| El PAPA te dice... | ||
| El Papa te invita a anunciar a Cristo... | ||
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El
Papa nos invita, nos anima nos envía a todos los bautizados a anunciar
a Cristo a llevarlo a los demás sobre todo con nuestra vida. |
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| La tarea primaria del sacerdote es la de anunciar a Cristo, la Palabra de Dios hecha carne, y comunicar la multiforme gracia divina que nos salva mediante los Sacramentos. La Iglesia, convocada por la Palabra, es signo e instrumento de la comunión que Dios establece con el hombre y que cada sacerdote está llamado a edificar en Él y con Él. En esto reside la altísima dignidad y belleza de la misión sacerdotal, en la que se opera de manera privilegiada lo que afirma el apóstol Pablo: «Dice la Escritura: “Nadie que cree en Él quedará defraudado”… Pues “todo el que invoca el nombre del Señor se salvará”. Ahora bien, ¿cómo van a invocarlo si no creen en Él? ¿Cómo van a creer si no oyen hablar de Él? ¿Y cómo van a oír sin alguien que les predique? ¿Y cómo van a predicar si no los envían?» (Rm 10,11.13-15). | ||
| El Papa te invita a anunciar a Cristo en los nuevos medios de comunicación en los que todos tenemos acceso y participación activa. | ||
| El
desarrollo de las nuevas tecnologías y, en su dimensión más
amplia, todo el mundo digital, representan un gran recurso para la humanidad
en su conjunto y para cada persona en la singularidad de su ser, y un estímulo
para el debate y el diálogo. Pero constituyen también una
gran oportunidad para los creyentes. Ningún camino puede ni debe
estar cerrado a quien, en el nombre de Cristo resucitado, se compromete
a hacerse cada vez más prójimo del ser humano. Los nuevos
medios, por tanto, ofrecen sobre todo a los presbíteros perspectivas
pastorales siempre nuevas y sin fronteras, que lo invitan a valorar la dimensión
universal de la Iglesia para una comunión amplia y concreta; a ser
testigos en el mundo actual de la vida renovada que surge de la escucha
del Evangelio de Jesús, el Hijo eterno que ha habitado entre nosotros
para salvarnos. No hay que olvidar, sin embargo, que la fecundidad del ministerio
sacerdotal deriva sobre todo de Cristo, al que encontramos y escuchamos
en la oración; al que anunciamos con la predicación y el testimonio
de la vida; al que conocemos, amamos y celebramos en los sacramentos, sobre
todo en el de la Santa Eucaristía y la Reconciliación.
Queridos sacerdotes, os renuevo la invitación a asumir con sabiduría las oportunidades específicas que ofrece la moderna comunicación. Que el Señor os convierta en apasionados anunciadores de la Buena Noticia, también en la nueva «ágora» que han dado a luz los nuevos medios de comunicación. Con estos deseos, invoco sobre vosotros la protección de la Madre de Dios y del Santo Cura de Ars, y con afecto imparto a cada uno la Bendición Apostólica. Vaticano, 24 de enero 2010, Fiesta de San Francisco
de Sales. |
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| Por otra parte nos llama también a la unidad de todos los que creemos en Cristo y todos tenemos algo que hacer a ese respecto. | ||
| Invocaremos de Dios el don de la plena unidad de todos los discípulos de Cristo y, en particular, según el tema de este año, renovaremos el compromiso de ser juntos testigos del Señor crucificado y resucitado (cf. Lc 24, 48). La comunión de los cristianos hace más creíble y eficaz el anuncio del Evangelio, como afirmó el propio Jesús pidiendo al Padre en la víspera de su muerte: "Que todos sean uno..., para que el mundo crea" (Jn 17, 21). | ||