¿
QUE ES LA HUMILDAD ?
- Ser humilde
es reconocer los DEFECTOS que tengo, y reconocer también mis CUALIDADES.
- Ser humilde es reconocer la verdad: que no soy más que criatura
de Dios, imperfecta, necesitada, que cae una y otra vez en el pecado.
Pero a la vez reconocer que soy criatura amada infinitamente por Dios,
redimida por Él y llamada a dar frutos en mi vida.
- Ser humilde es vivir sin buscar el aprecio de los demás, la fama
y el poder. Es vivir sin que me importe lo que piensen los otros sobre
mí, importándome solo lo que piensa Dios.
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¿
COMO SE LO6RA LA HUMILDAD ?
- Para ser
humilde es necesario, mirarme a mí mismo, de cara a Dios y no de
cara a los hombres.
- Aceptar que soy pequeño ante la grandeza de Dios. Reconocer que
yo VALGO no por mí mismo, sino porque soy hijo de Dios, porque
vengo de Él.
- Pensar que cualquier cualidad que tenga, todas se las debo solamente
a Dios. Si realmente abrazo en mi corazón esta idea, no puede caber
en mi alma, el orgullo, la soberbia, el amor propio.
- Pensar también que los defectos que tengo, son porque la naturaleza
humana es imperfecta. Todos los hombres tienen defectos. Lo que es importante
es aceptarlos y no negarlos y después trabajar, y luchar por mejorarlos.
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La SANTIDAD consiste exactamente en aprovechar esas cualidades
que Dios me dio para hacer SU VOLUNTAD, para hacer el
bien y en trabajar en mis defectos que son obstáculo para lograr
esto.
LA
FALSA HUMILDAD
Habernos
personas que por fuera aparentamos y fingimos ser humildes, inclinamos
la cabeza, buscamos el último lugar, hablamos de nuestros defectos...
pero por dentro nos creemos mucho: no cedemos nunca, queremos hacer siempre
nuestra voluntad, no aceptamos la crítica de un amigo, ni una corrección
de un superior. Aparentamos ser sencillos, pero en nuestro interior siempre
andamos sintiéndonos más que los demás. Esta humildad
es una humildad fingida. - Habernos otras personas que nos sentimos de
verdad tan poca cosa, que nos da pena si alguien reconoce las cualidades
que tenemos, que nos enfocamos exclusivamente en nuestros defectos.
Incluso a veces nos creemos tan humildes que nos sentimos desilusionados,
abatidos, desalentados.
Esto es humildad mal entendida.
- Fíjate bien, ser humilde no es rechazar las cualidades que tienes,
¡Claro que las tienes! Pero las tienes gracias a Dios y no por mérito
propio. En tus manos está el incrementarlas y usarlas para bien.
- Es importante reflexionar que ser humilde tampoco significa conformarse
con lo que uno es y decir: " como tengo defectos y los reconozco,
así me quedaré".
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MEDIOS
PARA LOGRAR LA HUMILDAD
- CONTEMPLAR
A CRISTO humilde. Él, siendo nada más y nada menos que "el
Hijo de Dios", siempre fue humilde y sencillo, desde su nacimiento
hasta su muerte en la cruz, nunca hizo alarde de todas sus cualidades
y poder. Leyendo el Evangelio verás que Jesús siempre fue
sencillo y humilde. Él mismo nos dijo: "Aprended de mí
que soy manso y humilde de corazón".
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Pedir su ayuda a Dios en la ORACIÓN. Pedirle que me ayude a ser
humilde. Recordaré que, solo nada puedo, con Él todo lo
puedo.
- Empezar a SERVIR a los demás sin esperar ninguna recompensa o
ser alabado por ello.
- Siempre que haga algo bueno, tratar de PASAR DESAPERCIBIDO.
- Aprender a RECIBIR AYUDA de los demás, aunque me cueste trabajo
y procurar dar las gracias siempre.
- Decir NO A LA PRESUNCIÓN (tanto de cosas materiales como de mis
cualidades, mis hazañas), en una palabra, tratar de no hablar tanto
de mí mismo y escuchar más de los otros.
- Hacer un esfuerzo por observar, descubrir y APRECIAR LAS CUALIDADES
DE LOS QUE ME RODEAN (padres, hermanos, familiares, compañeros
de trabajo, amigos y enemigos).
- Enseñarme a PEDIR PERDÓN cuando haya ofendido a otra persona
y a reconocer mis faltas frente a los demás cuando me equivoque.
Esto no me hace menos, al contrario, me hace más valioso.
- Recordar la frase de San Agustín:
"S; quieres ser grande, comienza por ser pequeño"
- Si quiero levantar una fábrica de santidad, colocaré primero
el cimiento fuerte de la humildad.
- La humildad es madre de muchas de las virtudes y la soberbia de muchos
los pecados.
ORACIÓN
POR LA HUMILDAD
(P. Ignacio
Larrañaga)
Señor Jesús, manso y humilde.
Desde el polvo me sube y me domina esta sed de que todos me estimen, de
que todos me quieran. Mi corazón es soberbio. Dame la gracia de
la humildad, mi Señor manso y humilde de corazón.
No puedo perdonar, el rencor me quema, las críticas me lastiman,
los fracasos me hunden, las rivalidades me asustan.
No sé de donde me vienen estos locos deseos de imponer mi voluntad,
no ceder, sentirme más que los otros.. Hago lo que no quiero. Ten
piedad, Señor, y dame la gracia de la humildad.
Dame la gracia de perdonar de corazón. La gracia de aceptar la
crítica y aceptar cuando me corrijan.
Dame la gracia poder, con tranquilidad, criticarme a mí mismo.
La gracia de mantenerme sereno en los desprecios, olvidos e indiferencias
de otros.
Dame la gracia de sentirme verdaderamente feliz, cuando no figuro, no
resalto ante los demás, con lo que digo, con lo que hago.
Ayúdame Señor, a pensar menos en mí y a abrir espacios
en mi corazón para que los puedas ocupar Tú y mis hermanos.
En fin, mi Señor Jesucristo, dame la gracia de ir adquiriendo poco
a poco un corazón manso, humilde, paciente y bueno.
Cristo Jesús, manso y humilde de corazón, haz mi corazón
semejante al tuyo.
Así sea.
PROPÓSITO
DE MES:
- Este mes me preguntaré todas las noches: ¿He sido humilde
el día de hoy? Rezaré esta oración.
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