MISAL JUNIO DEL 2009 / www.laverdadcatolica.org
Intenciones del Santo Padre para el mes de Junio |
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| GENERAL | |
| Para que la atención internacional a las naciones más pobres suscite una mayor ayuda concreta, en especial para aliviarlas del abrumante peso de la deuda externa. |
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| MISIONAL | |
| Para que las Iglesias particulares que trabajan en las regiones marcadas por la violencia, sean sostenidas por el amor y la cercanía concreta de todos los católicos del mundo. |
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ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Sal 118, 85. 46)
Frente a tu verdad, Señor, vano es el saber de los paganos. Por eso no he tenido miedo de confesar tu Evangelio ante los poderosos.
ORACIÓN COLECTADios nuestro, tú que enseñaste a san Justino que la sabiduría verdadera consiste en conocer a Jesucristo crucificado, concédenos, por la intercesión de tu santo mártir, que nada llegue a separamos de ti ni del amor a la cruz de Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de Tobías: 1, 3; 2, 1-8
Yo, Tobit, seguía
el camino del bien y de la justicia todos los días de mi vida y daba
muchas limosnas a mis hermanos, los judíos que habían sido deportados
junto conmigo a la ciudad de Nínive, en Asiría.
Durante el reinado de Asaradón regresé a mi casa y me devolvieron
a mi esposa, Ana, y a mi hijo, Tobías. En Pentecostés, que es
nuestra fiesta de acción de gracias por las cosechas, me prepararon una
gran comida y me dispuse a comer. Cuando me trajeron los platillos y vi que
eran tantos, le dije a mi hijo Tobías: "Ve a buscar a alguno de
nuestros hermanos pobres, cautivos en Nínive, que tenga puesta en el
Señor toda su mente y todo su corazón, y tráelo, para que
coma conmigo. Y te esperaré hasta que vuelvas". Tobías se
fue a buscar a alguno de nuestros hermanos pobres y al regresar, me dijo: "¡Padre!".
Yo le respondí: "Dime, hijo". Él prosiguió: "Asesinaron
a uno de nuestro pueblo: lo llevaron a la plaza, lo ahorcaron y ahí está
todavía". De un salto me levanté de la mesa, sin probar bocado,
y llevé el cadáver a una casa, hasta que el sol se ocultara y
lo pudiera sepultar. Volví a mi casa, me lavé y comí con
lágrimas mi pan, recordando las palabras que el profeta Amós pronunció
contra Betel: "Todas las fiestas de ustedes se convertirán en llanto,
y todas sus canciones, en lamentos". Y rompí a llorar.
Cuando el sol se metió, fui, cavé una fosa y lo enterré.
Mis vecinos se burlaban de mí y me decían: "Este hombre nunca
va a escarmentar. Ya una vez lo condenaron a muerte por este mismo delito, pero
se escapó, y ahora sigue enterrando a los muertos". Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Tobit es un israelita fiel a Dios, que se compadece de las desgracias de sus hermanos, aun a riesgo de su vida. Esta historia ejemplar cuestiona la hondura de nuestras convicciones.
Del salmo 111 R/. Dichosos
los que temen al Señor.
Dichosos los que temen al Señor y aman de corazón sus mandamientos;
poderosos serán sus descendientes. Dios bendice a los hijos de los buenos.
R/.
Fortuna y bienestar habrá en su casa, siempre obrarán conforme
a la justicia. Quien es justo, clemente y compasivo, como una luz en las tinieblas
brilla. R/.
Quienes, compadecidos, prestan y llevan su negocio honradamente, jamás
se desviarán; vivirá su recuerdo para siempre. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Ap 1, 5) R/. Aleluya, aleluya.
Señor Jesús, testigo fiel, primogénito de los
muertos, tu amor por nosotros es tan grande, que has lavado nuestras culpas
con tu sangre. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 12, 1-12
En aquel tiempo, Jesús
comenzó a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas
y a los ancianos y les dijo: "Un hombre plantó una viña,
la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó una torre
para el vigilante, se la alquiló a unos viñadores y se fue de
viaje al extranjero.
A su tiempo, les envió a los viñadores a un criado para recoger
su parte del fruto de la viña. Ellos se apoderaron de él, lo golpearon
y lo devolvieron sin nada. Les envió otro criado, pero ellos lo descalabraron
y lo insultaron. Volvió a enviarles a otro y lo mataron. Les envió
otros muchos y los golpearon o los mataron.
Ya sólo le quedaba por enviar a uno, su hijo querido, y finalmente también
se lo envió, pensando: 'A mi hijo sí lo respetarán'. Pero
al verlo llegar, aquellos viñadores se dijeron: 'Éste es el heredero;
vamos a matarlo y la herencia será nuestra'. Se apoderaron de él,
lo mataron y arrojaron su cuerpo fuera de la viña.
¿Qué hará entonces el dueño de la viña? Vendrá
y acabará con esos viñadores y dará la viña a otros.
¿Acaso no han leído en las Escrituras: La piedra que desecharon
los constructores es ahora la piedra angular. Esto es obra de la mano del Señor,
es un milagro patente?". Entonces los sumos sacerdotes, los escribas y
los ancianos, quisieron apoderarse de Jesús, porque se dieron cuenta
de que por ellos había dicho aquella parábola, pero le tuvieron
miedo a la multitud, dejaron a Jesús y se fueron de ahí. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
La parábola refleja indudablemente la conciencia que Jesús adquiere de su próxima muerte. Tales presagios amenazadores no lo detienen. Jesús se mantiene fiel al proyecto del Padre.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, celebrar dignamente este misterio de la Eucaristía, que tan valerosamente defendió el mártir san Justino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Co 2, 2)
Cuando estuve entre ustedes, nunca me precié de otra cosa que de conocer a Jesucristo crucificado.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Tú, que nos has alimentado con el pan que da la vida, concédenos, Señor, que siguiendo la enseñanzas de san Justino, vivamos en continua acción de gracias por tus dones. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Marcelino y Pedro de Roma, mártires; Eugenio I, papa, y Juan de Ortega, eremita. Feria (Verde)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 24, 16. 18)
Tengo los ojos puestos en el Señor, porque Él me libra de todo peligro. Mírame, Dios mío, y ten piedad de mí, que estoy solo y afligido.
ORACIÓN COLECTA
Nos acogemos, Señor, a tu providencia, que nunca se equivoca, y te pedimos humildemente que apartes de nosotros todo mal y nos concedas aquello que pueda contribuir a nuestro bien. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de Tobías: 2, 9-14
Aquella noche,
después de enterrar el cadáver, me bañé, salí
al patio de mi casa y me quedé dormido junto a la pared, con la cara
descubierta, pues hacía calor. Yo no sabía que arriba, en la pared,
había unos pájaros. Su estiércol caliente me cayó
en los ojos y se me formaron unas manchas blancas.
Consulté a los médicos para que me curaran, pero mientras más
ungüentos me aplicaban, las manchas se extendían más sobre
mis ojos, hasta que me quedé completamente ciego. Estuve privado de la
vista durante cuatro años, y todos mis hermanos estaban afligidos. Ajicar
se hizo cargo de mí durante dos años, hasta que se fue a Elimaida.
Entonces mi esposa Ana se puso a hacer sobre pedido tejidos de lana, que luego
entregaba a sus dueños y ellos le pagaban. Un día, el siete del
mes doce, al terminar ella un trabajo, lo entregó a los dueños,
quienes, además de darle su paga íntegra, le regalaron un cabrito.
Al llegar a mi casa el cabrito, comenzó a balar, y yo, al oírlo,
llamé a Ana y le pregunté: "¿De dónde ha salido
ese cabrito? ¿No será robado? Devuélveselo a sus dueños,
porque nosotros no podemos comer nada robado". Entonces ella me respondió:
"Es un regalo que me hicieron, además de mi paga". Pero yo
no le creí y le dije que lo devolviera a sus dueños y me enojé
con ella por ese motivo. Entonces ella me replicó: "¿De qué
te han servido tus limosnas? ¿De qué te han servido tus buenas
obras? ¡Dímelo tú, que todo lo sabes!". Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Tobit pierde la vista accidentalmente y vive con modestia de los ingresos que consigue su hacendosa mujer. En un momento de crisis, Ana pone en duda la justicia de Tobit.
Del salmo 111 R/.
El justo vive confiado en el Señor.
Dichosos los que temen al Señor y aman de corazón sus mandamientos;
poderosos serán sus descendientes. Dios bendice a los hijos de los buenos.
R/.
No temerán malas noticias, puesto que en el Señor viven confiados.
Firme está y sin temor su corazón, pues vencidos verán
a sus contrarios. R/.
Al pobre dan limosna, obran siempre conforme a la justicia; su frente se alzará
llena de gloria. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Ef 1, 17-18) R/. Aleluya, aleluya.
Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes
para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento.
R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 12, 13-17
En aquel tiempo,
los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos le enviaron a Jesús
unos fariseos y unos partidarios de Herodes, para hacerle una pregunta capciosa.
Se acercaron, pues, a Él y le dijeron: "Maestro, sabemos que eres
sincero y que no te importa lo que diga la gente, porque no tratas de adular
a los hombres, sino que enseñas con toda verdad el camino de Dios. ¿Está
permitido o no, pagarle el tributo al César? ¿Se lo damos o no
se lo damos?".
Jesús, notando su hipocresía, les dijo: "¿Por qué
me ponen una trampa? Tráiganme una moneda para que yo la vea". Se
la trajeron y Él les preguntó: "¿De quién es
la imagen y el nombre que lleva escrito?". Le contestaron: "Del César".
Entonces les respondió Jesús: "Den al César lo que
es del César, y a Dios lo que es de Dios". Y los dejó admirados.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús no se deja enredar por el dilema del pago de tributos al César. Replantea sabiamente el asunto, invitando a discernir lo que conviene devolver a Dios y al César.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Confiados en tu misericordia, Señor, venimos a tu altar con nuestros dones a fin de que te dignes purificamos por este memorial que estamos celebrando. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 16, 6)
Yo te invoco, porque tú me respondes, Dios mío; inclina el oído y escucha mis palabras.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Padre santo, tú que nos has alimentado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, guíanos por medio de tu Espíritu a fin de que, no sólo con palabras, sino con toda nuestra vida podamos demostrarte nuestro amor y así merezcamos entrar al Reino de los cielos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 33, 20-21)
Muchas tribulaciones le sobrevienen al justo, pero de todas lo librará el Señor. Él es el que cuida de todos los huesos del justo y no dejará que ninguno se le quiebre.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que has querido que la sangre de los mártires sea semilla de nuevos cristianos, haz que el ejemplo de san Carlos y de sus compañeros y su lealtad a Cristo frente a las torturas, atraigan a los pueblos africanos a vivir la fe cristiana. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de Tobías: 3, 1-11. 16-17
En aquellos días,
Tobit, profundamente afligido, oró entre sollozos, diciendo: "Señor,
tú eres justo y tus obras también son justas. Siempre procedes
con misericordia y lealtad. Tú eres el juez del mundo. Acuérdate
de mí, Señor, y ten piedad de mí. No me castigues por mis
pecados, no tomes en cuenta mis faltas ni las de mis padres. Porque desobedecimos
tus mandatos nos entregaste al saqueo, al destierro y a la muerte; nos hiciste
objeto de las murmuraciones, las burlas y el desprecio de las naciones entre
las cuales nos dispersaste. Señor, tu castigo es verdaderamente justo,
porque ni mis padres ni yo hemos cumplido tus mandamientos ni hemos sido leales
contigo.
Haz de mí lo que quieras, Señor: quítame la vida, hazme
desaparecer y volver al polvo, pues más me vale morir que vivir, porque
me han llenado de insultos y estoy hundido en la tristeza. Líbrame ya,
Señor, de esta desgracia, envíame al descanso eterno y no te alejes
de mí. Pues más me vale morir que vivir sufriendo tantas desgracias
y escuchando tantos insultos".
Aquel mismo día, Sara, la hija de Ragüel, que vivía en la
ciudad de Ecbatana, en la provincia de Media, tuvo que soportar los insultos
de una esclava de su padre, porque Sara se había casado siete veces y
Asmodeo, el malvado demonio, había matado a todos sus maridos, apenas
se acercaban a ella. Así pues, la esclava le dijo: "¡Tú
eres la que estrangulas a tus maridos! Te has casado con siete y no has disfrutado
a ninguno. ¿Por qué te desquitas con nosotras por la muerte de
tus esposos? Vete a donde están ellos y que nunca veamos ni un hijo ni
una hija tuyos". Sara se entristeció tanto, que comenzó a
llorar y subió al segundo piso de su casa, con intención de ahorcarse.
Pero reflexionó: "No lo haré, no vaya a ser que la gente
insulte a mi padre, diciéndole que su hija única, tan querida,
se ahorcó de dolor y sea yo así la causa de que mi padre se muera
de tristeza. Más vale que no me ahorque, sino que le pida al Señor
que me envíe la muerte, para que no tenga que escuchar ya tantos insultos
durante mi vida". Entonces levantó sus manos hacia el cielo e invocó
al Señor Dios. En aquel instante, el Dios de la gloria escuchó
las súplicas de Sara y de Tobit, y envió al ángel Rafael
a curarlos: a Tobit, quitándole las manchas blancas de los ojos, a fin
de que pudiera ver la luz de Dios, y a Sara, hija de Ragüel, librándola
del malvado demonio Asmodeo, para darla como esposa a Tobías, hijo de
Tobit, pues Tobías tenía más derecho a casarse con ella
que todos los que la habían pretendido. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
Las pruebas y dificultades se multiplican en la familia de Tobit. Su hija Sara no logra consolidar un matrimonio estable. En medio de la prueba, pone su causa en manos de Dios.
Del salmo 24 R/.
A ti, Señor, levanto mi alma.
A ti, Señor, levanto mi alma; mi Dios, en ti confío, no quede
defraudada mi confianza ni se burlen de mi mis enemigos. R/.
Nadie que haya confiado en ti ha quedado jamás decepcionado. Quienes
a Dios traicionan por los ídolos, ésos sí quedarán
decepcionados. R/.
Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos con la verdad
de tu doctrina, tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos en ti nuestra
esperanza. R/.
Acuérdate, Señor, que son eternos tu amor y tu ternura. Según
ese amor y esa ternura, acuérdate de nosotros. R/.
Porque el Señor es recto y bondadoso indica a los pecadores el sendero,
guía por la senda recta a los humildes y descubre a los pobres sus caminos.
R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 11, 25. 26) R/. Aleluya, aleluya.
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor; el que
cree en mí no morirá para siempre. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 12, 18-27
En aquel tiempo,
fueron a ver a Jesús algunos de los saduceos, los cuales afirman que
los muertos no resucitan, y le dijeron:
"Maestro, Moisés nos dejó escrito que si un hombre muere
dejando a su viuda sin hijos, que la tome por mujer el hermano del que murió,
para darle descendencia a su hermano. Había una vez siete hermanos, el
primero de los cuales se casó y murió sin dejar hijos. El segundo
se casó con la viuda y murió también, sin dejar hijos;
lo mismo el tercero. Los siete se casaron con ella y ninguno de ellos dejó
descendencia. Por último, después de todos, murió también
la mujer. El día de la resurrección, cuando resuciten de entre
los muertos, ¿de cuál de los siete será mujer? Porque fue
mujer de los siete".
Jesús les contestó: "Están en un error, porque no
entienden las Escrituras ni el poder de Dios. Pues cuando resuciten de entre
los muertos, ni los hombres tendrán mujer ni las mujeres marido, sino
que serán como los ángeles del cielo. Y en cuanto al hecho de
que los muertos resucitan, ¿acaso no han leído en el libro de
Moisés aquel pasaje de la zarza, en que Dios le dijo: Yo soy el Dios
de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos,
sino de vivos. Están, pues, muy equivocados". Palabra del
Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Dichas discusiones eran constantes entre los maestros de Israel. Jesús se apega a las reglas de la interpretación judía y les muestra que el Dios de Israel es el Dios de la vida.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al presentarte, Señor, nuestras ofrendas, te suplicamos humildemente que nos concedas celebrar esta Eucaristía con la misma entrega que llevó a los jóvenes mártires de África a morir antes que ofenderte. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 15, 13)
Nadie ama más a sus amigos que el que da la vida por ellos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te rogamos, Señor, que esta Eucaristía que dio fortaleza a tus mártires para soportar los tormentos, nos ayude, en medio de las dificultades, a permanecer firmes en la fe y en el amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Nuestro Señor Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote
Santos: Emma de Gurk, viuda, y Pedro de Verona, mártir. Fiesta (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Hb 7. 24)
Cristo, mediador de la nueva alianza, por el hecho de permanecer para siempre, posee un sacerdocio perpetuo.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que para gloria tuya y salvación de todos los hombres constituiste
Sumo y Eterno Sacerdote a tu Hijo, Jesucristo, concede a quienes Él ha
elegido como ministros suyos y administradores de sus sacramentos y de su Evangelio,
la gracia de ser fieles en el cumplimiento de su ministerio. Por nuestro Señor
Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Isaías: 52, 13-53, 12
He aquí
que mi siervo prosperará, será engrandecido y exaltado, será
puesto en alto. Muchos se horrorizaron al verlo, porque estaba desfigurado su
semblante, que no tenía ya aspecto de hombre; pero muchos pueblos se
llenaron de asombro. Ante él los reyes cerraran la boca, porque verán
lo que nunca se les había contado y comprenderán lo que nunca
se habían imaginado. ¿Quién habrá de creer lo que
hemos anunciado? ¿A quién se le revelará el poder del Señor?
Creció en su presencia como planta débil, como una raíz
en el desierto. No tenía gracia ni belleza. No vimos en él ningún
aspecto atrayente; despreciado y rechazado por los hombres, varón de
dolores, habituado al sufrimiento; como uno del cual se aparta la mirada, despreciado
y desestimado.
Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores;
nosotros lo tuvimos por leproso, herido por Dios y humillado, traspasado por
nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. El soportó
el castigo que nos trae la paz. Por sus llagas hemos sido curados.
Todos andábamos errantes como ovejas, cada uno siguiendo su camino, y
el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes.
Cuando lo maltrataban, se humillaba y no abría la boca, como un cordero
llevado a degollar; como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría
la boca.
Inicuamente y contra toda justicia se lo llevaron. ¿Quién se preocupó
de su suerte? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, lo hirieron de muerte
por los pecados de mi pueblo, le dieron sepultura con los malhechores a la hora
de su muerte, aunque no había cometido crímenes, ni hubo engaño
en su boca.
El Señor quiso triturado con el sufrimiento. Cuando entregue su vida
como expiación, verá a sus descendientes, prolongará sus
años y por medio de él prosperarán los designios del Señor.
Por las fatigas de su alma, verá la luz y se saciará; con sus
sufrimientos justificará mi siervo a muchos, cargando con los crímenes
de ellos.
Por eso le dará una parte entre los grandes, y con los fuertes repartirá
despojos, ya que indefenso se entregó a la muerte y fue contado entre
los malhechores, cuando tomó sobre sí las culpas de todos e intercedió
por los pecadores. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El Siervo del Señor sufrirá insultos y desprecios, vivirá confiando en Dios, entregará su vida como cordero degollado y cargará con los pecados de sus hermanos.
Del salmo 39 R/.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Cuántas maravillas has hecho, Señor y Dios mío, cuántos
planes en favor nuestro. Nadie se te puede comparar. R/.
En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor, lo que
deseo: tu ley en medio de mi corazón. R/.
He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios, tú
lo sabes, Señor. R/.
No callé tu justicia, antes bien, proclamé tu lealtad y tu auxilio.
Tu amor y tu lealtad no los he ocultado a la gran asamblea. R/.
ACLAMACIÓN
(1842,1) R/.Aleluya, aleluya.
Miren a mi siervo, a quien sostengo; a mi elegido, en quien tengo mis
complacencias. En él he puesto mi espíritu, para que haga brillar
la justicia sobre las naciones. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 22, 14-20
En aquel tiempo,
llegada la hora de cenar, se sentó Jesús con sus discípulos
y les dijo: "Cuánto he deseado celebrar esta Pascua con ustedes,
antes de padecer, porque yo les aseguro que ya no la volveré a celebrar,
hasta que tenga cabal cumplimiento en el Reino de Dios". Luego tomó
en sus manos una copa de vino, pronunció la acción de gracias
y dijo: "Tomen esto y repártanlo entre ustedes, porque les aseguro
que ya no volveré a beber del fruto de la vid hasta que venga el Reino
de Dios".
Tomando después un pan, pronunció la acción de gracias,
lo partió y se lo dio diciendo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega
por ustedes. Hagan esto en memoria mía". Después de cenar,
hizo lo mismo con una copa de vino, diciendo: "Esta copa es la nueva alianza,
sellada con mi sangre, que se derrama por ustedes". Palabra del
Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Para Jesús, la celebración de su última cena pascual será una despedida y un anticipo de la pascua definitiva, que celebrará pronto con el Padre celestial.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que Jesucristo, nuestro Mediador, haga que te sean aceptables, Señor, nuestras ofrendas y que su sacrificio redentor nos haga vivir cada día más unidos a Él, para que toda nuestra vida sea grata a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En verdad es justo
y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en
todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Ya que, por la unción del Espíritu Santo, constituiste a tu Hijo
unigénito Pontífice de la alianza nueva y eterna, y has querido
que su sacerdocio único se perpetuara en la Iglesia.
Porque Cristo no sólo comunica la dignidad del sacerdocio real a todo
el pueblo redimido, sino que, con especial predilección y mediante la
imposición de las manos, elige a algunos de entre los hermanos, y los
hace partícipes de su ministerio de salvación, a fin de que renueven,
en su nombre, el sacrificio redentor, preparen para tus hijos el banquete pascual,
fomenten la caridad en tu pueblo santo, lo alimenten con la palabra, lo fortifiquen
con los sacramentos y, consagrando su vida a ti y a la salvación de sus
hermanos, se esfuercen por reproducir en sí la imagen de Cristo y te
den un constante testimonio de fidelidad y de amor.
Por eso, Señor, con todos los ángeles y santos, te alabamos, cantando llenos de alegría: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 28, 20)
Sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que hemos ofrecido en el sacrificio y recibido en la comunión, sean para nosotros, Señor, el principio de una vida nueva, a fin de que, unidos a ti por el amor, demos frutos que permanezcan para siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 95, 3-4)
Cuenten a los pueblos su gloria y sus maravillas a todas las naciones; porque grande es el Señor y digno de toda alabanza.
ORACIÓN COLECTA
Señor, que la intercesión de tu mártir san Bonifacio, nos ayude a mantener con firmeza y a proclamar con nuestras obras, aquella misma fe que él predicó con su palabra y atestiguó con su sangre. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de Tobías: 11, 5-17
Ana se sentaba
todos los días y observaba el camino para ver si regresaba su hijo Tobías.
Un día vio que se acercaba y le dijo a su esposo Tobit: "Ya viene
tu hijo con el hombre que lo acompañó".
Rafael le dijo a Tobías antes de que llegaran a donde estaba el padre
de éste: "Estoy seguro de que sus ojos se abrirán. Úntale
la hiel del pescado en los ojos y el medicamento le quitará las manchas
blancas de los ojos. Entonces tu padre recobrará la vista y podrá
ver la luz”.
Ana se acercó y abrazó a su hijo, diciéndole: "¡Hijo
mío, ya puedo morir, después de verte!". Y rompió
a llorar. Tobit se levantó, y a tropezones llegó hasta la puerta
del patio. Entonces Tobías corrió a su encuentro, con la hiel
del pescado en la mano, le sopló en los ojos, lo sostuvo y le dijo: "¡Padre
mío, ten ánimo!". Entonces le untó el medicamento
y con sus dos manos le desprendió las manchas brancas que tenía
en los lagrimales. Tobit, al ver a su hijo, lo abrazo entre lagrimas y le dijo:
"¡Hijo mío, luz de mis ojos: ya puedo verte!". Y añadió:
"¡Bendito sea Dios y bendito sea su excelso nombre; benditos sean
todos sus ángeles para siempre, porque Él me castigó, pero
ahora ya puedo ver a mi hijo Tobías!".
Tobit y Ana, su esposa, entraron en la casa, llenos de alegría y alabando
a Dios a voz en cuello por todo lo que les había sucedido. Entonces Tobías
le contó a su padre que el Señor Dios lo había conducido
por el mejor camino; que había traído el dinero; que había
tomado como esposa a Sara, hija de Ragüel, y que ella estaba ya cerca de
las puertas de Nínive. Tobit y Ana, llenos de alegría, salieron
al encuentro de su nuera, a las puertas de Nínive.
Los ninivitas, al ver que Tobit venía caminando con pasos seguros, sin
que nadie lo llevara de la mano, se quedaron admirados. Tobit alababa y bendecía
a Dios con grandes voces delante de todos ellos, porque Dios se había
compadecido de él y le había devuelto la vista.
Tobit se acercó a Sara, la esposa de su hijo Tobías, y la bendijo
con estas palabras: "¡Bienvenida seas, hija mía! ¡Bendito
sea tu Dios, que te ha traído a nosotros! ¡Bendito sea tu padre,
bendito sea mi hijo Tobías y bendita seas tú, hija! ¡Bienvenida
seas a tu casa! Que goces de alegría y bienestar. Entra, hija mía".
Y aquel fue un día de fiesta para todos los judíos que habitaban
en Nínive. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La curación de Tobit y la boda de Tobías son presentados como manifestaciones palpables de la misericordia de Dios. El justo que permanece fiel verá la luz desprendió.
Del salmo 145 R/.
Alaba, alma mía, al Señor.
Alaba, alma mía, al Señor; alabaré al Señor toda
mi vida; cantaré y tocaré para mi Dios, mientras yo exista. R/.
El Señor siempre es fiel a su palabra, y es quien hace justicia al oprimido;
Él proporciona pan a los hambrientos y libera al cautivo. R/.
Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado. Ama el Señor
al hombre justo y toma al forastero a su cuidado. R/.
A la viuda y al huérfano sustenta y trastorna los planes del inicuo.
Reina el Señor eternamente, reina tu Dios, oh Sión, reina por
siglos. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 14, 23) R/. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 12, 35-37
"Un día,
mientras enseñaba en el templo, Jesús preguntó: "¿Cómo
pueden decir los escribas que el Mesías es hijo de David? El mismo David,
inspirado por el Espíritu Santo, ha declarado: Dijo el Señor a
mi Señor:
Siéntate a mi derecha y yo haré de tus enemigos el estrado donde
pongas los pies. Si el mismo David lo llama 'Señor', ¿cómo
puede ser hijo suyo?". La multitud que lo rodeaba, que era mucha, lo escuchaba
con agrado. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Los conceptos y las fórmulas teológicas son insuficientes para expresar la realidad misteriosa de Dios y su Mesías. Los catequistas y predicadores necesitamos reconocer nuestra insuficiencia.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Bendice, Señor, los dones que te presentamos en honor de san Bonifacio, para que quienes vamos a participar de ellos por la comunión, alcancemos el perdón de nuestras culpas y la abundancia de tu gracia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Lc 10, 19)
El Señor envió a sus discípulos a proclamar por las ciudades: El Reino de Dios está cerca de ustedes.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el sacramento que hemos recibido al celebrar gozosos la fiesta de san Bonifacio, reanime nuestras fuerzas para que, a ejemplo suyo, tengamos el valor de ser apóstoles. Por Jesucristo, nuestro Señor.
MISA DE SANTA MARÍA EN SÁBADO
ANTÍFONA DE ENTRADA
Dichosa tú, Virgen María, que llevaste en tu seno al creador del universo; diste a luz al que te creó, y permaneces Virgen para Siempre.
ORACIÓN COLECTA
Dios de eterna gloria, Padre santo, que has introducido en el mundo la verdadera alegría, Cristo, tu Hijo, sol de justicia nacido de la Virgen Madre, líbranos del peso del pecado, que entristece y extingue tu Espíritu en nosotros, y recíbenos en la mesa de tu Reino, para saciamos con el pan que contiene en sí todo deleite. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de Tobías: 12, 1. 5-15. 20
Cuando terminaron
los festejos de la boda de Tobías y Sara, Tobit llamó a su hijo
Tobías y le dijo:
"Tenemos que pagarle lo debido al hombre que te ha acompañado y
darle una buena recompensa". Tobías llamó a Rafael y le dijo:
"Recibe como recompensa la mitad de todo lo que hemos traído y vete
en paz".
Entonces Rafael se llevó a los dos aparte y les dijo: "Bendigan
a Dios y glorifíquenlo delante de todos los vivientes por los beneficios
que les ha hecho y canten himnos de alabanza a su nombre. Proclamen dignamente
las obras del Señor y no sean negligentes en reconocerlas. Es bueno guardar
el secreto del rey, pero es todavía mejor proclamar y celebrar las obras
del Señor. Hagan el bien, y el mal no los alcanzará. Es buena
la oración con el ayuno, y la limosna con la justicia. Es mejor tener
poco viviendo con rectitud, que tener mucho haciendo el mal. Es mejor dar limosnas
que acumular tesoros. La limosna libra de la muerte y purifica de todo pecado.
Quienes dan limosna tendrán larga vida; los pecadores y los malvados
son enemigos de sí mismos.
Voy a decirles toda la verdad, sin ocultarles nada. Les acabo de decir que es
bueno guardar el secreto del rey y que es mejor todavía proclamar y celebrar
las obras del Señor. Sepan, pues, que cuando ustedes dos. Tobías
y Sara, oraban, yo ofrecía sus oraciones al Señor de la gloria,
como un memorial; y lo mismo hacía, cuando tú, Tobit, enterrabas
a los muertos. Y mando te levantaste sin dudar y dejaste tu comida y fuiste
a sepultar a aquel muerto, precisamente entonces yo fui enviado para ponerte
a prueba. Dios me envió de nuevo a curarte a ti y a Sara, tu nuera. Yo
soy Rafael, uno de los siete santos ángeles que estamos presentes ante
el Señor de la gloria.
Así pues, den gracias al Señor en la tierra y alaben a Dios. Por
mi parte, yo vuelvo junto a aquel que me ha enviado. Ustedes escriban todas
las cosas que les han sucedido". Y desapareció. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
La única paga que Rafael acepta es la alabanza a Dios. Las obras de misericordia que Dios realiza a nuestro favor hay que proclamadas con gozo y alegría de corazón.
Tobías 13
R/. Bendito sea Dios, que vive por los siglos.
Bendito sea Dios, que vive por los siglos: Él castiga y tiene compasión,
hunde hasta el abismo y saca de él y no hay quien escape de su mano.
R/.
Si se convierten a él con todo el corazón y toda el alma y proceden
rectamente en su presencia, volverán a gozar de su mirada y nunca más
les volverá la espalda. R/.
Miren lo que ha hecho por nosotros, denle gracias de todo corazón y bendigan
al rey eterno con sus obras. R/.
Yo le doy gracias en mi país de destierro, pues anunció su grandeza
a un pueblo pecador. Conviértanse, pecadores, obren rectamente en su
presencia y esperen que tenga compasión de ustedes. R/.
ACLAMACIÓN
(Mt 5, 3) R/. Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino
de los cielos. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 12, 38-44
En aquel tiempo,
enseñaba Jesús a la multitud y le decía: "¡Cuidado
con los escribas! Les encanta pasearse con amplios ropajes y recibir reverencias
en las calles; buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros
puestos en los banquetes; se echan sobre los bienes de las viudas haciendo ostentación
de largos rezos. Éstos recibirán un castigo muy riguroso".
En una ocasión Jesús estaba sentado frente a las alcancías
del templo, mirando cómo la gente echaba allí sus monedas. Muchos
ricos daban en abundancia. En esto, se acercó una viuda pobre y echó
dos moneditas de muy poco valor. Llamando entonces a sus discípulos,
Jesús les dijo: "Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en
la alcancía más que todos. Porque los demás han echado
de lo que les sobraba; pero ésta, en su pobreza, ha echado todo lo que
tenía para vivir". Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
Nuestra relación con Dios puede contaminarse de la codicia y la desconfianza. Los pobres han aprendido a confiar en Dios, por eso logran despojarse de cuanto tienen.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, te rogamos, Señor, que la ofrenda que te presentamos nos transforme, por tu gracia, en oblación viva y continua. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Santa María Virgen
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 1, 49)
Ha hecho en mí maravillas el Todopoderoso, cuyo nombre es santo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Ya que participamos de la redención eterna, te pedimos, Señor, que al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, nos gloriemos de la plenitud de tu gracia y sintamos los efectos de tu obra redentora. Por Jesucristo, nuestro Señor.
MISA DEL DÍA
SAN MARCELINO CHAMPAGNAT
SOLEMNIDAD EN LAS CASAS MARISTAS
ANTÍFONA DE ENTRADA (Mc 10, 14-15)
Dejad que los
niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son
como ellos es el Reino de Dios. Os lo aseguro que el que no acepte el reino
de Dios como un niño, no entrará en él.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Padre santo, que
por medio de tu Hijo unigénito has revelado el mandamiento de la nueva
ley y nos has dado a San Marcelino como ejemplo admirable del modo de vivirlo,
concédenos, te rogamos, que también nosotros, siguiendo sus enseñanzas,
amemos a los hermanos de corazón, y conduzcamos el mundo al conocimiento
de la verdad de Cristo.
Que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos
de los siglos. Amén.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 1, 12-14; 2, 44-47
Después
de subir Jesús al cielo, los apóstoles se volvieron a Jerusalén,
desde el monte que llaman de los Olivos, que dista de Jerusalén lo que
se permite caminar en sábado. Llegados a casa subieron a la sala, donde
se alojaban Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé
y Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el Celotes y Judas el de Santiago.
Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas
mujeres, entre ellas, María, la Madre de Jesús, y con sus hermanos.
Los creyentes vivían todos unidos y lo tenían todo en común;
vendían posesiones y bienes y lo repartían entre todos, según
la necesidad de cada uno. A diario acudían al templo todos unidos celebraban
la fracción del pan en las casas y comían juntos alabando a Dios
con alegría y de todo corazón; eran bien vistos por todo el pueblo
y día tras día el Señor iba agregando al grupo a los que
se iban salvando. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Del salmo 111,1-9
R/. Dichoso el hombre a quien tú educas, Señor.
Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus mandatos. Su
linaje será poderoso en la tierra, la descendencia del justo será
bendita. R/.
En su casa habrá riquezas y abundancia, su caridad es constante, sin
falta. En las tinieblas brilla como luz el que es justo, clemente y compasivo.
R/.
Dichoso el que se apiada y presta, y administra rectamente sus asuntos. El hombre
justo jamás vacilará, su recuerdo será perpetuo. R/.
No temerá las malas noticias, su corazón está firme en
el Señor. Su corazón está seguro, sin temor, hasta que
vea derrotados a sus enemigos. R/.
Reparte limosna a los pobres; su caridad es constante, sin falta, y alzará
la frente con dignidad. R/.
ACLAMACIÓN
(Mt 5, 3) R/. Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino
de los cielos. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo 18, 1-7. 10
En aquel tiempo,
se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron: ¿Quién
es el más importante en el Reino de los cielos? El llamó a un
niño, lo puso en medio y dijo: Os digo que, si no volvéis a ser
como niños, no entraréis en el Reino de los cielos. El que acoge
a un niño como éste en mi nombre, me acoge a mí. Pero si
alguien escandaliza a uno de estos pequeños que creen en mí, más
le valdría que le colgaran al cuello una piedra de molino y lo hundieran
en el fondo del mar.
¡Ay del mundo a causa de los escándalos! Es inevitable que haya
escándalos, pero ¡ay del hombre por quien viene ese escándalo!
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus
ángeles están viendo siempre en el cielo el rostro de mi Padre
celestial. Palabra del Señor. Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que te sea agradable Señor, nuestra ofrenda; y concédenos que, llenos nosotros del Espíritu de tu amor, perseveremos en la enseñanza de los apóstoles, en la unión fraterna, en la fracción del pan y en la oración. Por Cristo, nuestro Señor.
Prefacio (de los Santos Pastores o de los Santos Religiosos)
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 19, 26-27)
Jesús, al ver a su madre, y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre: "Mujer, ahí tienes a tu hijo". Luego dijo al discípulo: "Ahí tienes a tu madre". Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que nos has alimentado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, concédenos, a quienes celebramos las grandes obras que has llevado a cabo en tu Iglesia por medio de San Marcelino, que robustecidos con la fuerza de este sacramento, podamos siempre emprender mayores obras de apostolado. Por Cristo, nuestro Señor...
LA SANTÍSIMA TRINIDAD
Santos: San Roberto de Newminster, abad. Beata María Teresa Soubiran, fundadora. Solemnidad (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA
Bendito sea Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, porque nos ha mostrado un amor inmenso.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios Padre, que al enviar al mundo al Verbo de verdad y al Espíritu de santidad, revelaste a los hombres tu misterio admirable, concédenos que al profesar la fe verdadera, reconozcamos la gloria de la eterna Trinidad y adoremos la unidad de su majestad omnipotente. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Deuteronomio: 4, 32-34. 39-40
En aquellos días,
habló Moisés al pueblo y le dijo: "Pregunta a los tiempos
pasados, investiga desde el día en que Dios creó al hombre sobre
la tierra. ¿Hubo jamás, desde un extremo al otro del cielo, una
cosa tan grande como ésta? ¿Se oyó algo semejante? ¿Qué
pueblo ha oído sin perecer, que Dios le hable desde el fuego, como tú
lo has oído? ¿Hubo algún dios que haya ido a buscarse un
pueblo en medio de otro pueblo, a fuerza de pruebas, de milagros y de guerras,
con mano fuerte y brazo poderoso? ¿Hubo acaso hechos tan grandes como
los que, ante sus propios ojos, hizo por ustedes en Egipto el Señor su
Dios?
Reconoce, pues, y graba hoy en tu corazón que el Señor es el Dios
del cielo y de la tierra y que no hay otro. Cumple sus leyes y mandamientos,
que yo te prescribo hoy, para que seas feliz tú y tu descendencia, y
para que vivas muchos años en la tierra que el Señor, tu Dios,
te da para siempre". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El Dios de Israel es un Dios cercano, que acompaña a su pueblo, lo libra de sus perseguidores, lo amonesta con señales y lo instruye para que prolongue su vida en la tierra.
Del salmo 32 R/.
Dichoso el pueblo escogido por Dios.
Sincera es la palabra del Señor y todas sus acciones son leales. Él
ama la justicia y el derecho, la tierra llena está de sus bondades. R/.
La palabra del Señor hizo los cielos y su aliento, los astros; pues el
Señor habló y fue hecho todo; lo mandó con su voz y surgió
el orbe. R/.
Cuida el Señor de aquellos que lo temen y en su bondad confían;
los salva de la muerte y en épocas de hambre les da vida. R/.
En el Señor está nuestra esperanza, pues Él es nuestra
ayuda y nuestro amparo. Muéstrate bondadoso con nosotros, puesto que
en ti, Señor, hemos confiado. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 8, 14-17
Hermanos: Los que
se dejan guiar por el Espíritu de Dios, ésos son hijos de Dios.
No han recibido ustedes un espíritu de esclavos, que los haga temer de
nuevo, sino un espíritu de hijos, en virtud del cual podemos llamar Padre
a Dios.
El mismo Espíritu Santo, a una con nuestro propio espíritu, da
testimonio de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos también
herederos de Dios y coherederos con Cristo, puesto que sufrimos con Él
para ser glorificados junto con Él. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
El presente es un texto emancipatorio y dignificante. Los cristianos que se dejan conducir por el impulso del Espíritu Santo se constituyen en auténticos hijos de Dios. Nadie podrá esclavizarles.
ACLAMACIÓN
(cfr. Ap 1, 8) R/. Aleluya, aleluya.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Al Dios que es, que era
y que vendrá. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 28, 16-20
En aquel tiempo,
los once discípulos se fueron a Galilea y subieron al monte en el que
Jesús los había citado. Al ver a Jesús, se postraron, aunque
algunos titubeaban.
Entonces, Jesús se acercó a ellos y les dijo: "Me ha sido
dado todo poder en el cielo y en la tierra. Vayan, pues, y enseñen a
todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y
del Espíritu Santo, y enseñándolas a cumplir todo cuanto
yo les he mandado; y sepan que yo estaré con ustedes todos los días,
hasta el fin del mundo". Palabra del Señor. Gloria a
ti, Señor Jesús.
El Señor Jesús es revestido de la autoridad del Padre. Con esa confianza asocia a los doce a la tarea de formar comunidades de discípulos que vivan como hijos del Padre celestial.
Credo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Por la invocación de tu nombre, santifica, Señor, estos dones que te presentamos y transfórmanos por ellos en una continua oblación a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En verdad es justo
y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en
todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Que con tu único Hijo y el Espíritu Santo, eres un solo Dios,
un solo Señor, no en la singularidad de una sola persona, sino en la
trinidad de una sola sustancia.
Y lo que creemos de tu gloria, porque tú lo revelaste, eso mismo lo afirmamos
de tu Hijo y también del Espíritu Santo, sin diferencia ni distinción.
De modo que al proclamar nuestra fe en la verdadera y eterna divinidad, adoramos
a tres personas distintas, en la unidad de un solo ser e iguales en su majestad.
A quien alaban los ángeles y los arcángeles, y todos los coros
celestiales, que no cesan de aclamarte con una sola voz: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Ga 4, 6)
Porque ustedes son hijos de Dios, Dios infundió en sus corazones el Espíritu de su Hijo, que clama: Padre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que la recepción de este sacramento y nuestra profesión de fe en la Trinidad santa y eterna, y en su unidad indivisible, nos aprovechen, Señor, Dios nuestro, para la salvación del cuerpo y el alma. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- Las guerras religiosas y las disputas por territorios o recursos naturales son constantes en la historia humana. Tal constatación no es un argumento que nos exima de trabajar en favor de la paz y el respeto entre personas y sociedades divergentes. El Dios a quien confesamos como Padre universal nos impulsa a traducir nuestra fe en una actitud de tolerancia, conciliación y diálogo interreligioso con quienes miran y viven la vida de forma diferente. Por más que resuenen continuamente las predicas sectarias y los discursos alentados por el odio o el fanatismo, no podemos dejamos enredar por esa espiral violenta y excluyente. La paz entre las naciones no logrará consolidarse, si no hay paz entre las religiones. Esta será posible cuando aprendamos a dialogar con respeto desde nuestra confesión creyente.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 26, 1-2)
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Cuando me asaltan mis enemigos, tropiezan y caen.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, de quien todo bien procede, inspíranos propósitos de justicia y santidad y concédenos tu ayuda para poder cumplidos. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 1,1-7
Yo, Pablo, apóstol
de Jesucristo por voluntad de Dios, y Timoteo, hermano nuestro, deseamos a la
Iglesia de Dios que está en Corinto y a todos los cristianos que viven
en la provincia de Acaya, la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo,
el Señor.
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre lleno de misericordia
y Dios que siempre consuela. Él es quien nos conforta en nuestras tribulaciones,
para que nosotros podamos también confortar con la misma fuerza que recibimos
de Dios, a los que se encuentran atribulados.
Porque así como participamos abundantemente en los sufrimientos de Cristo,
así, por medio de Cristo, recibimos también un gran consuelo.
Por eso, si sufrimos, es para consuelo y salvación de ustedes; si somos
consolados, es también para consuelo de ustedes, para que puedan soportar
con paciencia los mismos sufrimientos que nosotros soportamos.
Tenemos, pues, una firme esperanza en ustedes, porque sabemos que, así
como ustedes son nuestros compañeros en el sufrimiento, también
lo serán en el consuelo. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Ni duda cabe de que los cristianos de Corinto afrontan una serie de adversidades por razón de su fidelidad a Jesús; por esa razón, el apóstol Pablo los consuela para robustecer su esperanza.
Del salmo 33 R/.
Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de
alabado. Yo me siento orgulloso del Señor, que se alegre su pueblo al
escuchado. R/.
Proclamemos la grandeza del Señor y alabemos todos juntos su poder. Cuando
acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis temores.
R/.
Confía en el Señor y saltarás de gusto, jamás te
sentirás decepcionado, porque el Señor escucha el clamor de los
pobres y los libra de todas sus angustias. R/.
Junto a aquellos que temen al Señor el ángel del Señor
acampa y los protege. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Dichoso el hombre que se refugia en Él. R/.
ACLAMACIÓN
(Mt 5, 12) R/. Aleluya, aleluya.
Alégrense y salten de contento, porque su premio será
grande en los cielos. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 5, 1-12
En aquel tiempo,
cuando Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó.
Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles
y les dijo: "Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es
el Reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados.
Dichosos los sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen
hambre y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos,
porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón,
porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se
les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas
falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento,
porque su premio será grande en los cielos, puesto que de la misma manera
persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes". Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Estas palabras de bienaventuranza son un mensaje de esperanza para los desamparados. Esa esperanza se hará una realidad cuando los discípulos de Jesús la asumamos con seriedad.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira, Señor, con bondad, estos dones que te presentamos humildemente, para que sean gratos a tus ojos y nos hagan crecer en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 17, 3)
Señor, tú eres mi amor, mi fuerza y mi refugio, mi liberación y mi ayuda. Tú eres mi Dios.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que la fuerza redentora de esta Eucaristía nos proteja, Señor, de nuestras malas inclinaciones y nos guíe siempre por el camino de tus mandamientos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ap 7,9)
Vi una muchedumbre innumerable de toda nación y raza, pueblo y lengua.
ORACIÓN COLECTA
Señor y Dios nuestro, que en la nueva alianza instituida por Cristo continúas formándote, sin distinción de razas ni fronteras, un pueblo que tu Espíritu Santo congrega en la unidad, haz que tu Iglesia, fiel a la misión que le confiaste, comparta siempre las alegrías y las esperanzas de la humanidad y sea como su fermento y su alma, para convertir a todos los hombres a Cristo y hacerlos hijos de Dios. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 1, 18-22
Hermanos: Dios es testigo de que la palabra que les dirigimos a ustedes no fue primero "sí" y luego "no". Cristo Jesús, el Hijo de Dios, a quien Silvano, Timoteo y yo les hemos anunciado, no fue primero "sí" y luego "no". Todo Él es un "sí". En Él, todas las promesas han pasado a ser realidad. Por Él podemos responder "Amén" a Dios, quien a todos nosotros nos ha dado fortaleza en Cristo y nos ha consagrado. Nos ha marcado con su sello y ha puesto el Espíritu Santo en nuestro corazón, como garantía de lo que vamos a recibir. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Jesús dio con su vida y su muerte un sí definitivo al Padre. Las promesas que el Padre había ofertado a Israel se cumplen en la resurrección gloriosa de su Hijo.
Del salmo 118 R/.
Míranos, Señor, benignamente.
Tus preceptos, Señor, son admirables, por eso yo los sigo. La explicación
de tu palabra da luz y entendimiento a los humildes. R/.
Hondamente suspiro, Señor, por guardar tus mandamientos. Vuélvete
a mí, Señor, y compadécete de mí, como sueles hacer
con tus amigos. R/.
Haz que sigan mis pasos tus caminos y que no me domine la malicia. Mira benignamente
a tu siervo y enséñame a cumplir tus mandamientos. R/.
ACLAMACIÓN
(Mt 5, 16) R/. Aleluya, aleluya.
Que brille la luz de ustedes ante los hombres, dice el Señor, para que
viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está
en los cielos. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 5, 13-16
En aquel tiempo,
Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes son la sal de la tierra.
Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá
el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo
alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una
olla, sino que se pone sobre un candelero para que alumbre a todos los de la
casa.
Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo
las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en
los cielos". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
La comunidad eclesial no puede vivir en una cómoda mediocridad. Los seguidores de Jesús recibimos el encargo de reflejar la gloria del Padre en nuestra existencia comunitaria.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos y concede a tu Iglesia, nacida del costado de Cristo en la cruz, encontrar en la participación de este sacrificio la santidad de vida que la haga más digna de su autor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 19, 34)
Uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza e inmediatamente salió sangre y agua.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Alimentados con el sacramento de tu Hijo, te pedimos, Señor, que hagas fecunda la actividad de tu Iglesia, para que no cese de revelar a los pobres la inagotable riqueza del Evangelio, puesto que tú los has llamado a formar la parte escogida de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 85, 1-3)
Escucha, Señor, y respóndeme; salva a tu siervo que confía en ti. Ten piedad de mí, Dios mío, pues sin cesar te invoco.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, tú que puedes damos un mismo querer y un mismo sentir, concédenos a todos amar lo que nos mandas y anhelar lo que nos prometes para que, en medio de las preocupaciones de esta vida, pueda encontrar nuestro corazón la felicidad verdadera. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 3, 4-11
Hermanos: Cristo
es quien me da esta seguridad ante Dios. No es que yo quiera atribuirme algo
como propio, sino que mi capacidad viene de Dios, el cual me ha hecho servidor
competente de una nueva alianza, basada no en la letra, sino en el Espíritu;
porque la letra mata, pero el Espíritu da vida.
Ahora bien, si aquel régimen de muerte, el de la ley grabada en tablas
de piedra, se promulgó tan gloriosamente, que los israelitas no podían
fijar la vista en el rostro de Moisés por su resplandor, aunque pasajero,
¿cuánto más glorioso no será el régimen del
Espíritu?
Efectivamente, si el régimen de la condenación fue glorioso, con
mucho mayor razón lo será el régimen de la salvación.
Más aún, aquel esplendor ha sido eclipsado ya por esta gloria
incomparable. Y si aquello que era pasajero, fue glorioso, ¿cuánto
más glorioso no será lo permanente? Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
La letra mata, el Espíritu da vida. El dinamismo del Espíritu Santo hace que la persona interiorice la ley y que, personalizándola, la cumpla con gozo y alegría de corazón.
Del salmo 98 R/.
Santo es el Señor, nuestro Dios.
Alaben al Señor, a nuestro Dios, y póstrense a sus pies, pues
el Señor es santo. R/.
Moisés y Aarón, entre sus sacerdotes, y Samuel, entre aquellos
que lo honraban, clamaron al Señor y Él los oyó. R/.
Desde la columna de nubes les hablaba y ellos oyeron sus preceptos y la ley
que les dio. R/.
Señor, Dios nuestro, tú los escuchaste, Dios de perdón
fuiste para ellos, aunque siempre castigabas sus faltas. R/.
Alaben al Señor, a nuestro Dios, póstrense ante su monte santo,
pues santo es nuestro Dios. R/.
ACLAMACIÓN
(Sal 24, 4. 5) R/. Aleluya, aleluya.
Descúbrenos, Señor, tus caminos y guíanos con
la verdad de tu doctrina. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 5, 17-19
En aquel tiempo,
Jesús dijo a sus discípulos: "No crean que he venido a abolir
la ley o los profetas; no he venido a abolidos, sino a darles plenitud. Yo les
aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse
hasta la más pequeña letra o coma de la ley.
Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe
eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que
los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los Cielos".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
La voluntad de Dios expresada en el Antiguo Testamento sigue vigente. El Dios que tutela la fraternidad y la compasión solidaria con los débiles sigue llamándonos a poner manos a la obra.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, que por medio de un sacrificio único, el de Cristo en la Cruz, nos has adoptado como hijos tuyos, concede siempre a tu Iglesia el don de la unidad y de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 103, 13-15)
La tierra está llena, Señor, de dones tuyos, de ti proviene el pan y el vino que alegra el corazón humano.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Completa, Señor, en nosotros la obra redentora de tu amor y danos la fortaleza y generosidad necesarias para que podamos cumplir en todo tu santa voluntad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
EL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO
Santos: Bernabé, apóstol, y Paula Frassinetti, virgen. Solemnidad (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 80, 17)
Alimentó a su pueblo con lo mejor del trigo y lo sació con miel sacada de la roca.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Señor nuestro Jesucristo, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, concédenos venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Éxodo: 24, 3-8
En aquellos días,
Moisés bajó del monte Sinaí y refirió al pueblo
todo lo que el Señor le había dicho y los mandamientos que le
había dado. Y el pueblo contestó a una voz: "Haremos todo
lo que dice el Señor". Moisés puso por escrito todas las
palabras del Señor. Se levantó temprano, construyó un altar
al pie del monte y puso al lado del altar doce piedras conmemorativas, en representación
de las doce tribus de Israel.
Después mandó a algunos jóvenes israelitas a ofrecer holocaustos
e inmolar novillos, como sacrificios pacíficos en honor del Señor;
tomó la mitad de la sangre, la puso en vasijas y derramó sobre
el altar la otra mitad.
Entonces tomó el libro de la alianza y lo leyó al pueblo, y el
pueblo respondió: "Obedeceremos; haremos todo lo que manda el Señor".
Luego Moisés roció al pueblo con la sangre, diciendo: "Ésta
es la sangre de la alianza que el Señor ha hecho con ustedes, conforme
a las palabras que han oído". Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
En esta ceremonia de la alianza, Israel se compromete libremente a cumplir todos los mandamientos del Señor. Es un compromiso bilateral que impone deberes y derechos.
Del salmo 115 R/.
Levantaré el cáliz de la salvación.
¿Cómo le pagaré al Señor todo el bien que me ha
hecho? Levantaré el cáliz de salvación e invocaré
el nombre del Señor. R/.
A los ojos del Señor es muy penoso que mueran sus amigos. De la muerte,
Señor, me has librado, a mí, tu esclavo e hijo de tu esclava.
R/.
Te ofreceré con gratitud un sacrificio e invocaré tu nombre. Cumpliré
mis promesas al Señor ante todo su pueblo. R/.
Lectura de la carta a los hebreos: 9,11-15
Hermanos: Cuando
Cristo se presentó como sumo sacerdote que nos obtiene los bienes definitivos,
penetró una sola vez y para siempre en el "lugar santísimo",
a través de una tienda, que no estaba hecha por mano de hombres, ni pertenecía
a esta creación. No llevó consigo sangre de animales, sino su
propia sangre, con la cual nos obtuvo una redención eterna.
Porque si la sangre de los machos cabríos y de los becerros y las cenizas
de una ternera, cuando se esparcían sobre los impuros, eran capaces de
conferir a los israelitas una pureza legal, meramente exterior, ¡cuánto
más la sangre de Cristo purificará nuestra conciencia de todo
pecado, a fin de que demos culto al Dios vivo, ya que a impulsos del Espíritu
Santo, se ofreció a sí mismo como sacrificio inmaculado a Dios,
y así podrá purificar nuestra conciencia de las obras que conducen
a la muerte, para servir al Dios vivo! Por eso, Cristo es el mediador de una
alianza nueva. Con su muerte hizo que fueran perdonados los delitos cometidos
durante la antigua alianza, para que los llamados por Dios pudieran recibir
la herencia eterna que Él les había prometido. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Cristo se ofrece obedientemente al Padre y nos alcanza el rescate definitivo. Purificados por su sangre, ofrecemos nuestra vida cómo culto espiritual a Dios.
SECUENCIA
(Puede omitirse o puede recitarse en forma abreviada, comenzando por la estrofa: *"El pan que del cielo baja").
(Puede omitirse
o puede recitarse en forma abreviada, comenzando par la estrofa: "El pan
que del cielo baja ").
Al Salvador alabemos,
que es nuestro pastor y guía.
Alabémoslo con himnos
y canciones de alegría.
Esto nuevo, siempre nuevo,
es la luz de la verdad.
que sustituye a lo viejo
con reciente claridad.
Alabémoslo sin límites
y con nuestras fuerzas todas;
pues tan grande es el Señor,
que nuestra alabanza es poca.
Gustosos hoy aclamamos
a Cristo, que es nuestro pan.
pues El es el pan de vida
que nos da vida inmortal.
Doce eran los que cenaban
y les dio pan a los doce.
Doce entonces lo comieron,
y, después, todos los hombres.
Sea plena la alabanza
y llena de alegres cantos;
que nuestra alma se desborde
en todo un concierto santo.
Hoy celebramos con gozo
la gloriosa institución
de este banquete divino,
el banquete del Señor.
Esta es la nueva Pascua,
Pascua del único Rey,
que termina con la alianza
tan pesada de la ley.
En aquella ultima cena
Cristo hizo la maravilla
de dejar a sus amigos
el memorial de su vida.
Enseñados por la
Iglesia,
consagramos pan y vino,
que a los hombres nos redimen,
y dan fuerza en el camino.
Es un dogma del cristiano
que el pan se convierte en carne,
y lo que antes era vino
queda convertido en sangre.
Hay cosas que no entendemos,
pues no alcanza la razón;
mas si las vemos con fe,
entraran al corazón.
Bajo símbolos diversos
y
en diferentes figuras,
se esconden ciertas verdades
maravillosas, profundas.
Su sangre es nuestra bebida;
su carne, nuestro alimento;
pero en el pan o en el vino
Cristo esta todo completo
Quien lo come, no lo rompe,
no lo parte ni divide;
El es el todo y la parte;
vivo esta en quien lo recibe.
Cuando parten lo exterior,
solo parten lo que has visto;
no es una disminución
de la persona de Cristo.
Puede ser tan solo uno
el que se acerca al altar,
o pueden ser multitudes:
Cristo no se acabara.
Lo comen buenos y malos,
con provecho diferente;
no es lo mismo tener vida
que ser condenado a muerte.
A los malos les da muerte
y a los buenos les da vida.
¡Que efecto tan diferente
tiene la misma comida!
El pan que del cielo baja
es comida de viajeros.
Es un pan para los hijos.
¡No hay que tirarlo a los perros!
Isaac, el inocente,
es figura de este pan,
con el cordero de Pascua
y el misterioso mana.
Ten compasión de
nosotros,
buen pastor, pan verdadero.
Apaciéntanos y cuídanos
y conducenos al cielo.
Si lo parten, no te apures
solo parten lo exterior;
en el mínimo fragmento
entero late el Señor.
Todo lo puedes y sabes,
pastor de ovejas, divino.
Concedenos en el cielo
gozar la herencia contigo. Amen.
ACLAMACIÓN
(Jn 6, 51) R/. Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; el que coma
de este pan vivirá para siempre. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 14, 12-16. 22-26
El primer día
de la fiesta de los panes Asimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual,
le preguntaron a Jesús sus discípulos: "¿Dónde
quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?". Él les dijo
a dos de ellos: "Vayan a la ciudad. Encontrarán a un hombre que
lleva un cántaro de agua; síganlo y díganle al dueño
de la casa en donde entre: 'El Maestro manda preguntar: ¿Dónde
está la habitación en que voy a comer la Pascua con mis discípulos?'.
Él les enseñará una sala en el segundo piso, arreglarla
con divanes. Prepárennos allí la cena". Los discípulos
se fueron, llegaron a la ciudad, encontraron lo que Jesús les había
dicho y prepararon la cena de Pascua.
Mientras cenaban, Jesús tomó un pan, pronunció la bendición,
lo partió y se lo dio a sus discípulos, diciendo: "Tomen:
esto es mi cuerpo". Y tomando en sus manos una copa de vino, pronunció
la acción de gracias, se la dio, todos bebieron y les dijo: "Ésta
es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. Yo les aseguro
que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día en que
beba el vino nuevo en el Reino de Dios". Después de cantar el himno,
salieron hacia el monte de los Olivos. Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
El banquete final que Jesús celebra con sus discípulos prefigura otro banquete. La muerte que lo amenaza no será definitiva. Jesús anticipa su resurrección.
Credo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, concede a tu Iglesia los dones de la unidad y de la paz, simbolizados en las ofrendas sacramentales que te presentamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO I DE LA EUCARISTÍA
En verdad es justo
y necesario, es nuestro deber y fuente de salvación darte gracias y alabarte
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno,
por Cristo, Señor nuestro.
El cual, verdadero y eterno sacerdote, al instituir el sacramento del sacrificio
perdurable, se ofreció a ti como víctima salvadora, y nos mandó
que lo ofreciéramos como memorial suyo.
Cuando comemos su carne, inmolada por nosotros, quedamos fortalecidos; y cuando
bebemos su sangre, derramada por nosotros, quedamos limpios de nuestros pecados.
Por eso, con los ángeles y los arcángeles y con todos los coros
celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 6, 56)
El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Señor, disfrutar eternamente del gozo de tu divinidad que ahora pregustamos, en la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Sb 11. 24. 25. 27)
Señor, tú tienes misericordia de todos y nunca odias a tus creaturas; borras los pecados de los hombres que se arrepienten, y los perdonas, porque tú, Señor, eres nuestro Dios.
ORACIÓN COLECTA
Escucha, Señor, nuestra oración y perdona nuestros pecados, para que recibamos, juntamente, tu perdón y tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 4, 6-15
Hermanos: El mismo
Dios que dijo: Brille la luz en medio de las tinieblas, es el que ha hecho brillar
su luz en nuestros corazones, para dar a conocer el resplandor de la gloria
de Dios, que se manifiesta en el rostro de Cristo. Pero llevamos este tesoro
en vasijas de barro, para que se vea que esta fuerza tan extraordinaria proviene
de Dios y no de nosotros mismos.
Por eso sufrimos toda clase de pruebas, pero no nos angustiamos. Nos abruman
las preocupaciones, pero no nos desesperamos. Nos vemos perseguidos, pero no
desamparados; derribados, pero no vencidos.
Llevamos siempre y por todas partes la muerte de Jesús en nuestro cuerpo,
para que en este mismo cuerpo se manifieste también la vida de Jesús.
Nuestra vida es un continuo estar expuestos a la muerte por causa de Jesús,
para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne
mortal. De modo que la muerte actúa en nosotros, y en ustedes, la vida.
Y como poseemos el mismo espíritu de fe que se expresa en aquel texto
de la Escritura: Creo, por eso hablo, también nosotros creemos y por
eso hablamos, sabiendo que aquel que resucitó a Jesús nos resucitará
también a nosotros con Jesús y nos colocará a su lado con
ustedes. Y todo esto es para bien de ustedes, de manera que, al extenderse la
gracia a más y más personas, se multiplique la acción de
gracias para gloria de Dios. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El ser humano modelado del barro es frágil y quebradizo. La fuerza de Dios lo llena de una vida nueva y lo constituye en una criatura nueva, llena del Espíritu de Jesús.
Del salmo 115 R/.
Invocaré, Señor, tu nombre.
Aun abrumado de desgracias, siempre confié en el Señor. Aun cuando
en mi aflicción pensaba: "Los hombres son unos mentirosos".
R/.
A los ojos del Señor es muy penoso que mueran sus amigos. De la muerte,
Señor, me has librado, a mí, tu esclavo e hijo de tu esclava.
R/.
Te ofreceré con gratitud un sacrificio e invocaré tu nombre. Cumpliré
mis promesas al Señor ante todo su pueblo. R/.
ACLAMACIÓN
(Flp 2, 15.16) R/. Aleluya, aleluya.
Iluminen al mundo con la luz del Evangelio reflejada en su vida. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 5, 27-32
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No cometerás adulterio; pero yo les digo que quien mire con malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón. Por eso, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, arráncatelo y tíralo lejos, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo. Y si tu mano derecha es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos de ti, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo. También se dijo antes: El que se divorcie, que le dé a su mujer un certificado de divorcio; pero yo les digo que el que se divorcia, salvo el caso de que vivan en unión ilegítima, expone a su mujer al adulterio, y el que se casa con una divorciada comete adulterio". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Con esta antítesis, Jesús ahonda en las causas del adulterio. Mientras cada persona no contenga sus deseos desmedidos no sabrá respetarse a sí misma y no sabrá vivir fielmente el compromiso del amor.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza, para que perdones nuestros pecados y dirijas hacia ti nuestro vacilante corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 15, 10)
Por un solo pecador que se convierta, dice el Señor, habrá gran alegría entre los ángeles del cielo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por nuestra participación en el sacramento del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos has perdonado, Señor, nuestros pecados, concédenos tu gracia para evitados de ahora en adelante y servirte con sincero corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Vísperas I del domingo: 3a semana del Salterio Memoria (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Si 15, 5)
El Señor lo ha llenado del espíritu de sabiduría e inteligencia, ha abierto sus labios en medio de la asamblea y lo ha revestido de gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que en san Antonio de Padua otorgaste a tu Iglesia un predicador insigne y un protector de los pobres y de los necesitados, concédenos, por su intercesión, que vivamos de verdad conforme al Evangelio y experimentemos siempre tu protección y ayuda. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 5, 14-21
Hermanos: El amor
de Cristo nos apremia, al pensar que si uno murió por todos, todos murieron.
Cristo murió por todos para que los que viven ya no vivan para sí
mismos, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.
Por eso nosotros ya no juzgamos a nadie con criterios humanos. Si alguna vez
hemos juzgado a Cristo con tales criterios, ahora ya no lo hacemos. El que vive
según Cristo es una creatura nueva; para él todo lo viejo ha pasado;
ya todo es nuevo.
Todo esto proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por medio de Cristo
y que nos confirió el ministerio de la reconciliación. Porque,
efectivamente, en Cristo, Dios reconcilió al mundo consigo y renunció
a tomar en cuenta los pecados de los hombres, y a nosotros nos confió
el mensaje de la reconciliación. Por eso, nosotros somos embajadores
de Cristo, y por nuestro medio, es Dios mismo el que los exhorta a ustedes.
En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios. Al que nunca cometió
pecado, Dios lo hizo "pecado" por nosotros, para que, unidos a Él,
recibamos la salvación de Dios y nos volvamos justos y santos.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Quienes vivimos en Cristo ya no vivimos desde nuestro viejo yo, sino desde la perspectiva de Jesús. A partir del bautismo, vemos la vida con el criterio del Espíritu.
Del salmo 102
R/. El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía, y no te olvides de sus beneficios.
R/.
El Señor perdona tus pecados y cura tus enfermedades; Él rescata
tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura. R/.
El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso
para perdonar. El Señor no estará siempre enojado, ni durará
para siempre su rencor. R/.
Como desde la tierra hasta el cielo, así es de grande su misericordia;
como un padre es compasivo con sus hijos, así es compasivo el Señor
con quien lo ama. R/.
ACLAMACIÓN
(Sal 118, 36. 29) R/. Aleluya, aleluya.
Inclina, Dios mío, mi corazón a tus preceptos y dame
la gracia de cumplir tu voluntad. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 5, 33-37
En aquel tiempo,
Jesús dijo a sus discípulos: "Han oído ustedes que
se dijo a los antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al
Señor lo que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren
de ninguna manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra,
porque es donde Él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la
ciudad del gran Rey.
Tampoco jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo
de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando
es no. Lo que se diga de más, viene del maligno". Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Quien aprende a vivir de forma sincera y honesta no necesita apuntalar sus declaraciones con maldiciones y juramentos. El hombre veraz es transparente y directo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que te sea grato, Señor, el sacrificio que vamos a ofrecerte en la fiesta de san Antonio de Padua, cuyas enseñanzas y ejemplo nos mueven a alabarte con todo nuestro ser. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 12, 42)
Éste es el siervo fiel y sensato a quien su señor ha puesto al frente de su familia, para darles la ración de trigo a su tiempo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
A quienes nos has alimentado con el Cuerpo de Cristo, ilumínanos, Señor, con sus enseñanzas, para que en la festividad de san Antonio de Padua, aprendamos tu verdad e imitemos tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
XI DOMINGO ORDINARIO
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 26, 7. 9)
Escucha, Señor, mi voz y mis clamores y ven en mi ayuda; no me rechaces, ni me abandones, Dios, salvador mío.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, fuerza de todos los que en ti confían, ayúdanos con tu gracia, sin la cual nada puede nuestra humana debilidad, para que podamos serte fieles en la observancia de tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Ezequiel: 17, 22-24
Esto dice el Señor
Dios: "Yo tomaré un renuevo de la copa de un gran cedro, de su más
alta rama cortaré un retoño. Lo plantaré en la cima de
un monte excelso y sublime. Lo plantaré en la montaña más
alta de Israel. Echará ramas, dará fruto y se convertirá
en un cedro magnífico. En él anidarán toda clase de pájaros
y descansarán al abrigo de sus ramas.
Así, todos los árboles del campo sabrán que yo, el Señor,
humillo los árboles altos y elevo los árboles pequeños;
que seco los árboles lozanos y hago florecer los árboles secos.
Yo, el Señor, lo he dicho y lo haré". Palabra de
Dios. Te alabamos, Señor.
Éste es un oráculo que anuncia la futura restauración. El nuevo comienzo no será obra humana. Dios mismo hará una plantación nueva. Israel será un cedro magnífico que Dios hará crecer.
Del salmo 91 R/.
¡Qué bueno es darte gracias, Señor!
¡Qué bueno es darte gracias, Dios altísimo, y celebrar tu
nombre, pregonando tu amor cada mañana y tu fidelidad, todas las noches!
R/.
Los justos crecerán como las palmas, como los cedros en los altos montes;
plantados en la casa del Señor, .en medio de sus atrios darán
flores. R/.
Seguirán dando fruto en su vejez, frondosos y lozanos como jóvenes,
para anunciar que en Dios, mi protector, ni maldad ni injusticia se conocen.
R/.
Lectura del la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 5, 6-10
Hermanos: Siempre
tenemos confianza, aunque sabemos que, mientras vivimos en el cuerpo, estamos
desterrados, lejos del Señor. Caminamos guiados por la fe, sin ver todavía.
Estamos, pues, llenos de confianza y preferimos salir de este cuerpo para vivir
con el Señor.
Por eso procuramos agradarle, en el destierro o en la patria. Porque todos tendremos
que comparecer ante el tribunal de Cristo, para recibir el premio o el castigo
por lo que hayamos hecho en esta vida. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
El cristiano vive en este mundo como forastero, sabedor de que su destino definitivo será el Señor. La esperanza cristiana lo fortalece para vivir tratando de ser agradable a Dios.
ACLAMACIÓN
R/. Aleluya, aleluya.
La semilla es la palabra de Dios y el sembrador es Cristo; todo aquel
que lo encuentra vivirá para siempre. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 4, 26-34
En aquel tiempo,
Jesús dijo a la multitud: "El Reino de Dios se parece a lo que sucede
cuando un hombre siembra la semilla en la tierra: que pasan las noches y los
días, y sin que él sepa cómo, la semilla germina y crece;
y la tierra, por sí sola, va produciendo el fruto: primero los tallos,
luego las espigas y después los granos en las espigas. Y cuando ya están
maduros los granos, el hombre echa mano de la hoz, pues ha llegado el tiempo
de la cosecha".
Les dijo también: "¿Con qué compararemos el Reino
de Dios? ¿Con qué parábola lo podremos representar? Es
como una semilla de mostaza que, cuando se siembra, es la más pequeña
de las semillas; pero una vez sembrada, crece y se convierte en el mayor de
los arbustos y echa ramas tan grandes, que los pájaros pueden anidar
a su sombra".
Y con otras muchas parábolas semejantes les estuvo exponiendo su mensaje,
de acuerdo con lo que ellos podían entender. Y no les hablaba sino en
parábolas; pero a sus discípulos les explicaba todo en privado.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Este par de parábolas pone de relieve una verdad evidente. El obrar de Dios en el corazón humano es discreto y misterioso. La novedad del Reino inicia con esfuerzo y modestia.
Credo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, que en estos dones que te presentamos has otorgado al hombre el pan que la alimenta y el sacramento que le da nueva vida, haz que nunca llegue a faltamos este sustento del cuerpo y del espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio para los domingos del Tiempo ordinario.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 17, 11)
Padre santo, guarda en tu nombre a los que me has dado, para que, como nosotros, sean uno, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que nuestra participación en este sacramento, signo de la unión de los fieles en ti, contribuya, Señor, a la unidad de tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO .- Estamos tan abrumados por la enormidad de nuestros males sociales que nos viene la tentación de darles la espalda. No podemos hacerlo porque incumpliríamos nuestra responsabilidad como ciudadanos y como creyentes. La crisis económica, la inseguridad social y los demás desafíos que nos aquejan se resolverán en la medida en que asumamos los retos más pequeños. La cooperación y el esfuerzo solidario nos permitirán alcanzar pequeñas victorias. Lo anterior nos alentará a seguir adelante. Sin que nos demos cuenta, trabajando con constancia y generosidad, remontaremos la crisis. Cuando llegue la hora de recoger los frutos, ya no nos acordaremos de la hora fatigosa de la siembra. Así es el reinado de Dios.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Gn 1, 1. 27. 31)
En el principio creó Dios el cielo y la tierra. Creó Dios al hombre a su imagen. Y vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró muy bueno.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que por medio del trabajo del hombre diriges y perfeccionas constantemente la obra inmensa de tu creación, haz que todos los hombres encuentren trabajo digno en el que se realicen a sí mismos y, en un esfuerzo común, contribuyan al progreso de todos. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 6, 1-10
Hermanos: Como
colaboradores que somos de Dios, los exhortamos a no echar su gracia en saco
roto. Porque el Señor dice: En el tiempo favorable te escuché
y en el día de la salvación te socorrí. Pues bien, ahora
es el tiempo favorable; ahora, es el día de la salvación.
A nadie damos motivo de escándalo, para que no se burlen de nuestro ministerio;
al contrario, continuamente damos pruebas de que somos servidores de Dios con
todo lo que soportamos: sufrimientos, necesidades y angustias; golpes, cárceles
y motines; cansancio, noches de no dormir y días de no comer. Procedemos
con pureza, sabiduría, paciencia y amabilidad; con la fuerza del Espíritu
Santo y amor sincero, con palabras de verdad y con el poder de Dios.
Luchamos con las armas de la justicia, tanto para atacar como para defendemos,
en medio de la honra y de la deshonra, de la buena y de la mala fama. Somos
los "impostores" que dicen la verdad; los "desconocidos"
de sobra conocidos; los "moribundos" que están bien vivos;
los "condenados" nunca ajusticiados; los "afligidos" siempre
alegres; los "pobres" que a muchos enriquecen; los "necesitados"
que todo lo poseen. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Pablo habla entusiastamente de su ministerio. Es un apóstol que por la gracia de Dios ha salido vencedor, sobreponiéndose al sufrimiento, los desalientos y las dificultades.
Del salmo 97 R/.
Aclamemos con júbilo al Señor.
Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra
y su santo brazo le han dado la victoria. R/.
El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su
justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel.
R/.
La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los pueblos
y naciones aclamen con júbilo al Señor. R/.
ACLAMACIÓN
(Sal 118, 105) R/. Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son una antorcha para mis pasos y una luz
en mi sendero. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 5, 38-42
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente; pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo. Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda; al que te quiera demandar en juicio para quitarte la túnica, cédele también el manto. Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil. Al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Nadie nos ofrece garantía de que el bien logrará sobreponerse al mal. Quien reaccione a la violencia y la injusticia con actitudes de bondad mantendrá su dignidad.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Tú que con este pan y este vino que te presentamos das al hombre el alimento que lo sostiene y el sacramento que lo renueva, concédenos, Señor, no carecer nunca de esta ayuda del cuerpo y del espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Col 3, 17)
Todo lo que hagan de palabra o de obra, háganlo en el nombre de Jesús, el Señor, dando gracias por su medio a Dios Padre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos has alimentado con el sacramento de la unidad y del amor, concédenos desempeñar con fe el trabajo que nos has encomendado para obtener nuestro diario sustento y cooperar a la edificación de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 85, 3. 5)
Dios mío, ten piedad de mí, pues sin cesar te invoco. Tú eres bueno y clemente y no niegas tu amor al que te invoca.
ORACIÓN COLECTA
Dios misericordioso, de quien procede todo lo bueno, inflámanos con tu amor y acércanos más a ti a fin de que podamos crecer en tu gracia y perseveremos en ella. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 8, 1-9
Hermanos: Queremos
que conozcan la gracia que ha otorgado Dios a las comunidades cristianas de
Macedonia. Pues, en medio de las pruebas y de los sufrimientos, ha sido inmensa
su alegría, y su extrema pobreza ha producido tesoros de generosidad.
Somos testigos de que han hecho lo que podían y más de lo que
podían; espontáneamente nos pedían con mucha insistencia
el favor de participar en la ayuda a los hermanos. Y superando nuestras esperanzas,
se pusieron ellos mismos a disposición del Señor y de nosotros,
tal como Dios lo quería, de suerte que tuvimos que pedirle a Tito que
concluyera entre ustedes esta obra de generosidad, puesto que él la había
comenzado.
Y ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en palabra, en sabiduría,
en diligencia para todo y en amor hacia nosotros, distínganse también
ahora por su generosidad. No se lo estamos ordenando; sólo queremos comprobar,
mediante su interés por los demás qué tan sincero es su
amor. Bien saben lo generoso que ha sido nuestro Señor Jesucristo, que
siendo rico, se hizo pobre por ustedes, para que ustedes se hicieran ricos con
su pobreza. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El motivo principal
por el cual los cristianos hemos de ser generosos con los necesitados es Cristo
mismo, quien se despoja de su riqueza divina para enriquecer nuestra humanidad.
Del salmo 145 R/. Alaba, alma mía, al Señor.
Alabaré al Señor toda mi vida, cantaré y tocaré
para mi Dios, mientras yo exista. R/.
Dichoso aquel que es auxiliado por el Dios de Jacob y pone su esperanza en el
Señor, su Dios, que hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto el mar
encierra. R/.
El Señor siempre es fiel a su palabra, y es quien hace justicia al oprimido;
Él proporciona pan a los hambrientos y libera al cautivo. R/.
Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado. Ama el Señor
al hombre justo y toma al forastero a su cuidado. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 13, 34) R/. Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los
unos a los otros, como yo los he amado. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 5, 43-48
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Han oído ustedes que se dijo: Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo; yo, en cambio, les digo: Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos. Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen eso mismo los publicanos? Y si saludan tan sólo a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen eso mismo los paganos? Ustedes, pues, sean perfectos, como su Padre celestial es perfecto". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Dios es generosamente incluyente. No regatea sus bendiciones ni fomenta clientelas o dependencias. Su amor desmedido se desborda a manos llenas sobre buenos y malos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos y realiza en nosotros con el poder de tu Espíritu, la obra redentora que se actualiza en esta Eucaristía. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 30, 20)
Qué grande es la delicadeza del amor que tienes reservada, Señor, para tus hijos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te rogamos, Señor, que este sacramento con que nos has alimentado, nos haga crecer en tu amor y nos impulse a servirte en nuestros prójimos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Ismael, patriarca; Alberto Chmielowski, fundador, y Emilia de Vialar, fundadora. Feria (Verde)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Lc 6, 27. 28)
Amen a sus enemigos, dice el Señor; hagan el bien a los que los aborrecen, bendigan a los que los maldicen, oren por los que los difaman.
ORACIÓN COLECTA
Padre santo, que en tu mandamiento de amor nos ordenas amar sinceramente a cuantos nos afligen, concédenos practicar de tal manera la ley de Cristo que devolvamos bien por mal y nos esforcemos por llevar las cargas ajenas. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 9, 6-11
Hermanos: Recuerden que
el que poco siembra, cosecha poco, y el que mucho siembra, cosecha mucho. Cada
cual dé lo que su corazón le diga y no de mala gana ni por compromiso,
pues Dios ama al que da con alegría. Y poderoso es Dios para colmarlos
de toda clase de favores, a fin de que, teniendo siempre todo lo necesario,
puedan participar generosamente en toda obra buena. Como dice la Escritura:
Repartió a manos llenas a los pobres; su justicia permanece eternamente.
Dios, que proporciona la semilla al sembrador y le da pan para comer, les proporcionará
a ustedes una cosecha abundante y multiplicará los frutos de su justicia.
Serán ustedes ricos en todo para ser generosos en todo; y su generosidad,
por medio de nosotros, se convertirá ante Dios en su acción de
gracias. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Quien se dispone a compartir
gustosamente sus bienes con los necesitados será bendecido por Dios.
La generosidad, no obstante, no es una inversión disfrazada de caridad.
Del salmo 111 R/. Dichosos los que temen al Señor.
Dichosos los que temen al Señor y aman de corazón sus mandamientos;
poderosos serán sus descendientes. Dios bendice a los hijos de los buenos.
R/.
Fortuna y bienestar habrá en su casa; siempre obrarán conforme
a la justicia. Quien es justo, clemente y compasivo, como una luz en las tinieblas
brilla. R/.
Firme está y sin temor su corazón. Al pobre da limosna, obra siempre
conforme a la justicia; su frente se alzará llena de gloria. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 14, 23) R/. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 6, 1-6. 16-18
En aquel tiempo, Jesús
dijo a sus discípulos: "Tengan cuidado de no practicar sus obras
de piedad delante de los hombres, para que los vean. De lo contrario, no tendrán
recompensa con su Padre celestial.
Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los
hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los
hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. En cambio, cuando tú
des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que
tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes
les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para
que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú,
en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante
tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo
secreto, te recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que
descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están
ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio,
cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que
no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en
lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Quien se afana por exhibir sus prácticas religiosas las pervierte. El ayuno, la oración y la limosna nos acercan a Dios en la medida en que las vivamos con devota humildad.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Por quienes están en contra nuestra y con el deseo de convivir en paz con todos, te ofrecemos, Señor, este sacrificio, que es el memorial de la pasión de tu Hijo, que nos reconcilió contigo y nos devolvió tu amistad. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 5,9-10)
Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque se les llamará hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque suyo es el Reino de los cielos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por este sacramento de reconciliación, concédenos, Señor, convivir en paz con todos y obtener que cuantos nos han causado daño, vuelvan a ti y se reconcilien con nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Armando de Burdeos, obispo, e Isabel Shonau, abadesa. Beata Osanna de Mantua, laica. Feria (Verde)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 109, 4)
El Señor lo ha jurado y el Señor no se retracta. Tú eres sacerdote para siempre, como lo es Melquisedec.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que para gloria tuya y salvación nuestra constituiste a Cristo sumo y eterno sacerdote, concede al pueblo redimido con su sangre obtener, por la participación en este memorial, los frutos de la muerte y resurrección de tu Hijo, que vive y reina contigo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 11, 1-11
Hermanos: Ojalá soportaran
ustedes que les dijera unas cuantas cosas sin sentido. Sopórtenmelas;
pues estoy celoso de ustedes con celos de Dios, ya que los he desposado con
un solo marido y los he entregado a Cristo como si fueran ustedes una virgen
pura. Y me da miedo que, como la serpiente engañó a Eva con su
astucia, así extravíe el modo de pensar de ustedes y los aparte
de la entrega sincera a Cristo.
Porque si alguien viniera a predicarles un Cristo diferente del que yo les he
predicado, o a comunicarles un Espíritu diferente del que han recibido,
o un Evangelio diferente del que han aceptado, ciertamente ustedes le harían
caso. Sin embargo, yo no me juzgo en nada inferior a esos "superapóstoles".
Seré inculto en mis palabras, pero no en mis conocimientos, como se lo
he demostrado a ustedes siempre y en presencia de todos.
¿O es que hice mal en rebajarme para enaltecerlos a ustedes, anunciándoles
gratuitamente el. Evangelio de Dios? He despojado a otras comunidades cristianas,
aceptando de ellas una ayuda para poder servirlos a ustedes. Mientras estuve
con ustedes, aunque pasé necesidades, a nadie le fui gravoso; fueron
los hermanos venidos de Macedonia los que proveyeron a mis necesidades. Siempre
he evitado serles gravoso a ustedes, y lo seguiré evitando.
Pongo a Cristo por testigo de que nadie me quitará esta gloria en toda
la provincia de Acaya. ¿Por qué digo esto? ¿Será
que no los quiero? Dios sabe que sí los quiero. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
El apóstol Pablo
se siente defraudado por la iglesia de Corinto. Quienes lo acusan de ser un
enviado de menor categoría, desconocen la hondura de su entrega apostólica.
Del salmo 110 R/. Justas y verdaderas son tus obras, Señor.
Quiero alabar a Dios de corazón en las reuniones de los justos. Grandiosas
son las obras del Señor y para todo fiel dignas de estudio. R/.
De majestad y gloria hablan sus obras y su justicia dura para siempre. Ha hecho
inolvidables sus prodigios. El Señor es piadoso y es clemente. R/.
Justas y verdaderas son sus obras, son dignos de confianza sus mandatos, pues
nunca pierden su valor y exigen ser fielmente ejecutados. R/.
ACLAMACIÓN
(Rm 8, 15) R/. Aleluya, aleluya.
Hemos recibido un espíritu de hijos, que nos hace exclamar:
¡Padre! R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 6, 7-15
En
aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando ustedes
hagan oración no hablen mucho, como los paganos, que se imaginan que
a fuerza de mucho hablar, serán escuchados. No los imiten, porque el
Padre sabe lo que les hace falta, antes de que se lo pidan. Ustedes pues, oren
así:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga
tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también
nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal. Si ustedes perdonan las faltas a los hombres, también
a ustedes los perdonará el Padre celestial. Pero si ustedes no perdonan
a los hombres, tampoco el Padre les perdonará a ustedes sus faltas".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Esta oración recoge concisamente las súplicas y alabanzas que un cristiano puede presentarle al Padre. Más que repetirla de forma mecánica, conviene saborearla con detenimiento.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristía, porque cada vez que celebramos el memorial del sacrificio de tu Hijo, se lleva acabo la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor'
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Co 11. 24-25)
Éste es mi Cuerpo, que se da por ustedes. Este cáliz es la nueva alianza establecida por mi Sangre; cuantas veces lo beban, háganlo en, memoria mía, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos has concedido el gozo de participar en esta Eucaristía, memorial de la muerte, y resurrección de tu Hijo, haz que, unidos siempre a El, vivamos como verdaderos hijos tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
El Sagrado Corazón de Jesús
Santos: Romualdo de Ravena, abad, y Juliana Falconieri, fundadora. Solemnidad (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 32, 11. 19)
Los proyectos de su corazón subsisten de edad en edad, para librar de la muerte la vida de sus fieles y reanimarlos en tiempo de hambre.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Al celebrarse hoy la solemnidad del Corazón de Jesús, en la que recordamos el inmenso amor de tu Hijo hacia nosotros, te suplicamos, Padre todopoderoso, que nos concedas alcanzar de esa fuente inagotable la abundancia de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Oseas: 11, 1. 3-4. 8-9
"Cuando. Israel era
niño, yo lo amé, y de Egipto llamé a mi hijo, dice el Señor.
Yo fui quien enseñó a andar a Efraín; yo, quien lo llevaba
en brazos; pero no comprendieron que yo cuidaba de ellos. Yo los atraía
hacia mí con los lazos del cariño, con las cadenas del amor. Yo
fui para ellos como un padre que estrecha a su criatura y se inclina hacia ella
para darle de comer.
Mi corazón se conmueve dentro de mí y se inflama toda mi compasión.
No cederé al ardor de mi cólera, no volveré a destruir
a Efraín, pues yo soy Dios y no hombre, santo en medio de ti y no enemigo
a la puerta". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Dios es un padre paciente que atrae con cuerdas de ternura a su pueblo. Mientras Israel se obstina en alejarse, Dios insiste en llamarlo a su lado y en darle su perdón eterno.
Isaías 12 R/. El
Señor es mi Dios y mi salvador
El Señor es mi Dios y salvador, con El estoy seguro y nada temo. El Señor
es mi protección y mi fuerza, y ha sido mi salvación. Sacarán
agua con gozo de la fuente de la salvación. R/.
Den gracias al Señor, invoquen su nombre, cuenten a los pueblos sus hazañas,
proclamen que su nombre es sublime. R/.
Alaben al Señor por sus proezas, anúncienlas a toda la tierra.
Griten jubilosos, habitantes de Sión, porque el Dios de Israel ha sido
grande con ustedes. R/.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los efesios: 3, 8-12. 14-19
Hermanos: A mí,
el más insignificante de todos los fieles, se me ha dado la gracia de
anunciar a los paganos la incalculable riqueza que hay en Cristo, y dar a conocer
a todos cómo va cumpliéndose este designio de salvación,
oculto desde el principio de los siglos en Dios, creador de todo.
Él lo dispuso así, para que la multiforme sabiduría de
Dios, sea dada a conocer ahora, por medio de la Iglesia, a los espíritus
celestiales, según el designio eterno realizado en Cristo Jesús,
nuestro Señor, por quien podemos acercamos libre y confiadamente a Dios,
por medio de la fe en Cristo.
Me arrodillo ante el Padre, de quien procede toda paternidad en el cielo y en
la tierra, para que, conforme a los tesoros de su bondad, les conceda que su
Espíritu los fortalezca interiormente y que Cristo habite por la fe en
sus corazones. Así, arraigados y cimentados en el amor, podrán
comprender con todo el pueblo de Dios, la anchura y la longitud, la altura y
la profundidad del amor de Cristo, y experimentar ese amor que sobrepasa todo
conocimiento humano, para que así queden ustedes colmados con la plenitud
misma de Dios. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Pablo tiene conciencia de su pequeñez; sabe que su llamado apostólico fue una gracia inmerecida; por esa razón procura entregar gustosamente el evangelio a los paganos.
ACLAMACIÓN
(Mt 11, 29) R/. Aleluya, aleluya.
Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor, y aprendan de mí,
que soy manso y humilde de corazón. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 19, 31-37
Como
era el día de la preparación de la Pascua, para que los cuerpos
de los ajusticiados no se quedaran en la cruz el sábado, porque aquel
sábado era un día muy solemne, los judíos pidieron a Pilato,
que les quebraran las piernas y los quitaran de la cruz.
Fueron los soldados, le quebraron 'las piernas a uno y luego al otro de los
que habían sido crucificados con Jesús. Pero al llegar a Él,
viendo que ya había muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno
de los soldados le traspasó el costado con una lanza e inmediatamente
salió sangre y agua.
El que vio da testimonio de esto y su testimonio es verdadero y él sabe
que dice la verdad, para que también ustedes crean. Esto sucedió
para que se cumpliera lo que dice la Escritura: No le quebrarán ningún
hueso; y en otro lugar la Escritura dice: Mirarán al que traspasaron.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
El último golpe de la soldadesca pretendía acelerar la muerte. El testigo ocular afirma que brota sangre y agua, simbolismo de la vida nueva que nace del crucificado.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Ten en cuenta, Señor, el inefable amor del corazón de tu Hijo, pata que este don que te ofrecemos, sea agradable a tus ojos y sirva como expiación de nuestros pecados. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
El cual, con inmenso amor, se entregó por nosotros en la cruz e hizo
salir sangre y agua de su costado herido, de donde habrían de brotar
los sacramentos de la Iglesia, para que todos, atraídos hacia el corazón
abierto del Salvador, pudieran beber siempre, con gozo, de la fuente de la salvación.
Por eso, con los ángeles y con todos los santos te alabamos, diciendo
sin cesar: Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 7, 37-38)
Dice el Señor: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. De aquel que cree en mí, brotarán ríos de agua viva.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que este sacramento de caridad nos haga arder en un santo amor que, atrayéndonos siempre hacia tu Hijo, nos enseñe a reconocerlo en cada uno de nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
El Inmaculado Corazón de María
Santos: Silverio I, papa y mártir, y Florentina de Cartagena, abadesa.
Vísperas I del domingo: 4a semana del Salterio Memoria (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 12, 6)
Mi corazón se llena de alegría por el Salvador y entona al Señor un himno de acción de gracias por los bienes que me ha concedido.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que formaste en el corazón de la santísima Virgen María una digna morada al Espíritu Santo, ayúdanos, por su maternal intercesión, para que seamos cada vez menos indignos de que habites en nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 12, 1-10
Hermanos: Si hace falta
presumir (aunque nada se saca con ello), hablaré de las visiones y revelaciones
del Señor. Sé de un hombre que hace catorce años fue arrebatado
hasta el tercer cielo (si fue con el cuerpo o sin el cuerpo, no lo sé,
Dios lo sabe). Lo cierto es que ese hombre fue arrebatado al paraíso
(si fue con el cuerpo o sin el cuerpo, no lo sé, Dios lo Sabe). Y oyó
palabras misteriosas que el hombre no puede pronunciar.
De ese hombre sí podría gloriarme; pero en cuanto a mí,
sólo me gloriaré de mis debilidades. Si pretendiera, pues, gloriarme,
no sería insensato, diría la pura verdad. Pero me abstengo de
ello, no sea que alguien se forme de mí una idea superior a lo que en
mí ve o de mí escucha.
Y por eso, para que yo no me llene de soberbia por la sublimidad de las revelaciones
que he tenido, llevo una espina clavada en mi carne, un enviado de Satanás,
que me abofetea para humillarme. Tres veces le he pedido al Señor que
me libre de esto, pero Él me ha respondido: "Te basta mi gracia,
porque mi poder se manifiesta en la debilidad".
Así pues, de buena gana prefiero gloriarme de mis debilidades, para que
se manifieste en mí el poder de Cristo. Por eso me alegro de las debilidades,
los insultos, las necesidades, las persecuciones y las dificultades que sufro
por Cristo, porque cuando soy más débil, soy más fuerte.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Pablo alega un principio teológico paradójico, es decir, Dios demuestra su poder soberano valiéndose de instrumentos débiles. La riqueza de Dios se revela en la pequeñez de Saulo de Tarso.
Del salmo 33 R/. Haz la
prueba y verás qué bueno es el Señor.
Junto a aquellos que temen al Señor el ángel del Señor
acampa y los protege. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Dichoso el hombre que se refugia en Él. R/.
Que amen al Señor todos sus fieles, pues nada faltará a los que
lo aman. El rico empobrece y pasa hambre; a quien busca al Señor, nada
le falta. R/.
Escúchame, hijo mío: voy a enseñarte cómo amar al
Señor, para que puedas vivir y disfrutar la vida. R/.
ACLAMACIÓN
(cfr. Lc 2, 19) R/. Aleluya, aleluya.
Dichosa la Virgen María, que guardaba la palabra de Dios y la
meditaba en su corazón. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 2,41-51
Los padres de Jesús
solían ir cada año a Jerusalén para las festividades de
la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, fueron a la
fiesta, según la costumbre. Pasados aquellos días, se volvieron;
pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que
sus padres lo supieran. Creyendo que iba en la caravana, hicieron un día
de camino; entonces lo buscaron, y al no encontrado, regresaron a Jerusalén
en su busca.
Al tercer día lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores,
escuchándolos y haciéndoles preguntas: Todos los que oían
se admiraban de su inteligencia y de sus respuestas. Al vedo, sus padres se
quedaron atónitos y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por
qué te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te hemos estado
buscando llenos de angustia". Él les respondió. "¿Por
qué me andaban buscando? ¿No sabían que debo ocuparme en
las cosas de mi Padre?". Ellos no entendieron la respuesta que les dio.
Entonces volvió con ellos a Nazaret y siguió sujeto a su autoridad.
Su madre conservaba en su corazón todas aquellas cosas. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús es ciertamente hijo de José y María, pero además tiene por padre a Dios. Por esa razón decide aflojar el parentesco biológico, para atender los asuntos del Padre.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, que el sacrificio que vamos a ofrecerte en esta festividad de la Virgen María, sea agradable a tus ojos y nos alcance tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de Santa María Virgen
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 2, 19)
María conservaba todas aquellas palabras y las meditaba en su corazón.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que nos has hecho partícipes del memorial de nuestra redención, concédenos, por intercesión de María, la Madre de tu Hijo, participar más profundamente de tu vida y alegramos con la abundancia de tus bendiciones. Por Jesucristo, nuestro Señor.
XII DOMINGO ORDINARIO
Santos: Luis Gonzaga, religioso, y Raimundo de Barbastro, obispo. Beata Elena Kafka, mártir. (Verde)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 27. 8-9)
Firmeza es el Señor para su pueblo, defensa y salvación par Sus fieles. Sálvanos, Señor, vela sobre nosotros y guíanos por Siempre.
ORACIÓN COLECTA
Padre misericordioso, que nunca dejas de tu mano a quienes has hecho arraigar en tu amistad, concédenos vivir siempre movidos por tu amor y un filial temor de ofenderte. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de Job: 38, 1. 8-11
El Señor habló a Job desde la tormenta y le dijo: "Yo le puse límites al mar, cuando salía impetuoso del seno materno; yo hice de la niebla sus mantillas y de las nubes sus pañales; yo le impuse límites con puertas y cerrojos y le dije: 'Hasta aquí llegarás, no más allá. Aquí se romperá la arrogancia de tus olas' ". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Dios se encara con las acusaciones de Job y se manifiesta como el soberano del mundo, que ha impuesto límites y fronteras al océano y señorea sobre el universo entero.
Del salmo 106 R/. Demos
gracias al Señor por sus bondades.
Los que la mar surcaban con sus naves, por las aguas inmensas negociando, el
poder del Señor y sus prodigios en medio del abismo contemplaron. R/.
Habló el Señor y un viento huracanado las olas encrespó;
al cielo y al abismo eran lanzados, sobrecogidos de terror. R/.
Clamaron al Señor en tal apuro y Él los libró de sus congojas.
Cambió la tempestad por suave brisa y apaciguó las olas. R/.
Se alegraron al ver la mar tranquila y el Señor los llevó al puerto
anhelado. Den gracias al Señor por los prodigios que su amor por el hombre
ha realizado. R/.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 5, 14-17
Hermanos:
El amor de Cristo nos apremia, al pensar que si uno murió por todos,
todos murieron. Cristo murió por todos para que los que viven ya no vivan
para sí mismos, sino para aquel que murió y resucitó por
ellos.
Por eso nosotros ya no juzgamos a nadie con criterios humanos. Si alguna vez
hemos juzgado a Cristo con tales criterios, ahora ya no lo hacemos. El que vive
según Cristo es una creatura nueva; para él todo lo viejo ha pasado.
Ya todo es nuevo. Palabra de Dios. Te alabamos" Señor.
Síntesis concisa y plena. El cristiano es criatura nueva, humanidad nueva. El hombre viejo, carcomido por el egoísmo, ha muerto. Dios nos renueva en Cristo.
ACLAMACIÓN
(Lc 7. 16) R/. Aleluya, aleluya.
Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.
R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 4, 35-41
Un
día, al atardecer, Jesús dijo a sus discípulos: "Vamos
a la otra orilla del lago", Entonces los discípulos despidieron
a la gente y condujeron a Jesús en la misma barca en que estaba. Iban
además otras barcas.
De pronto se desató un fuerte viento y las olas se estrellaban contra
la barca y la iban llenando de agua. Jesús dormía en la popa,
reclinado sobre un cojín. Lo despertaron y le dijeron: "Maestro,
¿no te importa que nos hundamos?". Él se despertó,
reprendió al viento y dijo al mar: "¡Cállate, enmudece!".
Entonces el viento cesó y sobrevino una gran calma. Jesús les
dijo: "¿Por qué tenían tanto miedo? ¿Aún
no tienen fe?". Todos se quedaron espantados y se decían unos a
otros: "¿Quién es éste, a quien hasta el viento y
el mar obedecen?". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
El relato de la tempestad calmada muestra a Jesús sobreponiéndose al poder adverso del océano; esas aguas impetuosas representan de alguna manera el caos primordial.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza que vamos a ofrecerte, a fin de que purifique nuestros corazones y podamos corresponder a tu amor con nuestro amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio para los domingos del Tiempo ordinario.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 144, 15)
Los ojos de todos los hombres te miran, Señor, llenos de esperanza, y tú das a cada uno su alimento.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos has renovado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, concédenos que la participación en esta Eucaristía nos ayude a obtener la plenitud de la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- A comienzos de este siglo tomamos conciencia de la crisis energética, climática y ambiental que padecemos. La humanidad menosprecia el orden de la naturaleza y se deja llevar por la codicia desmedida y el afán de lucro. El deterioro de la creación es evidente. El caos reaparece en trastornos climáticos constantes. El hombre se endiosa al disponer arbitrariamente de los ecosistemas. Quienes confesamos a Dios Padre, creador de todo cuanto existe, recordamos que la naturaleza esta delante de nosotros como un regalo de Dios. Jesús, contiene el poder caótico de las aguas tempestuosas y restituye la calma. El "milagro" que nos urge multiplicar es el de la restauración del equilibrio entre la naturaleza y la humanidad.
Santos: Paulino de Nola, obispo; Juan Fisher, obispo y mártir, y Tomás Moro, mártir. Feria (Verde)
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Si 36,18-19)
Señor, concede la paz a los que en ti esperan; escucha las oraciones de tus hijos y guíanos por el camino de la justicia.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que cuidas de todos los hombres con amor paternal y diste a todos un origen idéntico, concédenos formar una sola familia en la que reine siempre el amor y la paz. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 12, 1-9
En aquellos días,
dijo el Señor a Abram.: "Deja tu país, a tu parentela y la
casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te mostraré. Haré
nacer de ti un gran pueblo y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre
y tú mismo serás una bendición. Bendeciré a los
que te bendigan, .maldeciré a los que te maldigan. En ti serán
bendecidos todos los pueblos de la tierra".
Abram partió, como se lo había ordenado el Señor, y con
él partió también Lot. Tenía Abram setenta y cinco
años cuando salió de Jarán. Abram llevó consigo
a Saray, su esposa, y a Lot, su sobrino, con todos los bienes que habían
acumulado y los esclavos que habían adquirido en Jarán, y salieron
en dirección a Canaán.
Llegaron a Canaán y Abram atravesó el país hasta la región
de Siquem y llegó a la encina de Moré. Por entonces habitaban
ahí los cananeos. El Señor se le apareció a Abram y le
dijo: "A tu descendencia le voy a dar esta tierra". Entonces Abram
edificó ahí un altar al Señor, que se le había aparecido.
De ahí pasó a las montañas, al oriente de Betel, y plantó
su tienda entre las ciudades de Betel, al poniente, y de Ay, al oriente. También
ahí le construyó un altar al Señor e invocó su nombre.
Luego se fue trasladando por etapas hacia el sur. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
Abrahán atiende con prontitud al exigente llamado de Dios. Se desvincula de los lazos que más lo atan; deja su tierra, su oficio y su familia, para marchar a donde Dios lo conduce.
Del salmo 32 R/. En el Señor
está nuestra esperanza.
Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, dichoso el pueblo que escogió
por suyo. Desde el cielo el Señor, atentamente, mira a todos los hombres.
R/.
Cuida el Señor de aquellos que lo temen y en su bondad confían;
los salva de la muerte y en épocas de hambre les da vida. R/.
En el Señor está nuestra esperanza, pues Él es nuestra
ayuda y nuestro amparo. Muéstrate bondadoso con nosotros, puesto que
en ti, Señor, hemos confiado. R/.
ACLAMACIÓN
(Hb 4, 12) R/. Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios es viva y eficaz, y descubre los pensamientos e
intenciones del corazón. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 7, 1-5
En
aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No juzguen y
no serán juzgados; porque así como juzguen los juzgarán
y con la medida que midan los medirán.
¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano y no te das cuenta
de la viga que tienes en el tuyo? ¿Con qué cara le dices a tu
hermano: 'Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo', cuando tú
llevas una viga en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la
viga que tienes en el ojo, y luego podrás ver bien para sacarle a tu
hermano la paja que lleva en el suyo". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
La tolerancia con los hermanos que nos lastiman y se equivocan es expresión de sensatez. La responsabilidad de juzgar la conducta ajena compete exclusivamente a Dios.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Te ofrecemos, Señor, bajo los signos sacramentales del pan y del vino, el sacrificio de tu Hijo, rey de la paz, para que este misterio de unidad y de amor, reafirme la fraternidad entre todos tus hijos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 5, 9)
Bienaventurados los que procuran la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concédenos, Señor, el espíritu de tu amor, a fin de que, alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, fomentemos entre todos los hombres la paz que Él mismo nos dejó. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Alicia de Alemania, emperatriz; Tomás Garnet, mártir, y José Cafasso, presbítero.
Misa matutina
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 118, 137. 124)
Eres justo, Señor, y rectos son tus mandamientos. Muéstrate bondadoso conmigo y ayúdame a cumplir tu voluntad.
ORACIÓN COLECTA
Señor, que te has dignado redimimos y hacemos hijos tuyos, míranos siempre con amor de Padre y haz que cuantos creemos en Cristo, obtengamos la verdadera libertad y la herencia eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 13, 2. 5-18
Abram era muy rico en ganado,
plata y oro. También Lot, que acompañaba a Abram, poseía
ovejas, vacas y tiendas. La tierra no era suficiente para los dos y ya no podían
vivir juntos, porque sus rebaños habían aumentado mucho. Hubo
pleitos entre los pastores de Abram y los de Lot. (Además, los cananeos
y los perezeos habitaban por entonces en el país).
Entonces Abram le dijo a Lot: "Que no haya pleitos entre tú y yo
ni entre nuestros pastores, pues tú y yo somos hermanos. Tienes todo
el país por delante. Sepárate de mí. Si te vas por la izquierda,
yo me iré por la derecha; y si tú tomas la derecha, yo tomaré
la izquierda”.
Lot levantó los ojos y vio que todo el valle del Jordán, hasta
llegar a Soar, era de regadío (esto sucedía antes de que el Señor
destruyera a Sodoma y Gomorra); era como el paraíso o como la región
fértil de Egipto. Entonces Lot escogió todo el valle del Jordán
y se trasladó al oriente, y así se apartaron el uno del otro.
Abram se estableció en Canaán, y Lot en las ciudades del valle,
donde plantó sus tiendas hasta Sodoma. Los habitantes de Sodoma eran
malvados y pecaban gravemente contra el Señor.
Después de que Lot se separó, el Señor le dijo a Abram:
"Alza tus ojos y, desde el lugar en donde estás, mira hacia el norte
y el sur, hacia el oriente y el poniente. Pues bien, toda la tierra que ves
te la voy a dar a ti y a tus descendientes para siempre. Voy a hacer a tu descendencia
tan numerosa como el polvo de la tierra: el que pueda contar el polvo de la
tierra, podrá contar a tus descendientes. Anda, recorre el país
a lo largo y a lo ancho, porque te lo voy a dar a ti". Y Abram fue a plantar
sus tiendas en el encinar de Mambré, en Hebrón y construyó
ahí un altar al Señor. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
Abrahán es generoso con su sobrino Lot y le deja escoger la tierra de regadío. Dios premia la generosidad de Abrahán y le promete bendecirlo con tierra y descendencia numerosas.
Del salmo 14 R/. ¿Quién
será grato a tus ojos, Señor?
El hombre que procede honradamente y obra con justicia; el que es sincero en
todas sus palabras y con su lengua a nadie desprestigia. R/.
Quien no hace mal al prójimo ni difama al vecino; quien no ve con aprecio
a los malvados, pero honra a quienes temen al Altísimo. R/.
Quien presta sin usura y quien no acepta soborno en perjuicio de inocentes,
ése será agradable a, los ojos de Dios eternamente. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 8, 12) R/. Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá
la luz de la vida. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 7, 6. 12-14
En aquel tiempo, Jesús
dijo a sus discípulos: "No den a los perros las cosas santas ni
echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan
contra ustedes y los despedacen.
Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto
se resumen la ley y los profetas.
Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino
que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él.
Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino
que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran!".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Tal recomendación es llamada, con toda razón, la "regla de oro". Tenemos que adelantamos a ofrecer a los demás el respeto y la amabilidad que deseamos recibir.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, fuente de la paz y del amor sincero, concédenos glorificarte por estas ofrendas, y unimos fielmente a ti por la participación en esta Eucaristía Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 41. 2-3)
Como la cierva busca el agua de los ríos, así, sedienta, mi alma te busca a ti, Dios mío.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Tú que nos has instruido con tu palabra y alimentado con tu Eucaristía, concédenos, Señor, aprovechar estos dones para que vivamos aquí unidos a tu Hijo y podamos, después, participar de su vida inmortal. Por Jesucristo, nuestro Señor.
La Natividad de San Juan Bautista, profeta precursor.
Santos: José Yuan de China, mártir, y Simplicio de Autum, obispo. Solemnidad (Blanco)
Misa vespertina de la vigilia.
Esta misa se utiliza en la tarde del 23 de junio, antes o después de las primeras Vísperas de la solemnidad.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Lc 1. 15. 14)
El ángel dijo a Zacarías: Tu hijo será grande ante el Señor y desde el seno de su madre quedará lleno del Espíritu Santo y muchos se alegrarán con su nacimiento.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Conduce, Señor, a tu pueblo por el camino del arrepentimiento y de la rectitud que predicó san Juan Bautista, a fin de que pueda llegar con seguridad al encuentro de tu Hijo, Jesucristo, que vive y reina contigo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Jeremías: 1, 4-10
En tiempo de Josías,
el Señor me dirigió estas palabras: "Desde antes de formarte
en el seno materno, te conozco; desde antes de que nacieras, te consagré
profeta para las naciones”.
Yo le contesté: "Pero, Señor mío, yo no sé
expresarme, porque apenas soy un muchacho".
El Señor me dijo: "No digas que eres un muchacho, pues irás
a donde yo te envíe y dirás lo que yo te mande. No tengas miedo,
porque yo estoy contigo para protegerte", lo dice el Señor.
El Señor extendió entonces su brazo, con su mano me tocó
la boca y me dijo: "Desde hoy pongo mis palabras en tu boca y te doy autoridad
sobre pueblos y reyes, para que arranques y derribes para que destruyas y deshagas,
para que edifiques y plantes". Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
El Siervo está rebosante de confianza en Dios, asume su misión con entusiasmo. Es un profeta de palabras vibrantes que anunciará la fidelidad de Dios a todas las naciones.
Del salmo 70 R/. Desde el
seno de mi madre tú eres mi apoyo.
Señor, tú eres mi esperanza, que no quede yo jamás defraudado.
Tú, que eres justo, ayúdame y defiéndeme; escucha mi oración
y ponme a salvo. R/.
Sé para mí un refugio, ciudad fortificada en que me salves. Y
pues eres mi auxilio y mi defensa, líbrame, Señor, de los malvados.
R/.
Señor, tú eres mi esperanza; desde mi juventud en ti confió.
Desde que estaba en el seno de mi madre, yo me apoyaba en ti y tú me
sostenías. R/.
Yo proclamaré siempre tu justicia ya todas horas, tu misericordia. Me
enseñaste a alabarte desde niño y seguir alabándote es
mi orgullo. R/.
Lectura de la primero carta del apóstol san Pedro: 1, 8-12
Hermanos: Ustedes no han visto a Cristo Jesús y, sin embargo, lo aman; al creer en Él ahora, sin verlo, se llenan de una alegría radiante e indescriptible, seguros de alcanzar la salvación de sus almas, que es la meta de la fe. Los profetas, cuando predijeron la gracia destinada a ustedes, investigaron también profundamente acerca de la salvación de ustedes. Ellos trataron de descubrir en qué tiempo y en qué circunstancias se habrían de verificar las indicaciones que el Espíritu de Cristo, que moraba en ellos, les había revelado sobre los sufrimientos de Cristo y el triunfo glorioso que los seguiría. Pero se les dio a conocer que ellos no verían lo que profetizaban, sino que estaba reservado para nosotros. Todo esto les ha sido anunciado ahora a ustedes, por medio de aquellos que les han predicado el Evangelio con la fuerza del Espíritu Santo, enviado del cielo, y ciertamente es algo que los ángeles anhelan contemplar. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN
(cfr. Jn 1, 7; Lc 1, 17) R/. Aleluya, aleluya.
Él vino para dar testimonio de la luz y prepararle al Señor
un pueblo dispuesto a recibirlo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 1, 5-17.
Hubo
en tiempo de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, del
grupo de Abías, casado con una descendiente de Aarón, llamada
Isabel. Ambos eran justos a los ojos de Dios, pues vivían irreprochablemente,
cumpliendo los mandamientos y disposiciones del Señor. Pero no tenían
hijos, porque Isabel era estéril y los dos, de avanzada edad.
Un día en que le correspondía a su grupo desempeñar ante
Dios los oficios sacerdotales, le tocó a Zacarías, según
la costumbre de los sacerdotes, entrar al santuario del Señor para ofrecer
el incienso, mientras todo el pueblo estaba afuera, en oración, a la
hora de la incensación.
Se le apareció entonces un ángel del Señor, de pie, a la
derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó
y un gran temor se apoderó de él. Pero el ángel le dijo:
"No temas, Zacarías, porque tu súplica ha sido escuchada.
Isabel, tu mujer, te dará un hijo, a quien le pondrás el nombre
de Juan. Tú te llenarás de alegría y regocijo, y otros
muchos se alegrarán también de su nacimiento, pues él será
grande a los ojos del Señor; no beberá vino ni licor, y estará
lleno del Espíritu Santo, ya desde el seno de su madre. Convertirá
a muchos israelitas al Señor; irá delante del Señor con
el espíritu y el poder de Elías, para convertir los corazones
de los padres hacia sus hijos, dar a los rebeldes la cordura de los justos y
prepararle así al Señor un pueblo dispuesto a recibido".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor esos.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, que vamos a celebrar en esta festividad de san Juan Bautista, nos impulse y nos ayude, Señor, a morir a nuestros pecados y a vivir renovados por tu gracia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias, siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor
nuestro.
Ya que en la persona de su precursor, Juan el Bautista, podemos alabar tu magnificencia,
que lo distinguió con particular honor entre todos los hombres.
Él fue, en su nacimiento, ocasión de gran júbilo y aun
antes de nacer, saltó de gozo por la visita del Salvador.
Sólo a él fue dado entre todos los profetas presentar al Cordero,
Redentor del mundo.
Bautizó con el agua, que habría de quedar santificada, al mismo
autor del Bautismo, por quien mereció dar el testimonio supremo de su
sangre.
Por eso, unidos a los ángeles, te aclamamos llenos de alegría:
Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 1, 68)
Bendito sea el Señor Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por intercesión de san Juan Bautista que nos anunció al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, haz Señor, que esta Eucaristía nos obtenga tu perdón y tu paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Misa del día
ANTÍFONA DE ENTRADA (Jn 1, 6-7; Lc 1, 17)
Vino un hombre enviado por Dios y su nombre era Juan. Vino para dar testimonio de la luz, y prepararle al Señor un pueblo dispuesto a recibirlo.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que enviaste a san Juan Bautista para prepararle a Cristo, el Señor, un pueblo dispuesto a recibirlo, alegra ahora a tu Iglesia con la abundancia de los dones del Espíritu y guíala por el camino de la salvación y de la paz. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Isaías: 49, 1-6
Escúchenme, islas;
pueblos lejanos, atiéndanme. El Señor me llamó desde el
vientre de mi madre; cuando aún estaba yo en el seno materno, Él
pronunció mi nombre.
Hizo de mi boca una espada filosa, me escondió en la sombra de su mano,
me hizo flecha puntiaguda, me guardó en su aljaba y me dijo: "Tú
eres mi siervo, Israel; en ti manifestaré mi gloria". Entonces yo
pensé: "En vano me he cansado, inútilmente he gastado mis
fuerzas; en realidad mi causa estaba en manos del Señor, mi recompensa
la tenía mi Dios".
Ahora habla el Señor, el que me formó desde el seno materno, para
que fuera su servidor, para hacer que Jacob volviera a El y congregar a Israel
en torno suyo -tanto así me honró el Señor y mi Dios fue
mi fuerza-. Ahora, pues, dice el Señor: "Es poco que seas mi siervo
sólo para restablecer a las tribus de Jacob y reunir a los sobrevivientes
de Israel; te voy a convertir en luz de las naciones, para que mi salvación
llegue hasta los últimos rincones de la tierra". Palabra
de Dios, Te alabamos, Señor.
Del salmo 138 R/. Te doy
gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.
Tú me conoces, Señor, profundamente: tú conoces cuándo
me siento y me levanto, desde lejos sabes mis pensamientos, tú observas
mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares. R/.
Tú formaste mis entrañas, me tejiste en el seno materno. Te doy
gracias por tan grandes maravillas; soy un prodigio y tus obras son prodigiosas.
R/.
Conocías plenamente mi alma; no se te escondía mi organismo, cuando
en lo oculto me iba formando y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R/.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 13, 22-26
En aquellos días,
Pablo les dijo a los judíos: "Hermanos: Dios les dio a nuestros
padres como rey a David, de quien hizo esta alabanza: He hallado a David, hijo
de Jesé, hombre según mi corazón, quien realizará
todos mis designios.
Del linaje de David, conforme a la promesa, Dios hizo nacer para Israel un salvador:
Jesús. Juan preparó su venida, predicando a todo el pueblo de
Israel un bautismo de penitencia, y hacia el final de su vida, Juan decía:
'Yo no soy el que ustedes piensan. Después de mí viene uno a quien
no merezco desatarle las sandalias'.
Hermanos míos, descendientes de Abraham, y cuantos temen a Dios: Este
mensaje de salvación les ha sido enviado a ustedes". Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Juan Bautista realiza una actividad profética, preparando al pueblo de Israel para que se convierta y acoja al salvador definitivo que Dios le traería en Jesús.
ACLAMACIÓN
(Lc 1, 76) R/. Aleluya, aleluya.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor a preparar sus caminos. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 1, 57-66. 80
Por
aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un
hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le
había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.
A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían
poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles:
"No. Su nombre será Juan". Ellos le decían: "Pero
si ninguno de tus parientes se llama así”.
Entonces le preguntaron por señas al padre cómo quería
que se llamara el niño. Él pidió una tablilla y escribió:
"Juan es su nombre". Todos se quedaron extrañados. En ese momento
a Zacarías se le soltó la lengua, recobró el habla y empezó
a bendecir a Dios.
Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos y en toda la región
montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de
ello se preguntaban impresionados: "¿Qué va a ser de este
niño?". Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios
estaba con él.
El niño se iba desarrollando físicamente y su espíritu
se iba fortaleciendo, y vivió en el desierto hasta el día en que
se dio a conocer al pueblo de Israel. Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
El nacimiento de Juan presagia acontecimientos maravillosos. Del vientre de una anciana estéril y un hombre anciano, nacerá el profeta que develará el camino del Señor.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, este sacrificio que vamos a ofrecerte para celebrar el nacimiento de san Juan Bautista, quien anunció la venida de nuestro Salvador y señaló su presencia entre los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias, siempre y en todo lugar,
Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor
nuestro.
Ya que en la persona de su precursor, Juan el Bautista, podemos alabar tu magnificencia,
que lo distinguió con particular honor entre todos los hombres.
Él fue, en su nacimiento, ocasión de gran júbilo y aun
antes de nacer, saltó de gozo por la visita del Salvador.
Sólo a él fue dado entre todos los profetas presentar al Cordero,
Redentor del mundo.
Bautizó con el agua, que habría de quedar santificada, al mismo
autor del Bautismo, por quien mereció dar el testimonio supremo de su
sangre.
Por eso, unidos a los ángeles, te aclamamos llenos de alegría:
Santo, Santo, Santo...
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 1, 78)
Por la misericordia entrañable de nuestro Dios, nos ha visitado la luz que nace de lo alto.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que la comunión que hemos recibido al celebrar el nacimiento del precursor de tu Hijo, renueve en nosotros el amor y la fidelidad a Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 109, 4)
El Señor lo ha jurado y el Señor no se retracta. Tú eres sacerdote para siempre, como lo es Melquisedec.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que para gloria tuya y salvación nuestra constituiste a Cristo sumo y eterno sacerdote, concede al pueblo redimido con su sangre obtener, por la participación en este memorial, los frutos de la muerte y resurrección de tu Hijo, que vive y reina contigo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 16, 1-12. 15-16
Por aquel entonces, Saray,
esposa de Abram, no le había dado hijos a éste; pero tenía
una esclava egipcia, que se llamaba Agar. Saray le dijo entonces a Abram: "El
Señor me ha hecho estéril. Acércate, pues, a mi esclava,
a ver si por medio de ella puedo tener hijos". Y Abram siguió el
consejo de Saray. Así, a los diez años de vivir Abram en Canaán,
Saray, su esposa, tomó a su esclava Agar, la egipcia, y se la dio por
mujer a Abram. Él se acercó a Agar y ella concibió. Pero
luego, al verse encinta, Agar miraba con desprecio a su señora.
Entonces Saray le dijo a Abram: "Tú eres el responsable de esta
ofensa. Yo puse en tus brazos a mi esclava y ahora ella, al verse encinta, me
mira con desprecio. Que el Señor juzgue entre tú y yo". Abram
le respondió a Saray: "Tu esclava está a tu disposición.
Haz con ella lo que tú quieras". Entonces Saray trató tan
mal a Agar, que ésta se escapó.
El ángel del Señor encontró a Agar junto a un manantial
del desierto, el que está en el camino de Shur, y le dijo: "Agar,
esclava de Saray, ¿de dónde vienes y a dónde vas?".
Ella le respondió: "Ando huyendo de Saray, mi señora".
El ángel del Señor le dijo: "Vuelve a la casa de tu señora
y sométete a ella". Y el ángel del Señor añadió:
"Voy a hacer tan numerosa tu descendencia, que no se podrá contar.
Mira, estás encinta y darás a luz un hijo, a quien llamarás
Ismael, porque el Señor te ha escuchado en tu aflicción. Será
como un potro salvaje: luchará contra todos, y todos contra él,
y vivirá separado de sus hermanos”.
Agar le dio un hijo a Abram, y Abram llamó Ismael al hijo que Agar le
había dado. Abram tenía ochenta y seis años cuando Agar
dio a luz a Ismael. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La bendición comienza a hacerse efectiva con el nacimiento de Ismael. Las pruebas y la desolación de Hagar son superadas cuando invoca el nombre del Señor.
Del salmo 105 R/. Demos
gracias al Señor, porque es bueno.
Demos gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
¿Quién podrá contar las hazañas del Señor
y alabado como El merece? R/.
Dichosos los que cumplen la ley y obran siempre conforme a la justicia. Por
el amor que tienes a tu pueblo, acuérdate de nosotros, Señor,
y sálvanos. R/.
Sálvanos, Señor, para que veamos la dicha de tus escogidos y nos
alegremos y nos gloriemos junto con el pueblo que te pertenece. R/.
ACLAMACIÓN
(Jn 14, 23) R/. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará
y haremos en él nuestra morada, dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 7, 21-29
En
aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No todo el que
me diga: '¡Señor, Señor!', entrará en el Reino de
los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los
cielos. Aquel día muchos me dirán: '¡Señor, Señor!,
¿no hemos hablado y arrojado demonios en tu nombre y no hemos hecho,
en tu nombre, muchos milagros?'. Entonces yo les diré en su cara: 'Nunca
los he conocido. Aléjense de mí, ustedes, los que han hecho el
mal'. El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica,
se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino
la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra
aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica,
se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino
la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella
casa y la arrasaron completamente”.
Cuando Jesús terminó de hablar, la gente quedó asombrada
de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como
los escribas. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Todos los que ejercemos un ministerio profético debemos aplicamos tan prudente exhortación. El cristiano verdaderamente sensato pone en práctica lo que enseña y predica.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristía, porque cada vez que celebramos el memorial del sacrificio de tu Hijo, se lleva a cabo la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Co 11, 24-25)
Éste es mi Cuerpo, que se da por ustedes. Este cáliz es la nueva alianza establecida por mi Sangre; cuantas veces lo beban, háganlo en memoria mía, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos has concedido el gozo de participar en esta Eucaristía, memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, haz que, unidos siempre a Él, vivamos como verdaderos hijos tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Ga 6, 14)
Que nuestra única gloria sea la cruz de nuestro Señor Jesucristo, en quien está nuestra salvación, nuestra vida y resurrección y por quien hemos sido redimidos y liberados.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que quisiste que tu Hijo muriera en la Cruz para salvar a todos los hombres, concédenos aceptar por su amor la cruz del sufrimiento aquí en la tierra, para poder gozar en el cielo los frutos de su redención. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 17, 1. 9-10. 15-22
Cuando Abram tenía
noventa y nueve años, se le apareció el Señor y le dijo:
"Yo soy el Dios todopoderoso. Camina en mi presencia y séme fiel.
Cumple mi alianza tú y tu posteridad, de generación en generación.
La alianza que hago contigo y tus descendientes, y que tienen que cumplir, consiste
en que todos sus hijos varones serán circuncidados".
Saray, tu esposa, ya no se llamará Saray, sino Sara. La bendeciré
y ella te dará un hijo, y yo lo bendeciré; de él nacerán
pueblos y reyes de naciones".
Abraham se postró en tierra y se puso a reír, diciendo en su interior:
"¿Podrá un hombre de cien años tener un hijo, y Sara,
a sus noventa, podrá dar a luz?".
Entonces Abraham le dijo a Dios: "Me conformo con que le conserves la vida
a Ismael". Dios le respondió: "Sara, tu esposa, te dará
un hijo y le pondrás por nombre Isaac. Con él y con sus descendientes
estableceré mi alianza, una alianza perpetua.
En cuanto a Ismael, también te he escuchado. Lo bendeciré, lo
engrandeceré y haré que su descendencia sea muy numerosa; engendrará
doce príncipes y será padre de un gran pueblo. Pero mi alianza
la estableceré con Isaac, el que Sara te dará a luz el año
que viene, por estas fechas".
Y cuando Dios terminó de hablar con Abraham, se retiró. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Dios reafirma incesantemente sus promesas a Abrahán. El patriarca no pierde la esperanza a pesar de su avanzada edad y Dios establece con él un pacto solemne.
Del salmo 127 R/. Dichoso
el que teme al Señor y sigue sus caminos.
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos; comerá del fruto
de su trabajo, será dichoso, le irá bien. R/.
Su mujer, como vid fecunda, en medio de su casa; sus hijos, como renuevos de
olivo, alrededor de su mesa. R/.
Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor: "Que
el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida". R/.
ACLAMACIÓN
(Mt 8, 17) R/. Aleluya, aleluya.
Cristo hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros
dolores. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 8, 14
En
aquel tiempo, cuando Jesús bajó de la montaña, lo iba siguiendo
una gran multitud. De pronto se le acercó un leproso, se postró
ante Él y le dijo: "Señor, si quieres, puedes curarme".
Jesús extendió la mano y lo tocó, diciéndole: "Sí
quiero, queda curado".
Inmediatamente quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo: "No
le vayas a contar esto a nadie. Pero ve ahora a presentarte al sacerdote y lleva
la ofrenda prescrita por Moisés para probar tu curación".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús tiene la voluntad y el poder de sanar al leproso. Al sanarlo le devuelve no sólo la salud corporal, sino también la posibilidad de convivir dignamente con la comunidad.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, que este sacrificio que Cristo te ofreció sobre la Cruz para borrar los pecados del mundo, nos purifique ahora de todas nuestras culpas. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 12, 32)
Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor nuestro Jesucristo, tú que nos has redimido por medio de tu Cruz y nos has hecho partícipes de tu Cuerpo y de tu Sangre, concédenos participar también de la gloria de tu resurrección. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro
Santos: San Cirilo de Alejandría, doctor de la Iglesia. Beata Margarita Bays, laica.
Vísperas I del domingo: 1a semana del Salterio Memoria libre (Blanco)
ANTÍFONA DE ENTRADA
Dichosa tú, Virgen María, que llevaste en tu seno al creador del universo; diste a luz al que te creó, y permaneces Virgen para Siempre.
ORACIÓN COLECTA
Señor nuestro Jesucristo, que en tu santísima Madre, la Virgen María, has querido damos una madre dispuesta siempre a socorrernos, concédenos, por su intercesión maternal, experimentar en nosotros los frutos de tu redención. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 18,1-15
Un día, el Señor
se le apareció a Abraham en el encinar de Mambré. Abraham estaba
sentado en la entrada de su tienda, a la hora del calor más fuerte. Levantando
la vista, vio de pronto a tres hombres que estaban de pie ante él. Al
verlos, se dirigió a ellos rápidamente desde la puerta de la tienda,
y postrado en tierra, dijo:
"Señor mío, si he hallado gracia a tus ojos, te ruego que
no pases junto a mí sin detenerte. Haré que traigan un poco de
agua para que se laven los pies y descansen a la sombra de estos árboles;
traeré pan para que recobren las fuerzas y después continuarán
su camino, pues sin duda para eso han pasado junto a su siervo".
Ellos le contestaron: "Está bien. Haz lo que dices". Abraham
entró rápidamente en la tienda donde estaba Sara, y le dijo: "Date
prisa, toma tres medidas de harina, amásalas y cuece unos panes".
Luego Abraham fue corriendo al establo, escogió un ternero y se lo dio
a un criado para que lo matara y lo preparara. Cuando el ternero estuvo asado,
tomó requesón y leche y lo sirvió todo a los forasteros.
Él permaneció de pie junto a ellos, bajo el árbol, mientras
comían. Ellos le preguntaron: "¿Dónde está
Sara, tu mujer?". Él respondió: "Allá, en la
tienda". Uno de ellos le dijo: "Dentro de un año volveré
sin falta a visitarte por estas fechas; para entonces, Sara, tu mujer, habrá
tenido un hijo”.
Sara estaba escuchando detrás de la puerta de la tienda. (Abraham y Sara
eran ya muy ancianos, y a Sara le había cesado su regla). Sara se rió
por lo bajo y pensó: "Siendo yo tan vieja y mi marido un anciano,
¿podré experimentar el placer?".
Entonces el Señor le dijo a Abraham: "¿Por qué se
ha reído Sara y ha dicho: '¿Será cierto que voy a dar a
luz, siendo ya tan vieja?' ¿Acaso hay algo difícil para Dios?
El año que viene, en el plazo señalado, volveré a visitarte,
y Sara tendrá un hijo". Sara dijo entonces, asustada: "No me
estaba riendo". Pero el Señor replicó: "No lo niegues;
sí te estabas riendo". Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
Los mensajeros que visitan a Abrahán en el encinar de Mamré son portadores de alegres noticias. El Dios todopoderoso le dará en un plazo corto al hijo prometido.
Lucas 1 R/. El Señor
se acordó de su misericordia.
Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo
en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava. R/.
Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho
en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre. R/.
Su misericordia llega de generación en generación a los que lo
temen. A los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió
sin nada. R/.
Acordándose de su misericordia, vino en ayuda de Israel, su siervo, como
lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia,
para siempre. R/.
ACLAMACIÓN
(Mt 8, 17) R/. Aleluya, aleluya.
Cristo hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros
dolores. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Maleo: 8, 5-17
En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó
un oficial romano y le dijo: "Señor, tengo en mi casa un criado
que está en cama, paralítico, y sufre mucho". Él le
contestó: "Voy a curado".
Pero el oficial le replicó: "Señor, yo no soy digno de que
entres en mi casa; con que digas una sola palabra, mi criado quedará
sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes;
cuando le digo a uno: '¡Ve!', él va; al otro: '¡Ven!', y
viene; a mi criado: '¡Haz esto!', y lo hace".
Al oír aquellas palabras, se admiró Jesús y dijo a los
que lo seguían: "Yo les aseguro que en ningún israelita he
hallado una fe tan grande. Les aseguro que muchos vendrán de oriente
y de occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de
los cielos. En cambio, a los herederos del Reino los echarán fuera, a
las tinieblas. Ahí será el llanto y la desesperación".
Jesús le dijo al oficial romano: "Vuelve a tu casa y que se te cumpla
lo que has creído". Y en aquel momento se curó el criado.
Al llegar Jesús a la casa de Pedro, vio a la suegra de éste en
cama, con fiebre. Entonces la tomó de la mano y desapareció la
fiebre. Ella se levantó y se puso a servirles.
Al atardecer le trajeron muchos endemoniados. Él expulsó a los
demonios con su palabra y curó a todos los enfermos. Así se cumplió
lo dicho por el profeta Isaías: El hizo suyas nuestras debilidades y
cargó con nuestros dolores. Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
Este episodio prefigura las numerosas conversiones de hombres y mujeres paganas. Los que se adhieran de corazón a Jesús serán incorporados con todo derecho al banquete del reino.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, te rogamos, Señor, que la ofrenda que te presentamos nos transforme, por tu gracia, en oblación viva y continua. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 1. 49)
Ha hecho en mí maravillas el Todopoderoso, cuyo nombre es santo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Ya que participamos de la redención eterna, te pe dimos, Señor, que al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, nos gloriemos de la plenitud de tu gracia y sintamos los efectos de tu obra redentora. Por Jesucristo, nuestro Señor.
XIII DOMINGO ORDINARIO
Santos: Irineo de Lyon, obispo; Vicenta Gerosa, fundadora, y Pablo I, papa. (Verde)
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 46, 2)
Pueblos todos, aplaudan; aclamen al Señor con gritos de júbilo.
ORACIÓN COLECTA
Padre de bondad, que por medio de tu gracia nos has hecho hijos de la luz, concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de la Sabiduría: 1, 13-15; 2, 23-24
Dios no hizo la muerte, ni se recrea en la destrucción de los vivientes. Todo lo creó para que subsistiera. Las creaturas del mundo son saludables; no hay en ellas veneno mortal. Dios creó al hombre para que nunca muriera, porque lo hizo a imagen y semejanza de sí mismo; mas por envidia del diablo entró la muerte en el mundo y la experimentan quienes le pertenecen. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Dios nos llama para participar
de su vida. El acceso a la vida se abre a aquellos que practican y aman la justicia,
a la vez que viven conforme a la sabiduría divina.
Del salmo 29 R/. Te alabaré, Señor, eternamente.
Te alabaré, Señor, pues no dejaste que se rieran de mí
mis enemigos. Tú, Señor, me salvaste de la muerte y a punto de
morir, me reviviste. R/.
Alaben al Señor quienes lo aman, den gracias a su nombre, porque su ira
dura un solo instante y su bondad, toda la vida. El llanto nos visita por la
tarde; por la mañana, el júbilo. R/.
Escúchame, Señor, y compadécete; Señor, ven en mi
ayuda. Convertiste mi duelo en alegría, te alabaré por eso eternamente.
R/.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 8, 7. 9. 13-15
Hermanos: Ya que ustedes
se distinguen en todo: en fe, en palabra, en sabiduría, en diligencia
para todo y en amor hacia nosotros, distínganse también ahora
por su generosidad.
Bien saben lo generoso que ha sido nuestro Señor Jesucristo, que siendo
rico, se hizo pobre por ustedes, para que ustedes se hicieran ricos con su pobreza.
No se trata de que los demás vivan tranquilos, mientras ustedes están
sufriendo. Se trata, más bien, de aplicar durante nuestra vida una medida
justa; porque entonces la abundancia de ustedes remediará las carencias
de ellos, y ellos, por su parte, los socorrerán a ustedes en sus necesidades.
En esa forma habrá un justo medio, como dice la Escritura: Al que recogía
mucho, nada le sobraba; al que recogía poco, nada le faltaba.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El ideal que subyace a esta exhortación es la igualdad relativa. Cada hermano recibirá conforme a su necesidad. Cuando esa igualdad se descomponga habrá que reestablecerla.
ACLAMACIÓN
(cfr. 2 Tm 1, 10) R/. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro Salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer
la vida por medio del Evangelio. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 5, 21-43
En aquel tiempo, cuando
Jesús regresó en la barca al otro lado del lago, se quedó
en la orilla y ahí se le reunió mucha gente. Entonces se acercó
uno de los jefes de la sinagoga, llamado Jairo. Al ver a Jesús, se echó
a sus pies y le suplicaba con insistencia: "Mi hija está agonizando.
Ven a imponerle las manos para que se cure y viva". Jesús se fue
con él, y mucha gente lo seguía y lo apretujaba.
Entre la gente había una mujer que padecía flujo de sangre desde
hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos
y había gastado en eso toda su fortuna, pero en vez de mejorar, había
empeorado. Oyó hablar de Jesús, vino y se le acercó por
detrás entre la gente y le tocó el manto, pensando que, con sólo
tocarle el vestido, se curaría. Inmediatamente se le secó la fuente
de su hemorragia y sintió en su cuerpo que estaba curada.
Jesús notó al instante que una fuerza curativa había salido
de Él, se volvió hacia la gente y les preguntó: "¿Quién
ha tocado mi manto?". Sus discípulos le contestaron: "Estás
viendo cómo te empuja la gente y todavía preguntas: '¿Quién
me ha tocado?'". Pero Él seguía mirando alrededor, para descubrir
quién había sido. Entonces se acercó la mujer, asustada
y temblorosa, al comprender lo que había pasado; se postró a sus
pies y le confesó la verdad. Jesús la tranquilizó, diciendo:
"Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y queda sana de tu enfermedad”.
Todavía estaba hablando Jesús, cuando unos criados llegaron de
casa del jefe de la sinagoga para decirle a éste: "Ya se murió
tu hija. ¿Para qué sigues molestando al Maestro?". Jesús
alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga:
"No temas, basta que tengas fe". No permitió que lo acompañaran
más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.
Al llegar a la casa del jefe de la sinagoga, vio Jesús el alboroto de
la gente y oyó los llantos y los alaridos que daban. Entró y les
dijo: "¿Qué significa tanto llanto y alboroto? La niña
no está muerta, está dormida". Y se reían de Él.
Entonces Jesús echó fuera a la gente, y con los padres de la niña
y sus acompañantes, entró a donde estaba la niña. La tomó
de la mano y le dijo: "¡Talitá, kum!", que significa:
"¡Oyeme, niña, levántate!". La niña, que
tenía doce años, se levantó inmediatamente y se puso a
caminar. Todos se quedaron asombrados. Jesús les ordenó severamente
que no lo dijeran a nadie y les mandó que le dieran de comer a la niña.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Dos mujeres segregadas de la comunidad religiosa de Israel. Jesús las sana y les restituye la dignidad perdida. Ahora pueden mirar de frente a los suyos y alabar al Dios que las sanó.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristía por medio de la cual tú te dignas hacemos partícipes de los frutos de la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio para los domingos del Tiempo ordinario.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 17, 20-21)
Padre, te ruego por ellos, para que sean uno en nosotros, a fin de que el mundo crea que tú me has enviado, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que hemos ofrecido en sacrificio y recibido en comunión, sean para nosotros principio de vida nueva, a fin de que, unidos a ti por el amor, demos frutos que permanezcan para siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO.- La función de las mujeres en la Iglesia sigue siendo un asunto urgente que demanda reflexión y diálogo. Ellas son las principales testigos y transmisoras de la fe desde el alba misma de la resurrección. El testimonio decidido de María Magdalena y el grupo de mujeres que la acompañan anima a los apóstoles a buscar con otros ojos al crucificado. Quienes confesamos a Jesús como Señor necesitamos reconocer que numerosas catequistas, madres de familia, tías solteras y abuelas ejercen un testimonio incansable de fe y amor a Dios. Reconocido o no, el suyo sigue siendo un ministerio profético que mantiene viva la esperanza en Jesús resucitado. Estas dos mujeres de las que nos habla el evangelio son incorporadas por Jesús a la sociedad israelita. Jesús mantiene actitudes compasivas e incluyentes, sin hacer distinción alguna de sexo, raza o condición social.
Esta Misa se utiliza la tarde del 28 de junio, antes o después de las primeras Vísperas de la solemnidad.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Celebremos con alegría la fiesta de san Pedro, el príncipe de los Apóstoles, y de san Pablo, el Apóstol de los gentiles, porque ellos nos trasmitieron el Evangelio de Cristo.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que quisiste confiar a tus santos Apóstoles Pedro y Pablo, la misión de guiar y proteger los primeros pasos de tu Iglesia, concédenos, por su poderosa intercesión, la ayuda necesaria para alcanzar la salvación eterna. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 3, 1-10
En aquel tiempo, Pedro y
Juan subieron al templo para la oración vespertina, a eso de las tres
de la tarde. Había allí un hombre lisiado de nacimiento, a quien
diariamente llevaban y ponían ante la puerta llamada la "Hermosa",
para que pidiera limosna a los que entraban en el templo.
Aquel hombre, al ver a Pedro y a Juan cuando iban a entrar, les pidió
limosna. Pedro y Juan fijaron en él los ojos, y Pedro le dijo:
"Míranos". El hombre se quedó mirándolos en espera
de que le dieran algo. Entonces Pedro le dijo: "No tengo ni oro ni plata,
pero te voy a dar lo que tengo: En el nombre de Jesucristo Nazareno, levántate
y camina". Y, tomándolo de la mano, lo incorporó.
Al instante sus pies y sus tobillos adquirieron firmeza. De un salto se puso
de pie, empezó a andar y entró con ellos al templo caminando,
saltando y alabando a Dios.
Todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios, y al darse cuenta de que era
el mismo que pedía limosna sentado junto a la puerta "Hermosa"
del templo, quedaron llenos de miedo y no salían de su asombro por lo
que había sucedido. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Del salmo 18 R/. El mensaje
del Señor resuena en toda la tierra.
Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus
manos. Un día comunica su mensaje al otro día y una noche se lo
transmite a la otra noche. R/.
Sin que pronuncien una palabra, sin que resuene su voz, a toda la tierra llega
su sonido y su mensaje hasta el fin del mundo. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los gálatas: 1,11-20
Hermanos: Les hago saber
que el Evangelio que he predicado, no proviene de los hombres, pues no lo recibí
ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
Ciertamente ustedes han oído hablar de mi conducta anterior en el judaísmo,
cuando yo perseguía encarnizadamente a la Iglesia de Dios, tratando de
destruida; deben saber que me distinguía en el judaísmo, entre
los jóvenes de mi pueblo y de mi edad, porque los superaba en el celo
por las tradiciones paternas.
Pero Dios me había elegido desde el seno de mi madre, y por su gracia
me llamó. Un día quiso revelarme a su Hijo, para que yo lo anunciara
entre los paganos. Inmediatamente, sin solicitar ningún consejo humano
y sin ir siquiera a Jerusalén para ver a los apóstoles anteriores
a mí, me trasladé a Arabia y después regresé a Damasco.
Al cabo de tres años fui a Jerusalén, para ver a Pedro y estuve
con él quince días. No vi a ningún otro de los apóstoles,
excepto a Santiago, el pariente del Señor. Y Dios es testigo de que no
miento en lo que les escribo. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN
(Jn 21, 17) R/. Aleluya, aleluya.
Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te
quiero. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan: 21, 15•19
En aquel tiempo, le preguntó
Jesús a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me
amas más que éstos?". Él le contestó: "Sí,
Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta
mis corderos".
Por segunda vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me
amas?". Él le respondió: "Sí, Señor; tú
sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Pastorea mis ovejas".
Por tercera vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me
quieres?". Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado
por tercera vez si lo quería, y le contestó:
"Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero".
Jesús le dijo: ''Apacienta mis ovejas.
Yo te aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías la
ropa e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás
los brazos y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras".
Esto se lo dijo para indicarle con qué género de muerte habría
de glorificar a Dios. Después le dijo: "Sígueme". Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que este santo sacrificio que vamos a ofrecerte en la solemnidad de los Apóstoles Pedro y Pablo, nos llene, Señor, de alegría, al comprender la infinita misericordia con que has querido perdonar nuestros pecados. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias siempre Y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso Y eterno.
Porque la fiesta de tus santos Apóstoles nos llena de júbilo.
Pedro es nuestro guía en la fe que profesamos; Pablo, expositor preclaro
de tus misterios. Pedro consolidó la Iglesia primitiva con los israelitas
que creyeron; Pablo fue preceptor y maestro de los paganos, que Dios quería
llamar a su Iglesia.
Así, después de haber congregado por caminos diversos a la familia
de Cristo, esa misma familia los asocia ahora en su veneración con una
sola corona.
Por eso, con todos los ángeles Y santos, te alabamos, proclamando sin
cesar: Santo, Santo, Santo…
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 21, 15. 17)
Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? Señor, tú lo conoces todo; tú sabes que te amo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Fortalece, Señor, a tus fieles, por medio de este sacramento y confírmanos en la verdad que nos ha trasmitido la predicación de los Apóstoles. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Misa del día
ANTÍFONA DE ENTRADA
Demos gracias a Dios en esta festividad de san Pedro y san Pablo, que con su sangre fecundaron a la Iglesia, participaron de la pasión del Señor y se convirtieron en amigos suyos.
Se dice Gloria.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que nos llenas de santa alegría con la solemnidad de los santos Apóstoles Pedro y Pablo, haz que tu Iglesia se mantenga siempre fiel a las enseñanzas de estos Apóstoles, de quienes recibió el primer anuncio de la fe. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 12, 1-11
En aquellos días,
el rey Herodes mandó apresar a algunos miembros de la Iglesia para maltratados.
Mandó pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan, y viendo que eso
agradaba a los judíos, también hizo apresar a Pedro. Esto sucedió
durante los días de la fiesta de los panes Ázimos. Después
de apresarlo, lo hizo encarcelar y lo puso bajo la vigilancia de cuatro turnos
de guardia, de cuatro soldados cada turno. Su intención era hacerlo comparecer
ante el pueblo después de la Pascua. Mientras Pedro estaba en la cárcel,
la comunidad no cesaba de orar a Dios por él.
La noche anterior al día en que Herodes iba a hacerlo comparecer ante
el pueblo, Pedro estaba durmiendo entre dos soldados, atado con dos cadenas
y los centinelas cuidaban la puerta de la prisión. De pronto apareció
el ángel del Señor y el calabozo se llenó de luz. El ángel
tocó a Pedro en el costado, lo despertó y le dijo: "Levántate
pronto". Entonces las cadenas que le sujetaban las manos se le cayeron.
El ángel le dijo: "Cíñete la túnica y ponte
las sandalias", y Pedro obedeció. Después le dijo: "Ponte
el manto y sígueme". Pedro salió detrás de él,
sin saber si era verdad o no lo que el ángel hacía, y le parecía
más bien que estaba soñando. Pasaron el primero y el segundo puesto
de guardia y llegaron a la puerta de hierro que daba a la calle. La puerta se
abrió sola delante de ellos. Salieron y caminaron hasta la esquina de
la calle y de pronto el ángel desapareció.
Entonces, Pedro se dio cuenta de lo que pasaba y dijo: ''Ahora sí estoy
seguro de que el Señor envió a su ángel para librarme de
las manos de Herodes y de todo cuanto el pueblo judío esperaba que me
hicieran". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Pedro empieza a rendir su testimonio de fidelidad a Jesús. La comunidad de Jerusalén suplica por su liberación y Dios lo libra de la hostilidad de sus perseguidores.
Del salmo 33 R/. El Señor
me libró de todos mis temores.
Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de
alabado. Yo me siento orgulloso del Señor, que se alegre su pueblo al
escuchado. R/.
Proclamemos la grandeza del Señor y alabemos todos juntos su poder. Cuando
acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis temores.
R/.
Confía en el Señor y saltarás de gusto, jamás te
sentirás decepcionado, porque el Señor escucha el clamor de los
pobres y los libra de todas sus angustias. R/.
Junto a aquellos que temen al Señor el ángel del Señor
acampa y los protege. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Dichoso el hombre que se refugia en El. R/.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo: 4,6-8. 17-18
Querido
hermano: Ha llegado para mí la hora del sacrificio y se acerca el momento
de mi partida. He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado
en la fe. Ahora sólo espero la corona merecida, con la que el Señor,
justo juez, me premiará en aquel día, y no solamente a mi, sino
a todos aquellos que esperan con amor su glorioso advenimiento.
Cuando todos me abandonaron, el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas
para que, por mi medio, se proclamara claramente el mensaje de salvación
y lo oyeran todos los paganos. Y fui librado de las fauces del león.
El Señor me seguirá librando que todos los peligros y me llevará
sano y salvo a su Reino celestial. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
Pablo presagia su muerte. Él tiene su conciencia tranquila, es un atleta victorioso que ha gastado su cuerpo en un noble combate. Espera la corona de la vida de manos del Señor.
ACLAMACIÓN
(Mt 16, 18) R/. Aleluya, aleluya.
Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia,
y los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella, dice el Señor.
R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 16,13-19
En
aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea
de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: "¿Quién
dice la gente que es el Hijo del hombre?". Ellos le respondieron: "Unos
dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías
o alguno de los profetas”.
Luego les preguntó: "y ustedes ¿quién dicen que soy
yo?". Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: "Tú
eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".
Jesús le dijo entonces: "¡Dichoso tú, Simón,
hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi
Padre que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro
y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no
prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los
cielos; todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo
lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo". Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Los testigos que presencian los signos cumplidos por Jesús no andan errados. El profeta de Nazaret es un enviado especial de Dios que viene a inaugurar la era mesiánica.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos y, por intercesión de san Pedro y san Pablo, concédenos celebrar este sacrificio íntimamente unidos a ti en la fe y en el amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias siempre Y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso Y eterno.
Porque la fiesta de tus santos Apóstoles nos llena de júbilo.
Pedro es nuestro guía en la fe que profesamos; Pablo, expositor preclaro
de tus misterios. Pedro consolidó la Iglesia primitiva con los israelitas
que creyeron; Pablo fue preceptor y maestro de los paganos, que Dios quería
llamar a su Iglesia.
Así, después de haber congregado por caminos diversos a la familia
de Cristo, esa misma familia los asocia ahora en su veneración con una
sola corona.
Por eso, con todos los ángeles Y santos, te alabamos, proclamando sin
cesar: Santo, Santo, Santo…
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 16, 16. 18)
Dijo Pedro a Jesús: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Jesús le respondió: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Tú que nos has alimentado con esta Eucaristía, haz, Señor, que la participación perseverante en el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, y la fidelidad a la doctrina de los Apóstoles nos conserven unidos en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Los primeros Santos Mártires de la Iglesia Romana
Sanrtos: San Ladislao de Hungría, rey. Beato Basilio Velvchkosky, mártir. Feria (Verde)
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Si 36,15-16)
A los que esperan en ti, Señor, concédeles tu paz, y cumple así las palabras de tus profetas; escúchame, Señor, y atiende a las plegarias de tu pueblo.
ORACIÓN COLECTA
Míranos, Señor, con ojos de misericordia y haz que experimentemos vivamente tu amor para que podamos servirte con todas nuestras fuerzas. Por nuestro Señor Jesucristo...
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 19,15-29
Aquel día, al rayar
el alba, los ángeles apresuraban a Lot diciéndole: "Vamos;
toma a tu esposa y a tus dos hijas, para que no perezcas a causa de los pecados
de Sodoma".
Como Lot no se decidía, los tomaron de la mano a él, a su mujer
y a sus dos hijas, los sacaron de su casa y los condujeron fuera de la ciudad,
porque el Señor los perdonaba. Cuando estaban fuera, uno de los ángeles
le dijo: "Ponte a salvo, no mires hacia atrás, no te detengas en
el valle; ponte a salvo en los montes para que no perezcas". .
Lot le respondió: "No, te lo ruego. Tú me has favorecido
a mí, tratándome con gran misericordia al salvarme la vida; pero
yo no podré sobrevivir en los montes, pues la desgracia me alcanzaría
ahí y moriría. Mira, aquí cerca hay una ciudad pequeña,
en donde puedo refugiarme y salvar la vida. ¿Verdad que es pequeña
y puedo vivir en ella?".
El ángel le contestó: "Accedo a lo que me pides, no arrasaré
esa ciudad que dices. Aprisa, ponte a salvo, pues no puedo hacer nada hasta
que llegues allá". Por eso la ciudad se llamó Soar. El sol
salía cuando Lot llegó a Soar.
El Señor hizo llover desde el cielo azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra.
Arrasó aquellas ciudades y todo el valle, con los habitantes de las ciudades
y la hierba del campo. La mujer de Lot miró hacia atrás y se convirtió
en estatua de sal.
Abraham se levantó de mañana y se dirigió al sitio donde
había estado con el Señor. Miró en dirección de
Sodoma y Gomorra toda la extensión del valle, y vio una gran humareda
que salía del suelo como el humo de un horno.
Así, cuando el Señor destruyó las ciudades del valle y
arrasó las ciudades en las que Lot había vivido, se acordó
de Abraham y libró a Lot de la catástrofe. Palabra de
Dios. Te alabamos, Señor.
El Señor se compadece de Lot y su familia, por lo que les advierte de la próxima destrucción de Sodoma. Dios siempre rescata a un resto, mostrando que su última palabra es la salvación.
Del salmo 25 R/. Ten compasión
de mí, Señor.
Examíname, Señor, ponme a prueba, sondea mis entrañas y
mi corazón, porque tengo tu bondad ante mis ojos y camino en tu verdad.
R/.
No me trates como a los pecadores ni me castigues como a los sanguinarios, que
en sus manos llevan infamias y las tienen llenas de sobornos. R/.
Yo, en cambio, camino en la integridad; sálvame y ten compasión
de mí. Mi pie se mantiene en el camino recto, en la asamblea bendeciré
al Señor. R/.
ACLAMACIÓN
(Sal 129, 5) R/. Aleluya, aleluya.
Confío en el Señor, mi alma espera y confía en
su palabra. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 8, 23-27
En
aquel tiempo, Jesús subió a una barca junto con sus discípulos.
De pronto se levantó en el mar una tempestad tan fuerte, que las olas
cubrían la barca; pero Él estaba dormido. Los discípulos
lo despertaron, diciéndole: "Señor, ¡sálvanos,
que perecemos!".
Él les respondió: "¿Por qué tienen miedo, hombres
de poca fe?". Entonces se levantó, dio una orden terminante a los
vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. Y aquellos hombres, maravillados,
decían: "¿Quién es éste, a quien hasta los
vientos y el mar obedecen?". Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
Jesús somete la tormenta que amenazaba a los discípulos, con lo que se manifiesta soberano de los elementos de la naturaleza. Los suyos entreven en Él un poder sobrehumano.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, con bondad los dones y plegarias de tu pueblo y haz que lo que cada uno ofrece en tu honor, ayude a la salvación de todos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 35. 8)
Señor Dios, qué valioso es tu amor. Por eso los hombres se acogen a la sombra de tus alas.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que la gracia de esta comunión nos transforme, Señor, tan plenamente, que no sea ya nuestro egoísmo, sino tu amor, el que impulse, de ahora en adelante, nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
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