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MISAL JUNIO 2005
Santos: Justino de Palestina, mártir; Iñigo de Oña, abad, y beato Juan Bautista Scalabrini, fundador.
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr Sal 118, 85. 46)
Frente a tu verdad, Señor, vano es el saber de los paganos. Por eso no he tenido miedo de confesar tu Evangelio ante los poderosos.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, tú que enseñaste a san Justino que la sabiduría, verdadera consiste en conocer a Jesucristo .crucificado, concedenos, por la intercesión de tu santo mártir, que nada llegue a separarnos de ti ni del amor a la cruz de Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los Siglos de los Siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de Tobías: 3, 1-11. 16-17
En aquellos días,
Tobit, profundamente afligido, oró entre sollozos, diciendo: "Señor,
tú eres justo y tus obras también son justas. Siempre procedes
con misericordia y lealtad. Tú eres el juez del mundo. Acuérdate
de mí, Señor, y ten piedad de mí. No me castigues por mis
pecados, no tomes en cuenta mis faltas ni las de mis padres.
Porque desobedecimos tus mandatos nos entregaste al saqueo, al, destierro y
a la muerte; nos. hiciste objeto de las murmuraciones, las burlas y el desprecio
de las naciones entre las cuales nos dispersaste. Señor, tu castigo es
verdadera mente justo, porque ni mis padres ni yo hemos cumplido tus mandamientos
ni hemos sido leales contigo. Haz de mí lo que quieras, Señor:
quítame la vida, hazme desaparecer y volver al polvo, pues más
me vale morir que vivir, porque me han llenado de insultos y estoy hundido en
la tristeza. Líbrame ya, Señor, de esta desgracia; envíame
al descanso eterno y no te alejes de mí. Pues más me vale morir
que vivir sufriendo tantas desgracias y escuchando tantos insultos".
Aquel mismo día, Sara, la hija de Ragüel, que vivía en la
ciudad de Ecbatana, en la provincia de Media, tuvo que soportar los insultos
de una esclava de su padre, porque Sara se había casado siete veces y
Asmodeo, el malvado demonio, había matado a todos sus maridos, apenas
se acercaban a ella. Así pues, la esclava le dijo: "¡Tú
eres la que estrangulas a tus maridos! Te has casado con siete y no has disfrutado
a ninguno. ¿Por qué te desquitas con nosotras por la muerte de
tus esposos? Vete a donde están ellos y que nunca veamos ni un hijo ni
una hija tuyos".
Sara se entristeció tanto, que comenzó a llorar y subió
al segundo piso de su casa, con intención de ahorcarse. Pero reflexionó:
"No lo haré, no vaya a ser que la gente insulte a mi padre, diciéndole
que su hija única, tan querida, se ahorcó de dolor y sea yo así
la causa de que mi padre se muera de tristeza. Más vale que no me ahorque,
sino que le pida al Señor que me envíe la muerte, para que no
tenga que escuchar ya tantos insultos durante mi vida". Entonces levantó
sus manos hacia el cielo e invocó al Señor Dios.
En aquel instante, el Dios de la gloria escuchó las súplicas de
Sara y de Tobit, y envió al ángel Rafael a curarlos: a Tobit,
quitándole las manchas blancas de los ojos, a fin de que pudiera ver
la luz de Dios, y a Sara, hija de Ragüel, librándola del malvado
demonio Asmodeo, para darla como esposa a Tobías, hijo de Tobit, pues
Tobías tenía más derecho a casarse con ella que todos los
que la habían pretendido. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Sara suplica insistentemente
a Dios y alega su inocencia; el Señor la escucha y, por lo mismo, le
alivia de todos los males que habían amargado su vida y su matrimonio.
Del salmo 24 R/. A ti, Señor, levanto mi alma.
A ti, Señor, levanto mi alma; mi Dios, en ti confió, no quede
defraudada mi confianza ni se burlen de mí mis enemigos. R/.
Nadie que haya confiado en ti ha quedado jamás decepcionado. Quienes
a Dios traicionan por los ídolos, ésos sí quedarán
decepcionados. R/.
Descúbrenos, Señor, tus caminos, guíanos con la verdad
de tu doctrina, tú eres nuestro Dios y salvador y tenemos en ti nuestra
esperanza. R/.
Acuérdate, Señor, que son eternos tu amor y tu ternura. Según
ese amor y esa ternura, acuérdate de nosotros. R/.
Porque el Señor es recto y bondadoso indica a los pecadores el sendero,
guía por la senda recta a los humildes y descubre a los pobres sus caminos.
R/.
ACLAMACIÓN (Jn 11,
25. 26) R/. Aleluya, aleluya.
Yo soy la resurrección y la vida, dice el Señor; el que cree en
mí no morirá para siempre. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos: 12, 18-27
En
aquel tiempo, fueron a ver a Jesús algunos de los saduceos, los cuales
afirman que los muertos no resucitan, y le dijeron: "Maestro, Moisés
nos dejó escrito que si un hombre muere dejando a su viuda sin hijos,
que la tome por mujer el hermano del que murió, para darle descendencia
a su hermano. Había una vez siete hermanos, el primero de los cuales
se casó y murió sin dejar hijos. El segundo se casó con
la viuda y murió también, sin dejar hijos; lo mismo, al tercero.
Los siete se casaron con ella y ninguno de ellos dejo descendencia. Por último,
después de todos, murió también la mujer. El día
de la resurrección, cuando resuciten de entre los muertos, ¿de
cuál de los siete será mujer? Porque fue mujer de los siete".
Jesús les contestó: "Están en un error, porque no
entienden las Escrituras ni el poder de Dios. Pues cuando resuciten de entre
los muertos, ni los hombres tendrán mujer ni las mujeres marido, sino
que serán como los ángeles del cielo. Y en cuanto al hecho de
que los muertos resucitan, ¿acaso no han leído en el libro de
Moisés aquel pasaje de la zarza, en que Dios le dijo: Yo soy el Dios
de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob? Dios no es Dios de muertos,
sino de vivos. Están, pues, muy equivocados". Palabra del
Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Los saduceos solamente aceptaban el Pentateuco como palabra de Dios, por esa razón Jesus les mostró la veracidad de la resurrección, citándoles, textos de los mismos libros.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, celebrar dignamente este misterio de la Eucaristía, que tan valerosamente defendió el mártir san Justino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNION (1 Co 2, 2)
Cuando estuve entre ustedes, nunca me precié de otra cosa que de conocer a Jesucristo crucificado.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Tú, que nos has alimentado con el pan que da la vida, concédenos, Señor, que siguiendo las enseñanzas de san Justino, vivamos en continua acción de gracias por tus dones. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Marcelino y Pedro de Roma, mártires; Eugenio I, papa, y María Ana de Jesús Paredes, religiosa.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Hb 7, 24)
Cristo, mediador de la nueva alianza, por el hecho de permanecer para siempre, posee un sacerdocio perpetuo.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que para gloria tuya y salvación de todos los hombres constituiste Sumo y Eterno Sacerdote a tu Hijo, Jesucristo, concede a quienes él ha elegido como ministros suyos y administradores de sus sacramentos y de su Evangelio, la gracia de ser fieles en el cumplimiento de su ministerio. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de Tobías: 6, 10-11; 7, 1. 9-17; 8, 4-9
En aquellos días,
cuando entraron a la provincia de Media y se acercaban a la ciudad de Ecbatana,
Rafael le dijo al joven Tobías: "Tobías, hermano". El
le contestó: "¿Qué quieres?" Rafael le dijo:
"Es necesario que pasemos esta noche en casa de Ragüel, pariente tuyo,
que tiene una hija llamada Sara".
Al llegar a Ecbatana, Tobías le dijo a Rafael: "Azarías,
hermano, condúceme por el camino más corto a casa de Ragüel,
nuestro hermano". Rafael lo condujo a la casa de Ragüel, a quien encontraron
sentado en la puerta de su patio, y lo saludaron. Él, les contestó:
"¡Mucho gusto, hermanos! Sean bienvenidos". Y los hizo pasar
a su casa. Mató un carnero de su rebaño y los recibió amablemente.
Se lavaron, se purificaron y se sentaron a la mesa. Entonces Tobías le
dijo a Rafael: "Azarías, hermano, dile a Ragüel que me dé
la mano de mi hermana Sara". Ragüel alcanzó a escucharlo y
le dijo a Tobías: "Come y bebe y descansa tranquilamente esta noche.
Nadie tiene más derecho que tú, hermano, para casarse con mi hija
Sara, y a nadie se la puedo yo dar sino a ti, porque tú eres mi pariente
más cercano. Pero tengo que decirte una cosa, hijo. Se la he entregado
a siete parientes nuestros y todos murieron antes de tener relaciones con ella.
Por eso, hijo, come y bebe y el Señor cuidará de ustedes".
Tobías replicó: "No comeré ni beberé, hasta
que no hayas tomado una decisión acerca de lo que te he pedido".
Ragüel le contestó: "Está bien. Según la ley
de Moisés, a ti se te debe dar. El cielo mismo lo ha decretado. Cásate,
pues, con tu hermana; desde ahora tú eres su hermano, y ella, tu hermana.
Desde hoy y para siempre será tu esposa. Hijo, que el Señor del
cielo los acompañe durante esta noche, tenga misericordia de ustedes
y les conceda su paz".
Ragüel mandó llamar a su hija Sara, ella vino, y tomándola
de la mano, se la entregó a Tobías, diciéndole: "Recíbela,
pues, según lo prescrito en la ley de Moisés. A ti se te da como
esposa. Tómala y llévala con bien a la casa de tu padre. Y que
el Señor del cielo les conceda a ustedes un buen viaje y les dé
su paz".
Entonces Ragüel llamó a la madre de Sara y le pidió que trajera
papel para escribir el acta de matrimonio, en que constara que su hija había
sido entregada por esposa a Tobías, de acuerdo con lo establecido en
la ley de Moisés. La esposa de Ragüel trajo el papel. Y él
escribió y firmó. Y después se sentaron a cenar.
Ragüel llamó a su esposa Edna y le dijo: "Hermana, prepárales
la habitación y conduce allá a Sara". Edna fue, preparó
el lecho como su esposo le había indicado y llorando por la suerte de
Sara, la condujo allí. Se enjugó las lágrimas y le dijo:
"Hija mía, ten valor. Que el Señor del cielo cambie tu tristeza
en alegría. ¡Ten valor!" y salió de la habitación.
Al terminar la cena, Ragüel y Edna decidieron acostarse y acompañaron
al joven a la habitación. Cerraron la puerta y se fueron.
Tobías se levantó y le dijo a Sara: "¡Levántate,
hermana! Supliquemos al Señor, nuestro Dios, que tenga misericordia de
nosotros y nos proteja". Se levantó Sara y comenzaron a suplicar
al Señor que los protegiera, diciendo: "Bendito seas, Dios de nuestros
padres y bendito sea tu nombre por los siglos de los siglos. Que te bendigan
los cielos y todas tus creaturas por los siglos de los siglos. Tú creaste
a Adán y le diste a Eva como ayuda y apoyo, y de ambos procede todo el
género humano. Tú dijiste: 'No es bueno que el hombre esté
solo. Voy a hacer a alguien como el, para que lo ayude' ".
"Ahora, Señor, si yo tomo por esposa a esta hermana mía,
no es por satisfacer mis pasiones, sino por un fin honesto. Compadécete,
Señor, de ella y de mí y haz que los dos juntos vivamos felices
hasta la vejez".
Y los dos dijeron: "Amén, amén" y se durmieron en paz.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Estos relatos reflejan
creencias y fantasías de culturas que tenían, ideas muy primitivas
sobre el sexo, la vida y la muerte. Hay que reiterar que el Antiguo Testamento
jamás sataniza la sexualidad.
Del salmo 121 R/. Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos.
Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos: comerá del fruto
de su trabajo, será dichoso, le irá bien. R/.
Su mujer, como vid fecunda, en medio de su casa; sus hijos, como renuevos de
olivo, alrededor de su mesa. R/.
Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor: "Que
el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida". R/.
ACLAMACIÓN (cfr.
2 Tm 1, 10) R/. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro salvador, ha vencido la muerte y ha hecho resplandecer la
vida por medio del Evangelio. R/.
Lectura. (Proclamación) del santo Evangelio según san Marcos. 12, 28-34
En aquel tiempo, uno de
los escribas se acercó a Jesús y le preguntó: "¿Cuál
es el primero de todos los mandamientos?". Jesús le respondió:
"El primero es: Escucha, Israel: El Señor; nuestro Dios, es el único
Señor; amarás al Señor; tu Dios, con todo tu corazón,
con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es éste:
Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay ningún mandamiento
mayor que éstos".
El escriba replico: Muy bien, Maestro. tienes razón cuando dices que
el Señor es único y que no hay otro fuera de él, y amarlo
con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas, y amar
al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos
y sacrificios".
Jesús, viendo que había hablado muy sensatamente, le dijo: "No
estás lejos del Reino de Dios". Y ya nadie se atrevió a hacerle
más preguntas. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Los israelitas no tenían duda alguna de la importancia del amor a Dios. El aporte novedoso de Jesús reside en el hecho de que compara su importancia con el mandato del amor al prójimo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que Jesucristo, nuestro Mediador, haga que te sean aceptables, Señor, nuestras ofrendas y que su sacrificio redentor nos haga vivir cada día más unidos a él, para que toda nuestra vida sea grata a tus ojos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Mt 28, 20)
Sepan que yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que hemos ofrecido en el sacrificio y recibido en la comunión, sean para nosotros, Señor, el principio de una vida nueva, a fin de que, unidos a ti por el amor, demos frutos que permanezcan para siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
El Sagrado Corazón de Jesús
Santos: Carlos Lwanga y compañeros, mártires, y Clotilde de Francia reina.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 32, 11. 19)
Los proyectos de su corazón subsisten de edad en edad, para librar de la muerte la vida de sus fieles y reanimarlos en tiempo de hambre.
Se dice el gloria
ORACIÓN COLECTA
Al celebrarse hoy la solemnidad del Corazón de Jesús, en la que recordamos el inmenso amor de tu Hijo hacia nosotros, te suplicamos, Padre todopoderoso, que nos concedas alcanzar de esa fuente inagotable la abundancia de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Deuteronomio: 7, 6-11
En aquel tiempo, habló
Moisés al pueblo y le dijo: "Eres un pueblo consagrado al Señor,
tu Dios; él te ha elegido a para que seas pueblo suyo entre todos los
pueblos de la tierra.
El Señor se ha comprometido contigo y te ha elegido, no por ser tú
el más numeroso de todos los pueblos, ya que al contrario, eres el menos
numeroso; más bien te ha elegido por el amor que te tiene y para cumplir
el juramento hecho a tus padres. Por eso, el Señor, con mano firme, te
sacó de la esclavitud y del poder del faraón, rey de Egipto.
Reconoce, pues, que el Señor, tu Dios, es el Dios verdadero y fiel. El
guarda su alianza y su misericordia hasta mil generaciones para los que lo aman
y cumplen sus mandamientos; pero castiga a quienes lo odian, y los hace perecer
sin demora.
Guarda, pues, los mandamientos, preceptos y leyes que yo te mando hoy poner
en práctica". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Dios ha elegido, de forma
libre y gratuita, a los hijos de Israel. Es un pueblo poco numeroso que no puede
ostentar una historia grandiosa. En adelante, el Señor los empezara a
engrandecer.
Del salmo 102 R/. El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía, y no te olvides de sus beneficios.
R/.
El Señor perdona tus pecados y cura tus enfermedades; él rescata
tu vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura. R/.
El Señor hace justicia y le da la razón al oprimido. A Moisés
le mostró su bondad, y sus prodigios al pueblo de Israel. R/.
El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso
para perdonar. No nos trata como merecen nuestras culpas, ni nos paga según
nuestros pecados. R/.
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan: 4, 7-16
Queridos hijos: Amémonos los unos a los otros, porque el amor viene de
Dios y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama, no
conoce a Dios, porque Dios es amor. El amor que Dios nos tiene se ha manifestado
en que envió al mundo a su Hijo unigénito para que vivamos por
él.
El amor consiste en esto: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que
él nos amó primero y nos envió a su Hijo, como víctima
de expiación por nuestros pecados.
Si Dios nos ha amado tanto, también nosotros debemos amarnos los unos
a los otros. A Dios nadie lo ha visto nunca; pero si nos amamos los unos a los
otros, Dios permanece en nosotros y su amor en nosotros es perfecto.
En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en
que nos ha dado su Espíritu. Nosotros hemos visto y de ello darnos testimonio,
que el Padre envió a su Hijo como salvador del mundo. Quien confiesa
que Jesús es el Hijo de Dios, permanece en Dios y Dios en él.
Nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en
ese amor. Dios es amor y quien permanece en el amor, permanece en Dios y Dios
en él. Palabra del Señor T. Gloria a ti, Señor Jesús.
Con razones y argumentos diversos, el autor urge a los lectores a afrontar la
exigencia más concreta y difícil de la vida cristiana: la vivencia
del amor fraterno.
ACLAMACIÓN (Mt 11;
29) R/. Aleluya, aleluya.
Tomen mi yugo sobre ustedes, dice el Señor, y aprendan de mí,
que soy manso y humilde de corazón. R/.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo: 11, 25-30
En aquel tiempo, Jesús
exclamó: "¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y
de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las
has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido
bien.
El Padre ha puesto todas las cosas en mis manos. Nadie conoce al Hijo sino el
Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera
revelar.
Vengan a mi, todos los que están fatigados y agobiados por la carga,
y yo les daré alivio. Tomen mi yugo sobre ustedes y aprendan de mí,
que soy manso y humilde de corazón, y encontrarán descanso, porque
mi yugo es suave y mi carga ligera". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Credo
Una de las exhortaciones originales de Jesús invitaba a cargar su yugo. Los maestros judíos solían hallar del yugo de la Ley. Jesus ofrece un yugo, que se vuelve ligero, porque es acogido en total libertad.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Ten en cuenta, Señor, el inefable amor del corazón de tu Hijo, para que este don que te ofrecemos, sea agradable a tus ojos y sirva como expiación de nuestros pecados. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
El cual, con inmenso amor, se entregó por nosotros en la cruz e hizo
salir sangre y agua de su costado herido, de donde habrían de brotar
los sacramentos de la Iglesia, para que todos, atraídos hacia el corazón
abierto del salvador, pudieran beber siempre, con gozo, de la fuente de la salvación.
Por eso, con los ángeles y con todos los santos te alabamos, diciendo
sin cesar: Santo, Santo, Santo.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 7, 37-38)
Dice el Señor: Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. De aquel que cree en mí, brotarán ríos de agua viva.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que este sacramento de caridad nos haga arder en un santo amor que, atrayéndonos siempre hacia tu Hijo, nos enseñe a reconocerlo en cada uno de nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
El Corazón Inmaculado de María
Santos: Emma de Gurk, viuda, y Vicente Caracciolo, Fundador.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 12. 6)
Mi corazón se llena de alegría por el Salvador y entona al Señor un himno de acción de gracias por los bienes que me ha concedido.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que formaste en el corazón de la santísima Virgen María una digna morada al Espíritu Santo, ayúdanos, por su maternal intercesión, para que seamos cada vez menos indignos de que habites en nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de Tobías: 12, 1. 5-15. 20
Cuando terminaron los festejos
de la boda de Tobías y Sara, Tobit llamó a su hijo Tobías
y le dijo: "Tenemos que pagarle lo debido al hombre que te ha acompañado
y darle una buena recompensa". Tobías llamó a Rafael y le
dijo: "Recibe como recompensa la mitad de todo lo que hemos traído
y vete en paz".
Entonces Rafael se llevó a los dos aparte y les dijo: "Bendigan
a Dios y glorifíquenlo delante de todos los vivientes por los beneficios
que les ha hecho y canten himnos de alabanza a su nombre. Proclamen dignamente
las obras del Señor y no sean negligentes en reconocerlas. Es bueno guardar
el secreto del rey, pero es todavía mejor proclamar y celebrar las Obras
del Señor. Hagan el bien, y el mal no los alcanzará. Es buena
la oración con el ayuno, y la limosna con la justicia. Es mejor tener
poco viviendo con rectitud, que tener mucho haciendo el mal. Es mejor dar limosnas
que acumular tesoros. La limosna libra de la muerte y purifica de todo pecado.
Quienes dan limosna tendrán larga vida; los pecadores y los malvados
son enemigos de sí mismos.
Voy a decirles toda la verdad, sin ocultarles nada. Les acabo de decir que es
bueno guardar el secreto del rey y que es mejor todavía proclamar y celebrar
las obras del Señor. Sepan, pues, que cuando ustedes dos, Tobías
y Sara, oraban, yo ofrecía sus oraciones al Señor de la gloria,
como un memorial; y lo mismo hacía, cuando tú, Tobit, enterrabas
a los muertos. y cuando te levantaste sin dudar y dejaste tu comida y fuiste
a sepultar a aquel muerto, precisamente entonces yo fui enviado para ponerte
a prueba. Dios me envió de nuevo a curarte a ti y a Sara, tu nuera. Yo
soy Rafael, uno de los siete santos ángeles que estamos presentes ante
el Señor de la gloria.
Así pues, den gracias al Señor en la tierra y alaben a Dios. Por
mi parte, yo vuelvo junto a aquel que me ha enviado. Ustedes escriban todas
las cosas que les han sucedido". Y desapareció. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Los consejos dados por
el ángel a Tobit y a su hijo exaltan, de manera decisiva, las obras de
misericordia más estimadas por el judaísmo antiguo: la limosna
y la oración.
Del salmo 13 R/. Bendito sea Dios, que vive por los siglos.
Bendito sea Dios, que vive por los siglos: él castiga y tiene compasión,
hunde hasta el abismo y saca de él y no hay quien escape de su mano.
R/.
Si se convierten a él con todo el corazón y toda el alma y proceden
rectamente en su presencia, volverán a gozar de su mirada y nunca más
les volverá la espalda. R/.
Miren lo que ha hecho por nosotros, denle gracias de todo corazón y bendigan
al rey eterno con sus obras. R/.
Yo le doy gracias en mi país de destierro, pues anunció su grandeza
a un pueblo pecador. Conviértanse, pecadores, obren rectamente en su
presencia y esperen que tenga compasión de ustedes. R/.
ACLAMACIÓN (cfr.
Lc 2, 19) R/. Aleluya, aleluya.
Dichosa la Virgen María, que guardaba la palabra de Dios y la meditaba
en su corazón. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 2, 41-51
Los padres de Jesús
solían ir cada año a Jerusalén para las festividades de
la Pascua. Cuando el niño cumplió doce años, fueron a la
fiesta, según la costumbre. Pasados aquellos días, se volvieron;
pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que
sus padres lo supieran. Creyendo que iba en la caravana, hicieron un día
de camino; entonces lo buscaron, y al no encontrarlo, regresaron a Jerusalén
en su busca.
Al tercer día lo encontraron en el templo, sentado en medio de los doctores,
escuchándolos y haciéndoles preguntas. . Todos los que lo oían
se admiraban de su inteligencia y de sus respuesta: Al verlo, sus padres se
quedaron atónitos y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por
que te has portado así con nosotros? Tu padre y yo te hemos estado buscando
llenos de angustia". Él les respondió: "¿Por
qué me andaban buscando? ¿No sabían que debo ocuparme en
las cosas de mi Padre?". Ellos no entendieron la respuesta que les dio.
Entonces volvió con ellos a Nazaret y siguió sujeto a su autoridad.
Su madre conservaba en su corazón todas aquellas cosas. Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús desconcierta a sus padres con su respuesta. Él les ratifica su filiación más profunda: estaba ocupado en las cosas de su Padre, por eso no se incorporó a la caravana que regresaba a Nazaret.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, que el sacrificio
que vamos a ofrecerte en esta festividad de la Virgen María, sea agradable
a tus ojos y nos alcance tu redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de la Santísima Virgen María
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 2, 19)
María conservaba todas aquellas palabras y las meditaba en su corazón.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.
Señor, que nos has hecho partícipes del memorial de nuestra redención, concédenos, por intercesión de María, la Madre de tu Hijo, participar más profundamente de tu vida y alegrarnos con la abundancia de tus bendiciones. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Bonifacio de Alemania y Lucas Vu de Tonkín, mártires. Doroteo de Tiro, obispo.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 26. 1-2)
El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? Cuando me asaltan mis enemigos, tropiezan y caen.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, de quien todo bien procede, inspíranos propósitos de justicia y santidad concédenos tu ayuda para poder cumplirlos. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Oseas: 6, 3-6
Esforcémonos por
conocer al Señor; tan cierta como la aurora es su aparición y
su juicio surge como la luz; bajará sobre nosotros como lluvia temprana,
como lluvia de primavera que empapa la tierra.
"¿Qué voy a hacer contigo, Efraín? ¿Qué
voy a hacer contigo, Judá? Tu amor es como nube mañanera, como
rocío matinal que se evapora. Por eso los he azotado por medio de los
profetas y les he dado muerte con mis palabras. Porque yo quiero amor y no sacrificios,
conocimiento de Dios, mas que holocaustos". Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
El creyente que ha hecho
un esfuerzo por conocer al Señor, consigue comprender que Dios se complace
en la obediencia y la misericordia; y que prefiere los sacrificios espirituales
a los materiales.
Del salmo 49 R/. Dios salva al que cumple su voluntad.
Habla el Dios de los dioses, el Señor, y convoca a cuantos moran en la
tierra del oriente al poniente: "No voy a reclamarte sacrificios, pus ante
mí están siempre tus ofrendas. R/.
Si yo estuviera hambriento, nunca iría a decírtelo a ti, pues
todo es mío.. ¿O acaso yo como carne de toros y bebo sangre de
cabritos? R/.
Mejor ofrece a Dios tu gratitud y cumple tus promesas al Altísimo, pues
yo te libraré cuando me invoques y tú me darás gloria,
agradecido". R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 4, 18-25
Hermanos: Abraham, esperando contra toda esperanza, creyó que habría
de ser padre de muchos pueblos, conforme a lo que Dios le había prometido:
Así de numerosa será tu descendencia.
Y su fe no se debilitó a pesar de que a la edad de casi cien años,
su cuerpo ya no tenía vigor, y además, Sara, su esposa, no podía
tener hijos. Ante la firme promesa de Dios no dudó ni tuvo desconfianza,
antes bien su fe se fortaleció y dio con ello gloria a Dios, convencido
de que él es poderoso para cumplir lo que promete. Por eso, Dios le acreditó
esta fe como justicia.
Ahora bien, no sólo por él está escrito que "se le
acreditó", sino también por nosotros, a quienes se nos acreditará,
si creemos en aquel que resucitó de entre los muertos, en nuestro Señor
Jesucristo, que fue entregado a la muerte por nuestros pecados y resucitó
para nuestra justificación. Palabra de Dios. T. Te alabamos, Señor.
El apóstol Pablo analiza la historia de su pueblo, y erige la figura
del patriarca Abraham como modelo para todos los creyentes que buscan a Dios
y aceptan su voluntad.
ACLAMACIÓN (Lc 4, 18) R/. Aleluya, aleluya.
El Señor me ha enviado para anunciar a los pobres la buena nueva y proclamar
la liberación a los cautivos. R/.
Lectura (proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 9, 9-13
En aquel tiempo, Jesús
vio a un hombre llamado Mateo, sentado a su mesa de recaudador de impuestos,
y le dijo: "Sígueme". El se levantó y lo siguió.
Después, cuando estaba a la mesa en casa de Mateo, muchos publícanos
y pecadores se sentaron también a comer con Jesús y sus discípulos.
Viendo esto, los fariseos preguntaron a los discípulos: ¿Por qué
su Maestro come con publícanos y pecadores?". Jesús los oyó
y les dijo: "No son los sanos los que necesitan de médico, sino
los enfermos. Vayan, pues, y aprendan lo que significa: Yo quiero misericordia
y no sacrificios. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Jesús llama a formar parte del grupo de los Doce a un hombre que, por pertenecer al gremio de los cobradores de impuestos, tenía fama pública de ladrón y corrupto.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira, Señor, con bondad, estos dones que te presentamos humildemente, para que sean gratos a tus ojos y nos hagan crecer en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio dominical
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Jn 4, 16)
Dios es amor y el que permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que la fuerza redentora de esta Eucaristía nos proteja, Señor, de nuestras malas inclinaciones y nos guíe siempre por el camino de tus mandamientos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA REFLEXIÓN
PARA NUESTRO TIEMPO: Cuando reflexionamos en la lista de personas que
Jesús invitó a formar parte del grupo de los Doce, nos parece
extraordinario que haya incluido a personas de las más disímiles
mentalidades y posiciones sociales. Indudablemente Jesús practicó
una política de tolerancia e inclusión.
Cuando practicamos esas enseñanzas en la vida actual, encontramos dificultades,
puesto que formamos parte de una sociedad que sigue dividida por una serie de
intereses étnicos, religiosos y políticos que nos mantienen separados.
No debemos favorecer ni promover ningún tipo de exclusión o discriminación
cuando decimos que creemos en Jesús.
Santos: Norberto de Premontre y Marcelino Champagnat, fundadores, y Alejandro de Fiésole, obispo.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Lc 4, 18)
El Espíritu del Señor está sobre mí; él me ha enviado a anunciar la Buena Nueva a los pobres, dice el Señor.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, cuyo Espíritu nos guía y nos protege, escucha misericordioso nuestras súplicas para que la fe de los que creemos en ti, se acreciente con tus constantes beneficios. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 1, 17
Yo, Pablo, apóstol
de Jesucristo por voluntad de Dios, y Timoteo, hermano nuestro, deseamos a la
Iglesia de Dios que está en Corinto y a todos los cristianos que viven
en la provincia de Acaya, la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo,
el Señor.
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre lleno de misericordia
y Dios que siempre consuela. Él es quien nos conforta en nuestras tribulaciones,
para que nosotros podamos también confortar con la misma fuerza que recibimos
de Dios, a los que se encuentran atribulados.
Porque así como participamos abundantemente en los sufrimientos de Cristo,
así, por medio de Cristo, recibimos también un gran consuelo.
Por eso, si sufrimos, es para consuelo y salvación de ustedes; si somos
consolados, es también para consuelo de ustedes, para que puedan soportar
con paciencia los mismos sufrimientos que nosotros soportamos.
Tenemos, pues, una firme esperanza en ustedes, porque sabemos que, así
como ustedes son nuestros compañeros en el sufrimiento, también
lo serán en el consuelo. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Con este saludo inicial
el autor consuela a los hermanos de Corinto, recordándoles que su esperanza
y fortaleza radica en la certeza de que el Padre consuela a sus hijos, que sufren
y comparten el consuelo de Dios.
Del salmo 33 R/. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de
alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor, que se alegre su pueblo al
escucharlo. R/.
Proclamemos la grandeza del Señor y alabemos todos juntos su poder. Cuando
acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis temores.
R/.
Confía en el Señor y saltarás de gusto, jamás te
sentirás decepcionado, porque el Señor escucha el clamor de los
pobres y los libra de todas sus angustias. R/.
Junto a aquellos que temen al Señor el ángel del Señor
acampa y los protege. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Dichoso el hombre que se refugia en él. R/.
ACLAMACIÓN (Mt 5.12)
R/. Aleluya, aleluya.
Alégrense y salten de contento, porque su premio será grande en
los cielos. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 5, 1-12
En aquel tiempo, cuando
Jesús vio a la muchedumbre, subió al monte y se sentó.
Entonces se le acercaron sus discípulos. Enseguida comenzó a enseñarles
y les dijo:
"Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de
los cielos. Dichosos los que lloran, porque serán consolados. Dichosos
los sufridos, porque heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre
y sed de justicia, porque serán saciados. Dichosos los misericordiosos,
porque obtendrán misericordia. Dichosos los limpios de corazón,
porque verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque se
les llamará hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos serán ustedes cuando los injurien, los persigan y digan cosas
falsas de ustedes por causa mía. Alégrense y salten de contento,
porque su premio será grande en los cielos, puesto que de la misma manera
persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes". Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Los bienaventurados, según el Evangelio, son aquellos que conocen la adversidad y, no obstante, siguen fieles al designio de Dios, convencidos de que su causa será atendida favorablemente.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, que el fuego del Espíritu que encendió los corazones de los discípulos de tu Hijo Jesucristo, santifique este sacrificio que vamos a ofrecerte. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 103. 30)
Señor, envías tu Espíritu y creas la vida, y así renuevas la faz de la tierra.
ORACIÓN DESPUES DE LA COMUNIÓN
Señor, que los dones que hemos recibido enciendan en nosotros el fuego del Espíritu Santo, que de manera tan inefable infundiste en tus apóstoles. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 105, 47)
Sálvanos, Señor y Dios nuestro; reúnenos de entre las naciones, para que podamos agradecer tu poder santo y sea nuestra gloria el alabarte.
ORACIÓN COLECTA
Concédenos, Señor, Dios nuestro, amarte con todo el corazón y, con el mismo amor, amar a nuestros prójimos. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 1, 18-22
Hermanos: Dios es testigo de que la palabra que les dirigimos a ustedes no fue primero "sí" y luego "no". Cristo Jesús, el Hijo de Dios, a quien Silvano, Timoteo y yo les hemos anunciado, no fue primero "sí" y luego "no". Todo él es un "sí". En él, todas las promesas han pasado a ser realidad. Por él podemos responder "Amén" a Dios, quien a todos nosotros nos ha dado fortaleza en Cristo y nos ha consagrado. Nos ha marcado con su sello y ha puesto el Espíritu Santo en nuestro corazón, como garantía de lo que vamos a recibir. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Pablo se vio en la necesidad
de posponer su visita a la iglesia de Corinto; esto provocó un malentendido,
y el apóstol trató de aclararlo al invocar la fidelidad de Cristo
Jesús.
Del salmo 118 R/. Míranos, Señor, benignamente.
Tus preceptos, Señor, son admirables, por eso yo los sigo. La explicación
de tu palabra da luz y entendimiento a los humildes. R/.
Hondamente suspiro, Señor, por guardar tus mandamientos. Vuélvete
a mí, Señor, y compadécete de mí, como sueles hacer
con tus amigos. R/.
Haz que sigan mis pasos tus caminos y que no me domine la malicia. Mira benignamente
a tu siervo y enséñame a cumplir tus mandamientos. R/.
ACLAMACIÓN (Mt 5,
16) R/. Aleluya, aleluya.
Que brille la luz de ustedes ante los hombres, dice el Señor, para que
viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está
en los cielos. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 5, 13-16
En aquel tiempo, Jesús
dijo a sus discípulos: "Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal
se vuelve insípida, ¿con qué se le devolverá el
sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que la pise la gente.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en lo
alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de una
olla, sino que se pone sobre un candelero para que alumbre a todos los de la
casa.
Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que viendo
las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está en
los cielos". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Los cristianos damos testimonio de nuestra fe en los espacios públicos y privados donde interactuamos. No somos francotiradores ni agentes infiltrados, sino testigos públicos de Jesús.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, estos dones que te presentamos en señal de sumisión a ti, y conviértelos en el sacramento de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 30, 17-18)
Ven, Señor, en ayuda de tu siervo y sálvame por tu misericordia. Que no me arrepienta nunca de haberte invocado.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el sacramento del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo que acabamos de recibir, nos ayude, Señor, a vivir más profundamente nuestra fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Medardo de Noyón y Guillermo de York, obispos, y Miguel de los Santos, presbítero.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Gn 1, 1. 27. 31)
En el principio creó Dios el cielo y la tierra. Creó Dios al hombre a su imagen. Y vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró muy bueno.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que por medio del trabajo del hombre diriges y perfeccionas constantemente la obra inmensa de tu creación, haz que todos los hombres encuentren trabajo digno en el que se realicen a sí mismos y, en un esfuerzo común, contribuyan al progreso de todos. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 3, 4-11
Hermanos: Cristo es quien
me da esta seguridad ante Dios. No es que yo quiera atribuirme algo como propio,
sino que mi capacidad viene de Dios, el cual me ha hecho servidor competente
de una nueva alianza, basada no en la letra, sino en el Espíritu; porque
la letra mata, pero el Espíritu da vida.
Ahora bien, si aquel régimen de muerte, el de la ley grabada en tablas
de piedra, se promulgó tan gloriosamente, que los israelitas no podían
fijar la vista en el rostro de Moisés por su resplandor, aunque pasajero,
¿cuánto más glorioso no será el régimen del
Espíritu?
Efectivamente, si el régimen de la condenación fue glorioso, con
mucho mayor razón lo será el régimen de la salvación.
Más aún, aquel esplendor ha sido eclipsado ya por esta gloria
incomparable. Y si aquello que era pasajero, fue glorioso, ¿cuánto
más glorioso no será lo permanente?. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
El apóstol confía
en el futuro de la iglesia corintia, por que sabe que Dios le ha otorgado capacidades
y dones espirituales apropiados para auxiliar a sus hermanos.
Del salmo 98 R/. Santo es el Señor, nuestro Dios.
Alaben al Señor, a nuestro Dios, y póstrense a sus pies, pues
el Señor es santo. R/.
Moisés y Aarón, entre sus sacerdotes, y Samuel, entre aquellos
que lo honraban, clamaron al Señor y él los oyó. R/.
Desde la columna de nubes les hablaba y ellos oyeron sus preceptos y la ley
que les dio. R/.
Señor, Dios nuestro, tú los escuchaste, Dios de perdón
fuiste para ellos, aunque siempre castigabas sus faltas. R/.
Alaben al Señor, a nuestro Dios, póstrense ante su monte santo,
pues santo es nuestro Dios. R/.
ACLAMACIÓN (Sal
24, 4. 5) R/. Aleluya, aleluya.
Descúbrenos, Señor, tus caminos y guíanos con la verdad
de tu doctrina. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 5, 17-19
En aquel tiempo, Jesús
dijo a sus discípulos: "No crean ¿que he venido a abolir
la ley o los profetas; no he venido a abolirlos, sino a darles plenitud. Yo
les aseguro que antes se acabarán el cielo y la tierra, que deje de cumplirse
hasta la más pequeña letra o coma de la ley.
Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe
eso a los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que
los cumpla y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Los cristianos a los que escribe Mateo no han olvidado cumplir los mandatos de Dios a Moisés. Jesús los ha revalorado, al verlos como promotores de valores y no como simples prohibiciones.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Tú que con este pan y este vino que te presentamos das al hombre el alimento que lo sostiene y el sacramento que lo renueva, concédenos, Señor, no carecer nunca de esta ayuda del cuerpo y del espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Col 3, 17)
Todo lo que hagan de palabra o de obra, háganlo en el nombre de Jesús, el Señor, dando gracias por su medio a Dios Padre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos has alimentado con el sacramento de la unidad y del amor, concédenos desempeñar con fe el trabajo que nos has encomendado para obtener nuestro diario sustento y cooperar a la edificación de tu Reino. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 77, 23-25)
Abrió Dios las compuertas del cielo e hizo llover sobre ellos el maná para que comiesen; les dio un trigo celeste, y el hombre comió pan de ángeles.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que llevaste a cabo la obra de la redención humana por el misterio pascual de tu Hijo, concédenos que, al anunciar llenos de fe por medio de los signos sacramentales, su muerte y resurrección, recibamos cada vez con mayor abundancia los frutos de la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 3, 15-4, 1. 3-6
Hermanos: Hasta el
día de hoy, siempre que se leen los libros de Moisés, un velo
está puesto sobre el corazón de los israelitas. Pero cuando se
conviertan al Señor, se les quitará el velo. Porque el Señor
es Espíritu y donde está el Espíritu del Señor,
ahí hay libertad. En cambio, nosotros, que con el rostro descubierto
reflejamos la gloria del Señor como un espejo, nos vamos transformando
en su imagen, cada vez más gloriosa, conforme a la acción del
Espíritu del Señor.
Por esto, encargados, por misericordia de Dios, del ministerio de la predicación,
no desfallecemos. Y si nuestro Evangelio permanece velado, eso es solamente
para los que se pierden, pues por su incredulidad, el dios de este mundo les
ha cegado el entrenamiento, para que no vean el resplandor glorioso del Evangelio
de Cristo, que es imagen de Dios.
Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo, el Señor,
y nos presentamos como servidores de ustedes, por Jesús. Pues el mismo
Dios que dijo: Brille la luz en medio de las tinieblas, es el que ha hecho brillar
su luz en nuestros corazones, para dar a conocer el resplandor de la gloria
de Dios, que se manifiesta en el rostro de Cristo. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Pablo analiza con lucidez
los éxitos y fracasos misioneros. Aquellos que rechazan el Evangelio
están cubiertos por un velo que nubla su mente y les impide rendirse
a la verdad.
Del salmo 84 R/. La gloria del Señor habitará en la tierra.
Escucharé las palabras del Señor, palabras de paz para su pueblo
santo. Está ya cerca nuestra salvación y la gloria del Señor
habitará en la tierra. R/.
La misericordia y la verdad se encontraron, la justicia y la paz se besaron,
la fidelidad brotó en la tierra y la justicia vino del cielo. R/.
Cuando el Señor nos muestre su bondad, nuestra tierra producirá
su fruto. La justicia le abrirá camino al Señor e irá siguiendo
sus pisadas. R/.
ACLAMACIÓN (Jn 13,
34) R/. Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los
otros, como yo los he amado. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 5, 20-26
En aquel tiempo, Jesús
dijo a sus discípulos: "Les aseguro que si su justicia no es mayor
que la de los escribas y fariseos, ciertamente no entrarán ustedes en
el Reino de los cielos.
Han oído ustedes que se dijo a los antiguos: No matarás y el que
mate será llevado ante el tribunal. Pero yo les digo: Todo el que se
enoje con su hermano, será llevado también ante el tribunal; el
que insulte a su hermano, será llevado ante el tribunal supremo, y el
que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.
Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí
mismo de que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto
al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar
tu ofrenda.
Arréglate pronto con tu adversario, mientras vas con él por el
camino; no sea que te entregue al juez, el juez al policía y te metan
a la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que
hayas pagado el último centavo". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
En aquel tiempo, la presentación de las ofrendas era un acto de suma importancia. Jesús antepone el deber de la reconciliación fraterna al compromiso cultual.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, al celebrar el memorial de nuestra salvación, te pedimos humildemente nos concedas que este sacramento de amor sea siempre para nosotros un signo de unidad y un vínculo de amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 6, 51-52)
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor. El que coma de este pan, vivirá eternamente; pues el pan que voy a dar, es mi carne, y lo doy para vida del mundo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que la participación en este banquete celestial nos santifique, de modo que, por la recepción del Cuerpo y Sangre de Cristo, se estreche entre nosotros la unión fraterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Getulio de Roma, mártir; Itamar o Itamaro de Rochester, obispo. Beato Eduardo Poppe, presbítero.
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Sb 11 24. 25. 27)
Señor, tú tienes misericordia de todos y nunca odias a tus creaturas; borras los pecados de los hombres que se arrepienten, y los perdonas, porque tú, Señor, eres nuestro Dios.
ORACIÓN COLECTA
Escucha, Señor, nuestra oración y perdona nuestros pecados, para que recibamos, juntamente, tu perdón y tu paz. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 4, 6-15
Hermanos: El mismo Dios
que dijo: Brille la luz en medio de las tinieblas, es el que ha hecho brillar
su luz en nuestros corazones, para dar a conocer el resplandor de la gloria
de Dios, que se manifiesta en el rostro de Cristo. Pero llevamos este tesoro
en vasijas de barro, para que se vea que esta fuerza tan extraordinaria proviene
de Dios y no de nosotros mismos.
Por eso sufrimos toda clase de pruebas, pero no nos angustiamos. Nos abruman
las preocupaciones, pero no nos desesperamos. Nos vemos perseguidos, pero no
desamparados; derribados, pero no vencidos.
Llevamos siempre y por todas partes la muerte de Jesús en nuestro cuerpo,
para que en este mismo cuerpo se manifieste también la vida de Jesús.
Nuestra vida es un continuo estar expuestos a la muerte por causa de Jesús,
para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne
mortal. De modo que la muerte actúa en nosotros, y en ustedes, la vida.
Y como poseemos el mismo espíritu de fe que se expresa en aquel texto
de la Escritura: Creo, por eso hablo, también nosotros creemos y por
eso hablamos, sabiendo que aquel que resucitó a Jesús nos resucitará
también a nosotros con Jesús y nos colocará a su lado con
ustedes. Y todo esto es para bien de ustedes, de manera que, al extenderse la
gracia a más y más personas, se multiplique la acción de
gracias para gloria de Dios. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Las dificultades y pruebas
que sobrevienen a Pablo y sus colaboradores les resultan una lección
maravillosa, su fortaleza procede del auxilio de Dios y no de su fragilidad.
Del salmo 115 R/. Invocaré, Señor, tu nombre.
Aun abrumado de desgracias, siempre confié en el Señor. Aun cuando
en mi aflicción pensaba: "Los hombres son unos mentirosos".
R/.
A los ojos del Señor es muy penoso que mueran sus amigos. De la muerte,
Señor, me has librado, a mí, tu esclavo e hijo de tu esclava.
R/.
Te ofreceré con gratitud un sacrificio e invocaré tu nombre. Cumpliré
mis promesas al Señor ante todo su pueblo. R/.
ACLAMACIÓN (Flp
2, 15.16) R/. Aleluya, aleluya.
Iluminen al mundo con la luz del Evangelio reflejada en su vida. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 5, 27-32
En aquel tiempo, Jesús
dijo a sus discípulos: “Han oído ustedes que se dijo a los
antiguos: No cometerás adulterio; pero yo les digo que quien mire con
malos deseos a una mujer, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
Por eso, si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado, arráncatelo
y tíralo lejos, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo
y no que todo él sea arrojado al lugar de castigo. Y si tu mano derecha
es para ti ocasión de pecado, córtatela y arrójala lejos
de ti, porque más te vale perder una parte de tu cuerpo y no que todo
él sea arrojado al lugar de castigo.
También se dijo antes: El que se divorcie, que le dé a su mujer
un certificado de divorcio; pero yo les digo que el que se divorcia, salvo el
caso de que vivan en unión ilegítima, expone a su mujer al adulterio,
y el que se casa con una divorciada comete adulterio". Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
El planteamiento de Jesús, respecto al adulterio, no debe considerarse rigorista. Es menester ir a la raíz donde se generan los adulterios, en los deseos que nacen del corazón.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza, para que perdones nuestros pecados y dirijas hacia ti nuestro vacilante corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lo 15. 10)
Por un solo pecador que se convierta, dice el Señor, habrá gran alegría entre los ángeles del cielo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por nuestra participación en el sacramento del Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, nos has perdonado, Señor, nuestros pecados, concédenos tu gracia para evitarlos de ahora en adelante y servirte con sincero corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Bernabé, apóstol y mártir; Máximo de Nápoles, obispo. Beato Esteban Bandelli, presbítero.
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Hch 11 .24)
Bienaventurado san Bernabé, que fue digno de ser contado entre los Apóstoles, pues era un hombre bueno, lleno del Espíritu Santo y de fe.
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que llenaste de fe y de amor al apóstol san Bernabé y lo destinaste a predicar la salvación a los paganos, ayúdanos, por su intercesión, a dar a conocer a todos tu Evangelio por medio de nuestras obras. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 11, 21-26;
En aquellos días,
fueron muchos los que se convirtieron y abrazaron la fe. Cuando llegaron estas
noticias a la comunidad cristiana de Jerusalén, Bernabé fue enviado
a Antioquía. Llegó Bernabé, y viendo la acción de
la gracia de Dios, se alegró mucho; y como era hombre bueno, lleno del
Espíritu Santo y de fe, exhortó a todos a que, firmes en su propósito,
permanecieran fieles al Señor. Así se ganó para el Señor
una gran muchedumbre.
Entonces Bernabé partió hacia Tarso, en busca de Saulo; y cuando
lo encontró, lo llevó consigo a Antioquía. Ambos vivieron
durante todo un año en esa comunidad y enseñaron a mucha gente.
Allí, en Antioquía, fue donde por primera vez los discípulos
recibieron el nombre de "cristianos".
Había en la comunidad cristiana de Antioquía algunos profetas
y maestros, como Bernabé, Simón (apodado el "Negro"),
Lucio el de Cirene, Manahén (que se crió junto con el tetrarca
Herodes) y Saulo. Un día estaban ellos ayunando y dando culto al Señor,
y el Espíritu Santo les dijo: "Resérvenme a Saulo y a Bernabé
para la misión que les tengo destinada". Todos volvieron a ayunar
y a orar; después les impusieron las manos y los despidieron.
Palabra de Dios. Te alabamos Señor.
Bernabé ejerció
una función de liderazgo en la comunidad de Antioquia, él animó
a Pablo a sumarse, con decisión, a evangelizar a los gentiles.
Del salmo 97 R/. El Señor ha revelado a las naciones su justicia.
Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra
y su santo brazo le han dado la victoria. R/.
El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su
justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel.
R/.
La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los pueblos
y naciones aclamen con júbilo al Señor. R/.
Cantemos al Señor al son del arpa, suenen los instrumentos. Aclamemos
al son de los clarines al Señor, nuestro rey. R/.
ACLAMACIÓN (Sal
118, 36. 2) R/. Aleluya, aleluya.
Inclina, Dios mío, mi corazón a tus preceptos y dame la gracia
de cumplir tu voluntad. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 5, 33-37
En aquel tiempo, Jesús
dijo a sus discípulos: "Han oído ustedes que se dijo a los
antiguos: No jurarás en falso y le cumplirás al Señor lo
que le hayas prometido con juramento. Pero yo les digo: No juren de ninguna
manera, ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es
donde él pone los pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del
gran Rey.
Tampoco Jures por tu cabeza, porque no puedes hacer blanco o negro uno solo
de tus cabellos. Digan simplemente sí, cuando es sí; y no, cuando
es no. Lo que se diga de más, viene del maligno". Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Quien siente necesidad de recurrir a juramentos para comunicarse con los demás, pierde la confianza natural y espontánea en la palabra. Cuando la palabra tiene valor, sobran los juramentos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que el sacrificio que vamos a ofrecerte, encienda, Señor, en nosotros
el amor que impulsó a san Bernabé, Apóstol, a difundir
la luz del Evangelio. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de los apóstoles I o II
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 15, 15}
Ya no los llamaré siervos, dice el Señor, porque el siervo no conoce lo que hace su señor. Los llamaré amigos, porque les he dado a conocer todo lo que he oído a mi Padre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Te suplicamos, Señor, por intercesión de san Bernabé, que esta Eucaristía, en la que hemos recibido a Cristo sacramentalmente, nos haga merecedores de contemplarlo eternamente en el cielo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Nabor y Nazario de Roma, mártires; León III, papa. Beato Lorenzo Salvi, presbítero.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 26, 7. 9)
Escucha, Señor, mi voz y mis clamores y ven en mi ayuda; no me rechaces, ni me abandones, Dios, salvador mío.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, fuerza de todos los que en ti confían, ayúdanos con tu gracia, sin la cual nada puede nuestra humana debilidad, para que podamos serte fieles en la observancia de tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Éxodo: 19, 2-6
En aquellos días, el pueblo de Israel salió de Refidim, llegó al desierto del Sinaí y acampó frente al monte. Moisés subió al monte para hablar con Dios. El Señor lo llamó desde el monte y le dijo: "Esto dirás a la casa de Jacob, esto anunciarás a los hijos de Israel: 'Ustedes han visto cómo castigué a los egipcios y de qué manera los he levantado a ustedes sobre alas de águila y los he traído a mí. Ahora bien, si escuchan mi voz y guardan mi alianza, serán mi especial tesoro entre todos los pueblos, aunque toda la tierra es mía. Ustedes serán para mí un reino de sacerdotes y una nación consagrada. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Israel realiza un pacto
con Dios en el cual ambos adquieren obligaciones y derechos. Ahora el pueblo
pertenece por entero al Señor, queda consagrado y puede acercarse a Dios
sin temor.
Del salmo 99 R/. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo.
Alabemos a Dios todos los hombres, sirvamos al Señor con alegría
y con júbilo entremos en su templo. R/.
Reconozcamos que el Señor es Dios, que él fue quien nos hizo y
somos suyos, que somos su pueblo y su rebaño. R/.
Porque el Señor es bueno, bendigámoslo, porque es eterna su misericordia
y su fidelidad nunca se acaba. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 5, 6-11
Hermanos: Cuando todavía
no teníamos fuerzas para salir del pecado, Cristo murió por los
pecadores en el tiempo señalado. Difícilmente habrá alguien
que quiera morir por un justo, aunque puede haber alguno que esté dispuesto
a morir por una persona sumamente buena. Y la prueba de que Dios nos ama está
en que Cristo murió por nosotros, cuando aún éramos pecadores.
Con mayor razón, ahora que ya hemos sido justificados por su sangre,
seremos salvados por él del castigo final. Por que, si cuando éramos
enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él por la muerte de su Hijo,
con mucho más razón, estando ya reconciliados, recibiremos la
salvación participando de la vida de su Hijo. Y no sólo esto,
sino que también nos gloriamos en Dios, por medio de nuestro Señor
Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
La muerte de Cristo manifiesta el entrañable amor del Padre a los hombres, quien envió a su hijo único para nuestra salvación. Los que éramos sujetos de pecado no merecíamos un amor tan desmesurado.
ACLAMACIÓN (Mc 1
.15) R/. Aleluya, aleluya.
El Reino de Dios está cerca, dice el Señor; arrepiéntanse
y crean en el Evangelio. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo. 9, 36-10, 8
En aquel tiempo, al ver
Jesús a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban
extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos:
"La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por lo tanto,
al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos".
Después, llamando a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar
a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias.
Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero de todos,
Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago y su hermano
Juan, hijos de Zebedeo; Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el
publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo; Simón, el cananeo, y Judas
Iscariote, que fue el traidor.
A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: "No
vayan a tierra de paganos ni entren en ciudades de samaritanos. Vayan más
bien en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen
por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos
y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios.
Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Antes de urgir a los discípulos a que partan a sus misiones, los invita a pedir a Dios, su Padre, que multiplique el número de obreros al servicio del Evangelio.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, que en estos dones que te presentamos has otorgado al hombre el pan que lo alimenta y el sacramento que le da nueva vida, haz que nunca llegue a faltarnos este sustento del cuerpo y del espíritu. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio dominical
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 26, 4)
Una sola cosa he pedido al Señor y es lo único que busco: habitar en su casa todos los días de mi vida.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que nuestra participación en este sacramento, signo de la unión de los fieles en ti, contribuya, Señor, a la unidad de tu Iglesia. Por Jesucristo. Nuestro Señor.
UNA
REFLEXION PARA NUESTRO TIEMPO: La instituciones
vivas y dinámicas crecen de forma constante. Cuando una empresa o una
agrupación humana cualquiera se paraliza y detiene, empieza inmediatamente
a morir. Muchas instituciones han surgido y desaparecido a lo largo de la historia.
La Iglesia permanece viva porque es el misterio de salvación, animado
por el Espíritu de Dios.
Cuando los miembros de la Iglesia viven la comunión, la profecía
y la oración, la Iglesia se mantiene como presencia palpitante del Espíritu,
que irradia señales del Reino. Cuando la Iglesia se "duerme en sus
laureles" y se encierra en sus propias preocupaciones y afanes internos,
parece una maquinaria pesada que a nadie preocupa ni atrae.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 15, 5-6)
El Señor es la parte que me ha tocado en herencia; la parte que he recibido es la más hermosa. El mismo Señor es mi recompensa.
ORACIÓN COLECTA
Dios todopoderoso y eterno, que en san Antonio de Padua otorgaste a tu Iglesia un predicador insigne y un protector de los pobres y de los necesitados, concédenos, por su intercesión, que vivamos de verdad conforme al Evangelio y experimentemos siempre tu protección y ayuda. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 6, 1-10
Hermanos: Como colaboradores
que somos de Dios, los exhortamos a no echar su gracia en saco roto. Porque
el Señor dice: En el tiempo favorable te escuché y en el día
de la salvación te socorrí. Pues bien, ahora es el tiempo favorable;
ahora, es el día de la salvación.
A nadie damos motivo de escándalo, para que no se burlen de nuestro ministerio;
al contrario, continuamente damos pruebas de que somos servidores de Dios con
todo lo que soportamos: sufrimientos, necesidades y angustias; golpes, cárceles
y motines; cansancio, noches de no dormir y días de no comer. Procedemos
con pureza, sabiduría, paciencia y amabilidad; con la fuerza del Espíritu
Santo y amor sincero, con palabras de verdad y con el poder de Dios.
Luchamos con las armas de la justicia, tanto para atacar como para defendemos,
en medio de la honra y de la deshonra, de la buena y de la mala fama. Somos
los "impostores" que dicen la verdad; los "desconocidos"
de sobra conocidos; los "moribundos" que están bien vivos;
los "condenados" nunca ajusticiados; los "afligidos" siempre
alegres; los "pobres" que a muchos enriquecen; los "necesitados"
que todo lo poseen. Palabra de Dios. Te alabamos Señor.
Dios ha otorgado sus dones
y gracias al apóstol Pablo y éste ha sabido corresponder y asume,
con paciencia y generosidad, todos los desafíos que la misión
conlleva.
Del salmo 97 R/. Aclamemos con júbilo al Señor.
Cantemos al Señor un canto nuevo, pues ha hecho maravillas. Su diestra
y su santo brazo le han dado la victoria. R/.
El Señor ha dado a conocer su victoria y ha revelado a las naciones su
justicia. Una vez más ha demostrado Dios su amor y su lealtad hacia Israel.
R/.
La tierra entera ha contemplado la victoria de nuestro Dios. Que todos los pueblos
y naciones aclamen con júbilo.
ACLAMACIÓN (Sal
118, 105) R/. Aleluya, aleluya.
Tus palabras, Señor, son una antorcha para mis pasos y; una luz en mi
sendero. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 5, 38-42
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo, diente por diente; pero yo les digo que no hagan resistencia al hombre malo. Si alguno te golpea en la mejilla derecha, preséntale también la izquierda; al que te quiera demandar en juicio para quitarte la túnica, cédele también el manto. Si alguno te obliga a caminar mil pasos en su servicio, camina con él dos mil. Al que te pide, dale; y al que quiere que le prestes, no le vuelvas la espalda". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Estas enigmáticas palabras de Jesús no deben asirse como mandatos en sentido estricto, sino como ilustraciones de una nueva orientación: el mal solo puede vencerse con el bien.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios misericordioso, que transformaste a san Antonio de Padua, para hacer de él un hombre nuevo a imagen de Cristo, renuévanos también a nosotros mediante este sacrificio de reconciliación que vamos a ofrecerte. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Mt 19, 27-29)
Yo les aseguro, dice el Señor, que los que han dejado todo para seguirme, recibirán cien veces más y alcanzarán la vida eterna.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Dios omnipotente, que por medio de este sacramento nos comunicas la fuerza de tu Espíritu, haz que, a ejemplo de san Antonio de Padua, te amemos sobre todas las cosas y vivamos siempre como verdaderos hijos tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Eliseo, profeta; Anastasio, Félix y Digna de Córdoba, mártires. Beato Gerardo de Claraval
ANTÍFONA DE ENTRADA (Mt 9, 38)
Rueguen al dueño de la mies que mande operarios a sus campos, dice el Señor a sus discípulos.
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que eres quien provee de pastores a la comunidad cristiana, haz que tu Espíritu suscite en ella sacerdotes indignos del altar y los llene de piedad y fortaleza para anunciar tu Evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura e la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintos. 8, 1-9
Hermanos: Queremos que conozcan
la gracia que ha otorgado Dios a las comunidades cristianas de Macedonia. Pues
en medio de las pruebas y de los sufrimientos, ha sido inmensa su alegría,
y su extrema pobreza ha producido tesoros de generosidad. Somos testigos de
que han hecho lo que podían y más de lo que podían; espontáneamente
nos pedían con mucha insistencia el favor de participar en la ayuda a
los hermanos.
Y superando nuestras esperanzas, se pusieron ellos mismos a disposición
del Señor y de nosotros, tal como Dios lo quería, de suerte que
tuvimos que pedirle a Tito que concluyera entre ustedes esta obra de generosidad,
puesto que él la había comenzado.
Y ya que ustedes se distinguen en todo: en fe, en palabra, en sabiduría,
en diligencia para todo y en amor hacia nosotros, distínganse también
ahora por su generosidad. No se lo estamos ordenando; sólo queremos comprobar,
mediante su interés por los demás, qué tan sincero es su
amor. Bien saben lo generoso que ha sido nuestro Señor Jesucristo, que
siendo rico, se hizo pobre por ustedes, para que ustedes se hicieran ricos con
su pobreza. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Las colectas organizadas
por el apóstol a favor de los cristianos de Jerusalén, expresan
con claridad la comunión plena, y el intercambio de dones materiales
y espirituales entre las iglesias.
Del salmo 145 R/. Alaba, alma mía, al Señor.
Alabaré al Señor toda mi vida, cantaré y tocaré
para mi Dios, mientras yo exista. R/.
Dichoso aquel que es auxiliado por el Dios de Jacob y pone su esperanza en el
Señor, su Dios, que hizo el cielo y la tierra, el mar y cuanto el mar
encierra. R/.
El Señor siempre es fiel a su palabra, y es quien hace justicia al oprimido;
él proporciona pan a los hambrientos y libera al cautivo. R/.
Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado. Ama el Señor
al hombre justo y toma al forastero a su cuidado. R/.
ACLAMACIÓN (Jn 13.34)
R/. Aleluya, aleluya.
Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los
otros, como yo los he amado. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 5, 43-48
En aquel tiempo, Jesús
dijo a sus discípulos: "Han oído ustedes que se dijo: Ama
a tu prójimo y odia a tu enemigo; yo, en cambio, les digo: Amen a sus
enemigos, hagan el bien a los que los odian y rueguen por los que los persiguen
y calumnian, para que sean hijos de su Padre celestial, que hace salir su sol
sobre los buenos y los malos, y manda su lluvia sobre los justos y los injustos.
Porque si ustedes aman a los que los aman, ¿qué recompensa merecen?
¿No hacen eso mismo los publícanos? y si saludan tan sólo
a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario?
¿No hacen eso mismo los paganos? Ustedes, pues, sean perfectos, como
su Padre celestial es perfecto". Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
El planteamiento de Jesús tiene un horizonte muy amplio y elevado, según el cual el discípulo es invitado a semejarse a Dios Padre en la vivencia del amor universal.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Mira, Señor, con bondad, los dones y oraciones de tu pueblo; multiplica en él las vocaciones sacerdotales y hazlas perseverar en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Jn 3. 16)
En esto hemos conocido lo que es el amor de Dios: en que dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar la vida por nuestros hermanos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Con la fuerza de este sacramento de amor que hoy hemos celebrado, haz, Señor, madurar las vocaciones que a manos llenas sembraste en el campo de la Iglesia, a fin de que sean muchos los que elijan servirte en sus hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 94, 6-7)
Entremos y adoremos de rodillas al Señor, creador nuestro, porque él es nuestro Dios.
ORACIÓN COLECTA
Señor, que tu amor incansable cuide y proteja siempre a estos hijos tuyos, que han puesto en tu gracia toda su esperanza. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 9, 6-11
Hermanos: Recuerden que
el que poco siembra, cosecha poco, y el que mucho siembra, cosecha mucho. Cada
cual dé lo que su corazón le diga y no de mala gana ni por compromiso,
pues Dios ama al que da con alegría. Y poderoso es Dios para colmarlos
de toda clase de favores, a fin de que, teniendo siempre todo lo necesario,
puedan participar generosamente en toda obra buena. Como dice la Escritura:
Repartió a manos llenas a los pobres; su justicia permanece eternamente.
Dios, que proporciona la semilla al sembrador y le da pan para comer, les proporcionará
a ustedes una cosecha abundante y multiplicará los frutos de su justicia.
Serán ustedes ricos en todo para ser generosos en todo; y su generosidad,
por me dio de nosotros, se convertirá ante Dios en su acción de
gracias. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Es elocuente la motivación
con la cual el autor de la carta anima a los corintios a solidarizarse con la
iglesia de Jerusalén: Dios ama al que da con alegría de corazón.
Del salmo 111 R/. Dichosos los que temen al Señor.
Dichosos los que temen al Señor y aman de corazón sus mandamientos;
poderosos serán sus descendientes. Dios bendice a los hijos de los buenos.
R/.
Fortuna y bienestar habrá en su casa; siempre obrarán conforme
a la justicia. Quien es justo, clemente y compasivo, como una luz en las tinieblas
brilla. R/.
Firme está y sin temor su corazón. Al pobre da limosna, obra siempre
conforme a la justicia; su frente se alzará llena de gloria. R/.
ACLAMACIÓN (Jn 14,
23) R/. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y haremos
en él nuestra morada, dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 6, 16. 16-18
En aquel tiempo, Jesús
dijo a sus discípulos: "Tengan cuidado de no practicar sus obras
de piedad delante de los hombres, para que los vean. De lo contrario, no tendrán
re compensa con su Padre celestial.
Por lo tanto, cuando des limosna, no lo anuncies con trompeta, como hacen los
hipócritas en las sinagogas y por las calles, para que los alaben los
hombres. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. En cambio, cuando tú
des limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha, para que
tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes hagan oración, no sean como los hipócritas, a quienes
les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para
que los vea la gente. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú,
en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora ante
tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve lo
secreto, te recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como esos hipócritas que
descuidan la apariencia de su rostro, para que la gente note que están
ayunando. Yo les aseguro que ya recibieron su recompensa. Tú, en cambio,
cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que
no sepa la gente que estás ayunando, sino tu Padre, que está en
lo secreto; y tu Padre, que ve lo secreto, te recompensará". Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
La oración, la limosna y el ayuno son expresiones de fe; no deben ser objeto de propaganda y manipulación. La vivencia de la fe se degenera cuando se convierte en espectáculo.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, Dios nuestro, tú que nos has dado este pan y este vino para reparar nuestras fuerzas, conviértelos para nosotros en sacramento de vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNION (Sal 106, 8-9)
Demos gracias al Señor por su misericordia, por las maravillas que hace por su pueblo; porque da de beber al que tiene sed y les da de comer a los hambrientos.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que has querido hacernos participar de un mismo pan y de un mismo cáliz, concédenos vivir de tal manera unidos en Cristo, que nuestro trabajo sea eficaz para la salvación del mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 109, 4)
El Señor lo ha jurado y el Señor no se retracta. Tú eres sacerdote para siempre, como lo es Melquisedec.
ORACIÓN COLECTA
Señor Dios, que para gloria tuya y salvación nuestra constituiste a Cristo sumo y eterno sacerdote, concede al pueblo redimido con su sangre obtener, por la participación en este memorial, los frutos de la muerte y resurrección de tu Hijo, que vive y reina contigo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 11, 1-11
Hermanos: Ojalá soportaran
ustedes que les dijera unas cuantas cosas sin sentido. Sopórtenmelas,
pues estoy celoso de ustedes con celos de Dios, ya que los he desposado con
un solo marido y los he entregado a Cristo como si fueran ustedes una virgen
pura. Y me da miedo que, como la serpiente engañó a Eva con su
astucia, así extravíe el modo de pensar de ustedes y los aparte
de la entrega sincera a Cristo.
Porque si alguien viniera a predicarles un Cristo diferente del que yo les he
predicado, o a comunicarles un Espíritu diferente del que han recibido,
o un Evangelio diferente del que han aceptado, ciertamente ustedes le harían
caso. Sin embargo, yo no me juzgo en nada inferior a esos "superapóstoles".
Seré inculto en mis palabras, pero no en mis conocimientos, como se los
he demostrado a ustedes siempre y en presencia de todos.
¿O es que hice mal en rebajarme para enaltecerlos a ustedes, anunciándoles
gratuitamente el Evangelio de Dios? He despojado a otras comunidades cristianas,
aceptando de ellas una ayuda para poder servirlos a ustedes. Mientras estuve
con ustedes, aunque pasé necesidades, a nadie le fui gravoso; fueron
los hermanos venidos de Macedonia los que proveyeron a mis necesidades. Siempre
he evitado serles gravoso a ustedes, y lo seguiré evitando.
Pongo a Cristo por testigo de que nadie me quitará esta gloria en toda
la provincia de Acaya. ¿Por qué digo esto? ¿Será
que no los quiero? Dios sabe que sí los quiero. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
San Pablo sufrió
acusaciones y ataques de los corintios. El defiende con firmeza su peculiar
manera de evangelizar, y proclama el Evangelio de forma gratuita y desinteresada.
Del salmo 110 R/. Justas y verdaderas son tus obras, Señor.
Quiero alabar a Dios de corazón en las reuniones de los justos. Grandiosas
son las obras del Señor y para todo fiel dignas de estudio. R/.
De majestad y gloria hablan sus obras y su justicia dura para siempre. Ha hecho
inolvidables sus prodigios. El Señor es piadoso y es clemente. R/.
Justas y verdaderas son sus obras, son dignos de confianza sus mandatos, pues
nunca pierden su valor y exigen ser fielmente ejecutados. R/.
ACLAMACIÓN (Am 8,
15) R/. Aleluya, aleluya.
Hemos recibido un espíritu de hijos, que nos hace exclamar: ¡Padre!
R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 6, 7-15
En aquel tiempo, Jesús
dijo a sus discípulos: "Cuando ustedes hagan oración, no
hablen mucho, como los paganos, que se imaginan que a fuerza de mucho hablar
serán escuchados. No los imiten, porque el Padre sabe lo que les hace
falta, antes de que se lo pidan. Ustedes pues, oren así:
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga
tu Reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también
nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en tentación
y líbranos del mal.
Si ustedes perdonan las faltas a los hombres, también a ustedes los perdonará
el Padre celestial. Pero si ustedes no perdonan a los hombres, tampoco el Padre
les perdonará a ustedes sus faltas". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Esta oración equilibra las preocupaciones del creyente primero éste suplica el advenimiento del Reino y en seguida pide por las necesidades materiales y el perdón.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristía, porque cada vez que celebramos el memorial del sacrificio de tu Hijo, se lleva a cabo la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (1 Co 11, 24-25)
Éste es mi Cuerpo, que se da por ustedes. Este cáliz es la nueva alianza establecida por mi Sangre; cuantas veces lo beban, háganlo en memoria mía, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, tú que nos has concedido el gozo de participar en esta Eucaristía, memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, haz que, unidos siempre a él, vivamos como verdaderos hijos tuyos. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Ismael, patriarca, Teresa de Portugal, religiosa, y Emilia de Vialar.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Ap 5. 9-10)
Sin distinción de raza, lengua, pueblo o nación, nos compraste, Señor, con tu Sangre e hiciste de nosotros un Reino para Dios.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que has redimido a todos los hombres con la preciosa Sangre de tu Hijo, protege en nosotros la obra de tu misericordia, para que, celebrando siempre el misterio de nuestra salvación, merezcamos alcanzar sus frutos eternos. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 11, 18.21-30
Hermanos: Ya que otros presumen
de cosas humanas, yo también voy a presumir de ellas. Porque de cualquier
cosa que alguien presume, aunque sea una insensatez lo que digo, también
yo puedo presumir.
¿Ellos presumen de que son hebreos? Yo también lo soy. ¿De
que son israelitas? Yo también lo soy. ¿De que son descendientes
de Abraham? Yo también lo soy. ¿De que sirven a Cristo? Es una
locura decirlo, pero yo lo sirvo más: yo les gano en fatigas y cárceles;
y les gano por mucho en azotes y en peligros de muerte.
Cinco veces me han dado los judíos los treinta y nueve azotes. Otras
tres veces me han azotado con varas y una vez me han apedreado. He naufragado
tres veces y me he pasado un día y una noche perdido en el mar. He viajado
sin descanso y me he visto en peligros en los ríos y entre ladrones;
peligros por parte de los de mi raza y por parte de los paganos; peligros en
las ciudades y en despoblado, en el mar y entre falsos hermanos. He andado muerto
de cansancio; he pasado muchas noches sin dormir, con hambre y sed; muchos días
sin comer, con frío y sin ropa.
Además de éstas y otras cosas, pesa sobre mí diariamente
la preocupación por todas las comunidades cristianas. ¿Quién
se enferma en ellas sin que yo no me enferme? ¿Quién cae en pecado
sin que yo no me consuma de dolor? Si se trata de presumir, presumiré
de mis debilidades. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El apóstol fue sometido
a una serie de acusaciones y ataques de los cristianos de Corinto, por esa razón
se ve obligado a mostrar sus incomparables méritos apostólicos.
Del salmo 33. R/. El Señor libra al justo de todas sus angustias.
Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de
alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor, que se alegre su pueblo al
escucharlo. R/.
Proclamemos la grandeza del Señor y alabemos todos juntos su poder. Cuando
acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis temores.
R/.
Confía en el Señor y saltaras de gusto; Jamás te sentirás
decepcionado, porque el Señor escucha el clamor de los pobres y los libra
de todas sus angustias. R/.
ACLAMACIÓN (Mt 5,
3) R/. Aleluya, aleluya.
Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.
R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 6, 19-23
En aquel tiempo, Jesús
dijo a sus discípulos: "No acumulen ustedes tesoros en la tierra,
donde la polilla y el moho destruyen, donde los ladrones perforan las paredes
y se los roban. Más bien acumulen tesoros en el cielo, donde ni la polilla
ni el moho los destruyen, ni hay ladrones que perforen las paredes y se los
roben; porque donde está tu tesoro, ahí también está
tu corazón.
Tus ojos son la luz de tu cuerpo; de manera que, si tus ojos están sanos,
todo tu cuerpo tendrá luz. Pero si tus ojos están enfermos, todo
tu cuerpo tendrá oscuridad. Y si lo que en ti debería ser luz,
no es más que oscuridad, ¡qué negra no será tu propia
oscuridad!". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
El razonamiento es contundente e implacable: el ser humano entrega su corazón a los valores. Nuestros tesoros se adueñan del corazón. Debemos saber elegir nuestros tesoros.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al presentarte nuestras ofrendas, te suplicamos, Señor, que por medio de estos misterios nos acerquemos a Jesús, y, renovemos la acción salvadora de su Sangre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNION (ctr. 1 Co 10, l6)
El cáliz de nuestra acción de gracias, nos une a todos en la Sangre de Cristo; y el pan que partimos, nos une a todos en el Cuerpo del Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo sido reconfortados con el alimento y la bebida de salvación, te pedimos, Señor, que nos purifiques siempre con la Sangre de nuestro Salvador, y que la conviertas en fuente de agua que brote para darnos vida eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Armando de Bordeaux, obispo; Ciriaco y: Paula de Málaga, mártires, e Isabel de Shonau, abadesa.
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. 13, 23. 25)
María, el Altísimo te ha bendecido más que a todas las mujeres de la tierra, y de tal manera te ha glorificado, que los hombres no cesan de alabarte.
ORACIÓN COLECTA
Oh Dios, Padre bueno, que en María, primicia de la redención, nos has dado una madre de inmensa ternura, abre nuestros corazones a la alegría del Espíritu y haz que, a imitación de la Virgen, sepamos alabarte por las maravillas realizadas en Cristo, tu Hijo, que vive y reina contigo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los corintios: 12, 1-10
Hermanos: Si hace falta
presumir (aunque nada se saca con ello), hablaré de las visiones y revelaciones
del Señor. Sé de un hombre que hace catorce años fue arrebatado
hasta el tercer cielo (si fue con el cuerpo o sin el cuerpo, no lo sé,
Dios lo sabe). Lo cierto es que ese hombre fue arrebatado al paraíso
(si fue con el cuerpo o sin el cuerpo, no lo sé, Dios lo sabe) y oyó
palabras misteriosas que el hombre no puede pronunciar.
De ese hombre sí podría gloriarme; pero en cuanto a mí,
sólo me gloriaré de mis debilidades. Si pretendiera, pues, gloriarme,
no sería insensato, diría la pura verdad. Pero me abstengo de
ello, no sea que alguien se forme de mí una idea superior a lo que en
mí ve de mí escucha.
Y por eso, para que yo no me llene de soberbia por la sublimidad de las revelaciones
que he tenido, llevo una espina clavada en mi carne, un enviado de Satanás,
que me abofetea para humillarme. Tres veces le he pedido al Señor que
me libre de esto, pero él me ha respondido: "Te basta mi gracia,
porque mi poder se manifiesta en la debilidad".
Así pues, de buena gana prefiero gloriarme de mis debilidades, para que
se manifieste en mí el poder de Cristo. Por eso me alegro de las debilidades,
los insultos, las necesidades, las persecuciones y las dificultades que sufro
por Cristo, porque cuando soy más débil, soy más fuerte.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
No obstante que el apóstol
está consciente de sus logros misioneros, también es sensible
a sus debilidades y limitaciones. La debilidad le hace apreciar la fortaleza
que recibe de Dios.
Del salmo 33 R/. Haz la prueba y veras que bueno es el Señor.
Junto a aquellos que temen al Señor el ángel del Señor
acampa y los protege. Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor.
Dichoso el hombre que se refugia en él. R/.
Que amen al Señor todos sus fieles, pues nada faltará a los que
lo aman. El rico empobrece y pasa hambre; a quien busca al Señor, nada
le falta. R/.
Escúchame, hijo mío: voy a enseñarte cómo amar al
Señor, para que puedas vivir y disfrutar la vida. R/.
ACLAMACIÓN (2 Co
8, 9) R/. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre, para enriquecernos con su pobreza. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 6, 24-34
En aquel tiempo, Jesús
dijo a sus discípulos: "Nadie puede servir a dos amos, porque odiará
a uno y amará al otro, o bien obedecerá al primero y no hará
caso al segundo. En resumen, no pueden ustedes servir a Dios y al dinero.
Por eso les digo que no se preocupen por su vida, pensando qué comerán
o con qué se vestirán. ¿Acaso no vale más la vida
que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Miren las aves del cielo,
que ni siembran, ni cosechan, ni guardan en graneros y, sin embargo, el Padre
celestial las alimenta. ¿Acaso no valen ustedes más que ellas?
¿Quién de ustedes, a fuerza de preocuparse, puede prolongar su
vida siquiera un momento?
¿Y por qué se preocupan del vestido? Miren cómo crecen
los lirios del campo, que no trabajan ni hilan. Pues bien, yo les aseguro que
ni Salomón, en todo el esplendor de su gloria se vestía como uno
de ellos. Y si Dios viste así a la hierba del campo, que hoy florece
y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más
por ustedes, hombres de poca fe?
No se inquieten, pues, pensando: ¿Qué comeremos o qué beberemos
o con qué nos vestiremos? Los que no conocen a Dios se desviven por todas
estas cosas; pero el Padre celestial ya sabe que ustedes tienen necesidad de
ellas. Por consiguiente, busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todas
estas cosas se les darán por añadidura. No se preocupen por el
día de mañana, porque el día de mañana traerá
ya sus propias preocupaciones. A cada día le bastan sus propios problemas".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
La vida es el don más importante. El discípulo debe aprender a confiar en que el Padre, que le regaló la vida a sus hijos, lo auxiliará para conseguir los satisfactores necesario.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Jubilosos de poder celebrar la festividad de la Madre de tu Hijo, te presentamos, Señor, estas ofrendas de alabanza, y te pedimos que por este santo intercambio de dones, se acrecienten en nosotros los frutos de la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de la Santísima Virgen María
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. Lc l, 48)
Me llamarán bienaventurada todas las generaciones, por que ha puesto Dios sus ojos en la humildad de su esclava.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Habiendo recibido el sacramento celestial, te pedimos, Señor, que cuantos hemos celebrado con veneración la memoria de la santísima Virgen María, merezcamos participar del banquete eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Romualdo de Ravena y Juliana Falconieri, fundadores. Beata Michelina de Piceno, laica.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 27, 8-9)
Firmeza es el Señor para su pueblo, defensa y salvación para sus fieles. Sálvanos, Señor; vela sobre nosotros y guíanos siempre.
ORACIÓN COLECTA
Padre misericordioso, que nunca dejas de tu mano a quienes has hecho arraigar en tu amistad, concédenos vivir siempre movidos por tu amor y un filial temor de ofenderte. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Jeremías: 20, 10-13
En aquel tiempo, dijo Jeremías:
"Yo oía el cuchicheo de la gente que decía: 'Denunciemos
a Jeremías, denunciemos al profeta del terror' .Todos los que eran mis
amigos espiaban mis pasos, esperaban que tropezara y me cayera, diciendo: 'Si
se tropieza y se cae, lo venceremos y podremos vengarnos de él'.
Pero el Señor, guerrero poderoso, está a mi lado; por eso mis
perseguidores caerán por tierra y no podrán conmigo; quedarán
avergonzados de su fracaso y su ignominia será eterna e inolvidable.
Señor de los ejércitos, que pones a prueba al justo y conoces
lo más profundo de los corazones, haz que yo vea tu venganza contra ellos,
porque a ti he encomendado mi causa pobre de la mano de los malvados".
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
El profeta Jeremías
ha sufrido contratiempos y ataques de su pueblo, por esa razón confiesa
abiertamente sus quejas y le pide al Señor que lo libre de los malvados.
Del salmo 68 R/. Escúchame, Señor, porque eres bueno.
Por ti he sufrido oprobios y la vergüenza cubre mi semblante. Extraño
soy y advenedizo, aun para aquellos de mi propia sangre; pues me devora el celo
de tu casa, el odio del que te odia en mí recae. R/.
A ti, Señor, elevo mi plegaria, ven en mi ayuda .pronto; escúchame
conforme a tu clemencia, Dios fiel en el socorro. Escúchame, Señor,
pues eres bueno y en tu ternura vuelve a mí tus ojos. R/.
Se alegrarán, al verlo, los que sufren; quienes buscan a Dios tendrán
más ánimo, porque el Señor jamás desoye al pobre
ni olvida al que se encuentra encadenado. Que lo alaben por esto cielo y tierra,
el mar y cuanto en él habita. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 5, 12-15
Hermanos: Así como
por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró
la muerte, así la muerte llegó a todos los hombres, por cuanto
todos pecaron.
Antes de la ley de Moisés ya había pecado en el mundo y, si bien
es cierto que el pecado no se imputa cuando no hay ley; sin embargo, la muerte
reinó desde Adán hasta Moisés aun sobre aquellos que no
pecaron con una transgresión semejante a la de Adán, el cual es
figura del que había de venir. Ahora bien, con el don no sucede como
con el delito, por que si por el delito de uno solo murieron todos, ¡cuánto
más la gracia de Dios y el don otorgado por la gracia de un solo hombre,
Jesucristo, se ha desbordado sobre todos! Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
El contraste entre el primer hombre y el hombre nuevo es evidente: Jesús manifiesta la excelencia de la gracia y la salvación que Dios nos ha regalado a todos los hombres mediante su Hijo.
ACLAMACIÓN (Jn 15,
26. 27) R/. Aleluya, aleluya.
El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí, dice el
Señor, y también ustedes serán mis testigos. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 10, 26-33
En aquel tiempo, Jesús
dijo a sus apóstoles: "No teman a los hombres. No hay nada oculto
que no llegue a descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo
que les digo de noche, repítanlo en pleno día, y lo que les digo
al oído, pregónenlo desde las azoteas.
No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman,
más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo.
¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo,
ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes,
hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan
miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del
mundo.
A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré
ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante
de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre, que está
en los cielos". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
En este Evangelio se repite la misma comparación: el hombre vale más que los lirios y los gorriones. Su vida es preciosa ante los ojos de Dios, por lo tanto, el que es testigo de Jesús ante los demás no está desamparado.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza que vamos a ofrecerte, a fin de que purifique nuestros corazones y podamos corresponder a tu amor con nuestro amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio dominical
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 144, 15)
Los ojos de todos los hombres te miran, Señor, llenos de esperanza, y tú das a cada uno su alimento.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.
Señor, tú que nos has renovado con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, concédenos que la participación en esta Eucaristía nos ayude a obtener la plenitud de la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA
REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO: La
sociedad actual no quiere saber acerca de la muerte; Compra, Consume, programa
y toma muchas decisiones, Como, si no tuviera que encontrarse al final con la
muerte. El hombre de hoy quiere olvidarla. Está tan aferrado a la vida
que no se abre a la plenitud de la vida que se nos ofrece después de
la muerte.
Jesús plantea a sus discípulos la posibilidad de sufrir una muerte
violenta por causa de su fidelidad al proyecto del Reino. Los misioneros y los
testigos actuales del Evangelio, que siguen siendo creíbles ante nuestros
ojos, solamente son aquellos que han tenido la valentía de jugarse la
vida por amor a Dios y a sus hermanos. Sólo los valientes aceptan su
cruz don alegría, porqué saben que su vida es muy valiosa ante
los ojos del Padre.
Santos: Silverio I, papa, y Florentina de Cartagena, abadesa. Beata Margarita Ebner, religiosa.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Mt 13. 33)
El Reino de los cielos se parece a un poco de levadura que tomó una mujer y la mezcló con un costal de harina, y toda la masa acabó por fermentar.
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que has querido que la fuerza del Evangelio transforme al mundo, concede a cuantos has llamado a vivir en medio de los deberes y ocupaciones temporales, desempeñar su propio trabajo con espíritu evangélico, para contribuir así a la santificación del mundo. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura Del libro del Génesis: 12, 1-9
En aquellos días,
dijo el Señor a Abram: "Deja tu país, a tu parentela y la
casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te mostraré. Haré
nacer de ti un gran pueblo y te bendeciré. Engrandeceré tu nombre
y tú mismo serás una bendición. Bendeciré a los
que te bendigan, maldeciré a los que te maldigan. En ti serán
bendecidos todos los pueblos de la tierra".
Abram partió, como se lo había ordenado el Señor, y con
él partió también Lot. Tenía Abram setenta y cinco
años cuando salió de Jarán. Abram llevó consigo
a Saray, su esposa, y a Lot, su sobrino, con todos los bienes que habían
acumulado y los esclavos que habían adquirido en Jarán, y salieron
en dirección a Canaán.
Llegaron a Canaán y Abram atravesó el país hasta la región
de Siquem y llegó a la encina de Moré. Por entonces habitaban
ahí los cananeos. El Señor se le apareció a Abram y le
dijo: "A tu descendencia le voy a dar esta tierra". Entonces Abram
edificó ahí un altar al Señor, que se le había aparecido.
De ahí pasó a las montañas, al oriente de Betel, y plantó
su tienda entre las ciudades de Betel, al poniente, y de Ay, al oriente. También
ahí le construyó un altar al Señor e invocó su nombre.
Luego se fue trasladando por etapas hacia el sur. Palabra de Dios. Te
alabamos, Señor.
Esta escena se considera
el inicio de una larga historia de amor entre Dios y su pueblo. Dios se hace
presente en la vida de Abraham, lo asiste y conserva viva su esperanza.
Del salmo 32 R/. En el Señor está nuestra esperanza.
Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, dichoso el pueblo que escogió
por suyo. Desde el cielo el Señor, atentamente, mira a todos los hombres.
R/.
Cuida el Señor de aquellos que la temen y en su bondad confían;
los salva de la muerte y en épocas de hambre les da vida. R/.
En el Señor está nuestra esperanza, pues él es nuestra
ayuda y nuestro amparo. Muéstrate bondadoso con nosotros, puesto que
en ti, Señor, hemos confiado. R/.
ACLAMACIÓN (Heb
4, 12) R/. Aleluya, aleluya.
La palabra de Dios es viva y eficaz, y descubre los pensamientos e intenciones
del corazón. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo. 7, 1-5
En aquel tiempo, Jesús
dijo a sus discípulos: "No juzguen y no serán juzgados; porque
así como juzguen los juzgarán y con la medida que midan los medirán.
¿Por qué miras la paja en el ojo de tu hermano y no te das cuenta
de la viga que tienes en el tuyo? ¿Con qué cara le dices a tu
hermano: 'Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo', cuando tú
llevas una viga en el tuyo? ¡Hipócrita! Sácate primero la
viga que tienes en el ojo, y luego podrás ver bien para sacarle a tu
hermano la paja que lleva en el suyo". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
De preferencia, el cristiano no debe juzgar a los demás. Si acaso se ocupa de hacerlo, sepa de antemano que se usará la proporcionalidad: con la vara que mida, será medido.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Dios nuestro, que en tu designio de salvar a todos los hombres por el sacrificio de Cristo, llamas también a los laicos al trabajo apostólico, concédeles, por ese mismo sacrificio que hoy vamos a ofrecerte, impregnar el mundo de espíritu evangélico y ser fermento de su santificación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 15, 8)
La gloria de mi Padre consiste en que ustedes den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Con la fuerza de esta Eucaristía, mediante la cual nos haces participar de tu gracia, fortalece, Señor, a tus hijos, a fin de que, en cualquier trabajo que desempeñen en el mundo, vivan los principios evangélicos y hagan así que tu Iglesia esté presente y activa en los problemas actuales. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Luis Gonzaga, religioso; Juan de Matera, abad, y Antón María Schwartz, presbítero.
ANTÍFONA DE ENTRADA (cfr. Sal 23, 4. 3)
El que tiene manos inocentes y puro el corazón, subirá al monte del Señor y permanecerá en su recinto sagrado.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que en la vida de san Luis Gonzaga quisiste dejarnos un modelo de pureza y, en su muerte, un ejemplo heroico de servicio al prójimo, por sus méritos e intercesión, concede a quienes no hemos sabido imitar su inocencia, que podamos imitar su caridad. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 13, 2.5-18
Abram era muy rico en ganado,
plata y oro. También Lot, que acompañaba a Abram, poseía
ovejas, vacas y tiendas. La tierra no era suficiente para los dos y ya no podían
vivir juntos, porque sus rebaños habían aumentado mucho. Hubo
pleitos entre los pastores de Abram y los de Lot. (Además, los cananeos
y los perezeos habitaban por entonces en el país).
Entonces Abram le dijo a Lot: "Que no haya pleitos entre tú y yo
ni entre nuestros pastores, pues tú y yo somos hermanos. Tienes todo
el país por delante. Sepárate de mí. Si te vas por la izquierda,
yo me iré por la derecha; y si tú tomas la derecha, yo tomaré
la izquierda".
Lot levantó los ojos y vio que todo el valle del Jordán, hasta
llegar a Soar, era de regadío (esto sucedía antes de que el Señor
destruyera a Sodoma y Gomorra); era como el paraíso o como la región
fértil de Egipto. Entonces Lot escogió todo el valle del Jordán
y se trasladó al oriente, y así se apartaron el uno del otro.
Abram se estableció en Canaán, y Lot en las ciudades del valle,
donde plantó sus tiendas hasta Sodoma. Los habitantes de Sodoma eran
malvados y pecaban gravemente contra el Señor.
Después de que Lot se separó, el Señor le dijo a Abram:
"Alza tus ojos y, desde el lugar en donde estás, mira hacia el norte
y el sur, hacia el oriente y el poniente. Pues bien, toda la tierra que ves
te la voy a dar a ti y a tus descendientes para siempre. Voy a hacer a tu descendencia
tan numerosa como el, polvo de la tierra: el que pueda contar el polvo de la
tierra, podrá contar a tus descendientes. Anda, recorre el país
a lo largo y a lo ancho, porque te lo voy a dar a ti".
Y Abram fue a plantar sus tiendas en el encinar de Mambré, en Hebrón,
y construyó ahí un altar al Señor. Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Este breve diálogo
entre Abram y Lot destaca una enseñanza importante acerca de la fraternidad:
los intereses económicos no son tan importantes para poner en riesgo
las relaciones fraternas.
Del salmo 14 R/. ¿Quién será grato a tus ojos, Señor?
El hombre que procede honradamente y obra con justicia; el que es sincero en
todas sus palabras y con su lengua a nadie desprestigia. R/.
Quien no hace mal al prójimo ni difama al vecino; quien no ve con aprecio
a los malvados, pero honra a quienes temen al Altísimo. R/.
Quien presta sin usura y quien no acepta sobornos en perjuicio de inocentes,
ése será agradable a los ojos de Dios eternamente. R/.
ACLAMACIÓN (Jn 8,
12) R/. Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá
la luz de la vida. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo. 7, 6. 12-14
En aquel tiempo, Jesús
dijo a sus discípulos: "No den a los perros las cosas santas ni
echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen y después se vuelvan
contra ustedes y los despedacen.
Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. En esto
se resumen la ley y los profetas.
Entren por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta y amplio el camino
que conduce a la perdición, y son muchos los que entran por él.
Pero ¡qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino
que conduce a la vida, y qué pocos son los que lo encuentran!".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
La prudencia y la sensatez auxilian al cristiano para no confundirlo. El sabio discierne cuál es la puerta, el camino y la actitud que conducen a la vida y cuáles llevan a la ruina.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, que, a ejemplo de san Luis Gonzaga, participemos en esta Eucaristía con un corazón libre de pecado, a fin de que recibamos la abundancia de tus dones. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNION (Sal 77. 24-25)
El Señor les envió pan del cielo y les dio a comer el pan de los fuertes.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Tú, que nos has alimentado con el pan de los fuertes, haz, Señor, que a ejemplo de san Luis Gonzaga, te sirvamos con pureza y caridad y vivamos en continua acción de gracias. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Yo soy la salvación de mi pueblo, dice el Señor. Los escucharé en cualquier tribulación en que me llamen y seré siempre su Dios.
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que guías al universo con sabiduría y amor, escucha las oraciones que te dirigimos por nuestra patria, a fin de que la prudencia de sus gobernantes y la honestidad de los ciudadanos mantengan la concordia y la justicia y se alcancen el verdadero progreso y la paz. Por nuestro Señor Jesucristo. ..
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 15,1-12.17-18
En aquel tiempo, el Señor
se le apareció a Abram y le dijo: "No temas, Abram. Yo soy tu protector,
y tu recompensa será muy grande". Abram le respondió: "Señor,
Señor mío, ¿qué me vas a poder dar, puesto que voy
a morir sin hijos? Ya que no me has dado descendientes, un criado de mi casa
será mi heredero".
Pero el Señor le dijo: "Ése no será tu heredero, sino
uno que saldrá de tus entrañas". Y haciéndolo salir
de la casa, le dijo: "Mira el cielo y cuenta las estrellas, si puedes".
Luego añadió: "Así será tu descendencia".
Abram creyó lo que el Señor le decía y, por esa fe, el
Señor lo tuvo por justo. Entonces le dijo: "Yo soy el Señor,
el que te sacó de Ur, ciudad de los caldeos, para entregarte en posesión
esta tierra". Abram replicó: "Señor Dios, ¿cómo
sabré que voy a poseerla?". Dios le dijo: "Tráeme una
ternera, una cabra y un carnero, todos de tres años; una tórtola
y un pichón".
Tomó Abram aquellos animales, los partió por la mitad y puso las
mitades una enfrente de la otra, pero no partió las aves. Pronto comenzaron
los buitres a descender sobre los cadáveres y Abram los ahuyentaba.
Estando ya para ponerse el sol, Abram cayó en un profundo letargo, y
un terror intenso y misterioso se apoderó de él. Cuando se puso
el sol, hubo densa oscuridad y sucedió que un brasero humeante y una
antorcha encendida pasaron por entre aquellos animales partidos.
De esta manera hizo el Señor, aquel día, una alianza con Abram,
diciendo:
"A tus descendientes doy esta tierra, desde el río de Egipto hasta
el gran río Éufrates". Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
Abraham ha emprendido un
camino de fe animado por las promesas. Su esposa sigue sin darle hijos, Dios
le renueva su promesa y Abraham renueva su fe en la palabra del Señor.
Del salmo 104 R/. El Señor nunca olvida sus promesas.
Aclamen al Señor y denle gracias, canten sus maravillas a los pueblos.
Entonen en su honor himnos y cantos y celebren, sus portentos. R/.
Del nombre del Señor enorgullézcanse y siéntase feliz el
que lo busca. Recurran al Señor y a su poder, y a su presencia acudan.
R/.
Descendientes de Abraham, su servidor; estirpe de Jacob, su predilecto, escuchen:
el Señor es nuestro Dios, y gobiernan la tierra sus decretos. R/.
Ni aunque transcurran mil generaciones se olvidará el Señor de
sus promesas, de la alianza pactada con Abraham, del juramento a Isaac, que
un día le hiciera. R/.
ACLAMACIÓN (Jn 15,
4.5) R/. Aleluya, aleluya.
Permanezcan en mí y yo en ustedes, dice el Señor; el que permanece
en mí da fruto abundante. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 7, 15-20
En aquel tiempo, Jesús
dijo a sus discípulos: "Cuidado con los falsos profetas. Se acercan
a ustedes disfrazados de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus
frutos los conocerán. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos o
higos de los cardos?
Todo árbol bueno da frutos buenos y el árbol malo da frutos malos.
Un árbol bueno no puede producir frutos malos y un árbol malo
no puede producir frutos buenos. Todo árbol que no produce frutos buenos
es cortado y arrojado al fuego. Así que por sus frutos los conocerán".
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Esta argumentación de los frutos es para que el cristiano descubra a los profetas auténticos. Estos les hablan a sus hermanos con la verdad.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos a fin de que, por medio de esta Eucaristía, podamos obtener las gracias de la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 118, 4-5)
Tú promulgas, Señor, tus preceptos para que se observen con exactitud. Que mi conducta se ajuste siempre al cumplimiento de tu voluntad.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Concede siempre tu ayuda, Señor, a quienes has alimentado con la Eucaristía, a fin de que la gracia recibida en este sacramento transforme continuamente nuestra vida. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Alicia de Alemania, emperatriz, y José Cafasso, presbítero. Beato Inocencio V, papa.
Misa matutina
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 77. 23-25)
Abrió Dios las compuertas del cielo e hizo llover sobre ellos el maná para que comiesen; les dio un trigo celeste, y el hombre comió pan de ángeles.
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que llevaste a cabo la obra de la redención humana por el misterio pascual de tu Hijo, concédenos que, al anunciar llenos de fe por medio de los Signos sacramentales su muerte y resurrección, recibamos cada vez con mayor abundancia los frutos de la salvación. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 16, 1-12. 15-16
Por aquel entonces, Saray,
esposa de Abram, no le había dado hijos a éste; pero tenía
una esclava egipcia, que se llamaba Agar. Saray le dijo entonces a Abram: "El
Señor me ha hecho estéril. Acércate, pues, a mi esclava,
a ver si por medio de ella puedo tener hijos". Y Abram siguió el
consejo de Saray.
Así, a los diez años de vivir Abram en Canaán, Saray, su
esposa, tomó a su esclava Agar, la egipcia, y se la dio por mujer a Abram.
El se acercó a Agar y ella concibió. Pero luego, al verse encinta,
Agar miraba con desprecio a su señora.
Entonces Saray le dijo a Abram: "Tú eres el responsable de esta
ofensa. Yo puse en tus brazos a mi esclava y ahora ella, al verse encinta, me
mira con desprecio. Que el Señor juzgue entre tú y yo". Abram
le respondió a Saray: "Tu esclava está a tu disposición.
Haz con ella lo que tú quieras". Entonces Saray trató tan
mal a Agar, que ésta se escapó.
El ángel del Señor encontró a Agar Junto a un manantial
del desierto, el que está en el camino de Shur, y le dijo: "Agar,
esclava de Saray, ¿de dónde vienes y a dónde vas?".
Ella le respondió: "Ando huyendo de Saray, mi señora".
El ángel del Señor le dijo: "Vuelve a la casa de tu señora
y sométete a ella". Y el ángel del Señor añadió:
"Voy a hacer tan numerosa tu descendencia, que no se podrá contar.
Mira, estás encinta y darás a luz un hijo, a quien llamarás
Ismael, porque el Señor te ha escuchado en tu aflicción. Será
como un potro salvaje: luchará contra todos, y todos contra él,
y vivirá separado de sus hermanos".
Agar le dio un hijo a Abram, y Abram llamó Ismael al hijo que Agar le
había dado. Abram tenía ochenta y seis años cuando Agar
dio a luz a Ismael. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
La realización de
la promesa sigue latente, Sara sigue sin concebir. Dios sostiene la esperanza
de Abraham y le concede un descendiente de su sierva Agar.
Del salmo 105 R/. Demos gracias al Señor, porque es bueno.
Demos gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterna su misericordia.
¿Quién podrá contar las hazañas del Señor
y alabarlo como él merece? R/.
Dichosos los que cumplen la ley y obran siempre conforme a la justicia. Por
el amor que tienes a tu pueblo, acuérdate de nosotros, Señor,
y sálvanos. R/.
Sálvanos, Señor, para que veamos la dicha de tus escogidos y nos
alegremos y nos gloriemos junto con el pueblo que te pertenece. R/.
ACLAMACIÓN (Jn 14,
23) R/. Aleluya, aleluya.
El que me ama cumplirá mi palabra y mi Padre lo amará y haremos
en él nuestra morada, dice el Señor. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 7, 21-29
En
aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "No todo el que
me diga: '¡Señor, Señor!' entrará en el Reino de
los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los
cielos. Aquel día muchos me dirán: '¡Señor, Señor!,
¿no hemos hablado y arrojado demonios en tu nombre y no hemos hecho,
en tu nombre, muchos milagros entonces yo les diré en su cara: 'Nunca
los he conocido. Aléjense de mí, ustedes, los que han hecho el
mal'.
El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se
parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la
lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella
casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca.
El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica,
se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino
la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella
casa y la arrasaron completamente".
Cuando Jesús terminó de hablar, la gente quedó asombrada
de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como
los escribas. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor
Jesús.
Antes que la posesión o el ejercicio de los carismas está la coherencia y fidelidad al evangelio. En ocasiones, los carismáticos se dispensan de vivir el mensaje que predican.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Señor, al celebrar el memorial de nuestra salvación, te pedimos humildemente nos concedas que este sacramento de amor sea siempre para nosotros un signo de unidad y un vínculo de amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 6, 51-52)
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor. El que coma de este pan, vivirá eternamente; pues el pan que voy a dar es mi carne, y lo doy para vida del mundo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que la participación en este banquete celestial nos santifique, de modo que, por la recepción del Cuerpo y Sangre de Cristo, se estreche entre nosotros la unión fraterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.
La Natividad de San Juan Bautista
Santos: Juan, Festo y José Yuan de China, mártires.
Misa vespertina de la vigila
ANTÍFONA DE ENTRADA (Lc 1. 15. 14)
El ángel dijo a Zacarías: Tu hijo será grande ante el Señor y desde el seno de su madre quedará lleno del Espíritu Santo y muchos se alegrarán con su nacimiento.
Se dice Gloria
ORACIÓN COLECTA
Conduce, Señor, a tu pueblo por el camino del arrepentimiento y de la rectitud que predicó san Juan Bautista, a fin de que pueda llegar con seguridad al encuentro de tu Hijo, Jesucristo, que vive y reina contigo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Jeremías: 1, 4-10
En tiempo de Josías,
el Señor me dirigió estas palabras: "Desde antes de formarte
en el seno materno, te conozco; desde antes de que nacieras, te consagré
profeta para las naciones".
Yo le contesté: "Pero, Señor mío, yo no sé
expresarme, porque apenas soy un muchacho".
El Señor me dijo: ""No digas que eres un muchacho, pues irás
a donde yo te envíe y dirás lo que yo te mande. No tengas miedo,
porque yo estoy contigo para protegerte", lo dice el Señor.
El Señor extendió entonces su brazo, con su mano me tocó
la boca y me dijo: "Desde hoy pongo mis palabras en tu, boca y te doy autoridad
sobre pueblos y reyes, para que arranques y derribes, para que destruyas y deshagas,
para que edifiques y plantes". Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
Del salmo 70 R/. Desde
el seno de mi madre tú eres mi apoyo.
Señor, tú eres mi esperanza, que no quede yo jamás defraudado.
Tú, que eres justo, ayúdame y defiéndeme; escucha mi oración
y ponme a salvo. R/.
Sé para mí un refugio, ciudad fortificada en que me salves. Y
pues eres mi auxilio y mi defensa, líbrame, Señor, de los malvados.
R/.
Señor, tú eres mi esperanza; desde mi juventud en ti confío.
Desde que estaba en el seno de mi madre, yo me apoyaba en ti y tú me
sostenías. R/.
Yo proclamaré siempre tu justicia y a todas horas, tu misericordia. Me
enseñaste a alabarte desde niño y seguir alabándote es
mi orgullo. R/.
Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro: 1, 8-12
Hermanos: Ustedes no han
visto a Cristo Jesús y, sin embargo, lo aman; al creer en él ahora,
sin verlo, se llenan de una alegría radiante e indescriptible, seguros
de alcanzar la salvación de sus almas, que es la meta de la fe.
Los profetas, cuando predijeron la gracia destinada a ustedes, investigaron
también profundamente acerca de la salvación de ustedes. Ellos
trataron de describir en qué tiempo y, en qué circunstancias se
habrían de verificar las indicaciones que el Espíritu de Cristo,
que moraba en ellos, les había revelado sobre los sufrimientos de Cristo
y el triunfo glorioso que los seguiría. Pero .se les dio a conocer que
ellos no verían lo que profetizaban, sino que estaba reservado para nosotros.
Todo esto les ha sido anunciado ahora a ustedes, por medio de aquellos que les
han predicado el Evangelio con la fuerza del Espíritu Santo, enviado
del cielo, y ciertamente es algo que los Ángeles anhelan Contemplar.
Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN (cfr.
Jn l, 7; Lc 1, 17) R/. Aleluya, aleluya.
Él vino para dar testimonio de la luz y prepararle al Señor un
pueblo dispuesto a recibirlo. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas: 1, 5-17
Hubo
en tiempo de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacarías, del
grupo de Abías, casado con una descendiente de Aarón, llamada
Isabel. Ambos eran justos a los ojos de Dios, pues vivían irreprochablemente,
cumpliendo los mandamientos y disposiciones del Señor. Pero no tenían
hijos, porque Isabel era estéril y los dos, de avanzada edad.
Un día en que le correspondía a su grupo desempeñar ante
Dios los oficios sacerdotales, le tocó a Zacarías, según
la costumbre de los sacerdotes, entrar al santuario del Señor para ofrecer
el incienso, mientras todo el pueblo estaba afuera, en oración, a la
hora de la incensación.
Se le apareció entonces un ángel del Señor, de pie, a la
derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó
y un gran temor se apoderó de él. Pero el ángel le dijo:
"No temas, Zacarías, porque tu súplica ha sido escuchada.
Isabel, tu mujer, te dará un hijo, a quien le pondrás el nombre
de Juan. Tú te llenarás de alegría y regocijo, y otros
muchos se alegrarán también de su nacimiento, pues él será
grande a los ojos del Señor; no beberá vino ni licor, y estará
lleno del Espíritu Santo, ya desde el seno de su madre. Convertirá
a muchos israelitas al Señor; irá delante del Señor con
el espíritu y el poder de Elías, para convertir los corazones
de los padres hacia sus hijos, dar a los rebeldes la cordura de los justos y
prepararle así al Señor un pueblo dispuesto a recibirlo".
Palabra del Señor. Gloria a tí, Señor Jesús.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, que vamos a celebrar en esta festividad de san Juan Bautista, nos impulse y nos ayude, Señor, a morir a nuestros pecados y a vivir renovados por tu gracia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio propio
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 1, 68)
Bendito sea el Señor Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por intercesión de san Juan Bautista que nos anunció al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo, haz, Señor, que esta Eucaristía nos obtenga tu perdón y tu paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Misa del día
ANTÍFONA DE ENTRADA (Jn 1, 67; Lc 1, 17)
Vino un hombre enviado por Dios y su nombre era Juan. Vino para dar testimonio de la luz, y prepararle al Señor un pueblo dispuesto a recibirlo.
Se dice Gloria
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que enviaste a san Juan Bautista para prepararle a Cristo, el Señor, un pueblo dispuesto a recibirlo, alegra ahora a tu Iglesia con la abundancia de los dones del Espíritu y guíala por el camino de la salvación y de la paz. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del profeta Isaías: 49,1-6
Escúchenme, islas;
pueblos lejanos, atiéndanme. El Señor me llamó desde el
vientre de mi madre; cuando aún estaba yo en el seno materno, él
pronunció mi nombre.
Hizo de mi boca una espada filosa, me escondió en la sombra de su mano,
me hizo flecha puntiaguda, me guardó en su aljaba y me dijo: "Tú
eres mi siervo, Israel; en ti manifestaré mi gloria". Entonces yo
pensé: "En vano me he cansado, inútilmente: he gastado mis
fuerzas; en realidad mi causa estaba en manos del Señor, mi recompensa
la tenía mi Dios".
Ahora habla el Señor, el que me formó desde el seno materno, para
que fuera su servidor, para hacer que Jacob volviera a él y congregar
a Israel en torno suyo tanto así me honró el Señor y mi
Dios fue mi fuerza. -Ahora, pues, dice el Señor: "Es poco que seas
mi siervo sólo para restablecer a las de Jacob y reunir a los sobrevivientes
de Israel; te voy a convertir en luz de las naciones, para que mi salvación
llegue hasta los últimos rincones de la tierra". Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Este siervo es un personaje
difícil de identificar; algunos creen que se refiere al pueblo de Israel,
otros a un individuo en particular. Los cristianos creemos que Jesús
es el verdadero santo de Israel.
Del salmo 138 R/. Te doy gracias, Señor, porque me has formado maravillosamente.
Tú me conoces, Señor, profundamente: tú conoces cuándo
me siento y me levanto, desde lejos sabes mis pensamientos, tú observas
mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares. R/.
Tú formaste mis entrañas, me tejiste en el seno materno. Te doy
gracias por tan grandes maravillas; soy un prodigio y tus obras son prodigiosas.
R/.
Conocías plenamente mi alma; no se te escondía mi organismo, cuando
en lo oculto me iba formando y entretejiendo en lo profundo de la tierra. R/.
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 13, 22-26
En aquellos días, Pablo les dijo a los judíos: "Hermanos:
Dios les dio a nuestros padres como rey a David, de quien hizo esta alabanza:
He hallado a David, hijo de Jesé, hombre según mi corazón,
quien realizará todos mis designios.
Del linaje de David, conforme a la promesa, Dios hizo nacer para Israel un salvador:
Jesús. Juan preparó su venida, predicando a todo el pueblo de
Israel un bautismo de penitencia, y hacia el final de su vida, Juan decía:
'Yo no soy el que ustedes piensan. Después de mí viene uno a quien
no merezco desatarle las sandalias'.
Hermanos míos, descendientes de Abraham, y cuantos temen a Dios: Este
mensaje de salvación les ha sido enviado a ustedes". Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
En los primeros discursos misioneros se abre un espacio para destacar la importante misión que realizó Juan el Bautista. El profeta del Jordán dispuso al pueblo para que aceptara la llamada al arrepentimiento.
ACLAMACIÓN (Lc l,
76) R/. Aleluya, aleluya.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo, porque
irás delante del Señor a preparar sus caminos. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Lucas. 1, 57-66. 80
Por
aquellos días, le llegó a Isabel la hora de dar a luz y tuvo un
hijo. Cuando sus vecinos y parientes se enteraron de que el Señor le
había manifestado tan grande misericordia, se regocijaron con ella.
A los ocho días fueron a circuncidar al niño y le querían
poner Zacarías, como su padre; pero la madre se opuso, diciéndoles:
"No. Su nombre será Juan". Ellos le decían: "Pero
si ninguno de tus parientes se llama así". Entonces le preguntaron
por señas al padre cómo quería que se llamara el niño.
Él pidió una tablilla y escribió: "Juan es su nombre".
Todos se quedaron extrañados. En ese momento a Zacarías se le
soltó la lengua, recobró el habla y empezó a bendecir a
Dios.
Un sentimiento de temor se apoderó de los vecinos y en toda la región
montañosa de Judea se comentaba este suceso. Cuantos se enteraban de
ello se preguntaban impresionados:"¿Qué va a ser de este
niño?". Esto lo decían, porque realmente la mano de Dios
estaba con él.
El niño se iba desarrollando físicamente y su espíritu
se iba fortaleciendo, y vivió en el desierto hasta el día en que
se dio a conocer al pueblo de Israel. Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
Los anuncios de nacimiento de los grandes servidores de Israel siempre están rodeados de señales. Es la forma dé advertirnos que Dios sigue actuando en la historia de su pueblo. Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, este sacrificio que vamos a ofrecerte para celebrar el nacimiento de san Juan Bautista, quien anunció la venida de nuestro Salvador y señaló su presencia entre los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En verdad, es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias, siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Señor nuestro.
Ya que en la persona de su precursor, Juan el Bautista, podemos alabar tu magnificencia,
que lo distinguió con particular honor entre todos los hombres.
Él fue, en su nacimiento, ocasión de gran júbilo y aun
antes de nacer, saltó de gozo por la visita del Salvador.
Sólo a él fue dado entre todos los profetas presentar al Cordero,
Redentor del mundo.
Bautizó con el agua, que habría de quedar santificada, al mismo
autor del bautismo, por quien mereció dar el testimonio supremo de su
sangre.
Por eso, unidos a los ángeles, aclamamos llenos de alegría: Santo,
Santo, Santo.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 1. 78)
Por la misericordia entrañable de nuestro Dios, nos ha visitado la luz que nace de lo alto.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, que la comunión que hemos recibido al celebrar el nacimiento del precursor de tu Hijo, renueve en nosotros el amor y la fidelidad a Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Santos: Guillermo de Vercelli, abad; Domingo de Henares, mártir, y Máximo de Turín, obispo.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sedulio)
Te aclamamos, santa Madre de Dios, porque has dado a luz al Rey que gobierna cielo y tierra por los siglos de los siglos.
ORACIÓN COLECTA
Señor, Dios nuestro, que nos has dado en la Virgen María el modelo de quien escucha tu Palabra y la pone en práctica, abre nuestro corazón al gozo de la escucha, y por medio de tu Espíritu haz que seamos lugar santo en el que tu Palabra de salvación se cumpla hoy. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 18, 1-15
Un día, el Señor
se le apareció a Abraham en el encinar de Mambré. Abraham estaba
sentado en la entrada de su tienda, a la hora del calor más fuerte. Levantando
la vista, vio de pronto a tres hombres que estaban de pie ante él. Al
verlos, se dirigió a ellos rápidamente desde la puerta de la tienda,
y postrado en tierra, dijo: "Señor mío, si he hallado gracia
a tus ojos, te ruego que no pases junto a mí sin detenerte. Haré
que traigan un poco de agua para que se laven los pies y descansen a la sombra
de estos árboles; traeré pan para que recobren las fuerzas y después
continuarán su camino, pues sin duda para eso han pasado junto a su siervo".
Ellos le contestaron: "Está bien. Haz lo que dices". Abraham
entró rápidamente en la tienda donde estaba Sara, y le dijo: "Date
prisa, toma tres medidas de harina, amásalas y cuece unos panes".
Luego Abraham fue corriendo al establo, escogió un ternero y se la dio
a un criado para que lo matara y lo preparara. Cuando el ternero estuvo asado,
tomó requesón y leche y lo sirvió todo a los forasteros.
El permaneció de pie junto a ellos, bajo el árbol, mientras comían.
Ellos le preguntaron: ¿Dónde está Sara, tu mujer?".
Él respondió: "Allá, en la tienda". Uno de ellos
le dijo: "Dentro de un año volveré sin falta a visitarte
por estas fechas; para entonces, Sara, tu mujer, habrá tenido un hijo".
Sara estaba escuchando detrás de la puerta de la tienda. (Abraham y Sara
eran ya muy ancianos, ya Sara le había cesado su regla). Sara se rió
por lo bajo y pensó: "Siendo yo tan vieja y mi marido un anciano,
¿Podré experimentar el placer?".
Entonces el Señor le dijo a Abraham: "¿Por qué se
ha reído Sara y ha dicho: ' ¿Será cierto que voy a dar
a luz, siendo ya tan vieja?' ¿Acaso hay algo difícil para Dios?
El año que viene, en el plazo señalado, volveré a visitarte,
y Sara tendrá un hijo". Sara dijo entonces, asustada: "No me
estaba riendo". Pero el Señor replicó: "No lo niegues;
sí te estabas riendo". Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
En este relato reaparece
la promesa de la descendencia del patriarca. El narrador contrasta la esperanza
confiada de Abraham con la actitud escéptica de Sara, su mujer.
Lucas 1 R/. El Señor se acordó de su misericordia.
Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo
en Dios, mi salvador, porque puso sus ojos en la humildad de su esclava. R/.
Desde ahora me llamarán dichosa todas las generaciones, porque ha hecho
en mí grandes cosas el que todo lo puede. Santo es su nombre. R/.
Su misericordia llega de generación en generación a los que lo
temen. A los hambrientos los colmó de bienes y a los ricos los despidió
sin nada. R/.
Acordándose de su misericordia, vino en ayuda de Israel, su siervo, como
lo había prometido a nuestros padres, a Abraham y a su descendencia,
para siempre. R/.
ACLAMACIÓN (Mt 8.17)
R/. Aleluya, aleluya.
Cristo hizo suyas nuestras debilidades y cargó con nuestros dolores.
R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 8, 5-17
En
aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaúm, se le acercó
un oficial romano y le dijo: "Señor, tengo en mi casa un criado
que está en cama, paralítico, y sufre mucho". Él le
contestó: "Voy a curarlo".
Pero el oficial le replicó: "Señor, yo no soy digno de que
entres en mi casa; con que digas una sola palabra, mi criado quedará
sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes;
cuando le digo a uno: '¡Ve!', él va; al otro: '¡Ven!', y
viene; a mi criado: '¡Haz esto!', y lo hace".
Al oír aquellas palabras, se admiró Jesús y dijo a los
que lo seguían: "Yo les aseguro que en ningún israelita he
hallado una fe tan grande. Les aseguro que muchos vendrán de oriente
y de occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de
los cielos. En cambio, a los herederos del Reino los echarán fuera, a
las tinieblas. Ahí será el llanto y la desesperación".
Jesús le dijo al oficial romano: "Vuelve a tu casa y que se te cumpla
lo que has creído". Y en aquel momento se curó el criado.
Al llegar Jesús a la casa de Pedro, vio a la suegra de éste en
cama, con fiebre. Entonces la tomó de la mano y desapareció la
fiebre. Ella se levantó y se puso a servirles.
Al atardecer le trajeron muchos endemoniados. El expulsó a los demonios
con su palabra y curó a todos os enfermos. Así se cumplió
lo dicho por el profeta Isaías: El hizo suyas nuestras debilidades y
cargó con nuestros dolores. Palabra del Señor. Gloria
a ti, Señor Jesús.
Para el evangelista Mateo resulta claro que Jesús realiza frecuentes curaciones por iniciativa propia; él tiene conciencia de estar cumpliendo la misión vicaria del Siervo de Yavhé.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Padre lleno de bondad, que nos socorra el inmenso amor de tu Hijo unigénito para que, quien al nacer de la Virgen María no menoscabó la integridad de la Madre, sino que la consagró, nos libre de nuestras culpas y acepte nuestra oblación. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio de la Santísima Virgen María
ANTÍFONA DE LA COMNIÓN (cfr, Lc 11, 27)
Dichosa la Virgen María, que llevó en su seno al Hijo del eterno Padre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Señor, al recibir el sacramento celestial en esta conmemoración de la santísima Virgen María, te pedimos que nos concedas celebrar dignamente, a Imitación suya, el misterio de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Santos: Antelmo de Belley, obispo; Pelayo, niño mártir, y Próspero de Aquitania, laico.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Sal 46, 2)
Pueblos todos, aplaudan; aclamen al Señor con gritos de júbilo.
ORACIÓN COLECTA
Padre de bondad, que por medio de tu gracia nos has hecho hijos de la luz, concédenos vivir fuera de las tinieblas del error y permanecer siempre en el esplendor de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del segundo libro de los Reyes: 4, 8-11. 14-16
Un día pasaba Eliseo
por la ciudad de Sunem y una mujer distinguida lo invitó con insistencia
a comer en su casa. Desde entonces, siempre que Eliseo pasaba por ahí,
iba a comer a su casa. En una ocasión, ella le dijo a su marido: "Yo
sé que este hombre, que con tanta frecuencia nos visita, es un hombre
de Dios. Vamos a construirle en los altos una pequeña habitación.
Le pondremos allí una cama, una mesa, una silla y una lámpara,
para que se quede allí, cuando venga a visitarnos".
Así se hizo y cuando Eliseo regresó a Sunem, subió a la
habitación y se recostó en la cama. Entonces le dijo a su criado:
"¿Qué podemos hacer por esta mujer?". El criado le dijo:
"Mira, no tiene hijos y su marido ya es un anciano". Entonces dijo
Eliseo: "Llámala". El criado la llamó y ella, al llegar,
se detuvo en la puerta. Eliseo le dijo: 'El año que viene, por estas
mismas fechas, tendrás un hijo en tus brazos". Palabra de
Dios. Te alabamos Señor.
El profeta ha recibido
continuas muestras de hospitalidad de parte de la mujer sunamita. En agradecimiento
invoca al Señor, para que le otorgue un hijo que la asista en su vejez.
Del salmo 88 R/. Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor.
Proclamaré sin cesar la misericordia del Señor, y daré
a conocer que su fidelidad es eterna, pues el Señor ha dicho: "Mi
amor es para siempre, y mi lealtad, más firme que los cielos". R/.
Señor, feliz el pueblo que te alaba y que a tu luz camina, que en tu
nombre se alegra a todas horas y al que llena de orgullo tu justicia. R/.
Feliz, porque eres tú su honor y fuerza y exalta tu favor nuestro poder.
Feliz, porque el Señor es nuestro escudo y el santo de Israel es nuestro
rey. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 6, 3-4.8-11
Hermanos: Todos los que hemos sido incorporados a Cristo Jesús por medio
del bautismo, hemos sido incorporados a su muerte. En efecto, por el bautismo
fuimos sepultados con él en su muerte, para que, así como Cristo
resucitó de entre los muertos por la gloria del Padre, así también
nosotros llevemos una vida nueva.
Por lo tanto, si hemos muerto con Cristo, estamos seguros de que también
viviremos con él; pues sabemos que Cristo, una vez resucitado de entre
los muertos, ya nunca morirá. La muerte ya no tiene dominio sobre él,
porque al morir, murió al pecado de una vez para siempre; y al resucitar,
vive ahora para Dios. Lo mismo ustedes, considérense muertos al pecado
y vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
San Pablo expone su buena nueva ante los cristianos de Roma. La oferta de salvación consiste en decidirse a vivir una vida nueva inspirados en el Espíritu de Dios.
ACLAMACIÓN (1 2,
9) R/. Aleluya, aleluya.
Ustedes son linaje escogido, sacerdocio real, nación consagrada a Dios,
para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las
tinieblas a su luz admirable. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 10, 37-42
En
aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: "El que ama a su
padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el
que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí;
y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
El que salve su vida la perderá y el que la pierda por mí, la
salvará.
Quien los recibe a ustedes me recibe a mí; y quien me recibe a mí,
recibe al que me ha enviado.
El que recibe a un profeta por ser profeta, recibirá recompensa de profeta;
el que recibe a un justo por ser justo, recibirá recompensa de justo.
Quien diere, aunque no sea más que un vaso de agua fría a uno
de estos pequeños, por ser discípulo mío, yo les aseguro
que no perderá su recompensa". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Esta serie de recomendaciones anima a los lectores a vivir la hospitalidad con los hermanos necesitados, la caridad con los pequeños y la ayuda a quienes sirven a su comunidad.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Concédenos, Señor, participar dignamente en esta Eucaristía por medio de la cual tú te dignas hacernos partícipes de los frutos de la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Prefacio dominical
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Sal 102, 1)
Alma mía, bendice al Señor y alaba de corazón su santo nombre.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Que el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, que hemos ofrecido en sacrificio y recibido en comunión, sean para nosotros principio de vida nueva, a fin de que, unidos a ti por el amor, demos frutos que permanezcan para siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor.
UNA
REFLEXIÓN PARA NUESTRO TIEMPO: Con el crecimiento de los grandes
centros urbanos, las relaciones interpersonales se han modificado radicalmente.
Las personas viven como "vecinos distantes” con el recelo de que
el que vive a su lado sea una persona sin escrúpulos que amenace sus
intereses y su integridad. La inseguridad crece incontenible en las ciudades,
ha minado la confianza recíproca y ha terminado por hacernos vivir a
la defensiva.
Cuando existe voluntad de hacer vida el Evangelio, se pueden encontrar caminos
para vivir la experiencia cristiana de la hospitalidad, la confianza y el trato
cariñoso y amigable con el forastero, el emigrante y el extraño.
Los riesgos de la inseguridad no son una excusa que nos dispense de tratar de
manera más humana a los demás.
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
Santos: Cirilo de Alejandría, doctor de la Iglesia. Beata Margarita Bays, laica.
ANTÍFONA DE ENTRADA
Dichosa tú, Virgen María, que llevaste en tu seno al creador del universo; diste a luz al que te creó, y permaneces virgen para siempre.
ORACIÓN COLECTA
Señor nuestro, Jesucristo, que en tu santísima Madre, la Virgen María, has querido darnos una madre dispuesta siempre a socorrernos, concédenos, por su intercesión maternal, experimentar en nosotros los frutos de tu redención. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 18, 16-33
Los tres hombres que habían
estado con Abraham se pusieron de pie y se encaminaron hacia Sodoma. Abraham
los acompañaba para despedirlos. El Señor dijo entonces: ¿Acaso
le voy a ocultar a Abraham lo que voy a hacer, siendo así que se va a
convertir en un pueblo grande y poderoso y van a ser benditos en él todos
los pueblos de la tierra? Yo lo he escogido para que enseñe a sus hijos
y a sus descendientes a cumplir mi voluntad, haciendo lo que es justo y recto,
y así cumpliré lo que le he prometido".
Después el Señor dijo: "El clamor contra Sodoma y Gomorra
es grande y su pecado es demasiado grave. Bajaré, pues, a ver si sus
hechos corresponden a ese clamor; y si no, lo sabré".
Los hombres que estaban con Abraham se despidieron de él y se encaminaron
hacia Sodoma. Abraham se quedó ante el Señor y le preguntó:
“¿Será posible que tú destruyas al inocente junto
con el culpable? Supongamos que hay cincuenta justos en la ciudad, ¿acabarás
con todos ellos y no perdonarás al lugar en atención a esos cincuenta
justos? Lejos de ti tal cosa: matar al Inocente Junto con el culpable, de manera
que la muerte del Justo sea como la del malvado; eso no puede ser. ¿El
juez de todo el mundo no hará Justicia?". El Señor le, contesto:
Si encuentro en Sodoma cincuenta Justos, perdonare a toda la ciudad en atención
a ellos".
Abraham insistió: "Me he atrevido a hablar a mi Señor, él
yo que soy polvo y ceniza. Supongamos que faltan cinco para los cincuenta justos,
¿por esos cinco que faltan, destruirás toda la ciudad?".
Y le respondió el Señor: "No la destruiré, si encuentro
allí cuarenta y cinco justos". Abraham volvió a insistir:
"Quizá no se encuentren allí más que cuarenta".
El Señor le respondió: "En atención a los cuarenta,
no lo hare.
Abraham siguió insistiendo: "Que no se enoje mi Señor, si
sigo hablando. ¿Y si hubiera treinta?". El Señor le dijo:
"No lo haré, si hay treinta".
Abraham insistió otra vez: "Ya que me he atrevido a hablar a mi,
Señor, ¿y si se encuentran sólo veinte?": Señor
le respondió: "En atención a los veinte, no la destruiré".
Abraham continuó: "No se enoje mi Señor, hablaré sólo
una vez más. ¿Y si se encuentran sólo diez?". Contestó
el Señor: "Por esos diez, no destruiré la ciudad".
Cuando terminó de hablar con Abraham, el Señor se fue y Abraham
volvió a su casa. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Abraham es un amigo de
Dios y, como tal conoce por anticipado sus planes y proyectos. Al conocer el
juicio que sobrevendrá sobre Sodoma, el patriarca intercede para salvar
a los inocentes.
Del salmo 102 R/. El Señor es compasivo y misericordioso.
Bendice al Señor, alma mía, que todo mi ser bendiga su santo nombre.
Bendice al Señor, alma mía, y no te olvides de sus beneficios.
R/.
Él perdona tus pecados y cura tus enfermedades; él rescata tu
vida del sepulcro y te colma de amor y de ternura. R/.
El Señor es compasivo y misericordioso, lento para enojarse y generoso
para perdonar. El Señor no estará siempre enojado, ni durará
para siempre su rencor. R/.
No nos trata como merecen nuestras culpas ni nos paga según nuestros
pecados. Como desde la tierra hasta el cielo, así es de grande su misericordia.
R/.
ACLAMACIÓN (cfr.
Sal 94, 8) R/. Aleluya, aleluya.
Hagámosle caso al Señor, que nos dice: "No endurezcan su
corazón". R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 8, 18-22
En
aquel tiempo, al ver Jesús que la multitud lo rodeaba, les ordenó
a sus discípulos que cruzaran el lago hacia la orilla de enfrente.
En ese momento se le acercó un escriba y le dijo: "Maestro, te seguiré
a dondequiera que vayas". Jesús le respondió: "Las zorras
tienen madrigueras y las aves del cielo, nidos; pero el Hijo del hombre no tiene
en donde reclinar la cabeza".
Otro discípulo le dijo: "Señor, permíteme ir primero
a enterrar a mi padre". Pero Jesús le respondió: "Tú
sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos". Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Con estas palabras enigmáticas, Jesús plantea el valor preferencial del seguimiento de su persona. Antes de los valores familiares y materiales está la primacía del Reino.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, te rogamos, Señor, que la ofrenda que te presentamos nos transforme, por tu gracia, en oblación viva y continua. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Lc 1, 49)
Ha hecho en mí maravillas el Todopoderoso, cuyo nombre es santo.
ORACIÓN
DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Ya que participamos de la redención eterna, te pedimos, Señor,
que al venerar la memoria de la Madre de tu Hijo, nos gloriemos de la plenitud
de tu gracia y sintamos los efectos de tu obra redentora. Por Jesucristo, nuestro
Señor.
Santos: Irineo de Lyon, obispo; Pablo I, papa, y Argemiro de Córdoba, mártir.
Misa matutina
ANTÍFONA DE ENTRADA (1 S 2, 35)
Yo elegiré para mi pueblo un sacerdote fiel, que obre según mi corazón y mis deseos, dice el Señor.
ORACIÓN COLECTA
Señor, tú que llamaste al obispo san Irineo a defender tu verdad y a traer la paz a tu Iglesia, aumenta en nosotros la fe y la caridad a fin de que nos esforcemos siempre por fomentar la unidad y la concordia entre los hombres. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 19, 15-29
Aquel día, al rayar
el alba, los ángeles apresuraban a Lot diciéndole: "Vamos;
toma a tu esposa y a tus dos hijas, para que no perezcas a causa de los pecados
de Sodoma".
Como Lot no se decidía, los tomaron de la mano a él, a su mujer
y a sus dos hijas, los sacaron de su casa y los condujeron fuera de la ciudad,
porque el Señor los perdonaba. Cuando estaban fuera, uno de los ángeles
le dijo: "Ponte a salvo, no mires hacia atrás, no te detengas en
el valle; ponte a salvo en los montes para que no perezcas".
Lot le respondió: "No, te lo ruego. Tú me has favorecido
a mí, tratándome con gran misericordia al salvarme la vida; pero
yo no podré sobrevivir en los montes, pues la desgracia me alcanzaría
ahí y moriría. Mira; aquí cerca hay una ciudad pequeña,
en donde puedo refugiarme y salvar la vida. ¿Verdad que es pequeña
y puedo vivir en ella?".
El ángel le contestó: "Accedo a lo que me pides, no arrasaré
esa ciudad que dices. Aprisa, ponte a salvo, pues no puedo hacer nada hasta
que llegues allá". Por eso la ciudad se llamó Soar. El sol
salía cuando Lot llegó a Soar.
El Señor hizo llover desde el cielo azufre y fuego sobre Sodoma y Gomorra.
Arrasó aquellas ciudades y todo el valle, con los habitantes de las ciudades
y la hierba del campo. La mujer de Lot miró hacia atrás y se convirtió
en estatua de sal.
Abraham se levantó de mañana y se dirigió al sitio donde
había estado con el Señor. Miró en dirección de
Sodoma y Gomorra toda la extensión del valle y vio una gran humareda
que salía del suelo, como el humo de un horno.
Así, cuando el Señor destruyó las ciudades del valle y
arrasó las ciudades en las que Lot había vivido, se acordó
de Abraham y libró a Lot de la catástrofe. Palabra de
Dios. Te alabamos, Señor.
Este relato popular de
la destrucción de Sodoma y Gomorra termina, como la mayoría de
las narraciones bíblicas, con un final esperanzador: una parte fiel es
salvada de la catástrofe.
Del salmo 25 R/. Ten compasión de mí, Señor.
Examíname, Señor, ponme a prueba, sondea mis entrañas y
mi corazón, porque tengo tu bondad ante mis ojos y camino en tu verdad.
R/.
No me trates como a los pecadores ni me castigues como a los sanguinarios, que
en sus manos llevan infamias y las tienen llenas de sobornos. R/.
Yo, en cambio, camino en la integridad; sálvame y ten compasión
de mí. Mi pie se mantiene en el camino recto, en la asamblea bendeciré
al Señor. R/.
ACLAMACIÓN (Sal
129, 5) R/. Aleluya, aleluya.
Confió en el Señor, mi alma espera y confía en su palabra.
R/.
Lectura
(Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 8, 23-27
En aquel tiempo, Jesús subió a una barca junto con sus discípulos.
De pronto se levantó en el mar una tempestad tan fuerte, que las olas
cubrían la barca; pero él estaba dormido. Los discípulos
lo despertaron, diciéndole: "Señor, ¡sálvanos,
que perecemos!". Él les respondió: ¿Por qué
tienen miedo, hombres de poca fe?". Entonces se levantó, dio una
orden terminante a los vientos y al mar, y sobrevino una gran calma. Y aquellos
hombres, maravillados, decían: ¿Quién es éste, a
quien hasta los vientos y el mar obedecen?". Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Este relato está lleno de simbolismo. Jesús está presente en la barca eclesial cuando arrecian los huracanes y sobrevienen las tempestades. Jesús siempre acompaña a los suyos.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que esta Eucaristía con la que celebramos, Señor, la fiesta de san Irineo, te glorifique a ti y aumente en nosotros el amor a la verdad, a fin de que permanezcamos firmes en la fe y en la unidad de tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 10, 10)
Yo vine al mundo para que tengan vida y la tengan en abundancia, dice el Señor.
ORACIÓN DESPUES DE LA COMUNION
Que la participación en este sacramento nos comunique, Señor, la fe viva por la que gloriosamente murió san Ireneo, a fin de que podamos vivir como verdaderos discípulos de Cristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Santos: Pedro y San Pablo, apóstoles; María Tuan y Magdalena de Vietnam, mártires, y Ciro de Génova, obispo.
Misa vespertina de la vigilia
ANTÍFONA DE ENTRADA
Celebremos con alegría la fiesta de san Pedro, el príncipe de los Apóstoles, y de san Pablo, el Apóstol de los gentiles, porque ellos nos trasmitieron el Evangelio de Cristo.
Se dice el Gloria
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que quisiste confiar a tus santos Apóstoles, Pedro y Pablo, la misión de guiar y proteger los primeros pasos de tu Iglesia, concédenos, por su poderosa intercesión, la ayuda necesaria para alcanzar la salvación eterna. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 3,1-10
En aquel tiempo, Pedro y
Juan subieron al templo para la oración vespertina, a eso de las tres
de la tarde. Había allí un hombre lisiado de nacimiento, a quien
diariamente llevaban y ponían ante la puerta llamada la "Hermosa",
para que pidiera limosna a los que entraban en el templo.
Aquel hombre, al ver a Pedro y a Juan cuando iban a entrar, les pidió
limosna. Pedro y Juan fijaron en él los ojos y Pedro le dijo: "Míranos".
El hombre se quedó mirándolos en espera de que le dieran algo.
Entonces Pedro le dijo: "No tengo ni oro ni plata, pero te voy a dar lo
que tengo: En el nombre de Jesucristo nazareno, levántate y camina".
Y, tomándolo de la mano, lo incorporó.
Al instante sus pies y sus tobillos adquirieron firmeza. De un salto se puso
de pie, empezó a andar y entró con ellos al templo caminando,
saltando y alabando a Dios. ..
Todo el pueblo lo vio caminar y alabar a Dios, y al darse cuenta de que era
el mismo que pedía limosna sentado junto a la puerta "Hermosa"
del templo, quedaron llenos de miedo y no salían de su asombro por lo
que había sucedido. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Del salmo 18 R/. El mensaje
del Señor resuena en toda la tierra.
Los cielos proclaman la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus
manos. Un día comunica su mensaje al otro día y una noche se lo
trasmite a la otra noche. R/.
Sin que pronuncien una palabra, sin que resuene su voz, a toda la tierra llega
su sonido y su mensaje hasta el fin del mundo. R/.
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los gálatas: 1, 11, 20
Hermanos: Les hago saber
que el Evangelio que he predicado no proviene de los hombres, pues no lo recibí
ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.
Ciertamente ustedes han oído hablar de mi conducta anterior en el judaísmo,
cuando yo perseguía encarnizadamente a la Iglesia de Dios, tratando de
destruirla; deben saber que me distinguía en el judaísmo, entre
los jóvenes de mi pueblo y de mi edad, porque los superaba en el celo
por las tradiciones paternas.
Pero Dios me había elegido desde el seno de mi madre, y por su gracia
me llamó. Un día quiso revelarme a su Hijo, sin solicitar ningún
consejo humano y sin ir siquiera a Jerusalén para ver a los apóstoles
anteriores a mí, me trasladé a Arabia y después regresé
a Damasco. Al cabo de tres años fui a Jerusalén, para ver a Pedro
y estuve con él quince días. No vi a ningún otro de los
apóstoles, excepto a Santiago, el pariente del Señor.
Y Dios es testigo de que no miento en lo que les escribo. Palabra de
Dios. Te alabamos, Señor.
ACLAMACIÓN (Jn 21,
17) R/. Aleluya, aleluya.
Señor, tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Juan. 21,15-19
En
aquel tiempo, le preguntó Jesús a Simón Pedro: "Simón,
hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?". El le contestó:
"Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús
le dijo: "Apacienta mis corderos".
Por segunda vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me
amas?" El le respondió: "Sí, Señor; tú
sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Pastorea mis ovejas".
Por tercera vez le preguntó: "Simón, hijo de Juan, ¿me
quieres?". Pedro se entristeció de que Jesús le hubiera preguntado
por tercera vez si lo quería, y le contestó: "Señor,
tú lo sabes todo; tú bien sabes que te quiero". Jesús
le dijo: "Apacienta mis ovejas.
Yo te aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías la
ropa e ibas a donde querías; pero cuando seas viejo, extenderás
los brazos y otro te ceñirá y te llevará a donde no quieras.
Esto se lo dijo para indicarle con qué género de muerte habría
de glorificar a Dios. Después le dijo: "Sígueme". Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Que este santo sacrificio que vamos a ofrecerte en la solemnidad de los apóstoles Pedro y Pablo, nos llene, Señor, de alegría, al comprender la infinita misericordia con que has querido perdonar nuestros pecados. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (Jn 21, 15. 17)
Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos? Señor, tú lo conoces todo; tú sabes que te amo.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Fortalece, Señor, a tus fieles, por medio de este sacramento y confírmanos en la verdad que nos ha trasmitido la predicación de los Apóstoles. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Misa del día
ANTÍFONA DE ENTRADA
Demos gracias a Dios en esta festividad de san Pedro y san Pablo, que con su sangre fecundaron a la Iglesia, participaron de la pasión del Señor y se convirtieron en amigos suyos.
Se dice el Gloria
ORACIÓN COLECTA
Dios nuestro, que nos llenas de santa alegría con la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, haz que tu Iglesia se mantenga siempre fiel a las enseñanzas de estos Apóstoles, de quienes recibió el primer anuncio de la fe. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles: 12, 1-11
En aquellos días,
el rey Herodes mandó apresar a algunos miembros de la Iglesia para maltratarlos.
Mandó pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan, y viendo que eso
agradaba a los judíos, también hizo apresar a Pedro. Esto sucedió
durante los días de la fiesta de los panes Ázimos. Después
de apresarlo, lo hizo encarcelar y lo puso bajo la vigilancia de cuatro turnos
de guardia, de cuatro soldados cada turno. Su intención era hacerlo comparecer
ante el pueblo después de la Pascua. Mientras Pedro estaba en la cárcel,
la comunidad no cesaba de orar a Dios por él.
La noche anterior al día en que Herodes iba a hacerlo comparecer ante
el pueblo, Pedro estaba durmiendo entre dos soldados, atado con dos cadenas
y los centinelas cuidaban la puerta de la prisión. De pronto apareció
el ángel del Señor y el calabozo se llenó de luz. El ángel
tocó a Pedro en el costado, lo despertó y le dijo: "Levántate
pronto". Entonces las cadenas que le sujetaban las manos se le cayeron.
El ángel le dijo: "Cíñete la túnica y ponte
las sandalias", y Pedro obedeció. Después le dijo: "Ponte
el manto y sígueme". Pedro salió detrás de él,
sin saber si era verdad o no lo que el ángel hacía, y le parecía
más bien que estaba soñando. Pasaron el primero y el segundo puesto
de guardia y llegaron a la puerta de hierro que daba a la calle. La puerta se
abrió sola delante a ellos. Salieron y caminaron hasta la esquina de
la calle y de pronto el ángel desapareció.
Entonces, Pedro se dio cuenta de lo que pasaba y dijo: "Ahora sí
estoy seguro de que el Señor envió a su ángel para librarme
de las manos de Herodes y de todo cuanto el pueblo judío esperaba que
me hicieran". Palabra de Dios. Te alabamos, señor.
Al igual que su Señor
Jesús, Pedro comparece ante las autoridades judías, es encarcelado
y vigilado celosamente. La Iglesia ora por él, Dios lo libra y la roca
continúa dado testimonio al Señor resucitado.
Del salmo 33 R/. El Señor me libró de todos mis temores.
Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de
alabarlo. Yo me siento orgulloso del Señor, que se alegre su pueblo al
escucharlo. R/.
Proclamemos la grandeza del Señor y alabemos todos juntos su poder. Cuando
acudí al Señor, me hizo caso y me libró de todos mis temores.
R/.
Confía en el Señor y saltarás de gusto, jamás te
sentirás decepcionado, porque el Señor escucha el clamor de los
pobres y los libra de todas sus angustias. R/.
Junto a aquellos que temen al Señor el ángel del Señor
acampa y los protege. Haz la prueba y verás que bueno es el Señor.
Dichoso el hombre que se refugia en él. R/.
Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo:
4, 6-8. 17-18
Querido hermano: Ha llegado
para mí la hora del sacrificio y se acerca el momento de mi partida.
He luchado bien en el combate, he corrido hasta la meta, he perseverado en la
fe. Ahora sólo espero la corona merecida, con la que el Señor,
justo juez, me premiará en aquel día, y no solamente a mí,
sino a todos aquellos que esperan con amor su glorioso advenimiento.
Cuando todos me abandonaron, el Señor estuvo a mi lado y me dio fuerzas
para que, por mi medio, se proclamara claramente el mensaje de salvación
y lo oyeran todos los paganos. y fui librado de las fauces del león.
El Señor me seguirá librando de todos los peligros y me llevará
sano y salvo a su Reino celestial. Palabra de Dios. Te alabamos,
Señor.
En esta parte cálida que ha sido considerada como el testamento del apóstol
Pablo, escuchamos la confesión gozosa y satisfecha de un misionero que
está a punto de rendir testimonio supremo.
ACLAMACIÓN (Mt 16,
18) R/. Aleluya, aleluya.
Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y los
poderes del infierno no prevalecerán sobre ella, dice el Señor.
R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 16, 13-19
En
aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea
de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: "¿Quién
dice la gente que es el Hijo del hombre?" Ellos le respondieron: "Unos
dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías
o alguno de los profetas".
Luego les preguntó: "Y ustedes, ¿quién dicen que soy
yo?" Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: "Tú
eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo".
Jesús le dijo entonces: "¡Dichoso tú, Simón,
hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi
Padre, que está en los cielos! y yo te digo a ti que tú eres Pedro
y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no
prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los
cielos; todo lo que ates en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo
lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo". Palabra
del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
En esta escena Jesús descubre su voluntad de edificar una comunidad eclesial donde se confiese a Dios como Padre; asamblea estará asentada sobre el cimiento del ministerio petrino.
Credo
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Acepta, Señor, los dones que te presentamos y, por intercesión de san Pedro y san Pablo, concédenos celebrar este sacrificio íntimamente unidos a ti en la fe y en el amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
PREFACIO
En verdad es justo y necesario,
es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor,
Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque la fiesta de tus santos Apóstoles nos llena de júbilo.
Pedro es nuestro guía en la fe que profesamos; Pablo, expositor preclaro
de tus misterios. Pedro consolidó la Iglesia primitiva con los israelitas
que creyeron; Pablo fue preceptor y maestro de los paganos que Dios quería
llamar a. su Iglesia.
Así, después de haber congregado por caminos diversos a la familia
de Cristo, esa misma familia los asocia ahora en su veneración con una
sola corona.
Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos, proclamando sin
cesar: Santo, Santo, Santo.
ANTÍFONA DE COMUN1ÓN (Mt 16, 16. 18)
Dijo Pedro a Jesús: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo. Jesús le respondió: Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Tú, que nos has alimentado con esta Eucaristía, haz, Señor, que la participación perseverante en el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, y la fidelidad a la doctrina de los apóstoles nos conserven unidos en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.
Los Primeros Santos Mártires de la Iglesia Romana
Santos: Marcial de Limonges, obispo, y Ladislao de Hungría, rey.
ANTÍFONA DE ENTRADA (Mt 18, 19-20)
Yo les aseguro, dice el Señor: Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos.
ORACIÓN COLECTA
Padre, concede a tu Iglesia ser siempre fiel a su vocación de pueblo santo y que sus miembros sean uno, como tú, Padre, con tu Hijo y el Espíritu Santo son uno, para que se manifieste al mundo como sacramento de santidad y de unidad y lo conduzca a la plenitud de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo.
LITURGIA DE LA PALABRA
Lectura del libro del Génesis: 22,119
En aquel tiempo, Dios le
Puso una prueba a Abraham y le dijo: "¡Abraham, Abraham!". El
respondió: "Aquí estoy". Y Dios le dijo: "Toma
a tu hijo único, Isaac, a quien tanto amas; vete a la región de
Moria y ofrécemelo en sacrificio, en el monte que yo te indicaré".
Abraham madrugó, aparejó su burro, tomó consigo a dos de
sus criados y a su hijo Isaac; cortó leña para el sacrificio y
se encaminó al lugar que Dios le había indicado. Al tercer día
divisó a lo lejos el lugar. Les dijo entonces a sus criados: "Quédense
aquí con el burro; yo iré con el muchacho hasta allá, para
adorar a Dios y después regresaremos".
Abraham tomó la leña para el sacrificio, se la cargó a
su hijo Isaac y tomó en su mano el fuego y el cuchillo. Los dos caminaban
juntos. Isaac dijo a su padre Abraham: "¡Padre!" El respondió:
"¿Qué quieres, hijo?". El muchacho contestó:
"Ya tenemos fuego y leña, pero, ¿dónde está
el cordero para el sacrificio?". Abraham le contestó: "Dios
nos dará el cordero para el sacrificio, hijo mío". Y siguieron
caminando juntos.
Cuando llegaron al sitio que Dios le había señalado, Abraham levantó
un altar y acomodó la leña. Luego ató a su hijo Isaac,
lo puso sobre el altar, encima de la leña, y tomó el cuchillo
para degollarlo.
Pero el ángel del Señor lo llamó desde el cielo y le dijo:
"¡Abraham, Abraham!" El contestó: "Aquí estoy".
El ángel le dijo: "No descargues la mano contra tu hijo, ni le hagas
daño. Ya veo que temes a Dios, porque no le has negado a tu hijo único".
Abraham levantó los ojos y vio un carnero, enredado por los cuernos en
la maleza. Atrapó el carnero y lo ofreció en sacrificio, en lugar
de su hijo. Abraham puso por nombre a aquel sitio "el Señor provee",
por lo que aun el día de hoy se dice: "El monte donde el Señor
provee".
El ángel del Señor volvió a llamar a Abraham desde el cielo
y le dijo: "Juro por mí mismo, dice el Señor, que por haber
hecho esto y no haberme negado a tu hijo único, yo te bendeciré
y multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y las arenas
del mar. Tus descendientes conquistarán las ciudades enemigas. En tu
descendencia serán bendecidos todos los pueblos de la tierra, porque
obedeciste a mis palabras".
Abraham volvió a donde estaban sus criados y juntos se pusieron en camino
hacia Berseba y Abraham se quedó a vivir ahí. Palabra
de Dios. Te alabamos, Señor.
Este conocido relato del
sacrificio de Isaac prefigura magníficamente la revelación cristiana.
Dios Padre tampoco titubea en entregarnos a su único Hijo, que camina
al monte para ofrecerse en sacrificio.
Del salmo 114 R/. Nuestro Dios es compasivo.
Amo al Señor porque escucha el clamor de mi plegaria, porque me prestó
atención cuando mi voz lo llamaba. R/.
Redes de angustia y de muerte me alcanzaron y me ahogaban. Entonces rogué
al Señor que la vida me salvara. R/.
El Señor es bueno y justo, nuestro Dios es compasivo. A mí, débil,
me salvó y protege a los sencillos. R/.
Mi alma libró de la muerte, del llanto los ojos míos, y ha evitado
que mis pies tropiecen por el camino. Caminaré ante el Señor por
la tierra de los vivos. R/.
ACLAMACIÓN (2Co
5, 19) R/. Aleluya, aleluya.
Dios ha reconciliado consigo al mundo, por medio de Cristo, y nos ha encomendado
a nosotros el mensaje de la re c conciliación. R/.
Lectura (Proclamación) del santo Evangelio según san Mateo: 9, 18
En
aquel tiempo, Jesús subió de nuevo a la barca, pasó a la
otra orilla del lago y llegó a Cafarnaúm, su ciudad. En esto,
trajeron a donde él estaba a un paralítico postrado en una camilla.
Viendo Jesús la fe de aquellos hombres, le dijo al paralítico:
"Ten confianza, hijo. Se te perdonan tus pecados".
Al oír esto, algunos escribas pensaron: “Este hombre está
blasfemando". Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo:
"¿Por qué piensan mal en sus corazones? ¿Qué
es más fácil: decir 'Se te perdonan tus pecados', o decir 'Levántate
y anda’ Pues para que sepan que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra
para perdonar los pecados le dijo entonces al paralítico: Levántate,
toma tu camilla y vete a tu casa".
Él se levantó y se fue a su casa. Al ver esto, la gente se llenó
de temor y glorificó a Dios, que había dado tanto poder a los
hombres. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
El evangelista Mateo actualiza esta narración del paralítico, y destaca la certeza cristiana de que Dios ha instituido el ministerio de la reconciliación en la comunidad eclesial.
ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS
Por el memorial del amor infinito de tu Hijo que estamos celebrando, te pedimos, Señor, que tu Iglesia haga llegar a todos los hombres los frutos de la redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.
ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN (cfr. 1 Cor 10, 17)
Todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos del mismo pan y participamos del mismo Cáliz.
ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN
Por medio de este admirable sacramento, con el que fortaleces y alegras a tu Iglesia, concédenos, Señor, unirnos más íntimamente a Cristo, para edificar con nuestro trabajo cotidiano tu Reino eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.