al frente de la servidumbre con el encargo de repartirles a su tiempo
los alimentos, se porta con fidelidad y prudencia. Dichoso ese siervo, si el
amo, a su llegada, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que
lo pondrá al frente de todo lo que tiene.
Pero si ese siervo piensa: ‘Mi amo tardará en llegar’ y empieza
a maltratar a los otros siervos y siervas, a comer, a beber y a embriagarse,
el día menos pensado y a la hora más inesperada llegará
su amo y lo castigará severamente y le hará correr la misma suerte
de los desleales.
El siervo que conociendo la voluntad de su amo, no haya preparado ni hecho lo
que debía, recibirá muchos azotes; pero el que, sin conocerla,
haya hecho algo digno de castigo, recibirá pocos.
Al que mucho se le da, se le exigirá mucho; y al que mucho se le confía,
se le exigirá mucho más. Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
Esta parábola concluye con una amonestación directa. Quienes realizan algún servicio como pastores de las comunidades, han de conducirse de manera justa y ejemplar.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Recibe, Señor, las ofrendas que te presentamos en la festividad del obispo san Rafael Guízar y concédenos obtener por ellas, como lo esperamos, el auxilio de tu misericordia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 15, 5)
El que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Alimentados con el sacramento del Cuerpo y de la Sangre de tu Hijo, te pedimos, Dios y Padre nuestro, que el memorial que hemos celebrado con piedad nos obtenga plenamente tu perdón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 77, 23-25)
Abrió Dios las compuertas del cielo e hizo llover sobre ellos el maná para que comiesen; les dio un trigo celeste, y el hombre comió pan de ángeles.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que llevaste a cabo la obra de la redención humana por el misterio pascual de tu Hijo, concédenos que, al anunciar llenos de fe por medio de los signos sacramentales, su muerte y resurrección, recibamos cada vez con mayor abundancia los frutos de la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 6, 19-23
Hermanos: Por la dificultad
natural que tienen ustedes para entender estas cosas, voy a seguir utilizando
una comparación de la vida ordinaria. Así como en otros tiempos
pusieron sus miembros al servicio de la impureza y de la maldad, hasta llegar
a la degradación, así ahora pónganlos al servicio del bien,
a fin de que alcancen su santificación.
Cuando ustedes eran esclavos del pecado, no estaban al servicio del bien. ¿Y
qué frutos recogieron entonces de aquello que ahora los llena de vergüenza?
Ninguno, pues son cosas que conducen a la muerte. Pero ahora, libres ya del
pecado y entregados al servicio de Dios, dan frutos de santidad, que conducen
a la vida eterna. En una palabra, el pecado nos paga con la muerte; en cambio,
Dios nos da gratuitamente la vida eterna, por medio de Cristo Jesús,
Señor nuestro. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Quien vive plena y conscientemente
su adhesión a Dios, reconoce que su historia personal estuvo marcada
por la esclavitud al pecado. Ahora somos libres y estamos al servicio de Dios.
Del salmo 1 R/. Dichoso el hombre que confía en el Señor.
Dichoso aquel que no se guía por mundanos criterios, que no anda en malos
pasos ni se burla del bueno, que ama la ley de Dios y se goza en cumplir sus
mandamientos. R/.
Es como un árbol plantado junto al río, que da fruto a su tiempo
y nunca se marchita. En todo tendrá éxito. R/.
En cambio los malvados serán como la paja barrida por el viento. Porque
el Señor protege el camino del justo y al malo sus caminos acaban por
perderlo. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Flp 3, 8-9) R/. Aleluya, aleluya.
Todo lo considero una pérdida y lo tengo por basura, para ganar
a Cristo y vivir unido a El. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 12, 49-53
En aquel tiempo, Jesús
dijo a sus discípulos: “He venido a traer fuego a la tierra, ¡y
cuánto desearía que ya estuviera ardiendo! Tengo que recibir un
bautismo, ¡y cómo me angustio mientras llega!
¿Piensan acaso que he venido a traer paz a la tierra? De ningún
modo. No he venido a traer la paz, sino la división. De aquí en
adelante, de cinco que haya en una familia, estarán divididos tres contra
dos y dos contra tres. Estará dividido el padre contra el hijo, el hijo
contra el padre, la madre contra la hija y la hija contra la madre, la suegra
contra la nuera y la nuera contra la suegra”. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
El mensaje del reinado de Dios que Jesús nos ofrece siempre causa controversia. Familias y sociedades se confrontan, defendiendo sus intereses, acogiendo o rechazando la Buena Nueva.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, al celebrar el memorial de nuestra salvación, te pedimos humildemente nos concedas que este sacramento de amor sea siempre para nosotros un signo de unidad y un vinculó de amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 6, 51-52)
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor. El que coma de este pan, vivirá eternamente; pues el pan que voy a dar, es mi carne, y lo doy para vida del mundo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que la participación en este banquete celestial nos santifique, de modo que, por la recepción del Cuerpo y la Sangre de Cristo, se estreche entre nosotros la unión fraterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Evaristo, papa y mártir Cedd o Ceades de Londres, obispo, Luciano y Marciano de Vich mártires.
ANTÍFONA DE ENTRADA (oír. Ga 6, 14)
Que nuestra única gloria sea la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en quien están nuestra salvación, nuestra vida y resurrección, y por quien hemos sido redimidos y liberados
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que quisiste que tu Hijo muriera en la Cruz para salvar a todos los hombres, concédenos aceptar por su amor la cruz del sufrimiento aquí en la tierra, para poder gozar en el cielo los frutos de su redención. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los romanos: 7, 18-25
Hermanos: Bien sé
yo que nada bueno hay en mí, es decir, en mi naturaleza humana deteriorada
por el pecado. En efecto, yo puedo querer hacer el bien, pero no puedo realizarlo,
puesto que no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero; y si hago
lo que no quiero, ya no soy yo quien lo hace, sino el pecado, que habita en
mí.
Descubro, pues, en mí esta realidad: cuando quiero hacer el bien, me
encuentro con el mal. Y aunque en lo más ínfimo de mi ser me agrada
la ley de Dios, percibo en mi cuerpo una tendencia contraria a mi razón,
que me esclaviza a la ley del pecado, que está en mi cuerpo.
¡Pobre de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo,
esclavo de la muerte? ¡La gracia de Dios, por medio de Jesucristo, nuestro
Señor! Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El mismo apóstol
san Pablo nos confiesa sin rodeos su propia desarmonía. Cada ser humano
vive una lucha interior, nuestro yo egoísta guerrea contra nuestro yo
cristiano.
Del salmo 118 R/. Enséñame, Señor, a gustar tus mandamientos.
Enséñame a gustar y a comprender tus preceptos, pues yo me fío
de ellos. Tú, que eres bueno y haces beneficios, instrúyeme en
tus leyes. R/.
Señor, que tu amor me consuele, conforme a las promesas que me has hecho.
Muéstrame tu ternura y viviré, porque en tu ley he puesto mi contento.
R/.
Jamás olvidaré tus mandamientos, pues con ellos me diste vida.
Soy tuyo, sálvame, pues voy buscando tus leyes. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Mt 11, 25) R/. Aleluya, aleluya.
Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque
has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 12, 54-59
En aquel tiempo, Jesús
dijo a la multitud: “Cuando ustedes ven que una nube se va levantando
por el poniente, en seguida dicen que va a llover, y en efecto, llueve. Cuando
el viento sopla del sur, dicen que hará calor, y así sucede. ¡Hipócritas!
Si saben interpretar el aspecto que tienen el cielo y la tierra, ¿por
qué no interpretan entonces los signos del tiempo presente? ¿Por
qué, pues, no juzgan por ustedes mismos lo que les conviene hacer ahora?
Cuando vayas con tu adversario a presentarte ante la autoridad, haz todo lo
posible por llegar a un acuerdo con él en el camino, para que no te lleve
ante el juez, el juez te entregue a la policía, y la policía te
meta en la cárcel. Yo te aseguro que no saldrás de ahí
hasta que pagues el último centavo”. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Las personas de ayer y de hoy sabemos interpretar las señales del tiempo. De igual manera, tendríamos que aprender a discernir las llamadas sutiles que Dios nos envía cada instante.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, que este sacrificio que Cristo te ofreció sobre la cruz para borrar los pecados del mundo, nos purifique ahora de todas nuestras culpas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 12, 32)
Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor nuestro Jesucristo, tú, que nos has redimido por medio de tu cruz y nos has hecho partícipes de tu Cuerpo y de tu Sangre, concédenos participar también de la gloria de tu resurrección. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Santos: Frumencio de Etiopía y Vicente de Ávila y compañeros, mártires. Beata Antonieta de Brescia, abadesa.
MISA DE SANTA MARÍA EN SÁBADO
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Jdt 13, 18-19)
María, el Altísimo te ha bendecido más que a todas las mujeres de la tierra, y de tal manera te ha glorificado, que los hombres no cesan de alabarte.
ORACIÓN COLECTA
Oh Dios, Padre bueno, que en María, primicia de la redención, nos has dado una madre de inmensa ternura; abre nuestros corazones a la alegría del Espíritu y haz que, a imitación de la Virgen, sepamos alabarte por las maravillas realizadas en Cristo, tu Hijo, que vive y reina contigo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 8, 1-11
Hermanos: Ya no hay condenación
que valga contra los que están unidos a Cristo Jesús, porque ellos
ya no vi ven conforme al desorden egoísta del hombre. Pues, si estamos
unidos a Cristo Jesús, la ley del Espíritu vivificador nos ha
librado del pecado y de la muerte. En efecto, lo que bajo el régimen
de la ley de Moisés era imposible por el desorden y egoísmo del
hombre, Dios lo ha hecho posible, cuando envió a su propio Hijo, que
se hizo hombre y tomó una condición humana semejante a la nuestra,
que es pecadora, y para purificarnos de todo pecado, condenó a muerte
al pecado en la humanidad de su Hijo. De este modo, la salvación prometida
por la ley se realiza cumplidamente en nosotros, puesto que ya no vivimos conforme
al desorden y egoísmo humanos, sino conforme al Espíritu.
Ciertamente, los hombres que llevan una vida desordenada y egoísta piensan
y actúan conforme a ella; pero los que viven de acuerdo con el Espíritu,
piensan y actúan conforme a éste. Las aspiraciones desordenadas
y egoístas conducen a la muerte; las aspiraciones conformes al Espíritu
conducen a la vida y a la paz. El desorden egoísta del hombre es enemigo
de Dios: no se somete, ni puede someterse a la voluntad de Dios. Por eso, los
que viven en forma desordenada y egoísta no pueden agradar a Dios.
Pero ustedes no llevan esa clase de vida, sino una vida conforme al Espíritu,
puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes.
Quien no tiene el Espíritu de Cristo, no es de Cristo. En cambio, si
Cristo vive en ustedes, aunque su cuerpo siga sujeto a la muerte, a causa del
pecado, su espíritu vive a causa de la actividad salvadora de Dios.
Si el Espíritu del Padre, que resucitó a Jesús de entre
los muertos, habita en ustedes, entonces el Padre, que resucitó a Jesús
de entre los muertos, también les dará vida a sus cuerpos mortales,
por obra de su Espíritu, que habita en ustedes. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Cuando cada creyente se
deja transformar por la gracia de Dios y asume con libertad los impulsos del
Espíritu, empieza a vivir y a disfrutar de la vida y la paz interior.
Del salmo 23 R/. Haz, Señor, que te busquemos.
Del Señor es la tierra y lo que ella tiene, el orbe todo y los que en
él habitan, pues él lo edificó sobre los mares, él
fue quien lo asentó sobre los ríos. R/.
¿Quién subirá hasta el monte del Señor? ¿Quién
podrá entrar en su recinto santo? El de corazón limpio y manos
puras y que no jura en falso. R/.
Ese obtendrá la bendición de Dios, y Dios, su salvador, le hará
justicia. Esta es la clase de hombres que te buscan y vienen ante ti, Dios de
Jacob. R/.
ACLAMACIÓN
(Ez 33, 11) R/. Aleluya, aleluya.
No quiero la muerte del pecador, sino que se arrepienta y viva, dice
el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 13, 1-9
En aquel tiempo, algunos
hombres fueron a ver a Jesús y le contaron que Pilato había mandado
matar a unos galileos, mientras estaban ofreciendo sus sacrificios.
Jesús les hizo este comentario: “Piensan ustedes que aquellos galileos,
porque les sucedió esto, eran más pecadores que todos los demás
galileos? Ciertamente que no; y si ustedes no se arrepienten, perecerán
de manera semejante. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre
de Siloé, ¿piensan acaso que eran más culpables que todos
los demás habitantes de Jerusalén? Ciertamente que no; y si ustedes
no se arrepienten, perecerán de manera semejante”.
Entonces les dijo esta parábola: “Un hombre tenía una higuera
plantada en su viñedo; fue a buscar higos y no los encontró. Dijo
entonces al viñador: ‘Mira, durante tres años seguidos he
venido a buscar higos en esta higuera y no los he encontrado. Córtala.
¿Para qué ocupa la tierra inútilmente?’. El viñador
le contestó: ‘Señor, déjala todavía este año;
voy a aflojar la tierra alrededor y a echarle abono, para ver si da fruto. Si
no, el año que viene la cortaré’ “. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Estas dos narraciones nos ilustran de manera diferente el mismo principio. La
misericordia de Dios es tan grande que no vacila en darnos oportunidades y plazos
para convertirnos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Jubilosos de poder celebrar la festividad de la Madre de tu Hijo, te presentamos, Señor, estas ofrendas de alabanza, y te pedimos que por este santo intercambio de dones, se acrecienten en nosotros los frutos de la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de la Santísima Virgen María
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Lc 1, 48)
Me llamarán bienaventurada todas las generaciones, porque ha puesto Dios sus ojos en la humildad de su esclava.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo recibido el sacramento celestial, te pedimos, Señor, que cuantos hemos celebrado con veneración la memoria de la santísima Virgen María, merezcamos participar del banquete eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor
XXX DOMINGO ORDINARIO
Santos: Simón el Cananeo y Judas Tadeo, apóstoles y mártires. Abraham de Éfeso, obispo.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 104 3-4)
Alégrese el corazón de los que buscan al Señor. Busquen la ayuda del Señor; busquen continuamente su presencia.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Aumenta, Señor, en nosotros la fe, la esperanza y la caridad para que cumplamos con amor tus mandamientos y podamos conseguir, así, el cielo que nos tienes prometido. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Eclesiástico (Sirácida): 35, 15-17. 20-22
El Señor es un juez
que no se deja impresionar por apariencias. No menosprecia a nadie por ser pobre
y escucha las súplicas del oprimido. No desoye los gritos angustiosos
del huérfano ni las quejas insistentes de la viuda.
Quien sirve a Dios con todo su corazón es oído y su plegaria llega
hasta el cielo. La oración del humilde atraviesa las nubes, y mientras
él no obtiene lo que pide, permanece sin descanso y no desiste, hasta
que el Altísimo lo atiende y el justo juez le hace justicia. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Dios está cerca
del clamor de su pueblo. Esa experiencia primera la aprendió Israel al
salir de Egipto. La misericordia de Dios está atenta a los gritos de
los pobres.
Del salmo 33 R/. El Señor no está lejos de sus fieles.
Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de
alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor, que se alegre su pueblo al
escucharlo. R/.
En contra del malvado está el Señor, para borrar de la tierra
su recuerdo. Escucha, en cambio, al hombre justo y lo libra de todas sus congojas.
R/.
El Señor no está lejos de sus fieles y levanta a las almas abatidas.
Salva el Señor la vida de sus siervos. No morirán quienes en El
esperan. R/.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo: 4, 6-8. 16-18
Querido hermano: Para mí
ha llegado la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida. He luchado
bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la fe. Ahora
sólo espero la corona merecida, con la que el Señor, justo juez,
me premiará en aquel día, y no solamente a mí, sino a todos
aquellos que esperan con amor su glorioso advenimiento.
La primera vez que me defendí ante el tribunal, nadie me ayudó.
Todos me abandonaron. Que no se les tome en cuenta. Pero el Señor estuvo
a mi lado y me dio fuerzas para que, por mi medio, se proclamara claramente
el mensaje de salvación y lo oyeran todos los paganos. Y fui librado
de las fauces del león. El Señor me seguirá librando de
todos los peligros y me llevará salvo a su Reino celestial. A El la gloria
por los siglos de los siglos. Amén. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
El apóstol de los gentiles ha ido cayendo en la cuenta de que su misión se acerca a su término. Consciente de haber realizado su máximo esfuerzo, vive confiado y tranquilo.
ACLAMACIÓN
(2 Co 5, 19) R/. Aleluya, aleluya.
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, y nos ha
encomendado a nosotros el mensaje de la reconciliación. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 18, 9-14
En aquel tiempo, Jesús
dijo esta parábola sobre algunos que se tenían por justos y despreciaban
a los demás:
“Dos hombres subieron al templo para orar: uno era fariseo y el otro,
publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: ‘Dios
mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones,
injustos y adúlteros; tampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces
por semana y pago el diezmo de todas mis ganancias’.
El publicano, en cambio, se quedó lejos y no se atrevía a levantar
los ojos al cielo. Lo único que hacía era golpearse el pecho,
diciendo: ‘Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador’.
Pues bien, yo les aseguro que éste bajó a su casa justificado
y aquél no; porque todo el que se enaltece será humillado y el
que se humilla será enaltecido”. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
El fariseo y el pecador asumieron actitudes muy diferentes ante Dios. El orgullo autosuficiente es ilusorio y dañino, porque nos aleja cada día más del camino de la salvación.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira, Señor, con bondad, las ofrendas que te presentamos, a fin de que esta celebración eucarística sea para tu gloria y alabanza. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio dominical
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Ef 5, 2)
Cristo nos amó y se entregó a la muerte por nosotros, como ofrenda y víctima agradable a Dios.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Señor, que este memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo nos haga morir de veras al pecado y renacer a una nueva vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Es muy difícil que los hombres y las mujeres exitosos, humanamente hablando, se mantengan humildes y sencillos. La autosuficiencia y el orgullo se cuelan en nuestra vida y reclaman su cuota de poder. Nos envanecemos de cualquier nadería, un título, un logro profesional, una meta económica o algo por el estilo. Cuando eso nos ocurre en la vida cristiana, resulta peor. El creyente que se ufana de sus buenas acciones, de su generosidad heroica, de su enorme paciencia, o de su capacidad para perdonar a su esposa e hijos, corre el riesgo de alejarse del amor de Dios que “derriba del trono a los poderosos y exalta a los humildes”.
Santos: Narciso de Jerusalén, obispo, y Joaquín Royo, mártir. Beato Miguel Rúa, presbítero.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 36. 3-4)
Pon tu esperanza en Dios, practica el bien y vivirás tranquilo en esta tierra. Busca en El tu alegría y te dará el Señor cuanto deseas.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que inspiras y llevas a término todo santo propósito, conduce a tu pueblo por el camino de la salvación y haz que, cuantos lo dejaron todo para consagrarse a ti y seguir a Cristo casto, pobre y obediente, sean fieles en tu servicio y en el de sus hermanos. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol San Pablo a los romanos: 8, 12-17
Hermanos: Nosotros
no estamos sujetos al desorden egoísta del hombre, para hacer de ese
desorden nuestra regla de conducta. Pues si ustedes viven de ese modo, ciertamente
serán destruidos. Por el contrario, si con la ayuda del Espíritu
destruyen sus malas acciones, entonces vivirán.
Los que se dejan guiar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos
de Dios. No han recibido ustedes un espíritu de esclavos, que los haga
temer de nuevo, sino un espíritu de hijos, en virtud del cual podemos
llamar Padre a Dios.
El mismo Espíritu Santo, a una con nuestro propio espíritu, da
testimonio de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos también
herederos de Dios y coherederos con Cristo, puesto que sufrimos con El para
ser glorificados junto con El. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La verdadera filiación
cristiana se manifiesta en la fidelidad al Espíritu. Cada creyente sabe
qué tanto hemos permitido que el Espíritu sea el maestro interior
que guía nuestra vida.
Del salmo 67 R/. Bendito sea el Señor, que nos salva.
Cuando el Señor actúa, sus enemigos se dispersan y huyen ante
su faz los que lo odian. Ante el Señor, su Dios, gocen los justos y salten
de alegría. R/.
Porque el Señor, desde su templo santo, a huérfanos y viudas da
su auxilio; El fue quien dio a los desvalidos casa, libertad y riqueza a los
cautivos. R/.
Bendito sea el Señor, día tras día, que nos lleve en sus
alas y nos salve. Nuestro Dios es un Dios de salvación, porque puede
librarnos de la muerte. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Jn 17, 17) R/. Aleluya, aleluya.
Tu palabra, Señor, es la verdad; santifícanos en la verdad.
R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 13, 10-17
Un sábado, estaba
Jesús enseñando en una sinagoga. Había ahí una mujer
que llevaba dieciocho años enferma por causa de un espíritu malo.
Estaba encorvada y no podía enderezarse. Al verla, Jesús la llamó
y le dijo:
“Mujer, quedas libre de tu enfermedad”. Le impuso las manos y, al
instante, la mujer se enderezó y empezó a alabar a Dios.
Pero el jefe de la sinagoga, indignado de que Jesús hubiera hecho una
curación en sábado, le dijo a la gente:
“Hay seis días de la semana en que se puede trabajar; vengan, pues,
durante esos días a que los curen y no el sábado”.
Entonces el Señor dijo: “¡Hipócritas! ¿Acaso
no desata cada uno de ustedes su buey o su burro del pesebre para llevarlo a
abrevar, aunque sea sábado? Y a esta hija de Abraham, a la que Satanás
tuvo atada durante dieciocho años, ¿no era bueno desatarla de
esa atadura, aun en día de sábado?”.
Cuando Jesús dijo esto, sus enemigos quedaron en vergüenza; en cambio,
la gente se alegraba de todas las maravillas que El hacía. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús exhibe la doble moral que practican sus acusadores. Con argumentos sencillos, les demuestra que son más compasivos con los animales que con las personas oprimidas por la enfermedad.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Por medio de este sacrificio que te ofrecemos santifica, Señor, a los que has congregado en tu nombre a fin de que, cumpliendo con fidelidad sus votos, te sirvan con absoluta entrega. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 R 19, 7)
El ángel del Señor le dijo a Elías: Levántate y come, porque aun te queda un largo camino
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
A quienes tu amor ha congregado y hecho partícipes de un mismo pan, concédeles, Señor, ayudarse y estimularse mutuamente en la práctica de la caridad y de las buenas obras, para que, con una vida santa, den testimonio eficaz de Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Santos: Marcelo de León y compañeros mártires; Germán de Capua, obispo. Beata Dorotea Swartz, viuda.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 46, 2)
Pueblos todos, aplaudan; aclamen al Señor con gritos de júbilo.
ORACIÓN COLECTA
Padre de bondad, que por medio de tu gracia nos has hecho hijos de la luz, concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 8, 18-25
Hermanos: Considero que
los sufrimientos de esta vida no se pueden comparar con la gloria que un día
se manifestará en nosotros; porque toda la creación espera, con
seguridad e impaciencia, la revelación de esa gloria de los hijos de
Dios.
La creación está ahora sometida al desorden, no por su querer,
sino por voluntad de aquel que la sometió, pero dándole al mismo
tiempo esta esperanza: que también ella misma va a ser liberada de la
esclavitud de la corrupción, para compartir la gloriosa libertad de los
hijos de Dios.
Sabemos, en efecto, que la creación entera gime hasta el presente y sufre
dolores de parto; y no sólo ella, sino también nosotros, los que
poseemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente, anhelando
que se realice plenamente nuestra condición de hijos de Dios, la redención
de nuestro cuerpo.
Porque ya es nuestra la salvación, pero su plenitud es todavía
objeto de esperanza. Esperar lo que ya se posee no es tener esperanza, porque,
¿cómo se puede esperar lo que ya se posee? En cambio, si esperamos
algo que todavía no poseernos, tenemos que esperarlo con paciencia. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Mientras vivimos en este
mundo seguimos padeciendo los embates del pecado y la decadencia. La esperanza
de alcanzar la plena liberación nos mantiene atentos y expectantes.
Del salmo 125 R/. Grandes cosas has hecho por nosotros, Señor.
Cuando el Señor nos hizo volver del cautiverio, creíamos soñar;
entonces no cesaba de reír nuestra boca, ni se cansaba entonces la lengua
de cantar. R/.
Aun los mismos paganos con asombro decían: “¡Grandes cosas
ha hecho por ellos el Señor!”. Y estábamos alegres, pues
ha hecho grandes cosas por su pueblo el Señor. R/.
Como cambian los ríos la suerte del desierto, cambia también ahora
nuestra suerte, Señor, y entre gritos de júbilo cosecharán
aquellos que siembran con dolor. R/.
Al ir, iban llorando, cargando la semilla; al regresar, cantando vendrán
con sus gavillas. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Mt 11 25) R/. Aleluya, aleluya.
Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has
revelado los misterios del Reino a la gente sencilla. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 13, 18-21
En aquel tiempo, Jesús
dijo: “¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué
podré compararlo? Se parece a la semilla de mostaza que un hombre sembró
en su huerta; creció y se convirtió en un arbusto grande y los
pájaros anidaron en sus ramas”.
Y dijo de nuevo: “¿Con qué podré comparar al Reino
de Dios? Con la levadura que una mujer mezcla con tres medidas de harina y hace
fermentar toda la masa”. Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
El reinado de Dios se caracteriza por sus modestos comienzos: en aldeas periféricas de Galilea, Jesús proclama un mensaje, cura a unos pocos enfermos y reúne a algunos discípulos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristía por medio de la cual tú te dignas hacernos partícipes de los frutos de la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 102, 1)
Alma mía, bendice al Señor y alaba de corazón su santo nombre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que hemos ofrecido en sacrificio y recibido en comunión, sean para nosotros principio de vida nueva, a fin de que, unidos a ti por el amor, demos frutos que permanezcan para siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Quintín de Roma, mártir; Wolfango de Ratisbona obispo, y Alonso Rodríguez, religioso.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 90, 11)
El Señor ha mandado a sus ángeles que te cuiden donde quiera que vayas.
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que a nadie ves como a un extraño y a nadie dejas sin tu protección, apiádate de los prófugos y de los exiliados y de cuantos se encuentran lejos del hogar; concédeles a ellos volver a la patria y al calor familiar y danos a nosotros un amor como el tuyo para con los necesitados y los forasteros. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos 8, 26-30
Hermanos: El Espíritu
nos ayuda en nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos
conviene; pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos que
no pueden expresarse con palabras. Y Dios, que conoce profundamente los corazones,
sabe lo que el Espíritu quiere decir, porque el Espíritu ruega
conforme a la voluntad de Dios, por los que le pertenecen.
Ya sabemos que todo contribuye para bien de los que aman a Dios, de aquellos
que han sido llamados por El según su designio salvador.
En efecto, a quienes conoce de antemano, los predestina para que reproduzcan
en sí mismos la imagen de su propio Hijo, a fin de que El sea el primogénito
entre muchos hermanos. A quienes predestina, los llama; a quienes llama, los
justifica; y a quienes justifica, los glorifica. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
La fuerza y el dinamismo
del Espíritu Santo van transformando nuestro interior y nos van configurando,
sin despersonalizamos, con los rasgos de Jesús, el Hijo de Dios.
Del salmo 12 R/. Confío, Señor, en tu bondad.
Atiende y respóndeme, Señor, Dios mío. Sigue dan do luz
a mis ojos y líbrame del sueño de la muerte, para que no digan
mis adversarios que me han vencido ni se alegren de mi derrota. R/.
Pues yo confío en tu lealtad, mi corazón se alegra con tu salvación
y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. 2 Ts 2, 14) R/l. Aleluya, aleluya.
Dios nos ha llamado, por medio del Evangelio, a participar de la gloria de nuestro
Señor Jesucristo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 13, 22-30
En aquel tiempo, Jesús
iba enseñando por ciudades y pueblos, mientras se encaminaba a Jerusalén.
Alguien le preguntó: “Señor, ¿es verdad que son pocos
los que se salvan?”.
Jesús le respondió: “Esfuércense en entrar por la
puerta, que es angosta, pues yo les aseguro que muchos tratarán de entrar
y no podrán. Cuando el dueño de la casa se levante de la mesa
y cierre la puerta, ustedes se quedarán afuera y se pondrán a
tocar la puerta, diciendo: ‘¡Selior, ábrenos!’. Pero
él les responderá: ‘No sé quiénes son ustedes’.
Entonces le dirán con insistencia: ‘Hemos comido y bebido contigo
y tú has enseñado en nuestras plazas’. Pero él replicará:
‘Yo les aseguro que no sé quiénes son ustedes. Apártense
de mí, todos ustedes los que hacen el mal’. Entonces llorarán
ustedes y se desesperarán, cuando vean a Abraham, a Isaac, a Jacob y
a todos los profetas en el Reino de Dios, y ustedes se vean echados fuera. Vendrán
muchos del oriente y del poniente, del norte y del sur, y participarán
en el banquete del Reino de Dios.
Pues los que ahora son los últimos, serán los primeros; y los
que ahora son los primeros, serán los últimos”. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Para no sufrir decepciones ni lamentarnos a destiempo, es oportuno que nos exijamos vivir de manera coherente el mensaje evangélico que hayamos acogido.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, tú que quisiste que tu Hijo muriera para reunir en una sola familia a todos los hombres dispersos por el mundo, concédenos que este sacrificio eucarístico, signo de unidad y de paz, haga que todos nos reconozcamos como hermanos Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 90, 2)
Dios mío, tú eres mi refugio y mi fortaleza, en ti he puesto mi esperanza.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Tú, Señor, que nos has alimentado con un mismo pan y un mismo cáliz, suscita en nosotros un espíritu nuevo de comprensión humana y de hospitalidad evangélica para cuantos se encuentran lejos de su familia y su patria, a fin de que algún día, tú nos reúnas a todos en tu casa y para siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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